Por qué no me callo. Las manos de Víctor Jara

 

“¿Contra Franco vivíamos mejor?”, se preguntaba Vázquez Montalbán contrariado con la izquierda conformista. Había coraje contra el franquismo en los recitales. En este diario hicimos un tiempo la página de ‘Música Popular’, como un dietario de aquella iracundia juvenil, en medio de la cual los cantantes se enamoraban con endogamia y hoy tienen hijos con su edad de entonces. De la ‘otra orilla’ venían el exilio y los mitos. Antes de descerrajarse dos tiros, Allende soñaba en La Moneda, en las “últimas palabras’ tremolantes bajo las bombas de Pinochet, con las “grandes alamedas por donde pase el hombre libre”. Los cantautores tinerfeños peinaban canas, incólumes, el viernes en el ‘Espacio Guimerá’, junto a Rubén Díaz, el músico y poeta nexo de su generación. El ‘diálogo concierto’ se dejó arrastrar por una nostalgia volitiva de los que nunca fueron pusilánimes. “Yo soy un activista”, proclamó Suso Junco, antes de cantar de modo inequívoco ‘Al Frente Polisario”, de su autoría. Hortensia Bussi, la viuda de Allende, me contaba en La Habana la irreductible vida de su marido indómito. “Era así”. A todos nos impactó la muerte atroz de Víctor Jara el 15 de septiembre de 1973 (oficialmente, el 16, hoy hace 40 años): le lisiaron las manos y lo acribillaron a balazos. Eran golpes de Estado bárbaros. La revista ‘Triunfo’, en la que colaborábamos tutelados por Ezcurra, donde decía Chile quería decir España. A Bob Dylan y Joan Baez antiVietnam los escuchaba Juvenal en su feudo (ahora el acuerdo USA-Rusia para destruir el arsenal químico sirio carece, en cambio, de canción); a Silvio y Pablo los trajo Caco.; cantábamos ‘La muralla’, de N. Guillén y Quilapayún, y el súmmum, ‘Gracias a la vida’, de la malograda Violeta Parra, y éramos fans de los argentinos y Jacques Brel. Antes de Pedro Guerra y el ‘Taller’, la calle fue un hervidero con Taburiente y Senante. En Cosquín, Facundo Cabral me dijo: “¡Como han logrado venir Los Sabandeños, si yo he tardado toda una vida!” El viernes, los cantautores cerraron filas coreando ‘el pueblo unido, jamás será vencido…” Cuando recogían los bártulos, alguien recordó la pregunta con mala leche de Vázquez Montalbán.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

Añadir comentario