Por qué no me callo. EL ÉBOLA DE MARBURGO

 

Teresa Romero

Teresa Romero

 

Protocolo es la palabra del mes. Y esto es el protocolo del miedo. Hace cinco años, el ébola fue la gripe A (H1N1) y contrajimos el hábito compulsivo de lavarnos las manos. Si fuéramos unos conspiranoicos de atar, diríamos que alguien maniobra con el miedo cada vez que un virus monta un pollo. En EE.UU. y en España no se habla de otra cosa: ambos (cada uno con un sanitario positivo), contagiados con sus líos, sus Iraks y Cataluñas, son el pandemónium del ébola. El medio es el miedo, y esto no lo dijo McLuhan. Si nos diera la real gana de creer en contubernios, pensaríamos: este Obama necesita de ébolas por si vuelven ataúdes de Irak ahora que regresa a la tramoya. Cuando a Clinton lo miraron debajo de la mesa del despacho oval, bombardeó Irak un poquito para desviar la atención de la felatio de la becaria en boca de todo el mundo. La tesis es burda y canalla. Pero es verdad que nos incita el sensacionalismo del director del CDC de Atlanta, ‘cuartel general’ de las enfermedades y no tan seguro, a juzgar por las bacterias que se le escapan. Thomas Frieden, el arúspice de brocha gorda, soltó que esto es “un nuevo SIDA”. Y, abundando en ello, su ‘cómplice’ (pongamos), el que lleva el tema en la ONU, apostilló: “Es un virus horriblemente peligroso”. Ninguno dijo que no tenemos murciélagos, reservorio elemental para el porvenir del patógeno. A mi lado, en la terraza del Mencey, tenía el miércoles a Patarroyo, del que me fío mas: “No habrá pandemia, se controlará”, nos tranquilizó el padre de la vacuna de la malaria. Descubro que, hace medio siglo, murieron unos cuantos alemanes y yugoslavos de un virus de la misma familia taxonómica, el ébola de Marburgo, pero no se menciona en el culebrón. Senegal venció al virus. Como dice Basilio Valladares (CampusÁFRICA), “¿vamos a ser nosotros más tontos?” ¿Miedos a la carta? Si fuera así, entonces, no daría miedo, sino rabia.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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