UN FORO TURÍSTICO PARA VIAJAR AL FUTURO

 

 

Las bondades turísticas del modelo canario, cuya antigüedad no excede mucho más del último medio siglo, se revela como la única tabla de salvación de las islas en los tiempos de crisis que corren. No es un sector capaz de generar empleo tan masivamente como demandan las cascadas de población activa de esta comunidad, pero, si no fuera por el turismo, la situación del archipiélago, económica y socialmente, sería insostenible.

 

La tercera jornada sobre esta actividad que organiza Diario de Avisos en el Iberostar Grand Hotel Mencey de Santa Cruz de Tenerife es ya una cita de expertos y autoridades casi obligada para tomarle el pulso a ese motor engrasado que tira del resto de nuestra economía. Los debates que aguardan para esta edición en torno al tema capital de la conectividad diríamos que serán providenciales en el momento que se producen: con Los Rodeos a las puertas del nuevo horario ampliados, todas las expectativas depositadas en una eventual bonificación de la tasas y el chorreo de noticias sobre compañías que abren nuevas rutas con las islas. Los mercados emisores, por suerte, han ido creciendo a un ritmo vertiginoso, y ahora mismo, a los flujos de alemanes, británicos y peninsulares (estos últimos en caída libre por la recesión) se suman con fuerza turistas de otras nacionalidades con poder adquisitivo. El turismo aéreo y de cruceros genera una actividad de consumo nada desdeñable y ha obligado a revisar los horarios comerciales. Esta tercera jornada del ramo aborda la alternativa comercial, que es un segmento uncido al tráfico de visitantes, como nos dicta la lógica.

 

Hay otros aspectos del negocio turístico que no se nos pasan por alto, como la vertiente tecnológica, que determina los modos de contratación cada vez más generalizados por Internet. Como quiera que en este campo, las islas tienen un claro desafío de mercado, la mesa referida a dicho apartado se me antoja crucial. Y, por último, los ponentes prevén hablar del turismo ecoeficiente y los condicionantes del medio ambiente en una práctica económica tan vinculada a la naturaleza como ésta.

 

Abundar en el territorio donde el mismo es escaso por antonomasia al tratarse de islas, tomar en consideración la costa y el clima, el Teide y los paisajes, el volcanismo durmiente de una tierra con sangre geológica en las venas, la protección de los hábitats donde confluyen los patrimonios de la humanidad y todas las figuras de conservación ambiental y, naturalmente, colegir las consecuencias ecológicas de unas eventuales prospecciones petrolíferas permiten adivinar un foro intenso y, acaso, tenso, a la vez que del máximo interés económico y social.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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