Por qué no me callo. ENTRADA Y SALIDA    

 

Stephen Hawking, a su llegada al puerto de Tenerife, agasajado por las autoridades, que lop hicieron sonreir. /DIARIO DE AVISOS

Stephen Hawking, a su llegada al puerto de Tenerife, agasajado por las autoridades, que lo hicieron sonreír. /DIARIO DE AVISOS

 

La política es más artera que poética, aunque la poesía también se las trae en lata, y los poetas a veces resultan más políticos que los políticos y que poetas. La sucesión Rivero-Clavijo, con Hawking al fondo llegando a la isla en barco en una travesía como la de Darwin en el siglo XIX desde el sur de Inglaterra, se resolvió con la endecha al presidente tras meses verbosos de quevedos y góngoras como en el siglo XVII, y a este paso regresamos hasta el Big Bang. Siempre queda el eco, la radiación del fondo cósmico, y una cierta anisotropía, que es como la rasquera nuestra. Había un rapto de ripio lagunero descontadizo, de copla de pie quebrado manriqueña ‘por la muerte de su padre’, en la fumata blanca del cónclave. Ganó el alcalde de la ciudad de Anchieta, santo poeta, y en la sinalefa del recuento, Rivero era un verso suelto, mientras Clavijo se ajustaba como un guante al serventesio nacionalista denominado crítico. Ese día, Hawking traía a colación sus agujeros negros en Tenerife, como una injerencia involuntaria en la materia oscura de uno de los partidos más crípticos de Canarias.

Fernando Clavijo y Paulino Rivero, tras conocer la votación y renunciar el segundo . / EFE

Fernando Clavijo y Paulino Rivero, tras conocer la votación y renunciar el segundo . / EFE

 

La bohemia del hambre, en cambio, sí es poética. Y a Maccanti lo doblegó la crisis, que es un fin de ciclo. Este mundo que ahora sale del cascarón a rastras (el ‘universo es una cáscara de nuez’, dice Hawking) trae otras coordenadas a puerto. ‘El eco de un eco de un eco del resplandor’, la antología con prólogo de Alfonso O’Shanahan del poeta que no quería desligarse de la isla ni muerto (“cuando sea ceniza, que no me esparza el viento más allá de tu orilla’), deja en la playa la queja amarga de Maccanti en 2012 (en Radio San Borondón) de sus dificultades económicas, cuando le denegaron la pensión. Le aguardaba la muerte dos años después tanto a él como a Botín casi el mismo día. La bolsa y la vida. El banquero supremo y el menesteroso Premio Canarias que pedía el óbolo para sobrevivir “sobre la vida”, parafraseando la recopilación de su obra a cargo de Alejandro Krawietz. En La Laguna, nuevo epicentro de CC, Maccanti presidió un mes de poetas, en mayo de 2001, con Kostas Tsirópulos, Corredor Matheos y Carlos Germán Belli.

Arturo Maccanti

Arturo Maccanti

 

Si le entrabas bien, te apadrinaba: me leyó unos versos en el estreno de un programa regional de la SER (‘Archipiélago’), al que también se prestó José Hierro, y coincidimos en una velada con Carlos Fuentes en el sur de Tenerife que organizó Juan Cruz, que viajó una época a todas partes con un poemario de Maccanti como libro y amuleto. “Me encontré solo y escribí poemas”, es un verso suyo de referencia, conciso y existencial como escribían Montale o Pavese, sus compatriotas por la estirpe paterna a los que tradujo. El ‘once ese’ de su adiós, víspera de la marejada política de Galcerán, recordamos las Torres Gemelas, el golpe a Allende y las veinte víctimas abrasadas en el incendio de la Gomera. A Emilio Botín lo despidió la alta alcurnia social y política. A Maccanti, con discreción, lo acompañó el silencio de la isla, con sus ‘lagunas’. La misma ola este verano se lleva por delante al poeta, al banquero y, este domingo, al dueño de El Corte Inglés. La crisis da los últimos coletazos y la muerte pasa con esa indiferencia democrática.

Emilio Botín (Banco Santander) e Isidoro Álvarez (El Corte Inglkés), junto en 2008 en la tribuna del Foro de la Nueva Economía, presidido por Miguel Ángel Revilla. / EFE

Emilio Botín (Banco Santander) e Isidoro Álvarez (El Corte Inglkés), juntos en 2008 en la tribuna del Foro de la Nueva Economía, presidido por Miguel Ángel Revilla. / EFE

 

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

Añadir comentario