Por qué no me callo. DRAGHI EN JACKSON HOLE

 

Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE) /dpa

Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE) /dpa

 

Que septiembre, noveno mes, piensa que empieza la historia con él es un adanismo político muy recurrente ahora. En este mes de parto cumplió cien años Nicanor Parra, tras el siglo de Cortázar. Dos universos reversos. Donde antes era un mes prosaico de repesca de estudiantes rezagados, ahora todo pide paso, como si el resto del año fuera pura holganza. Draghi eligió septiembre. La crisis nos dobló las rodillas. No será la última. Se queja Marvin Minsky, padre de la inteligencia artificial, al que Michael Crichton debe algunas sugerencias para su ‘Jurassic Park’, de que nadie está al mando del mundo, y así no hay manera de salvarlo. En el nuevo cronograma político, parar la barbarie que asoma a la pantalla es el primer objetivo de Occidente, pausada la crisis. La víctima de naranja en el desierto delante del de negro que le va a cortar la cabeza es una infamia que se cuela en nuestras casas. Se prodigan algunas guerras que ya nos son indiferentes. Irak fue la última guerra que moralmente nos importó. La de Ucrania prolongaría la crisis. Papá banquero (o el papa del euro, cuya fe profesamos) ha rebajado la euforia. Draghi en Jackson Hole. En estos días de refundación, el concilio de los bancos centrales le oyó decir las verdades del barquero.

Nicanor Parra: Somos "una pulga en el oído del minotauro".

Nicanor Parra: Somos “una pulga en el oído del minotauro”.

 

El jefe del BCE no saca la manguera así como así para regar la eurozona sin más miramientos; lo hace, lo ha hecho, con tanta diligencia, porque esta vez no son el trío de la bencina Grecia-España-Portugal, sino Alemania-Francia-Italia las economías contraídas. Somos “una pulga en el oído del minotauro”, que decía Parra; unos ‘primaveras’, en esta crisis de cronopios y famas. Nadie se enfrentó en su día a la autoridad (“Merkiavelo”, llama a la canciller el sociólogo alemán Ulrich Bell) y nos comimos la austeridad cruda. No costaba nada preguntar al yanqui, que ya le crecen los brotes verdes hasta en la barba. Vamos camino de una década perdida, sin más dioses que estos dinosaurios de la vieja política, que han arrasado con todo y nos han dejado, al irse (porque viene Juncker con su propio parque jurásico), las ruinas de su mandato. Canarias, España y otras periferias se dan con un canto en el pecho: con el turismo vamos tirando, y ahora con Draghi espléndido tenemos viento a favor. O eso queremos creer y soñar, como el ‘hombre imaginario’ del antipoema del chileno centenario, en nuestra isla mental igualmente imaginaria. Creer y soñar que Canarias va a ir mejor después de ir a peor la mejoría de Europa. La inteligencia económica gana adeptos. Entramos en una etapa que requiere inteligencia política. Que no sea artificial.

 

Julio Cortázar. Una crisis de 'cronopios" y 'famas'

Julio Cortázar. Una crisis de ‘cronopios” y ‘famas’

 

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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