Por qué no me callo. 50 AÑOS DEL BOSÓN

 

Stephen Hawking polariza esta semana la atención general desde Tenerife, hacia donde la ciencia gira la cabeza por lo que pueda decir en sus dos conferencias del festival Starmus. / EFE

Stephen Hawking polariza esta semana la atención general desde Tenerife, hacia donde la ciencia gira la cabeza por lo que pueda decir en sus dos conferencias del festival Starmus. / EFE

 

Es la semana de Hawking y del bosón de Higgs. El científico más famoso del mundo disfruta del ‘tiempo’ en Tenerife. Cuando Einstein visitó España, hace casi un siglo, Julio Camba ironizó con que los españoles eran relativistas de toda la vida; aquí todos hemos leído ‘Breve historia del tiempo’ y ‘El universo es una cáscara de nuez’, que no se diga. Los ingleses nos caen bien, Nelson aparte, y siempre repiten la visita. Este sabio trae consigo su celebridad –como Agatha Christie, los Beatles, Churchill o Bertrand Russell trajeron la suya- y nos la presta. Hawking, que asistió en Tenerife con adhesión al no escocés, es un insular astrónomo que habla nuestro lenguaje como si perteneciéramos a la Commonwealth: el cielo y el mar, que son la metafísica del isleño. Y este físico cada vez hace más metafísica que física. Desposee a Dios de los galones del big bang, pero reconviene a quien le remueva la partícula. Hawking peregrina al baptisterio de volcanes, estrellas y ovnis, y pide tacto a cuantos se mensajean con los extraterrestres. “No son amigos”, previene. O sugiere que en dos siglos nos mudemos de planeta. Rebolo y Garik Israelyan (su anfitrión de ‘Starmus’) ya buscan exoplanetas gemelos al nuestro.

Peter Higgs, padre del bosón que lleva su nombre, Premio Nobel de Física y Premio Príncipe de Asrturias de Investigación Científica y Técnica

Peter Higgs, padre del bosón que lleva su nombre, Premio Nobel de Física y Premio Príncipe de Asrturias de Investigación Científica y Técnica. / AFP /Graham Stuart

 

La última fobia de Hawking, aprensivo como Woody Allen (mañana, en el Magma, ya otoño, la contará), es el bosón de Higgs. Descubro por azar que Peter Higgs lo postuló en septiembre de 1964. Cumple ahora 50 años. Hawking apostó con otro físico cien dólares a que nunca sería encontrado. Perdió la apuesta, y, arrepentido, pidió el Nobel para Higgs. Pero en Tenerife redobla la apuesta: de proseguir la búsqueda a altas energías, una burbuja de vacío podría destruir el Universo. Si gana esta, nunca lo sabremos.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

Añadir comentario