SEGURO DE SOL Y SEGURIDAD EN LA CALLE

El polvorín egipcio (y la inestable Turquía) han contribuido a disparar la llegada de turistas a las islas y otros destinos nacionales,como Baleares, Andalucía y Cataluña. El verano está siendo muy satisfactorio, se habla de batir algún récord (España confía en supear la llegada de turistas extranjeros de 2012, acercándose a los 60 millones a final de año) para un sector que no las tiene todas consigo: siguen cerrando hoteles atemorizados por la debacle del turismo de residentes en contraste con el aumento de foráneos, y la industria arrastra problemas endémicos que ocasionan no pocos reveses y disuaden a los empresarios de contratar mano de obra con mayor generosidad. Iberia era todo un símbolo del transporte de turistas en España, pero la otrora poderosa compañía de bandera va de nalgas. En mi caso, la alternativa que más uso últimamente, Vueling, evidencia que en el seno del grupo se potencia a la línea de low cost con mejores alicientes que la marca tradicional. Canarias se congratula de los  buenos datos de julio y agosto, y ya se dispone a planificar este invierno lo que le pueda deparar el verano siguiente, con la esperanza de que la buena racha no decaiga.

 

Claro está que el tirón de nuestras costas no se debe, en particular, a alguna campaña promocional de impacto inédito, pese a la opción del Gobierno autónomo de no darle más vueltas al invento y regresar a los consabidos atributos naturales que nos asignaban ya los clásicos cuando nos dedicaban piropos del tipo ‘islas afortunadas’. La fórmula ha sido la más común, ‘el mejor clima del mundo’. Con estas credenciales hemos puesto una valla en la plaza del Kremlin, una pancarta en la Gran Muralla China y hemos repartido millones de folletos desde los años 60 hasta nuestros días. Pero aún así, todos los méritos no les corresponden a los veteranos eslóganes de un archipiélago conocido por ingleses y alemanes como la palma de su mano. Ambas nacionalidades han venidon en mayor cantidad de la prevista (sus economías también crecieron simultáneamente, en el segundo trimestre, más de lo esperado) y se han sumado rusos y otras nacionalidades.

 

Con todo, nadie desconoce que, primero la primavera árabe, y ahora por último el golpe de Estado y la atroz represión en Egipto han surtido de turistas extras a Canarias y resto del Estado. Lo cual equivale a concluir que, amén del sol, hoy no hay industria turística que se precie que no goce del otro atractivo prioritario: la seguridad. Seguro de sol, pero no sólo de sol se vive. También cuenta tener seguras las calles. Así como el temor a mareas negras polariza el debate entre el turismo y el petróleo, a nadie le escucho poner en la agenda el debate de los riesgos de un estallido por la crisis económica que desviaría, aquí también,el turismo y se lo llevaría a otra parte con viento fresco.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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