LA MAREA NEGRA MARROQUÍ

 

PETROLERO VARADO EN MARRUECOS

El petrolero varado en Marruecos / DA

 

El mal agüero de la famosa marea negra, que ha sido el latiguillo coreado en los dos últimos años de confrontación política en Canarias sobre las prospecciones petrolíferas, asoma, al fin, las orejas desde este lunes en Tan Tan, el puerto marroquí situado frente a las islas, como un espejismo, tras encallar en la bocana el Silver Laayoune, con 4.400 toneladas de fuel.

 

El incidente contribuye a realimentar el debate sobre si es más peligroso extraer petróleo o asistir al tráfico de petroleros que atraviesan los pasillos interinsulares sin ninguna infalibilidad. El barco siniestrado es un ejemplo de esto último, pues zarpó del puerto de Santa Cruz de Tenerife el pasado día 19 rumbo a su destino marroquí hasta escorarse y ser evacuado, en medio de rachas de viento de más de 80 kilómetros. De otra parte, el suceso da alas a una de las polémicas más socorridas al calor de la refriega del petróleo en Canarias: la referida al escaso control sobre las condiciones de seguridad, ante cualquier vertido a manos de Marruecos, y la que ha permitido teorizar sobre si el régimen de corrientes marinas en las costas marroquíes trasladarían o no hacia las islas cualquier derrame.

 

Este, presumiblemente, ya se inició a causa del mal tiempo (viento y lluvia) que obligó a la embarcación a varar perezosamente con su peligrosa panza de crudo. Tan solo mencionarlo produce escalofríos en islas como Fuerteventura y Lanzarote, cuyos cabildos vienen invocando la catástrofe ecológica como una eventualidad real si Repsol procede a las extracciones en aguas de la mediana con Marruecos. Los más de doce mil petroleros que, como el ‘Silver Laayoune’, cruzan por las aguas del archipiélago transportando combustible y otras cargas con garantías que solo podemos conjeturar, constituyen una bomba de relojería a lo largo del año.

 

La sombra del ‘Prestige’ se cierne de modo inevitable sobre este barco bautizado en mayo con su actual nombre, de 114 metros de eslora y 16,9 de manga, y 12 años de navegación, durante los cuales nunca fue retenido a lo largo de una veintena de inspecciones, pero sí advertido de algunas anomalías. Lo que inquieta es que el alcance del vertido que haya podido efectuar a estas alturas en aguas marroquíes, se desconoce en estos momentos, y solo ha trascendido la cerrazón de las autoridades alauitas a ser auxiliadas por España.

 

También estamos al corriente desde esta orilla de que el primer intento de Marruecos por socorrer al petrolero (y en su caso, extraer la carga que amenaza contaminar el lecho marino) ha sido un rotundo fracaso. La eficacia de un remolcador que aleje el petrolero de la costa (procedimiento calcado al del Prestige), cuya llegada a Tan Tan está prevista para este fin de semana,  es una incógnita que eleva la tensión en las dos islas canarias más próximas.

 

Las autoridades conejeras han demandado información de Rabat a través del Cónsul General de Marruecos en Las Palmas de Gran Canaria en medio del hermetismo que rodea este caso. Tan Tan es un sonsonete familiar para los canarios, por cuanto en ese lugar Marruecos barajó construir una central nuclear, que desde las islas se vio con temor y, finalmente, el proyecto se sustituyó, a sugerencia de Canarias, por una central térmica. A esta iba dirigida, precisamente, la carga, que ahora podría convertirse, si no lo remedia una reacción eficiente contra el naufragio, en el simulacro maldito de ese presentimiento de marea negra que llevó al Gobierno canario y a varias fuerzas políticas y ecológicas a lanzar en Madrid una campaña internacional de oposición a las prospecciones que anuncia Repsol para mayo próximo.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión 1 comentario

Respuesta a LA MAREA NEGRA MARROQUÍ

  1. Manuel Dóniz

    Los Señores del gobierno que apoyan las prospecciones de Repsol en aguas próximas a las Islas Canarias Orientales, están tan deslumbrados por la pasibilidad de cuantiosos repartos de beneficios a los accionistas de la citada empresa, en caso de que el prometido petróleo aparezca, que no son conscientes de los riesgos que existen subyacentes al caso: Primero, los métodos agresivos que se emplearán en las prospecciones por medio de chorros a presión de agua y grava, Segundo, la profundidad a la que se trabajará, superior a los dos mil metros, con lo que, en el caso de producirse vertidos,queda imposibilitada la acción de buzos para repara las fugas. Tercero, que en estas islas se depende del agua de mar, convenientemente potabilizada para el consumo humano, hecho que se vería impedido en el caso de masivos vertidos, y por último, Cuarto, la industria del turismo, prioritaria en las islas se vería cortado de raíz en el caso de vertidos que ocuparan playas y costas. Nada más que por estas principales razones, cualquier dirigente medianamente inteligente no autorizaría ni fomentaría tales prospecciones pero, como esto no ocurre y si finalmente se llevan a cabo las mismas y si después aplican la reciente jurisprudencia del Prestige, en la que nadie fue culpable de aquel desastre ecologico sin paliativos, solo me resta decir el conjuro de los desesperados, ¡Que Dios nos coja confesados!

     

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