La entrevista del domingo. SANTIAGO PÉREZ: “PRESENTARME A LA ALCALDÍA DE LA LAGUNA ES UN ACTO DE REBELDÍA”

 

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Fotos: FRAN PALLERO

“Papá, nunca sé cuándo te vistes de calle o de mago”. Así suele bromear con Santiago Pérez su hija en alusión al sombrero típico canario que usa en invierno, pues en verano luce un panamá. El dermatólogo se lo explicó: “Tu piel es de Suecia, no de estas islas”. Y la exposición prolongada al sol de Bajamar y Punta del Hidalgo con la caña entre manos ha dejado secuelas en el cuero cabelludo. “Yo no me acuerdo de no pescar”, afirma.

Y ha decidido hacerlo de nuevo en las aguas familiares que conoce bien desde hace más de 30 años: se presentará a las elecciones de mayo con Nueva Canarias (NC) a la alcaldía de La Laguna y, muy probablemente, también lo haga al Parlamento, en cuya sede realizamos la entrevista tras discutir la cámara su iniciativa sobre el sistema viario del área metropolitana.

El veterano jefe de la oposición (lo ha sido en La Laguna, el Cabildo y el Parlamento) que llegó a liderar el PSOE tinerfeño y a los senadores socialistas en Madrid y abandonó en 2011 este partido en el que parecía llamado a jubilarse como hacen los futbolistas en su club de toda la vida, guarda un amargo recuerdo de la burocracia del aparato y se declara celoso de su emancipación. Tras la experiencia como concejal lagunero con Socialistas por Tenerife, IU y los Verdes (Equo), confía en aglutinar más apoyos a su candidatura, estimulado, sin duda, por el auge que en Europa, con Syriza en Grecia, o en España con Podemos, tienen algunas ideas tabú que se le parecen.

-¿Condiciona cumplir 60 años?
“Tengo desde muy joven una sensación efímera de la vida tras la muerte súbita de mi padre. La represión franquista también contribuyó. Ha sido un año entero de cumpleaños. A los 59 me prometí hacer todo aquello que anhelaba. Pasar una noche solo pescando en los veriles de La Gomera, parrandear, volver a jugar al baloncesto…”

-Parece ser que tenía cualidades para ello…
“A los 16 años fui declarado mejor jugador juvenil de baloncesto de Tenerife. A los 20 era base del Canarias y ya me disponía a jugar en Primera con el Náutico, pero una orden de búsqueda y captura me lo impidió”.

-¿En 2014 se quitó todas las espinas?
“Ah, también me he hecho agricultor, aficionado. Papas, frutales…, una sensación a la que ya no podría renunciar. Y estudio mucho: Historia de España, América, Europa. John Elliot, John Lynch, los británicos, y españoles como José Antonio Maravall (el padre del ministro), a cuyos dos volúmenes de Estado Moderno y mentalidad social: siglos XV al XVII les debo mucho. Me intereso por la historia de Canarias y la del cristianismo”.

-Este papa le gusta, ¿verdad?
“Tiene una tarea titánica. El papa Francisco, como Mújica en Uruguay o Mandela en Sudáfrica, demuestra que se puede ser mayor y tener frescura renovadora”.

-¿Y consultó con la caña de pescar su futuro político?
“Me iba a retirar y no lo voy hacer. Como a estas alturas no iba a inventarme un partido, pedí a NC que me apoyara como independiente a la alcaldía de La Laguna”.

-¿Y al Parlamento?
“NC me lo ha propuesto y lo estoy pensando seriamente. Si voy, lucharé por evitar un pacto CC-PP”.

-Pero usted se oponía en el PSOE a pactar con CC.
“Era un pacto entreguista. Hablo de un pacto progresista de tres, CC, PSOE y Nueva Canarias. Las condiciones serían lo primordial”.

Santiago Perez. | F. P.

PATRICIA HERNÁNDEZ, ‘HIJA POLÍTICA’

-¿Que su discípula Patricia Hernández sea el cartel del PSOE le influye?
“Es indudable que me alegro y me gustaría que se traduzca en cambios en la dirección”.

-¿Retornaría al PSOE?
“No. Me fui y no pienso entrar en ningún partido.Puedo ser más útil, y tal vez más frágil, como independiente”.

-¿Qué fue lo que le decidió?
“Una encuesta ajena, muy amplia, que dice que soy el más conocido (75% de notoriedad) y el más valorado (4,8). Unos me dan un cero y otros una nota muy alta. Nunca he pretendido agradar a todos. Yo me reconozco en mis aciertos y errores”.

-¿Y qué opinión se concede, cómo se ve?
“No tengo cuentas pendientes conmigo mismo. No soy nacionalista, pero mi canariedad es muy identificable, como la de mis parientes Pérez Minik y Antonio González González, mi padre, Santiago Pérez Llombet y mi abuelo, Santiago Pérez Izquierdo, que eran notarios”.

-¿Cómo no se hizo notario también?
“Los hados me acompañaban para ser el tercer notario de la familia. Pero quizá era demasiado rojo”.

-No es notario, ni nacionalista, por tanto.
-Soy heredero de la Ilustración, progresista. Mi compromiso con Canarias dista de la actitud victimista del nacionalismo. Vivo la canariedad altivo y orgulloso. Exigir y cumplir, merecer confiabiidad. En este momento de la historia, a Canarias le conviene más que nunca seguir formando parte de esa comunidad política que se llama España y que, tras siglos de historia dramática, ha logrado un sistema de convivencia basado en la libertad, el respeto a la pluralidad de los territorios y la solidaridad”.

-Defendió como abogado a independentistas.
“Sí, en los 80; a miembros del MPAIAC por sus acciones pacíficas, no por las violentas, y lo hice gratis. Cubillo siempre lo recordaba. Él era un personaje muy parecido a lo que fue el siglo XX: luces y tragedias. ‘Siglo veinte cambalache, problemático y febril’, que dice el tango. Yo era un abogado laboralista y defendí también a finales de los 70 a Román Rodríguez y otros universitarios que no tenían recursos, y fueron absueltos. Román tenía 20 años, yo le llevo cuatro”.

-En sus artículos en DIARIO DE AVISOS es un apasionado autonomista constitucionalista.
“Canarias dejó de ser una posesión de España y cobró carta de ciudadanía española gracias al Estatuto y la Constitución. La incorporación del Archipiélago a la Corona fue un proceso de expansión ultramarina que marcó la historia moderna del mundo. Pero la autonomía que yo defiendo es una que ejerzan los ciudadanos, no una clase política que los suplante”.

-Es su tema favorito, la ‘reforma de Santiago’ de 2009.
“Desde luego. Reclamo una representación genuina. Esa proposición la consulté, siendo portavoz, solo con López Aguilar, que la calificó de sobresaliente. Proponía echar abajo las barreras electorales. El Parlamento la aprobó, pero se quedó en la gaveta porque el PSOE le quería hacer un regalo de novios a CC, y esa fue la sortija de compromiso”.

-¿Fue una buena idea presentarse a las primarias?
“Fue un gesto frente a la burocracia del PSOE en las islas y en la federal. En un pacto de entrega a CC, yo era un obstáculo.

FOTO: FRAN PALLERO

LAGUNEROS DE ‘NACIÓN’

-¿Qué le sugiere la figura de José Miguel Pérez?
“Ambición y anonimato”.

-¿Alberto de Armas?
“Paternal”.

-¿Soria?
“Condotiero. Como los señores de la guerra de la Baja Edad Media”.

-¿Paulino Rivero?
“Autodidacta”.

-¿Román Rodríguez?
“Política”.

-¿Fernando Clavijo?
“Ha navegado siempre con viento a favor. Tendrá que demostrar, como decía Pedro García Cabrera, que no pierde el corazón y el rumbo en la tormenta”.

-¿Miguel Zerolo?
“Era el más listo de todos los delfines y tenía conciencia de ello. Se lo acabó creyendo. No albergo ningún mal sentimiento hacia su persona. Cuando tuvimos que negociar de tú a tú, como en la asamblea de concejales del área metropolitana, lo hicimos con notable éxito”.

-¿Messi o Ronaldo?
“Arda Turán”.

-¿Se apunta a la teoría del maltrato de Madrid a Canarias?
“Karl Popper dijo en La sociedad abierta y sus enemigos que los nacionalismos tienden a no asumir las propias responsabilidades. En ocasiones, España y Europa han tenido una extraordinaria sensibilidad con Canarias, y en otras, su posición ha sido desalmada. Canarias también disfrutó de oportunidades que desaprovechó, como el flujo financiero de los presupuestos europeos cuando éramos objetivo 1 y los recursos procedentes del REF”.

-Hay un compás de espera político. ¿Para qué debemos estar preparados?
-Hay riesgos y expectativas. ¿Se asemeja a la Transición? Comparar épocas distintas no es aconsejable en Historia. Es un momento de incertidumbre, ilusión y descrédito. El sistema se ha ido degradando. Hace más de una década denuncié la corrupción, y un socialista (que sigue con cargos importantes) me dijo en una ejecutiva del partido: ‘Santiago, denunciar la corrupción no da votos’. Le respondí: ‘Y qué’”.

-Hoy no es imaginable esa conversación en un partido.
“La corrupción es golosa. Ninguno está libre de sus encantos. ¿Yo podría caer en la corrupción? Sí. Pero quiero que existan garantías frente a la corrupción para mí mismo. Con leyes y un clima social de tolerancia cero, que no lo había y ahora sí”.

-¿Hay corrupción en todos los partidos?
-Sería incapaz de afirmarlo. Es evidente una tradición española de picaresca y cierto desprecio a lo público. Las burocracias son inexpugnables. Los partidos contaminan de falta de democracia a la democracia”.

-¿Se explica el fenómeno Podemos?
“Creo comprender las causas por las que surge y se está afianzando. Veo con expectación ese proceso y desearía que definieran muchas cosas que es evidente que no les conviene definir”.

-Tsipras, Varufakis, Pablo Iglesias. El símbolo no es llevar corbata, sino no llevarla.
“Los símbolos tienen un gran valor. Sí, hay gente virtuosa en el manejo de los símbolos. Yo no lo soy”.

-¿Optar de nuevo a La Laguna es un acto de nostalgia política?
“Es un acto de rebeldía porque no haya sido aprobado un Plan General de Ordenación, o porque el Ayuntamiento se gaste dos millones en sueldos políticos. (Cuando yo gestioné el hospital universitario en el Cabildo, en los 80, tenía más presupuesto que La Laguna y ningún personal de confianza). Me rebelo porque se gaste un millón y medio en propaganda, o porque la presión fiscal supere la media de los municipios canarios en casi un 40% y la inversión esté en la mitad cuando hay situaciones de hambre que erradicar. Me rebelo porque el agua es cara y de mala calidad, cuando el servicio da beneficios. Y me rebelo ante una deuda municipal de 100 millones, que ha de pagarse hasta 2023, y que es la herencia de Oramas. En el siglo XVI, la Corporación se vio sometida a un procedimiento de toma de cuentas que derivó en una exigencia de responsabilidades económicas que llegó hasta sus herederos. La próxima corporación tiene que hacer una dación de cuentas de la situación presupuestaria y, si procede, exigir responsabilidades de naturaleza económica, que no pueden ser menores que hace cuatro siglos”.

-¿La idea de la fusión Santa Cruz-La Laguna ahora no resiste ni una ucronía?
“Me opuse en su día y promoví, junto a otros laguneros de nación, una asociación cívica en defensa de La Laguna”.

-¿Laguneros de nación?
“No se olvide que el propatria mori se refiere a morir por la ciudad, y en ese sentido, hablo de laguneros de nación”.

-Ganó esa plaza en el 99, si bien no gobernó.
“Sí, 13 concejales, al borde de la mayoría absoluta, saqué votos de IU y hasta del PP. Los de CC ni me felicitaron. Pero aquel afecto de los laguneros (esos laguneros de nación) me ha mantenido en pie hasta ahora”.

Foto: F. P.

EL VIAJE DE ‘POLO’Al cabo de los años, ante la inminencia de cumplir los 60 (en diciembre pasado), Santiago Pérez desempolvó una crisis de fe de la adolescencia, cuando dejó de creer en Dios. Y era hombre de misa. Durante meses, en las vísperas de esa edad platónica que dota al hombre de una madurez casi divina, el profesor y político se enfrascó, entre sus lecturas, en las profundidades del cristianismo. Abordó de frente la inmortalidad, una idea que “no subyace en las religiones grecolatinas, donde el más allá es el mundo de las sombras, el Hades, ni en el judaísmo, sino en el pensamiento oriental mazdeísta de Zarathustra cuando llega a la cuenca mediterránea”. Y cifra en Pablo de Tarso, el Apóstol de las naciones, la más fértil reelaboración de las ideas de Jesucristo, por quien este profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de La Laguna desde los 22 años siente “respeto y admiración” como un judío de convicciones acendradas.

Una vez descreído, había depositado toda su fe veinteañera en la Oposición de Izquierda del PCE (OPI) como dirigente universitario, y en septiembre de 1975, el juzgado de instrucción número 2 de La Laguna dictó una orden de búsqueda y captura contra él. Logró escapar con ayuda de algunos socialistas generosos como Luis Fajardo y Antonio Pérez Voituriez y de un matrimonio jubilado de la vieja guardia que lo acogió en Madrid. Sin embargo, el joven lagunero nunca llegaría a París; durante la evasión hizo escala en Barcelona, en un piso franco de Virrey Amat, cuando Franco cayó enfermo, y regresó a exiliarse en su propia isla. “No pisaba la calle”. Acabó Derecho y se incorporó a filas.

Matute asesinó por entonces en comisaria al obrero Antonio González Ramos, y otro joven, Fernando Rodríguez Junco, usó sus contactos para cruzar los Pirineos. A dos tinerfeños detenidos en la Ciudad Condal la policía les mostró la foto de Polo, cognomen clandestino de Santiago Pérez, pero ya estaba lejos de vuelta en su arcadia lagunera. El verdadero Polo, que inspiró el nombre de guerra, era un pescador de La Punta. Si un día esta historia fuera llevada al cine, ya tiene actor, el hijo de Santiago que acaba de actuar para Ron Howard.

“Cumplí como soldado, para demostrarles que, aunque rojo, era una persona cabal”. En el campamento de instrucción de San Viator (Almería) le leyeron la cartilla, ya a salvo de la amnistía del 77, y lo enviaron a Ronda (Málaga). Fue el mejor deportista del regimiento. “Entré pesando como un base 79 kilos y salí con 64 como un atleta keniano de campo a través”.

¿Y cómo ha salido de esas milicias de fe consigo mismo al cumplir los 60? “El hombre ha de saber asumir sus convicciones éticas, políticas y morales desde la más absoluta debilidad”.

Fue después de ir a misa con 12 años, cuando presenció en el Ateneo el debut de Los Sabandeños, por encargo de su padre. Años después, Elfidio Alonso lo invito a sumarse al grupo. “Para un canario amante de la música popular no hay mayor privilegio”.

 

 

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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