“LA CRISIS HA DISMINUIDO LA DELINCUENCIA DEL MENOR”

EMILIO CALATAYUD

Declaraciones de Emilio Calatayud, el juez de las ‘sentencias ejemplares’, en ‘LAS MAÑANAS DEL MENCEY’ (TEIDE RADIO)

.”Los jóvenes han vuelto al aula, los padres en paro vigilan más en casa y hay menos que robar”

.”La pena más dura para ellos es cuando les obligo a acabar la enseñanza obligatoria”

.”Es triste que tenga que condenarles a aprender a leer”

.Compartir una jornada con parapléjicos por conducir ebrio (una de sus sentencias)

.”El menor tiene el deber moral y legal de obedecer a los padres”

.”Me hubiera quedado tan feliz a vivir en Tenerife”

 

La crisis, en contra de lo que pudiera parecer, ha provocado una disminución de la delincuencia de menores, según declaró el juez Calatayud en LAS MAÑANAS DEL MENCEY (‘CANARIAS EN LA ONDA’, TEIDE RADIO). “Está bajando el número de delitos cometidos por menores y hay tres razones que lo explican”, aseguró.

 

Esa triple causalidad se refiere a la vuelta al aula, la mayor presencia familiar en los hogares y la cada vez menor ‘oferta’ del objeto delictivo. Emilio Calatayud, juez de menores de Granada con una dilatada experiencia profesional y un prestigio ganado a pulso por la función social de sus sentencias, argumentó su sorprendente tesis: “Se reducen los delitos de menores, porque, en primer lugar, han empezado a retornar a la escuela. Antes, chavales más brutos que un arado, ganaban mil y pico o dos mil euros y dejaban los estudios con ese dinero en el bolsillo. En segundo lugar, el paro obliga a que los padres estén más en casa y hay más control familiar. Y, por último, es que hay menos víctimas en la calle, porque se lo han llevado todo y cada vez hay menos que llevarse.”   

 

Los menores que se convierten en delincuentes evidencian el fracaso “no sólo de los padres, sino de toda la sociedad, incluidos los medios de comunicación”, señaló el juez ante los micrófonos de Teide Radio. La televisión, a su juicio, abusa de los casos de menores y adolescentes: “Los menores protagonizan tertulias televisivas, que no dudan en concederles su minuto de gloria sin recato alguno”, se quejó.

 

“Les obligo a estudiar”

 

En su intervención este jueves en LAS MAÑANAS DEL MENCEY, el magistrado Emilio Calatayud, titular del Juzgado de Menores de Granada desde hace 25 años, justificó el sesgo de sus célebres sentencias (es coautor del libro ‘Mis sentencias ejemplares’, con una decena de ediciones), más claramente educativas que correccionales: “He puesto muchas pensando en que los chicos no siempre por cometer un delito son delincuentes y lo más importante es su educación. La más dura, según ellos, es cuando les obligo a sacar el graduado escolar y les emplazo a completar la enseñanza obligatoria.”

 

Pero su reflexión va más allá, acerca del papel de la justicia y el nivel educativo de la población juvenil. “Es triste que tenga que condenarles a aprender a leer”, comentó antes de intervenir en Las Palmas de Gran Canaria en el XXVII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y de Atención Primaria.

 

Sentencias para enmarcar

 

Su especialidad, insistió en ello, es conminar al autor del delito a estudiar. De ahí que la entrevista, a cargo de la directora y conductora del programa, Marlene Meneses, y el equipo habitual de contertulios, Leopoldo Fernández, José Antonio Pardellas y quien suscribe, giró, en su tramo principal, en torno a las sentencias ‘formativas’ del juez Calatayud: impartir 1.000 horas de clases de informática a estudiantes a cargo de un joven que había ‘crackeado’ varias empresas granadinas ocasionando daños por valor de 2.000 euros; 50 horas dibujando un cómic de 15 páginas sobre el delito cometido por el autor, y abundantes lecturas de obras literarias clásicas.

 

También el mismo juez ha aprovechado la oportunidad para ‘castigar’ socialmente al culpable menor de edad con visitas a la planta de Traumatología del hospital de Granada por conducir un ciclomotor sin seguro de circulación; compartir una jornada completa con parapléjicos y sus familias y elaborar una redacción sobre ello, tras circular ebrio; trabajar con bomberos por la quema de papeleras, o cumplir 200 horas detrás del mostrador de una tienda de juguetes por robar ropa.

 

Derechos, pero también deberes

 

“El futuro de un país son los jóvenes, y lo más importante para ellos ha de ser la educación”. Esta última, a su juicio, empieza por la propia casa, donde recuerda que “los menores tienen derechos, pero también deberes, y entre estos últimos, tienen el deber moral y legal de obedecer y respetar a sus padres.”

 

La creencia de que a veces los jóvenes reincidentes entran por una puerta del juzgado y salen por la otra en libertad “no es una leyenda urbana”, según admite el propio juez Calatayud.  “Sucede con menores y con mayores, mal que nos pese, por distintas causas, a veces de coordinación. Como juez me escandaliza y trato de que no pase en mi juzgado.”

 

“No es tan blanda la Ley del Menor”

 

¿Es benévola la Ley de Menores?, ¿se aprovechan estos de cierta permisividad por parte de la misma? “No es tan blanda la ley”, asegura. “En el caso de Sandra Palo, se criticó mucho que la sentencia de uno de los autores de su asesinato (Rafael  García Fernández, ‘El Rafita’) por ser un menor cumplió pocos años de privación de libertad. Pero me permito recordar que a De Juana Chaos le han salido muy baratos sus múltiples crímenes, y no se trata de un menor.”

 

¿Se es realmente menor hasta qué edad, o la ley debe juzgar según el grado de madurez? El juez respondió sobre la materia que mejor conoce desde hace un cuarto de siglo: “Nos guiamos por el derecho romano y el principio de seguridad jurídica, y ahí es fundamental el cómputo del tiempo, para la mayoría de edad, para jubilarse, para testar. No creo que sirva a este efecto la madurez, hay mucho inmaduro con un volante en las manos. Soy partidario de los límites de edad por seguridad jurídica.”

 

“Los mejores años, en Güímar”

 

Este abogado y magistrado nacido en Ciudad Real (1955) vivió una experiencia a los 13 años que lo marcó para toda su vida, cuando su padre decidió internarlo por ‘rebelde’ en un colegio de Málaga. Después estudió Derecho en la Universidad de Deusto y desde los 80 accedió a la carrera judicial. Antes de especializarse definitivamente como juez de menores a finales de esa década, su primer destino (1980-84) fue Güímar (Tenerife), donde vivió, según contó en esta ocasión, “los mejores años” de su vida, “recién casado y sin hijos, y haciendo lo que me gustaba como juez de distrito”. En un momento determinado, él y su esposa se plantearon la disyuntiva de volver a la Península o quedarse a vivir en la isla. “Todavía hoy puedo decir que me hubiera quedado tan feliz a vivir en Tenerife, pero tuvimos que regresar finalmente.”

 

Calatayud, autor de otro libro, ‘Reflexiones de un juez de menores”, mantiene un blog con el periodista Carlos Morán y una página en Facebook.  

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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