ENTENTE CANARIAS-MADRID Y LA DOBLE HÉLICE

 

Rajoy recibe en La Moncloa a Paulino Rivero /DA

Rajoy recibe en La Moncloa a Paulino Rivero /DA

 

Resulta prematuro colegir del encuentro Rajoy-Rivero de este miércoles en La Moncloa la reconciliación definitiva de ambos ejecutivos y la puesta en común de una estrategia, por no llamarla pacto, de alcance político y económico. Pero algo, sin embargo, se mueve entre ambos políticos, dos viejos conocidos de la Carrera de San Jerónimo, y quizá también entre ambos gobiernos gravemente distanciados hasta hoy. La nueva etapa, por tanto, va a requerir de paños calientes donde antes hubo espinas para evitar todo riesgo de volver a las andadas en uno de los momentos más delicados de la política de Estado, que convoca a enterrar el hacha y enfundar la espada.  

Todo apunta a un nuevo clima de mayor colaboración, en la línea histórica de Coalición Canaria de llevarse bien con Madrid. Y viceversa. Los gobiernos centrales, tarde o temprano, sienten apremio de congraciarse con la autonomía más lejana, a medida que se acerca el examen en las urnas. Pero dar por hecha esta fluidez con tan rápida taumaturgia, tras noventa minutos de entrevista es como dar por resuelta una eliminatoria sin jugar el partido de vuelta. O sea, lanzar las campanas al vuelo. Al socaire de problemas sobrevenidos en el modelo territorial y constitucional del Estado, parece razonable columbrar que, en este kilómetro de la legislatura, el Gobierno central propende a apagar fuegos cualesquiera con las autonomías, sobre todo con las más renuentes por razones ideológicas, ­y a reavivarlos electoralmente, sin duda, cuando toque, en 2015.  

En este sentido, por insignificante que parezca el garbanzo canario en el zapato de Rajoy, tras la famosa doble carta de Paulino Rivero a los inquilinos de La Moncloa y La Zarzuela el pasado 13 de noviembre (la misiva de la ‘desafección’), el hándicap soberanista catalán ha trocado la agenda de la crisis del Gobierno central por otra de acento político-constitucional, sumamente espinoso, que afecta a la integridad del Estado y al futuro del PP en el poder.   De ahí que no sorprenda la hipótesis del acercamiento en los próximos meses de La Moncloa al Gobierno canario venciendo algunos desencuentros de mayor o menor envergadura (entre estos últimos, la tasas aeroportuarias y el certificado de residencia).

De concretarse la sintonía  como dogma tras esta entrevista, al tiempo que avancen los trabajos bilaterales sobre la reforma fiscal del REF antes de febrero (las prisas se deben a las elecciones europeas y la conveniencia de tramitarlo con la Comisión actual) y el intercambio de propuestas sobre el nuevo sistema de financiación autonómica, podríamos hablar, no antes de unos cuantos meses, de una abierta entente Madrid-Canarias, que se asemeje al giro de las islas con el tardozapaterismo, cuando fue el mismo Paulino Rivero (la famosa foto con ZP) quien ensayó la fórmula del pacto con unos aquí (entonces el PP de Soria) y con otros allá (el PSOE en la recta final).  

De ZP a Rajoy  

De manera que la ‘doble hélice’ es marca del actual presidente canario tras el ecuador de la legislatura, y en absoluto resulta descabellado sospechar algún atisbo de su reedición detrás de esta entrevista de hora y media en La Moncloa. Pero todavía es prematuro para dar por cierta la primera impresión. Falta recorrido en el nuevo escenario de 2014 para certificar el cambio, con la crisis en retirada; la consulta catalana en el aire, de la que habló este miércoles en Santa Cruz el portavoz catalán Homs; la Monarquía en horas bajas con la imputación de la infanta Cristina; la corrupción ganando descontento en las encuestas del CIS (en la última aumenta seis puntos como segunda causa de malestar tras el paro) y el temor a una desafección política escandalosa en 2015 (se cierran los juegos florales y empieza la política que se vota).  

Este panorama cede el paso a la palabra talismán del nuevo curso: consenso. E invita a erradicar en lo sucesivo la palabra rodillo. El PP y el PSOE están llamados a acercar posturas en temas constitucionales candentes y de unidad territorial, como cabe pensar que invita, asimismo, a orillar las fricciones con las autonomías con tal de aislar el problema catalán como una excepción a la regla. De las tres autonomías con presidente nacionalista, Cataluña es el problema, mientras País Vasco y Canarias están llamados a ser parte de la solución.  

Si bien en el contencioso petrolífero las distancias parecen insalvables, y las prospecciones están a la vuelta de la esquina (de mantenerse la previsión de mayo por parte de Repsol), no es inimaginable, en cambio, barajar un pacto de no agresión in extremis entre Madrid y Canarias, sobre la base de que, una vez confirmada la existencia de crudo y/o gas en los sondeos meramente exploratorios, se proceda a algún tipo de negociación entre ambas partes respecto al grado de fiabilidad ambiental de las futuras extracciones y el baremo de las cuotas compensatorias. Lo que hoy se nos antoja un diálogo imposible sobre las catas preliminares, permite, en cambio, regresar a esa hipotética mesa bilateral que ofrecía este miércoles Rajoy a Paulino Rivero, para intentar acuerdos sobre hechos consumados, si se demuestra la existencia de pozos con combustible bajos aguas cercanas.  

Este, sin duda, es el principal escollo en la actualidad para una normalización integral de las relaciones Canarias-Madrid.  

Que no se entere Montoro  

En otro orden de cosas, las diferencias son menos estridentes, incluida la financiación del convenio de carreteras, cuya parálisis amenaza con destruir empleo y actividad económica en una suerte de ‘miniPanamá-Sacyr’ insular, que abarca el plan de infraestructuras educativas y turísticas. La desinversión del Estado en las islas, a causa de las restricciones presupuestarias, no tiene fácil enmienda: pasa por Montoro y en ese negociado no hay margen de disponibilidad financiera, máxime cuando Bruselas demanda de España una nueva vuelta de tuerca para rascar algunos miles de millones más contra el incumplimiento del déficit. Mejor si Montoro no se entera de los compromisos que se alcancen, dirían los que conocen bien las ‘arrancadas’ del ministro.  

Pero si en un escenario de entente cordiale a las islas se les hacen promesas cuantificables, en definitiva equivaldrán a una restauración presupuestaria. Hablo de cuánto beneficio y empleo haya de generar a Canarias un buen REF consensuado; una política de bonificación de tasas aeroportuarias como la que demanda Barajas; las primas a las energías renovables, así como posibles bonificaciones en los tipos de interés en créditos para la rehabilitación (dentro del programa de 1.800 millones suscrito por el Gobierno canario con la banca).  

En ese desatasco de las relaciones de ida y vuelta, cabe situar varios pasos más a lo largo de la cuesta de 2014. Uno de ellos tiene que ver con desempolvar la comisión bilateral que presidía Soraya Sáenz de Santamaría. Otro con dar alguna salida plausible al extinto plan integral de las políticas activas de empleo (de todo punto necesario en una sociedad con el 35% de paro). Un siguiente paso se refiere a la reciente ley turística canaria cuestionada por el Ministerio del ramo al limitar los hoteles de cuatro estrellas en Gran Canaria. La privatización parcial de Aena, debidamente reconducida mediante un acuerdo con las autoridades canarias, abonaría el terreno al entendimiento. Y, por último, figuraría entre tales premisas cualquier grado de aproximación en la reforma del Estatuto de Autonomía, que aunque aplace su aprobación a las próximas Cortes postelectorales no la dinamitara en origen.  

Canarias-Madrid-Canarias  

Qué duda cabe que, de ser cierto el desentumecimiento de las relaciones Canarias-Madrid-Canarias, cabría esperar la reapertura de las negociaciones globales del denominado ‘Pacto por Canarias’ que el Gobierno de CC-PSOE entabló con el PP regional en el Parlamento hasta que las conversaciones encallaron en marzo pasado.   Todo lo cual dibuja un distinto paisaje.

La entrevista funda el diálogo que se echaba en falta. El encuentro, en sí mismo, es un mensaje político. Las primeras declaraciones, también. Para que el roce haga el cariño falta rodaje a la presunta reconciliación. Y su verdadera consecuencia ha de plasmarse en las Cortes, donde CC no va sola, cuenta con NC, cada cual con su matiz.

Y, finalmente, habrá que dirigir la mirada al PSOE, por si este eventual acercamiento de CC al PP en Madrid le suscita alguna duda de lealtad. Entramos en una zona de sombra donde no faltan riesgos de navegabilidad.     

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión 1 comentario

Respuesta a ENTENTE CANARIAS-MADRID Y LA DOBLE HÉLICE

  1. Manuel Dóniz

    Me parece lamentable la postura de Paulino Rivero ante Rajoy, ya que cuando este le comunicó la fecha de inicio de las prospecciones petrolíferas. no le hizo llegar al Presidente del gobierno el sentir casi generalizado de todos los canarios en contra de las referidas prospecciones y, al callar, otorgó sobre la política de hechos consumados del gobierno. Por otra parte, resulta sospechoso el apoyo al ultranza del jefe del gobierno a los negocios de Repsol (al igual que ya ocurrió en Argentina),con flagrante olvido de la opinión de sus votantes, lo cual nos hace pensar que lo que realmente le interesa son los repartos de beneficios que le puedan corresponder a él o a sus correligionarios, accionistas de Repsol, una empresa pública privatizada en tiempos del Sr. Aznar.

     

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