Por qué no me callo. SON ATLÁNTICO Y COUSTEAU

 

Jacques Cousteau, con su característico gorro rojo.

Jacques Cousteau, con su característico gorro rojo.

El comandante Jacques Cousteau vivió, hace 20 años, en Tenerife uno de los momentos más felices de su vida: vio aprobada su carta de derechos humanos de las generaciones futuras, que se llamó la ‘Declaración de La Laguna’. Cubrí aquella cumbre enigmática y recuerdo al hombre afable y enteco que llegó a la isla de noche y me dijo que la Rambla lo había llevado por la senda de Broadway; se enamoró de los árboles del bulevar como Muñoz Molina, y estiraba el cuello para acercarte los ojos y abrir la boca con una sonrisa de lado a lado. Era célebre y querido, gozaba entonces (1994), en efecto, de una fama descomunal de medio siglo de trotamundos marino y más de cien documentales a bordo del mítico Calypso.

El mítico 'Calypso' de la serie televisiva 'El mundo submarino de Jacques Cousteau' (1968-1975), Medalla de Oro de la National Geographic Society.

El mítico ‘Calypso’ de la serie televisiva ‘El mundo submarino de Jacques Cousteau’ (1968-1975), Medalla de Oro de la National Geographic Society.

Se movía como un buzo recién salido del agua, incómodo en la tierra. El ‘Capitán Planeta’ venía con una bomba: el globo se estaba muriendo y mañana era tarde. Traigo a colación a Cousteau en la semana que concluye la ‘fiesta de los océanos’ ‘Son Atlántico’, en Arona, porque se cumplen 20 años de su carta solidaria. Manuel Rivas, que recibe este viernes el premio del festival, ya se había embarcado en los años 80 a bordo del ‘Xurelo’ contra los vertidos nucleares en la fosa atlántica; nosotros, en Radio Club, lanzamos flores en el muelle. Décadas antes, Cousteau había promovido una sentada de mujeres y niños en los rieles del tren que llevaba los desechos al mar, obligando al convoy a devolver la carga radiactiva. Se enfrentó a De Gaulle.

El escritor y ecologista gallego Manuel Rivas, Premio 'Son Atlántico', Arona (Tenerife).

El escritor y ecologista gallego Manuel Rivas, Premio ‘Son Atlántico’, Arona (Tenerife).

Cuando vino, traía ese bagaje de idealista sin ‘sanchopanza’, que vio el cambio climático antes que Al Gore, y clamó contra la contaminación de los mares en solitario, que es el corazón del debate de las islas ahora mismo en el fragor de las prospecciones. Se habría quedado a vivir en el sur como Sergio Hanquet, junto a los cetáceos que retrata el fotógrafo belga en las vallas de Arona y las paredes del TEA. Cousteau trajo su cruzada a la isla; este ‘son atlántico’ parece inspirado en sus fueros marinos. Llevaba con la ‘carta’ en el bolsillo desde los años 70 buscando un destinatario receptivo, y la Unesco de Mayor Zaragoza lo encomendó en La Laguna al Instituto Tricontinental de Marisa Tejedor y Francisco Aznar, y convocaron un ágora de expertos futuristas sobre derechos de seres inexistentes. Francisco Sánchez y Cousteau, juntos, pusieron el cielo al lado del mar y otros acápites.

El físico teórico Stephen Hawking pronunciará dos conferencias en septimebre el Festivak Starmus, en Guía de Isora y Santa Cruz de Tenerife.

El físico teórico Stephen Hawking pronunciará dos conferencias en septimebre dentro del Festivak Starmus, en Guía de Isora y Santa Cruz de Tenerife.

Ese legado late bajo estos foros de los océanos y las estrellas, como el próximo ‘Starmus’ de Garik Israelian, que invita a Stephen Hawking a sumarse a una cierta tradición de visionarios que visitan las islas desde el origen de los tiempos modernos.     

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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