Por qué no me callo. EL CUÑADO INFIEL

SERRANO SUÑER Y HITLER

Diez de Rivera, Súñer, la marquesa y el ministro con Hitler

Los amores prohibidos de Ramón Serrano Súñer, el ‘cuñadísimo’ de Franco y poderoso ministro de ojos azules, con la bella marquesa de Llanzol, que acaba de novelar Nieves Herrero, desempolvan el pasaje que minó la carrera política del longevo falangista filonazi. Súñer estuvo en el ‘vagón de la historia’ de Hendaya en tanto arreciaba la II Guerra Mundial. La célebre entrevista, que el miércoles cumple un nuevo aniversario y ha alimentado más de setenta años de exégesis franquista, coincidió con los fermentos del amor tormentoso de Súñer y la marquesa adúltera. Casado con la hermana de Carmen Polo, el ministro rompecorazones de Asuntos Exteriores labraba en secreto aquellos días la alta traición familiar y su tumba política. El 23 de octubre de 1940, Hitler quería captar a Franco para su guerra mesiánica, pero éste se escurrió en el tren.  Súñer vivía su ‘guerra’ sentimental a la sordina. El retraso del español no fue una astucia, sino la grotesca consecuencia del mal estado de las vías. Un Franco con gorro cuartelero, rezagado “ocho o nueve minutos” y echando pestes por los imponderables del subdesarrollo ferroviario español, saludó a Hitler en el andén, que lo esperaba con gorra de plato, y empezó la audiencia de los ‘gallos’. Hitler quería tres cosas (Súñer a la marquesa): Gibraltar, Marruecos y Canarias, y Franco, su Magreb. El führer temía que las islas cayeran en manos de los ingleses (“sería un golpe muy fuerte”) y tanto él como Churchill nos enviaban espías. El ministro, que acababa de sufrir el flechazo, decía que no se habló de la “cesión de bases en Canarias”, pero  sus musarañas pudieron jugarle una mala pasada. Franco sí reconoció que la defensa de las islas “no estaba a la altura de las circunstancias”, y Hitler prometió enviar “las baterías de costa de gran calibre que fueran necesarias”. Franco hablaba hasta por los codos sin concretar y colmó la paciencia de Hitler. “Mit diesen Kerlen kann man nichtsmachen” (“con estos tipos no hay nada que hacer”). Al cabo de dos años, nació la hija extramatrimonial que estremeció el régimen, Carmen Díez de Rivera (futura ‘musa de la Transición’), y Franco cesó a Súñer para siempre.

 

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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