Por qué no me callo. LA VISA

 

La visa es mala señal. Europa se reserva el derecho de admisión de quienes tiene etiquetados como una amenaza de narcotráfico/inmigración irregular y otras hierbas. Esebaldón cuesta quitárselo de encima, así se viren las tornasy el paria se vista de esmoquin; que se lo digan a peruanos y colombianos, que hacen cola en los consulados españoles y se dan de bruces con el ‘no’ al permiso para viajar a España. Soy testigo de la falacia de ese humillantecompás de espera: los engatusan, pagan, desfilan y les dancalabazas. Es una historia incongruente. Perú y Colombia están creciendo, ya no necesitan de la UE ningúnarrogante salvavidas. Los paisanos de García Márquez y Vargas Llosa son ahora un ‘primer mundo’ en las alternancias de la globalización. Perú (“un mendigo sentado en un banco de oro”, decía en el siglo XIX el naturalista Raimondi) es una de las tres ‘P’ más dinámicasdel continente, a juicio del Banco Mundial, junto aPanamá y Paraguay. Y Colombia ya no es la guarida dePablo Escobar. Sin embargo, esta semana hemos asistido aun conflicto de egos a causa de la ‘inmunidad consular’ deperuanos y colombianos que promueve la Moncloa. Rajoy llamó a los presidentes Ollanta y Santos y les prometió convencer a Europa de eximirles de visado. En 2001Rajoy era ministro del Interior y se abstuvo cuando se votó la lista negra. Este es su propósito de enmienda. Pero Bruselas se ha picado y le ha dicho que no es quién, que el asunto no toca ahora. Quiero decir que me parece un solemne disparate que un país que va a crecer este año el6% tenga trabas para visitar Europa, que apenas aumenta su PIB un 0,3% el segundo trimestre y lanza las campanas al vuelo tras año y medio de recesión. “¿Visa para ir a casa de mamá?”, discrepó Gabo en su momento jurando borrarse de España. Los brasileños reaccionaron con la misma moneda. Que Europa le abra las puertas del espacio Schengen a Micronesia antes que a Perú y Colombia, donde soy testigo de que se agolpan sus empresas (sobre todo, las españolas) a la caza de contratos, y adonde emigran nuestros profesionales en paro, no se sostiene.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

Añadir comentario