África subvenciona a Canarias. EL INSTITUTO DE ENFERMEDADES TROPICALES VE LOS CIELOS ABIERTOS GRACIAS A SENEGAL .La pérdida de ayudas del Estado ponía en peligro investigaciones de interés para la salud pública

 

Con la subvención de 325.000 euros que Senegal le ha concedido para el próximo año, el Instituto Canario de Enfermedades Tropicales, de La Laguna, podrá, como se sabe,tras la información publicada por DIARIO DE AVISOS, proseguir su labor de investigación en África, Europa y América del Sur. La ayuda salva al centro –uno de los pilares de la inmunología y biotecnología en Canarias- de una “catástrofe científica”, como la había calificado su presidente, el catedrático de Parasitología Basilio Valladares, en una entrevista en ‘LAS MAÑANAS DEL MENCEY’ (‘Canarias en la Onda’, Teide Radio Onda Cero), realizada el pasado mes de junio.

 

Macky Sall presidente de la república de África Occidental, cuya economía crece en torno al 4%, garantizó la citada aportación, tras gestiones de la consejera  de Acción Exterior del Cabildo tinerfeño, Delia Herrera. Con ese fondo, el instituto podrá dar continuidad a sus investigaciones. El instituto canario había visto amenazada su actividad al dejar de recibir la financiación del Estado a través del Campus de Excelencia y de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

 

En otras palabras, Senegal, uno de los territorios del llamado Tercer Mundo hasta finales de la pasada década, cuya población juvenil se jugaba la vida en peligrosas travesías en cayucos para alcanzar las islas y labrarse un futuro en Europa, es ahora la mano salvadora de este centro puntero de prevención sanitaria e investigación inmunológica, que, a causa de la crisis, podía tener los días contados.

 

El Instituto Canario de Enfermedades Tropicales y Salud  Pública es un sueño hecho realidad a partir de la entrega y el entusiasmo de investigadores canarios como el propio Valladares y el decano de Farmacia, Enrique Martínez, apadrinados por el premio Príncipe de Asturias, Manuel Elkin Patarroyo, padre de la vacuna contra la malaria.

 

Entrevista en ‘LAS MAÑANAS DEL MENCEY’

 

En aquella entrevista de junio en LAS MAÑANAS DEL MENCEY , Valladares cifrababa en cinco millones de euros lo que necesitaba su instituto para resistir durante los próximos cinco años. “Estamos pidiendo ayuda a filántropos y empresas privadas”, dijo, ante el colapso de las ayudas de la Administración.

 

Valladares, que recogió el pasado 30 de mayo la Medalla de Oro de Canarias concedida por el Gobierno al instituto que lidera, destacó el reconocimiento de su institución. “Estamos muy bien situados en el ranking que refleja el nivel de publicaciones en las revistas científicas del mundo de nuestra especialidad.” El suyo es un centro multidisciplinar de salud pública y biotecnología. El índice matemático que tabula el rendimiento de este instituto lo coloca en la vanguardia.

 

El científico natural de Tacoronte, especialista en proyectos en países en vías de desarrollo, vino a poner de manifiesto cuánto y con tan poco puede hacerse ciencia de primer nivel aun en las actuales circunstancias, pues su funcionamiento ya era austero antes de que Europa lo eleva a la categoría de dogma. Con todo, “si no llegamos a apuntalar los contratos y las becas”, señaló entonces, “podemos asistir a una catástrofe científica”. El centro emplea hoy a 57 personas. “Podríamos quedarnos con 20 o 30, de no buscar remedio a la situación”, subrayó Valladares.

 

Cumplir la palabra con África

 

“Para completar los proyectos de África y no faltar a nuestra palabra, necesitamos unos cinco millones para los próximos cinco años. Con 200.000 euros adicionales nos podemos arreglar para mantener nuestros equipos del Instituto, que son de primer nivel científico”. Para conseguir esa financiación en un momento de gran dificultad económica, afirmó estar decidido a ser “un martillo pilón, hasta caer pesado si es necesario”, con tal de salvar un trabajo de enorme trascendencia para la salud de la población.

 

Algunas enfermedades que se daban por erradicadas están volviendo, como la tuberculosis (entre 300 y 500 nuevos casos) y las de transmisión sexual (a medida que el VIH es tratado con éxito y ello produce una cierta relajación social), por lo que “no podemos bajar la guardia”.

 

Este amigo personal del colombiano Manuel Elkin Patarroyo se confiesa un admirador y colaborador de la gesta del padre de la vacuna contra la malaria. “Lo conocí en 1996 a través de un compañero, Manuel Carlos López, de Granada, tenemos la misma edad, hemos trabado una relación personal y familiar muy estrecha y en la actualidad está en las mejores condiciones de culminar su investigación para una vacuna definitiva, después de que el Gobierno colombiano le acaba de desbloquear unos fondos muy importantes y la justicia le ha autorizado parcialmente a renovar sus ensayos, tras un contencioso que va, al parecer, por buen camino”. Valladares comenta sonriendo que su colega le telefoneó en la víspera para felicitarle desde Bogotá por la medalla de oro concedida en mayo en Canarias y le dijo sobre su célebre vacuna: “Ahora vamos a ir más rápido”.

 

El Instituto que salva vidas

 

El instituto de Enfermedades Tropicales indaga el paradero de los patógenos que pueden afectar a la salud humana o veterinaria, a través de una sección de zoonosis, así como los virus y bacterias del medio ambiente.

 

A su juicio, “los inmigrantes han sido zaheridos como portadores de enfermedades que supuestamente nos iban a contagiar a los demás, y no es cierto. Suelen ser superhombres, que han sobrevivido a enfermedades propias de sus países y han cruzado desiertos y viajado en travesías durísimas; en cambio, el verano pasado tuvimos mucho trabajo y eran los propios canarios los que padecían malaria, enfermedades intestinales, dermatológicas, etc., a causa de viajes sin el debido control preventivo.”

 

Países en vías de desarrollo

 

La labor de su instituto en el extranjero está respaldada por una trayectoria de años y una filosofía esencial: no darles el pescado, sino enseñarles a pescar. “Ayudarles y formarles en sus países de origen, como en Cabo Verde, donde les montamos un laboratorio y formamos a su gente, y son ellos los que deciden si quieren combatir la malaria, el dengue, etc.” En Cuzco (Perú), su enlace es la profesora Rosa Pacheco, con la que hace años pusieron en marcha un laboratorio, “y hoy cuentan con un instituto propio y son ellos los que se extienden a Puno, dentro del mismo país.”

 

Valladares es un apellido de prestigio en la comunidad científica tanto por ser capaz de generar una potente investigación en inmunología y biología molecular, como por crear equipos humanos de gran cualificación con el mínimo desembolso económico. Es un enamorado de la cooperación con terceros países y su experiencia en este campo le convierte en una autoridad indiscutible en las relaciones científicas con África y América Latina. “Yo siempre me he negado a ir a resolver el problema, mi método de trabajo es otro: ayudar a que los demás resuelvan por sí mismos los problemas a los que se enfrentan”, declaró a LAS MAÑANAS DEL MENCEY.

 

Plataforma Atlántica

 

 

La ‘Plataforma Atlántica para el Control e Investigación de las Enfermedades Tropicales’ (PACIET), desde la que ha tejido esa red de intercambios internacionales (inicialmente, 19 países de América del Sur, África y Europa) nació en La Laguna, al abrigo de la iniciativa del Campus de Excelencia, con el concurso de universidades españolas y de Portugal y laboratorios y estados como Guinea, Cabo verde, Senegal, Angola, Perú, Colombia, Venezuela… “Lo que no sabe uno, lo sabe otro, y ha sido un éxito. Yo siempre repito que individualmente podemos tener mayor o menor fuerza, pero juntos conseguimos tener un potencial increíble.”

 

Las ‘fuentes’ de la fundación

 

Precisamente, acababa de poner en marcha la Fundación Canaria para el Control de las Enfermedades Tropicales, bajo la presidencia de honor del presidente senegalés que ahora apuntala con fondos propios al instituto del mismo nombre, “para buscar fuentes de financiación en tiempos de crisis”, una vez que el citado Campus de Excelencia se ha visto vaciado de contenido (recibía 600.000 euros), la Agencia de Cooperación Internacional ha cerrado el grifo, y “sólo nos quedan las empresas y entidades privadas, con las que debo decir que estamos llegando a acuerdos puntuales muy positivos”. Citó, entre otras, a Asticán en Las Palmas de Gran Canaria, el Colegio de Farmacéuticos de las dos provincias, Cofarte…

 

Dirige ahora sus pasos hacia la Fundación de Bill Clinton y los Emiratos Árabes. Con estos últimos ha establecido ya un contacto directo muy prometedor. “Primero nos escucharon y después nos pidieron un proyecto determinado, estamos a la espera de una respuesta”. El científico canario confía en que se le “abran las puertas” y alienta a posibles filántropos a comunicarse con su instituto o su fundación para el control de las enfermedades tropicales, “pues estamos necesitados de ayuda económica para nuestros laboratorios en países en vías de desarrollo, donde formamos investigadores para controlar enfermedades devastadoras.”

 

El dengue, una amenaza

 

El dengue es una de esas enfermedades víricas “que más se ha desarrollado en los últimos años, porque el mosquito causante se ha reproducido con facilidad, afecta a las articulaciones y produce fiebres altas, no tiene tratamiento específico. Ambientes húmedos como el nuestro le es propicio.” En Canarias, el dengue hizo estragos en 1850 y un siglo después fue controlado, gracias a una campaña intensiva con insecticidas en la superficie del agua. Se da la circunstancia de que el Ministerio de Sanidad promovíó recientemente una campaña de control del dengue en puertos y aeropuertos de España, exceptuando incomprensiblemente Canarias, “por motivos presupuestarios”. El equipo de Valladares consiguió que se enmendara el error, con la intervención del Cabildo tinerfeño, a través de su vicepresidente, Carlos Alonso, para incorporar los aeropuertos de Gran Canaria y Tenerife, los dos puertos capitalinos y el de La Palma. “Eran los sitios donde atracaban los cruceros, y Madeira acaba de parar un brote importante.”

 

Valladares relató que, mientras Sanidad Exterior no puso ningún problema para que se instalaran las trampas contra el dengue en los puertos, inicialmente AENA puso trabas  (exigía unos cursos de capacitación previos para que nuestro personal pudieran simplemente acceder a sus instalaciones), que fue rápidamente solventado. “Fue, curiosamente, gracias a la mediación de un periodista de DIARIO DE AVISOS, Tinerfe Fumero, que cuando se enteró del sinsentido, habló con un contacto suyo en AENA y todo se aclaró.”

 

La medicina natural es fuente de investigaciones avanzadas, como sucede con una de las patentes del Instituto de Enfermedades Tropicales, que se inspira en uno de los principios activos de una planta peruana, eficaz para la leishmaniasis, una enfermedad muy lesiva, que origina llagas cutáneas, en una de sus variantes, muy agresivas como devoradoras de la zonas afectadas de la cara.

 

En la entrevista se intercalaron problemas cotidianos de salud. No duda en recomendar precaución en la ingesta directa de líquidos envasados, “pues la orina de las ratas es origen de enfermedades muy serias.”

 

No tuvo inconveniente en responder a la pregunta test de José Antonio Pardellas: “¿Es partidario de la extracción del petróleo próximo a Canarias?” Desde el desconocimiento, según sus palabras, dijo que los países con reservas de crudo las aprovechan; citó el caso de Noruega, “que revierte el beneficio en los ciudadanos”, y añadió que se fía más de los españoles “que de las garantías que dé Marruecos”.

 

El científico canario se pronunció con pesar sobre el éxodo de los talentos locales de la ciencia a causa de la crisis. “España coge al niño y lo educa y forma, lo lleva a la universidad, lo doctora y después lo envía a una universidad extranjera para que culmine su formación, pero allí donde no han puesto ni un duro se van quedando con nuestro cerebros

 

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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