Por qué no me callo. NO HAY HUEVOS

 

En el supermercado del barrio hace días que escasean los huevos como si las gallinas se hubieran declarado en huelga y el resultado fuera una metáfora de la complacencia actual. De un año a esta parte, la directiva europea de bienestar animal obliga a aumentar el espacio a las aves ponedoras en las jaulas, y la norma protectora ha hecho descender la producción. En un país como la España de Cela donde se alardea de atributos viriles bajo la piel de toro para lo que se ofrezca, los huevos de gallinas no estresadas son como las onzas de oro, cuyo valor se dispara con la crisis porque es un metal en extinción con caché de divisa refugio en medio de esta tormenta. Lo cual se traduce en la famosa gallina de los huevos de oro desde Esopo a La Fontaine, donde el rico avariento que, al matarla, se quedó con las manos vacías, es el símil de esta crisis. Chávez gobernaba a golpe de testosterona, en una versión criolla de política testicular. Era un gallo de pelea, pero también la gallina de los huevos de oro de la gallada bolivariana, con catorce años en el poder. Maduro imaginó a Chávez reencarnado en un ave, con aquella parábola del benteveo que lo bendijo y salió volando en vísperas de la votación. Ahora resulta que Maduro no lo estaba aún suficientemente para batirse en las urnas, y ganó por los pelos del bigote al abogado Capriles ‘casi’ presidente, a expensas del recuento cual Bush. El que mandó las cartas de ricino a Obama y un senador republicano –al compás de las bombas de Boston, sin nexo aparente- es lo que se dice en América y aquí un ‘huevón’. Las misivas contenían esta máxima: “Ver algo incorrecto y no exponerlo es convertirse en un aliado silencioso de su continuación”; firmado: “Soy  KC y apruebo este mensaje”. Kenneth Curtis, detenido ipso facto, ilustra la conocida guía del perfecto huevón, de Suzanne Cane (mañana es el día del libro). En tiempos de Franco, un teniente general bajó al vestuario de la selección española y ordenó: “¡Cojones y españolía!”

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

Añadir comentario