Por qué no me callo. EL HIERRO

 

 

Aguas de La Restinga durante la erupción del volcán el 18-01-12/ IGN
Aguas de La Restinga durante la erupción del volcán el 18-01-12/ IGN

 

¿Puede una misma semana, como la que embocamos, pertenecer con los brazos abiertos, y con evidente tensión, a dos años diferentes, que se reparten sus días dejando en el aire lo que es de mañana y de ayer? En estas controversias de almanaque, el terremoto herreño no esperó a 2014. Y en el mismo instante me vi tuiteando el rayo mixtilíneo del seísmo –como aquel de Perú en 2007- cuando las ediciones digitales todavía no conocían la noticia. Me la encontré accidentalmente tomando un café, porque una fuente directa le envió un sms inmediato a mi vecino de mesa. Y la noticia me empezó a escocer en las manos; así que me dije, como el inefable José Mota, “ahora vas y lo tuiteas”. El Hierro es una isla minifalda, me dijo una vez Tomás Padrón; parca como un tuit, de 140 caracteres, es la isla breve, la isla de Monterroso, y un prontuario básico que despierta las musas de algunos autores. Umberto Eco la noveló en ‘La isla del día de antes’, atraído por el mito renacentista del punto fijo. De ahí que el volcán se lo piense tanto, oculto tras el visillo de las aguas de La Restinga como un fantasma ferroso en medio del mar, a la manera del náufrago piamontés que arriba a la nave encantada en las antípodas bajo una guerra de los mundos por hacerse con los límites del tiempo allí donde la tierra se parte en dos y distingue el ayer del mañana. En el cosmorama herreño, que viene al caso, saltaron todas las alarmas el viernes pasado, bajo el temblor ‘provincial’ de magnitud 5.1, con epicentro al oeste de Frontera, y la isla, indemne, quedó recargándose de magma en su corteza oceánica, a sabiendas de su historia milenaria como fin del mundo ‘antes del’ Descubrimiento, y de sus dos siglos y medio como meridiano cero ‘antes de’ Greenwich, y, en fin, fiel a los deliquios de San Borondón, se permite hacer y deshacer, borrar un año y alumbrar otro de una sacudida, con 5,7 centímetros más de altura, fruto del último enjambre sísmico, para ver llegar 2014, que no es ningún espejismo, sino el día después abordándonos como si fuéramos islas del día de antes, en estos momentos en que escribo, en que está a punto de llegar el año que deja atrás la recesión y dicen que dejará ver la luz al final del túnel, aunque un 2,3% más cara.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

Añadir comentario