Por qué no me callo. LOS REYES DE ‘ARROZ’

 

Antonio Cubas Díaz, 'Manolo el Arroz'

Antonio Cubas Díaz, ‘Manolo el Arroz’

 

La figura de Manolo el Arroz estaba íntimamente ligada a la Avenida de Anaga, donde quedaron sobreimpresos sus pasos perdidos en más de medio siglo gallofeando ida y vuelta; una estela de andanzas de personaje feérico, obsesionado con que toda la semana era viernes, su perpetuo día de Reyes. Manolo el Arroz se llamaba Antonio Cubas Díaz, pero su esquela no nos diría nada sin su apodo popular, que lleva implícita una geografía urbana y nos remite a la saga de ejemplares callejeros, como Nacho El Gofio, que aparcaba sus perros en batería y un día se proclamó heredero de una fortuna; el poeta sicalíptico Venanceo, que piropeaba a las chicas con la voz aguardentosa, “besaría tus pies si estuvieran limpios”, y vendía versos por la voluntad; Guarapo, que se encaramaba a las palmeras para coger dátiles; Pedrín, que era microcéfalo; ‘Chachán’, el Legionario, que vestía leotardos negros y dormía en cartones por fuera de Cortefiel; ‘Cambray’ y ‘El Cucurucho’, que dirigían el tráfico, o ‘Heidi’, que paseaba con coloretes por la calle de San José. Manolo el Arroz pedía indefectiblemente su óbolo dando por sentado que era viernes de ‘regalo’ y tal noticia merecía un euro. Qué cosas le pasaban por la mente de duende silencioso resulta un misterio, porque, en su evidente retraso, era de poca conversación. Juan el del Arkaba, que se fue antes, habló con él durante años, que siempre iba camino de ‘El Capricho’, mimetizado con el paisaje, a refugiarse entre los borrachitos del bar en ese vértice de la avenida con La Marina, cuando era un templo histórico de la dipsomanía marinera de la ciudad. A las burlas infantiles por su aspecto élfico de orejas desabrochadas respondía con indiferencia hasta que alguien lo llamaba ‘Arroz’ y perdía los estribos. Lo recuerdo, de niño, en la parada de guaguas de San Andrés (en la misma encrucijada) con un cubo de agua entre las manos contra el escarnio. Cuando la apatía de los años le mermó el orgullo, alguien lo llamó por el nombrete un día y él solo se enojó pasivamente; el bromista le dio su canon y Manolo lo aceptó diciéndole: “No me llames así”. Se había hecho viejo sin darse cuenta como un trasgo marginal de Santa Cruz. Y tuvo una etapa de amores sin recato, que dio pie a la leyenda de los atributos de Arroz.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión 6 comentarios

6 Respuestas a Por qué no me callo. LOS REYES DE ‘ARROZ’

  1. Gilberto Celso

    Carmelo: maravilloso relato, yo lo viví así también solo que un día en la C/ Castillo al pasar me dió por decirle muy bajito: Arroz, me escuchó y me insultó, nunca más le falté el respeto y seguí respetándolo como siempre. Gracias por tus vivencias que son creo de la misma época que las vividas por mi. UN ABRAZO

     
  2. kraky

    Como dice Carmelo, un personaje mitico de la avda. de anaga, me acuerdo de niño cuando el Capricho era la parada final de Transportes San Andres, y de como se enfadaba cuando lo llamabamos arroz para buscarle la lengua.

     
  3. Angelo Reforzo

    l frio de la mañana me despierta, entonces me doy cuenta que el cuello me duele así como la espalda es cuando percibo que a sido una noche realmente fría y además húmeda, pues al empezar a despertar, mis sentidos se agudizan y percibo el olor del cemento entremezclado con la tierra y el polvo, acumulado durante años, así es como me doy cuenta de que aunque haya soñado lo que quiera que soñase ya he regresado desde el mundo de Morfeo al real y me despierto en el frio suelo de una casa abandonada, antaño morada, donde había calor y amor familiar y donde ahora solo hay un vagabundo de sesenta años durmiendo en el suelo, mientras los primeros rayos del sol hacen todo lo posible por despertarle, lo irónico de todo esto es que ese vagabundo soy yo, así que me olvido de divagar y me alzo con un considerable esfuerzo, ya que la noche, el suelo y la edad, han hecho mella en mi; Tras hurgar en mis bolsillos, descubro que no tengo restos del bocadillo de la noche anterior y en ese momento el ruido de mi estomago me recuerda que no hubo bocadillo, así que después de sacudirme el polvo de la ya bastante sucia ropa, me dirijo a un bar donde se muy bien que puedo lavarme la cara y con suerte a lo mejor hasta han puesto jabón y me puedo lavar el poco pelo que me queda, así no pareceré un mendigo tan deplorable, quizá hasta puede que hoy consiga algún trabajo que me reporte un poco de dinero, tras lavarme el baño del bar evitando al dueño, que por cierto no quiere ni verme por allí, empiezo a caminar por una ciudad atestada de gente que parece saber hacia donde van y que es lo que han de hacer, consigo percibir como en las aceras estrechas me evitan de una manera despectiva, pues se que mi apariencia no es lo mas idónea para entremezclarme con las personas a las que un día pertenecí y que por un traspiés en mi vida deje de ser, incluso a lo mejor hasta yo evitaría cruzarme con alguien igual, pues huelo mal, y en ocasiones hasta escupo sangre, después de una interminable noche sin parar de toser un amigo me dijo, vete al medico, a ver si vas a tener tuberculosis y yo le conteste venga hombre en estos años eso ya no existe, además cuando voy a la seguridad social no me atienden dicen que hay otros sitios para gente como yo, sitios que ya conozco y que están saturados con un muchísimos inmigrantes que lo habrán pasado peor, así que lo dejo y procuro olvidarme, además el ruido de mi estomago me recuerda que tengo otras prioridades, pues ya he recordado cuando fue la ultima vez que comí, fue hace mas de veinticuatro horas, pero hoy voy a tener suerte, pues al pasar por las mesas de la terraza de un bar, veo como un ejecutivo tras recibir una llamada a su flamante teléfono móvil, se levanta dejando en la mesa un café con leche aun humeante y un donut con solo un mordisco, de esa manera llenos de esperanza, mi estomago y yo nos dirigimos con paso firme a por ese tan suculento desayuno desdeñado, y en el ultimo segundo a solo treinta centímetros de tan apetecible manjar, suena el estruendo de una voz socarrona que nos grita, “he tu mendigo deja eso ahí y ponte a trabajar” y rápidamente se acerca, recoge las tan deseadas viandas y las tira en un cubo de basura no sin que le conteste diciéndole, deja que te haga cualquier trabajo y me das el desayuno a cambio, pero el después de resoplar me contesta “mira anda lárgate antes de que llame a la policía” y con eso damos los dos por concluida nuestra conversación, así que mi hambre, mi estomago y yo seguimos nuestro peregrinaje pensando, la verdad es que para ser treinta y uno de diciembre, fecha en la que se supone que la gente debería ser mas solidaria, lo que en realidad les hace es ser mas egoístas, quieren todo su dinero para comprar cosas, a personas que no las necesitan, olvidándose de los que realmente si, incluso son incapaces de dar una limosna, pero en cambio, si dejan propina en los bares, este tipo de pensamientos me mantienen la mente ocupada y así me evado un poco del hambre tan atroz que me consume, así como de ese dolor de pecho acompañado de la ya crónica tos que me desgarra por dentro y que no se como pararla; Es curioso he pasado todo el día, en el que aparte de intentar encontrar algún trabajo digno y remunerado mientras he recorrido las atestadas calles de gente, que gastaban dinerales en regalos y no he conseguido nada mas que dos euros en monedas pequeñas, lo que esta bastante bien, pues hoy es fin de año y si aguanto el hambre hasta la noche, podre gastarme el dinero en un suculento bocadillo, que me comeré justo antes de dormir y así por lo menos dormiré con algo en el estomago, siempre y cuando de aquí a la noche deje de sangrar y de toser, seria gracioso que al final de todo, fuese cierto que tuviese tuberculosis. Bueno ya tengo mi bocadillo y además he encontrado un lugar donde dormir a cubierto, en un portal que casi no vive nadie y con la suerte, de que esta además en pleno corazón de la ciudad donde podre ver los fuegos artificiales que anuncien el nuevo año, en que personalmente, creo que las cosas mejoraran, pues ya se sabe “año nuevo, vida nueva” y si además, dejase de dolerme el pecho eso ya seria genial.
    Los fuegos son realmente preciosos, al estallar en el cielo iluminan la ciudad dejando ver las miles de caras de la gente que reflejan alegría y esperanza, no se que es mas bonito si los millones de puntos lumínicos estallando en el firmamento, o los millones de rostros que los admiran, con un apoteósico concierto de viveza y entusiasmo, lo que si es cierto es que ya con el bocadillo en el estomago este es sin lugar a dudas el momento mas feliz del día, deleitándome con tal espectáculo y sabiendo que empieza un año nuevo, en el que sin duda, dejare de pasar hambre, frio y desprecio, aunque en este momento la cosa no me va nada mal, pues tengo el techo de un portal para pasar la noche, un bocadillo en mi estomago y el increíble placer de observar como se entremezclan los gritos de algarabía y jubilo de la gente con el impresionante retumbar de los preciosos fuegos artificiales , ¿como era ese dicho? A si ya lo recuerdo “ahora si podría morirme tranquilo”…
    La mañana del uno de Enero de cierto año este hombre de sesenta años apareció muerto dentro de un portal, acurrucado, con un hilo de sangre que brotaba de la comisura de sus labios en una cara que reflejaba felicidad, aun después de haber sido abandonado por una sociedad a la que el respetaba y de la que solo consiguió desprecio y desdén, por haber tenido un traspiés en la vida; Como el todos los días mueren personas, hombres, mujeres, personas que ya no son jóvenes, para buscarse un futuro, y a los que todo el mundo desprecia, por no ser un fenómeno mediático, todos los días hay organizaciones y plataformas, que defienden a los pobres que vienen buscando ayuda de otros países y que sin duda también son victimas de atrocidades, de la que como seres humanos estamos obligados a defender, desde aquí mando también un fuerte “ HURRA” por ellos, pero también en nuestra casa, muere gente por enfermedades o hambre y nadie les ayuda, solo por no salir en los medios de comunicación, en cambio después de sentir el desprecio y el abandono social acaban falleciendo en la calle sin nadie que les diga “yo te quiero y te respeto” pero si les decimos cuando nos enteramos de su muerte, frases como “bah seguro que se cogió una tajada y se murió” y a una fosa común con ellos.
    Existen muchos problemas fuera de nuestras fronteras y ojala algún día se acaben, pero también mueren personas que podían ser nuestros padres o incluso abuelos, en nuestro país y no salen en los medios ni después de haber muerto, creo que si nuestros actos solidarios los hiciéramos por humanidad lo deberíamos pensar y en vez de esperar reconocimiento mediático, estaría bien ser un poco mas filantrópicos y hacer el bien en el anonimato pero con el alma.
    Ángelo Reforzo.

     
  4. Juan Carlos Núñez Izquierdo

    Como olvidarme de esta figura el Amigo Manolo y su inseparable radio siempre pegado a su oreja,recuerdos de mi infancia, de aquellos pocos viajes que yo daba a la capital desde mi pueblo en la cordillera de Anaga. Tiempos del Bar la Diana,El capricho, la parada de guaguas de Victor Marrero,el carrito de Dña Asención donde compraba mis pachangas y la bodega Viña del Loro. Son imagenes y vivencias que hoy se han hecho presente en mi memoria al leer tu blog. Un saludo Carmelo

     
  5. Amigo de Manolo

    Detrás del apodo que se le puso a Manolo. ARROZ.
    En los comienzos.Por años 1990.Eran muchos que tenían complejos de inferioridad, y para hacerse notar lo hacían enfadar y asi se divertían.
    Pero lo que no saben y ni siquieran se les pasaría por la cabeza a estas personas que le faltaban en respeto.
    Es que nustras madres o padres, muchos de ellos saludaban a Manolo y yo recuerdo bastante bien.
    La educación que tenía Manolo con quien le respetaban e incluso hablaba con una nobleza maravillosa.
    Mi madre lo saludaba cuando lo veía ¿ Que hay Manolo? y el te respondía siempre y de una forma muy cariñosa. HOLA MI NIÑA COMO ESTAS,VOY PA BAJO HACER UNA COMPRITA. Y SE PONIA HABLAR CON UN TRATO TAN NOBLE Y EDUCADO. PREGUNTARLES A VUESTRAS MADRES. YO SIEMPRE LO LLAME POR SU NOMBRE Y LO SALUDE, Y TE MIRABA Y EL SE DABA CUENTA QUE LE TRANSMITIA APRECIO, Y TE LO DEVOLVÍA IGUAL. ESE ERA REALMENTE MANOLO.
    DESCANZA EN PAZ AMIGO.

     
  6. amigo

    Manolo era muy noble y de gran corazon siempre que mi madre le preguntaba ¿ que tal Manolo, a donde va? te decía – HOLA MI NIÑA,A COMPRAR,VAMOS. Y esa cosas, era muy bueno.Y hablaba contigo muy tranquilo, y te transmitia esa gran nobleza. tan amable .Yo me acuerdo que siempre que lo veía lo saludaba y te saludaba de una forma amable.
    Y venía con mi madre , por la subidita de la movil, con su bolsita que agarraba a tras del hombro y nos despediamos,y se hacía querer.Seguro que Dios lo estará cuidando arriba.Y es muy feliz, Que descanse en paz, nuestro Manolo.

     

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