Por qué no me callo. CÉSAR

 

En 2019 se celebrará el centenario de César Manrique, que habría transitado por estas piedras con los ojos de crío extasiados en el color de las cosas que ahora mismo es negro, como se sabe. El color de la lava de Lanzarote, que a José Saramago le inspiró el ‘Ensayo sobre la ceguera’ y a Carlos Fuentes le parecía un paisaje para un rato, no para toda la vida. En la exposición del Espacio Cultural de CajaCanarias (permanecerá abierta hasta agosto y pienso visitarla cada mes), el artista recorre vestido de azul la dentadura volcánica de la playa, como pez en el agua, o, mejor, como pez en los labios de la playa, que es como lo diría Agustín Espinosa. Y recomiendo hacer un alto en este audiovisual, espiar los pasos reptiles de César, los ojos entretenidos en el “fascinante espectáculo” de arte de la naturaleza. En la sala de al lado, suena su voz inconfundible narrando retazos de su vida…., “éramos gemelos, nací negro, casi asfixiado, me cogieron por los pies y salí volando hasta el techo, mi madre gritó, “me matan al chiquillo”, fui el primer hombre del espacio en la Tierra…” Se deja querer por las piedras, como una más, coge unas cuantas menudas y las combina, luego las devuelve al agua. Son piedras pisciformes, como los hanequines y palometones de la barca de Feliciano en los ‘veranos salvajes’ de La Caleta. A César se le rodaba un gracioso mechón de pelo sobre la frente, y él hacía fanfarronadas de culturista a hombros de los amigos, sacando músculos. En Nueva York sentía nostalgia, le escribió a Pepe Dámaso. Por eso volvió a Lanzarote, a la isla posesiva, como una parte escindida que retornaba a su lugar, entre el jable y el rofe. ¿Qué fue César en el fondo de todo lo que fue? Pintor. En las paredes cuelga el artista que expuso en el MOMA a sabiendas de que su gloria le esperaba en una isla del “Atlántico, maestro mío”, que él reinventó. Como Joseph Beuys, ampliaba la estética “al campo del hombre”. Un año antes de morir, me dijo: “me siento eterno como la naturaleza”.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión 1 comentario

Respuesta a Por qué no me callo. CÉSAR

  1. Manuel Dóniz

    Cesar Manrique fue un hombre enamorado de los valores paisajísticos de su tierra y de todas las Islas Canarias. En Lanzarote mantuvo un pulso con los elementos perniciosos para la naturaleza que tantos desmanes han llevado a cabo en este archipiélago tan hermoso como frágil, sólo preocupados por el beneficio económico, aunque se asestaran golpes irreversibles a nuestra tierra, con la colaboración necesaria de muchos políticos de dudosa moralidad. Lanzarote nunca pagará la deuda de gratitud que tiene con Cesar y la pena es no haber contado con un personaje tan carismático como él en cada una de nuestras islas. El beneficio hubiera sido incalculable.

     

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