Por qué no me callo. EL CANON DEL TÍO SAM

 

Cuando algo se pone de moda, suceden cosas en cadena. Abdican dos monarcas y un emir, y Philip Roth y Alice Munro. La primavera árabe acuñó la toma de las plazas como espoleta de la ira de los jóvenes, y en el norte de África, el ágora, como en la Grecia antigua, fue el altavoz de los que tenían algo que decir. Cayeron gobiernos, como si fuera posible declarar una guerra oral –al estilo de la Xemáa el Fna, la mítica plaza de Marraquech- para derribar dictaduras. De tal modo, de tal moda, de las plazas indignadas es cierto que nos defraudan los happenings de liberación incapaces de distinguir entre acabar con la tiranía y consentir un golpe militar contra la democracia. Los beneficios turísticos de Canarias por las crisis de las plazas de Tahrir (Egipto) y Taksim (Turquía) pertenecen a otro negociado. Aquí importa preguntarnos por la mano que mueve los hilos en la sombra. ¿Son ingenuos estallidos espontáneos, o quien agita las redes es de la CIA o la NSA, tanto monta? “Era un hijo de puta. Pero era nuestro hijo de puta”, dijo Vermon  Walters, exsubdirector de ‘la agencia’, sobre Pinochet, al que Kissinger tuteló para derrocar a Allende en los 70. Ahora se hace con ciberespías, como revela Edward Snowden, que cumple el canon de la emulación e imita al soldado Manning, que filtró antes las vergüenzas diplomáticas de EE.UU. a Wikileaks. Pero los hackers del Tío Sam a menudo yerran el tiro: tanto cuando intrigan con información privilegiada y montan gobiernos de pena, como cuando arman un ‘pifostio’ descomunal creyendo que en el avión de Evo procedente de Moscú va el autor de la ciberfelonía, y entonces cuatro estados talluditos como Francia, Italia, España y Portugal le cierran a coro su espacio aéreo para que el ‘truhán’ no huya. Como el presidente boliviano repostó en Gran Canaria tras el fiasco (el clon de este lío lo presencié en el 96: Aznar daba largas a Fidel para que no aterrizara en Tenerife de regreso de Estambul), que nadie se extrañe si se tropieza a Snowden en Las Canteras como aquel ‘Piano man’ taciturno, con barba de días, que apareció en una playa inglesa.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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