DON LUIS COBIELLA DEJÓ A SU ESPALDA EL SILENCIO

El caso es que don Luis Cobiella Cuevas era un ser excepcional. Por tanto, su muerte a los 88 años deja toda las oquedades imaginables en su isla cuartel de La Palma y en la mirada de las demás islas que oyeron hablar de él o le recuerdan de su etapa más pública y docente, la de Diputado del Común. A Jerónimo Saavedra, que era uno de sus grandes correligionarios, se le ocurren todas las comparaciones de admiración, justas y apasionadas, fieles al dogma de fe de la amistad sincera. Saavedra es el último diputado del común, el actual, que la crisis quiere que sea el último en contra de muchos que deseamos que fuera al revés -que la recesión nos dejara en paz arrastrada por su propia marea de recortes y naufragios- y destaca de don Luis, que refundó la histórica institución, sus facetas de poeta y humanista, de Góngora y fray Luis de León, de melómano y compositor de los carros alegóricos y un centenar de obras arraigadas en la isla donde vivió y murió conventualmente. Un día me contó don Luis, que era un químico de las musas, cómo amorosamente volcó en su capa de sinfonías el poema ‘San Borondón’ de Luis Ortega, que sonó en la memorale reapertura del Teatro Circo de Marte. Me resultaba una persona con letras grandes. Una Persona. Un Hombre Sabio, de un renacentismo militante que encarnaba las dimensiones polifacéticas de un maravilloso hombre de a pie silencioso. Hablàbamos y en eso consistía aprender. Le pedí unos versos para una edición de ‘Archipiélago’, el programa regional que hice en Radio Club cuando empezaba el siglo XXI. Ese poema era una declaracion humana, todo era muy humano en sus manos cordiales, era un cientifico, un escritor, un periodista, un maestro, un compositor, un politico indignado contra las averías de la máquina de la democracia que vigilaba como un farero en su isla lejana delante del mar. Doña Concha Capote  lo tomó del brazo y se fueron a paso lento hacia el ascensor del hotel. A diario yo recibia la visita de una personalidad en mi mesa-estudio del restaurante del Mencey. Escritores, políticos, artistas, eruditos, famosos y modestos invitados de la radio. Fueron miles en diez años. ¡Cuánto aprendí escuchando!¿Por qué don Luis dejó aquel día el comedor en un completo silencio a su espalda cuando nos despedimos y me quedé mirándoles a los dos?

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión 1 comentario

Respuesta a DON LUIS COBIELLA DEJÓ A SU ESPALDA EL SILENCIO

  1. Facundo Fierro

    Se ha ido un hombre bueno, sensible hasta lo entrañable, un hombre sabio.
    Mi más sentido pésame a La Palma.
    Facundo Fierro.

     

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