EL TREN, LA RED Y EL MAQUINISTA, BAJO SOSPECHA

La tragedia ferroviaria de Santiago, que estremece dentro y fuera de España (las islas lloran la muerte de un tinerfeño entre las víctimas identificadas), ha puesto al descubierto algunos graves extremos incompatibles con la seguridad más elemental de las vidas humanas en un medio de transporte de esta naturaleza; tales como la convivencia de trazados de líneas férreas de alta velocidad con otras que se remontan a los tiempos de la dictadura, así como sistemas de frenado de distinta competencia y antigüedad según qué tramos, y posibles fallos en la señalización y balizamiento, todo lo cual desemboca en puntos ciegos donde puede pasar lo peor. Justo en una de estas zonas opacas, donde el tren pudo embocar sin ninguna fiabilidad una curva demasiado conocida por peligrosa desde el día de su inauguración en diciembre de 2011, se produjo el accidente. Esta hipotética laguna en la red ferroviaria se convierte desde la noche del miércoles en una de las pesadillas de la investigación. Pero si intranquiliza, no poco, advertir que son posibles semejantes errores técnicos, que atentan directamente contra la seguridad de miles de pasajeros que frecuentan este medio entre Madrid y Ferrol, no contribuye tampoco a calmar nuestra indefensión tener acceso al perfil de facebook del maquinista, que el año pasado alardeaba en su cuenta, con fotos del velocímetro, acerca de lo rápido que era capaz de volar en su tren. Habida cuenta la cifra de 80 muertos (provisional) del descarrilamiento y sin restar un ápice de responsabilidad a Renfe y Fomento si se confirman los desaguisados técnicos, si no también alguna suerte de avería fatal, dentro de la cadena de causas que determinan esta desgracia, repito, me deja hablando solo pensar que un conductor de 52 años nada bisoño pueda ser el autor de una correspondencia frívola en la red más propia de adolescentes pisando el acelerador.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión 1 comentario

Respuesta a EL TREN, LA RED Y EL MAQUINISTA, BAJO SOSPECHA

  1. Manuel Dóniz

    A la luz de lo que va saliendo acerca de este lamentable accidente que ha segado la vida de casi 80 personas llevando el dolor a un número indeterminado de españoles,unos heridos de diversa condición, cuyo dolor curará y otros desgraciados que no se les curará nunca, pero nadie cree que toda la culpa de lo ocurrido sea exclusivamente del conductor. En el caso de una vía tan accidentada, existen sobrados medios técnicos par controlar la velocidad de esos trenes ya que, sería una locura dejar tantas vidas a la acción de una sola persona. Lo que ocurrirá es que tanto el Ministerio de Fomento como RENFE tienen muy claro que la culpa de todo lo ocurrido no puede ser de ellos, por lo tanto utilizarán cuantos medios tengan a su alcance para salir indemnes de este trance, echándole toda la culpa al conductor. El socorrido error humano tras el que se esconden las más graves negligencias. Al final pagarán los seguros y el conductor y aquí no ha pasado nada. Aunque muchos creemos que el verdadero responsable es quien permite que un tren pueda alcanzar la velocidad de 300 km. por hora, porque el tiempo no vale nada si lo enfrentamos con la vida de una sóla persona.

     

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