UNA MAÑANA EN EL MENCEY CON ELISEO IZQUIERDO

 

El periodista y crítico de arte recibió el título de académico de honor de la Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel,

El periodista y crítico de arte recibió el título de académico de honor de la Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel,

 

El veterano periodista, nombrado académico de honor de la San Miguel Arcángel de Bellas Artes, es autor de una enciclopedia del periodismo canario e investiga los seudónimos de la prensa local.

 

En este encuentro en ‘EL BALCÓN’ (TEIDE RADIO) traza el recuerdo de Alfonso García Ramos, Paco Pimentel, Alonso Quesada. Pancho Guerra…  

 

 

“A Eliseo Izquierdo lo nombran académico de honor de Bellas Artes”, nos recordó en la víspera Marlene Meneses, que se reincorpora, todavía unos días tras las bambalinas, con Raúl Díaz delante del micrófono y nosotros cruzando el rubicón, ya en julio, en estas mañanas del Mencey. Y, en efecto, como anunciaba la llamada de Marlene, recién llegada del Egeo, el veterano periodista y directivo de la Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel, nos visitaría este miércoles en la terraza del hotel, para hablar en ‘El Balcón’.

 

Se presentó ante Leopoldo Fernández, ante José Antonio Pardellas y ante mí como “un viejo rockero”, a sus ochenta y pico, rozagante como un pibe e idéntico al guatemalteco Monterroso. Raúl Díaz dejó escapar alguna risita de complicidad, a sabiendas de que la tertulia no goza de noveles, ni bisoños, sino de premios Canarias entrados en ciertos años.  

 

La Real Academia Canaria de Bellas Artes, que Eliseo Izquierdo ha presidido (2001-2008) y en la que milita desde hace casi cincuenta años, desde que lo llevó a ella Pedro Suárez Hernández, tributó el martes el reconocimiento en vida que el personaje merece. “Somos una especie de ‘policías artísticos’ que perseguimos las cancaburradas que a veces se cometen con el Patrimonio”. También son, como explicó un órgano de carácter consultivo, que emite dictámenes y orienta en materia de bellas artes, y ejerce, además, una labor docente y cultural estimable, y ya van dejando de ser, como también comentó, “un cenáculo de artistas, expertos e intelectuales”.

 

Tertulia entre periodistas, en 'LAS MAÑANAS DEL MENCEY' ('EL BALCÓN', de TEIDE RADIO), con la nostalgia de los 'viejos rockeros'.

Tertulia entre periodistas, en ‘LAS MAÑANAS DEL MENCEY’ (‘EL BALCÓN’, de TEIDE RADIO), con la nostalgia de los ‘viejos rockeros’.

 

El director de periódico cuando Franco

 

Pero Eliseo lleva puesto el periodismo como si fuera un traje, y habló de las prendas del oficio, de las vivencias en El Día, cuando “Juanito González controlaba con la vista al taller, la Redacción y el director”. “Los viejos directores, y me incluyo”, intervino Leopoldo Fernández, tras más de 30 años al frente de DIARIO DE AVISOS (1976-2007), “éramos, en efecto, muy controladores, porque la Ley Fraga nos hacía máximos responsables de todo; el director era el que iba ante el juez”.  “A don Víctor Zurita –histórico director de ‘La Tarde- le dieron más de un disgusto por ese motivo”, añadió Izquierdo, que no disimuló su nostalgia por las “redacciones románticas de los periódicos de antes”.

 

“Eran caóticas, desde luego”, siguió contando, “pero en las de ahora entras y parecen cementerios, cada uno en su cubículo, en su nicho, delante de su ordenador”. A propósito recordó que “antes había que esperar a que uno terminara con la máquina de escribir para que la usara otro”.

 

Los linotipistas eran, a juicio de Eliseo Izquierdo, “unos intelectuales tapados, de una gran cultura, y, por lo general, de izquierdas”. Pardellas mencionó el nombre de un linotipista histórico de ‘El Día’ en tiempos de Franco: “Juan Pedro Ascanio”.

 

El teletipo ha desaparecido de las redacciones de los diarios. Su traqueteo inconfundible formaba parte de la música de los periódicos, como, a veces, también había aromas en suspensión, que Elfidio Alonso Rodríguez, exdirector de ABC, asociaba con el olor a orina; otros, a tinta, a alcohol o a sobaquina.

 

El "mejor oficio del mundo" con papel y lápiz, decía García Márquez. "Es que antes se escribía a mano", señala Eliseo Izquierdo.

El “mejor oficio del mundo” con papel y lápiz, decía García Márquez. “Es que antes se escribía a mano”, señala Eliseo Izquierdo.

 

El telegrafista y el oficio en el bolsillo

 

Eliseo Izquierdo fue, además de periodista, telegrafista como el padre de Gabriel García Márquez. ¿El periodismo es el mejor oficio del mundo, como dijo el autor de ‘Cien años de soledad’?, preguntó José Antonio Pardellas, y Raúl Díaz añadió. “¿Qué le parece el periodismo actual, mejor o peor? Izquierdo dudó un instante. Pareció de acuerdo con el cumplido del Nobel, pero dejó la segunda parte en el aire: ”Ni mejor, ni peor”. García Márquez alababa el periodismo de papel y lápiz; “es que antes se escribía a mano. “César González Ruano lo hacía”.

 

“En la primera mitad del siglo XX era un cuerpo de élite, ahora el cuerpo de Telégrafos ha desaparecido, porque  cada uno lleva en el bolsillo una estación emisora y receptora de mensajes en el teléfono móvil. “Una vez tardaba en llegar un telegrama a la Redacción, y don Leoncio mandó a un redactor a buscarlo personalmente. Al final, llegó el telegrama por sus propios medios y el redactor tardó dos días en volver. Así se las gastaban entonces”. Era una profesión de bohemios en la cornucopia de la noche, como escribía Francisco Pimentel, nombre de cita obligada para hablar de la ciudad noctámbula de los periodistas, ‘Santa Cruz la nuit’.

 

“Paco Pimentel llegaba a la Redacción y esperaba a que hubiera una máquina libre. Se sentaba a escribir contando las líneas entre dientes, 27, 28, 29 y 30, ¡ya está! Porque el director le había dicho que escribiera columnas de 30 renglones.”

 

“Te lo has currado”, le dijo Jerónimo Saavedra, que llamó  a Eliseo Izquierdo para felicitarlo. Esa perseverancia a prueba de obstáculos y achaques de salud la demostró, también, como autor de una enciclopedia de periodistas canarios (tres tomos y más de 1.500 páginas) de los siglos XVIII al XX. “Ahora haría una versión aumentada, porque he corregido mucho y añadido nueva información”. Una obra de consulta, como prueban las bibliotecas.

 

Los seudónimos alcanzaron su apogeo durante las batallas de prensa con motivo del pleito insular.

Los seudónimos alcanzaron su apogeo durante las batallas de prensa con motivo del pleito insular.

 

De Canarias a la ‘Villa y Corte’

 

La charla rindió homenaje a los pioneros del periodismo canario: Viera y Clavijo, Tomás de Iriarte, Clavijo Fajardo, Galdós (que enviaba a las islas desde Madrid su ‘correspondencia de la Villa y Corte’), o Pancho Guerra, que parió a Pepe Monagas, interpretado más tarde por el actor Pepe Castellano.

 

Ahora está inventariando la densa seudonimia canaria en la prensa, miles de sobrenombres bajo los que se han disfrazado quienes informan y opinan. Nijota, Almadi, Alonso Quesada. “Juanito Rodríguez Doreste me decía que ese era su nombre de pluma, el auténtico, porque nadie lo conocía como Rafael Romero Quesada”. “El seudónimo tuvo importancia durante el pleito insular, y era un escudo para darse ‘leña’ en los periódicos satíricos”.  ¿Domingo de La Laguna era seudónimo?, se le preguntó. “Sí, se llamaba Domingo García González”. Izquierdo continúa sus pesquisas sobre esos ‘alias’ tras los cuales se ocultan firmas autorales muy conocidas o muy desconocidas.

 

Algunas sentencias y expresiones de consumo interno trascendieron del periodismo a la calle. Domingo de La Laguna acuñó el “si te coge…”, y Luis Álvarez Cruz solía decir: “No me hables de porquerías en la mesa”.

 

Ahora se lee menos a fondo la prensa, según consensuaron los contertulios, conscientes de que pocos lectores pasan de los titulares. Y –aunque resulte un tópico de los ‘viejos rockeros’, como dice Izquierdo- también se contrasta menos, o directamente no se contrasta, dogma sagrado del periodismo de toda la vida, que en las aguas ‘online’ se obvia con frecuencia.

 

Y Alfonso García Ramos se escapó

 

“No es que fuera una época dorada; fue una época hermosa”, señaló, “y ya tiene bastante pátina”. Uno de aquellos heroicos periodistas que tenían que burlar la censura fue Alfonso García Ramos, de prematura muerte tras dejar escritas páginas inolvidables en ‘La Tarde’ (que dirigió) y en la narrativa (‘Guad’, ‘Tristeza sobre un caballo blanco’). Eliseo Izquierdo trabajó a su lado y es quien mejor lo conoció: compiló en un libro, uno de los clásicos del género insular, los célebres ‘picos de águila’, las columnas de García Ramos en su periódico.

 

“La noche que murió el señor aquel, en 1975, estuvimos juntos un grupo de compañeros y amigos hasta altas horas de la madrugada. Alfonso había publicado el día antes un artículo por el que nos habían secuestrado el periódico, y él tuvo que escaparse a una finca particular porque iban a por él. Pues pasamos esa noche en la Cruz del Carmen, en Las Mercedes, en un restaurante, hasta las cinco de la mañana Alfonso, Alberto, Victoriano, un servidor… Alfonso hizo después de aquello una reflexión: “Ahora que llega la democracia tengo que elegir ser periodista o ser político, y para ser lo primero debo dejar de ser lo segundo”, y renunció a la militancia en el PSOE, si bien no a la ideología.

 

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión 2 comentarios

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