La Entrevista del Domingo. Curbelo: “Yo no soy un cacique del PSOE”

CASIMIRO CURBELO

 

“La política es el arte de aniquilarte”. A Casimiro Curbelo, licenciado en Filosofía y Letras (Geografía e Historia), le salen aforismos pescando en su biografía política, un inmejorable caladero para extraer moralejas de Maquiavelo (El Príncipe)o de supervivientes como Andreotti. Suenan chácaras y tambores de guerra en los barrancos de la política gomera tras declarar el PSOE en febrero a Curbelo (imputado en el caso Telaraña) “no idóneo” como candidato, dentro de la purga de nombres incómodos en las vísperas electorales. Los jefes de las tribus gomeras aborígenes solían sellar sus pactos de colactación bebiendo leche de un mismo gánigo, que depositaban bajo un túmulo, y que solo desenterraban para restablecer las paces o para quebrarlo contra el suelo y declararse la guerra entre añicos.

Diríase que Curbelo, un indiscutible caballo ganador, cambia de montura: abandona su partido de toda la vida tras el desaire o traición (si seguimos la estela del gánigo de Guahedum que marca la historia de la Isla) y se presenta por enésima vez a la reelección en el Cabildo y, al mismo tiempo, al Parlamento, si bien ahora al frente de la Agrupación Socialista Gomera, ya no en el PSOE, que era su hábitat natural. Sentencia: “La traición venía caminando sin que yo la viera venir a tiempo”. Este socialista incombustible que ha gobernado siempre con mayoría absoluta la Isla desde 1991, se reencarna así en su propio personaje. Estaba a punto de jubilarse, asegura a toro pasado, pero una operación interna para apartarle, que aquí describe con nombres y apellidos, dice que le ha resucitado. En el curso de esta entrevista, en su despacho de la presidencia del Cabildo, un día soleado que raja las piedras, improvisa la decisión que más vértigo le producía: darse de baja del Grupo Socialista en la Corporación y pasar a ser un consejero no adscrito que ejercerá de presidente lo que resta de mandato en la más absoluta soledad, con la aquiescencia de sus antiguos compañeros. Le costó hacerlo. Al principio de la charla dijo que era “cosa de días”, pero dos horas después cogió, al fin, el papel y lo firmó: “Acabo de despedirme de casi 25 años con las siglas del PSOE en este cargo”, dijo entrando en ese limbo.

-¿Y ahora qué?

“Las cabezas pensantes del PSOE albergan el deseo de que el grupo socialista en el Cabildo me plantee a partir de este momento una moción de censura. La percepción que tengo es que seré presidente del Cabildo para lo que resta de mandato como consejero no adscrito con el apoyo del Grupo Socialista hasta el final”.

-¿Les cree?

“Les creo”.

-¿Gobernará con el PSOE después de bajarse del tren?

“Les he pedido que no dejen de ser miembros del PSOE. Me han expresado que no va a haber moción de censura. Y les creo. Malo sería para el PSOE que lo intentaran. Cavaría su tumba política definitivamente como partido. Nadie lo entendería. La gente diría: ‘¡A ver!, ¿qué pasa aquí? ¿Primero traicionan a este hombre y ahora lo quieren sacar de la presidencia del Cabildo con una moción de censura?’. Voy al Cabildo (sería mi séptimo mandato) y al Parlamento, con gente joven, una lista de renovación. En noviembre, concurriremos al Senado”.

-¿No es un sarcasmo que usted abandere la renovación?

“Hace unos meses manifesté en el partido que me iba. Y era verdad. Estaba dispuesto a dejarlo. Yo había pasado toda una vida en el PSOE ganando elecciones. En 1983 fui alcalde de San Sebastián de La Gomera; del 87 al 91, diputado regional; del 91 hasta hoy, presidente del Cabildo, y del 93 al 2011, senador. Cumplí 59 años el 29 de noviembre, yo soy funcionario y me jubilo en diciembre. Quería hacer un relevo sereno y retirarme.Y propuse renovarnos todos. Somos coetáneos, dije, y se produjo un silencio”.

-¿Pero si quería irse, por qué continúa?

“Cambié de opinión, la traición me ha dado alas”.

-¿Quiénes le mueven la silla?

“Cuatro alcaldes de La Gomera, del PSOE, los de Alajeró, San Sebastián, Vallehermoso y Agulo (este último en menor medida, según me consta), y el secretario regional de organización del partido, Julio Cruz, que es el director de orquesta de la operación, el que escribe el guion que llevan a Ferraz. Es evidente que había una estrategia oculta que no vi a tiempo, por la que Julio Cruz sería el candidato al Cabildo y Manuel Ramón (alcalde de Alajeró), al Parlamento. Un reparto de cromos. Pero por motivos personales, a Julio Cruz ahora no le interesa venir a La Gomera, sino seguir en el Parlamento. Y eso ha generado tensiones entre él y Manuel Ramón”.

-¿Qué hay detrás de ese golpe de mano?

“Que ahora no interesa la vida local. Después de las elecciones del 24 de mayo, la nueva ley de régimen local, que modifica la del 85, establece el número de liberados en los ayuntamientos con dedicación exclusiva según la población, y el salario viene fijado por ley. Apenas tendrán un liberado, y el alcalde estará para todo. El salario será de 20.000 o 30.000 euros (la alcaldesa de Hermigua cobra en la actualidad más de 50.000). Algunos de ellos son alcaldes en el Norte, viven en San Sebastián y no quieren seguir yendo todos los días al Ayuntamiento. Hay 40 kilómetros de San Sebastián a Vallehermoso. Cuestión de comodidad. No querían repetir, salvo Ángel Luis en San Sebastián, que puede perder la Alcaldía, según las encuestas, y por eso me oponía”.

-¿Persiste la proverbial enemistad entre ambos?

“No es tal. Son discrepancias en el día a día. La relación es correcta”.

-¿Ha pensado que su problema es querer aferrarse al poder?

“No es verdad que me aferro al poder. Estaba decidido a irme. Pero no les ha importado desgastar la marca, el PSOE, con tal de apartarme. Yo para el partido significaba mucho. Lo dicen las encuestas. Era una pieza clave para los ciudadanos. Si hubieran llegado a un acuerdo conmigo, yo habría dado un paso al costado y habría procedido a la renovación. Habría ido a otro ámbito o al colegio a dar unos meses de clases y jubilarme. Ahora no puedo dejar tirada a la gente y me presentó con la Agrupación Socialista Gomera, que no es un partido mío, sino de un conjunto de exmilitantes del PSOE que lo fundaron en 2011. La agrupación no surge del rencor y la revancha. En el PSOE se ha abierto una caza de brujas. Les dije: serenidad, evitar una estampida. La estampida se producirá en las urnas. Pero es previsible una fuga de militantes hacia la agrupación. Y también es posible que gente del PSOE me vote. No le quepa la menor duda”.

-¿Siendo un valor seguro, cae por estar imputado?

“Di todas las explicaciones en el seno del partido y contaba con el respaldo de los órganos de dirección. Fueron a Madrid con un mensaje: ‘O él o nosotros’. Es una traición en toda regla por ambiciones personales. Había que eliminar al presidente del Cabildo. Yo era el obstáculo. Ya en abril de 2014 intentaron conformar una gestora. Cuando la desmonté, José Miguel Pérez ratificó a los órganos de dirección gomeros, con gran enfado de Julio Cruz. A partir de ese momento, se dijeron, no podemos en La Gomera, ni en Canarias, pues vamos a intentarlo en Madrid”.

La noche aciaga de Madrid

CASIMIRO CURBELO

-Usted se desestabiliza en el PSOE en 2011, tras ser detenido en Madrid. ¿Fue una noche de alterne?

“Fue estar en un lugar equivocado y dar con gente que actuó como actuó. Un padre siempre acudirá en auxilio de un hijo avasallado. Él acababa de terminar la carrera de ingeniero de telecomunicaciones, y estaba con un compañero de estudios. Fuimos a cenar y a tomar una copa a un sitio que ni conocíamos. No estuvimos allí ni 20 minutos. Ni estábamos borrachos ni cosa que se parezca. Echaron a mi hijo y nos fuimos con él. Mi hijo quiso presentar una denuncia en una comisaría a 40 metros, pero la Policía se lo impidió en la puerta y, ante el forcejeo, intervine en defensa de mi hijo, porque lo estaban maltratando. Nos detuvieron y el atestado policial no se atuvo a los hechos; luego hicieron desaparecer las imágenes de las cámaras de seguridad. No es verdad que yo hiciera valer mi condición de senador, ellos la averiguaron o ya la sabían. Tejieron una gran mentira. Espero que se resuelva en breve”.

-¿José Blanco le conminó a dimitir como senador?

“Blanco nunca habló conmigo. Lo kafkiano es que nadie me llamara para ver qué pasó. En casa de herrero, cuchara de palo. Estaban inmersos en la precampaña electoral y pensaron ‘este es un irrespetuoso con las mujeres’. A ninguno le preocupó averiguar la verdad de lo que le había ocurrido a un senador de la galaxia de La Gomera. No tuvieron la delicadeza de llamarme”.

-Una vez atrapado en el caso Telaraña, ¿cuál es su versión?

“Es la consecuencia de un pleito civil que mantengo durante 12 años con un vecino de La Gomera, un médico, por la compra de unas participaciones sociales (32 millones de pesetas en 1998) de una empresa, que él quiso hurtar en una operación realizada a mis espaldas. Gané el pleito y entonces él inicia una campaña de acusaciones contra mí por presunto cohecho, que, como es natural, ahora tendrá que demostrar ante el juez. Ya he prestado declaración y el proceso sigue su curso. Algunos han corrido a condenarme de antemano hablando alegremente de corrupción. Dentro del PSOE me consta que se han enviado fotocopias inconexas para hacerme daño, en Canarias y Madrid”.

-¿El incremento de su patrimonio es razonable?

“Mi patrimonio es público, está declarado; lo he adquirido con transparencia y se ha ido incrementando de una manera justificada. En Ferraz di todas las explicaciones. Me pregunto dónde quedo la presunción de inocencia. Ya antes de ser presidente del Cabildo tenía patrimonio”.

-¿Qué es para usted la corrupción?

“Disponer de un cargo público y beneficiarse de él”.

-¿Cómo calificaría su paso por el PSOE?

“En Canarias, el PSOE conmigo siempre obtenía unos resultados espectaculares. Le di mucho a lo largo de toda mi vida. Más de 32 años de éxitos electorales. ¡Desde 1983! En las recientes elecciones europeas, a algunos en el partido les convenía un mal resultado para pedirme cuentas. Me involucré en la campaña, y ganamos”.

-¿El Cabildo es papá empleo?

“Es la institución pública de Canarias que más dedica de sus recursos propios a ese fin. Esta semana, más de 400 trabajadores son contratados para mejora ambiental”.

-Da empleo y paga entierros. Es fácil colegir que practica una política caciquil y clientelar…

“Yo no soy un cacique del PSOE. Soy una persona que ejerce la política pensando en las demás personas. Siempre he querido escuchar y mirar a los ojos. Cuando uno hace una política cercana y no mira por encima del hombro, lo tachen de eso. Hago una política satisfactoria para el ciudadano, pero no le pido que me devuelva el favor. Si me dijeran que lo hago en las inmediaciones electorales…, pero yo lo hago desde el día siguiente de las elecciones. Lo hago siempre. Esa es mi concepción de la política, no la de despacho, chaqueta y corbata.Ya les gustaría a otros hacer lo mismo, ayudar en los libros de texto, subvencionar la educación. Me llaman de otras islas para copiar lo de la póliza de decesos”.

-¿Cómo funciona?

“Entre ayer y hoy fallecieron tres gomeros. Desde hace más de diez años, el Cabildo mantiene esa póliza. Suena el teléfono y con la noticia de un fallecido, todos los gastos del entierro corren por cuenta del Cabildo (desde la corona de flores o la esquela hasta el nicho) para todos los gomeros que fallezcan en cualquier lugar del mundo. Muere mucha gente, es una fatalidad aquí y en todas partes. Son problemas de vejez, enfermedad, sobre todo cáncer, y este invierno tan frío y prolongado que hemos tenido. Hace dos viernes, suspendimos la presentación del partido porque hubo cinco defunciones”.

-Su librillo de maestrillo no le ha fallado en las urnas.

“Nunca he pedido a nadie que me vote a cambio de una ayuda”.

El culto al ‘curbelismo’

CASIMIRO CURBELO

-¿Existe un culto al curbelismo?

“No, lo que existe es un acto de reciprocidad. ¿Por qué creen en Casimiro? Porque sienten que trabajo en su favor, y les muestro afecto, incluso mimo”.

-¿Qué es el poder?

“Emana de la sociedad. No lo tienen los partidos, que están en declive. El poder es de la gente”.

-Podemos, Ciudadanos…

“La consecuencia de la falta de apertura de los partidos”.

-¿Felipe González?

“El mejor presidente que ha tenido la democracia”.

-¿Zapatero?

“Una excelente persona, de fácil acceso, cercana, afable, un hombre de derechos. Me ayudó mucho, muchísimo. Le agradezco su apoyo en el encauzamiento de barrancos cuando las riadas inundaban San Sebastián”.

-¿Aznar, Rajoy?

“Hola y adiós, solo saludos”.

-Alpidio Armas podría seguir sus pasos.

“No creo. Él ha dicho que, si como consecuencia de su frase (“José Miguel Pérez es un buen consejero, un mal vicepresidente y un pésimo secretario general”), en el PSOE tienen la tentación de crucificarle, reaccionará”.

-¿Pedro Sánchez le dio la espalda?

“Desde La Gomera lo apoyamos a la secretaría general. Mi caída no es obra de Madrid, sino de Canarias”.

-¿José Miguel Pérez?

“Delante de Pedro Sánchez en Tenerife me elogió y en la Convención de Valencia pidió que me cortaran la cabeza”.

-¿Patricia Hernández?

“Expresé mi solidaridad con la candidata. Pero ahora estamos en proyectos distintos”.

-¿Qué dicen sus encuestas?

“Tenemos dos, una con el PSOE y otra con la agrupación. En la dos gano con mayoría absoluta al Cabildo y saco dos diputados al Parlamento. La mejor es la de la urnas”.

-Hernán Peraza, Hautacuperche, Beatriz de Bobadilla, Pedro de Vera… Amor y escabechina, traición y represión.

“El gomero es honesto y rebelde. En la dictadura resistió: Vallehermoso, Hermigua. Un pueblo de izquierda”.

-¿Y quién salva al aeropuerto?

“Con la privatización de AENA corre peligro el aeropuerto de La Gomera, y probablemente también el de El Hierro”.

-¿Se lleva secretos del PSOE?

“Ninguno. Me voy sin ningún tipo de atadura y ligero de equipaje. Ha sido una historia de amor que acaba con incomprensión y desaire, pero sin portazo”.

-Acabo de verle firmar su inmolación en el Grupo Socialista en el Cabildo. Es el final.

“Acabo, en efecto, de darme de baja, por escrito dirigido a la portavocía del grupo. Esto significa mi pase a la condición de consejero no adscrito. Es lo que permite el reglamento cuando uno deja las siglas por las que se presentó. Y a partir de este instante, soy presidente con el expreso apoyo del grupo socialista, para seguir gobernando hasta las elecciones, sin moción de censura”.

-¿Seguro de que no se la pondrán?

“Traería consecuencias. Yo no quisiera ser un mártir”.

Cartas a Merkel

En su guía sentimental Viaje a las Islas Canarias, cuenta Juan Cruz que Angela Merkel mezclaba almogrote con zumo de naranja, en una simpática herejía en Semana Santa cuando la canciller optaba por La Gomera para hacer senderismo en lugar de la isla italiana de Ischia. En esas escapadas a pie de la estadista alemana por los senderos radiales que circundan La Gomera de la costa al Garajonay, o en lancha a las playas del sur,Curbelo ejercía una fehaciente hospitalidad que mamó de chico. En El Calvario, la casa familiar, sus padres alojaban en las dependencias anexas de la finca a vecinos y viajeros de los pueblos de la isla. “Nuestra casa estaba siempre concurrida. Venían de Benchijigua o de Vegaypala, donde nací, y había un sentido hospitalario. Se quedaban a dormir…”. El presidente insular procuraba no molestar a la canciller, consciente de su estricta intimidad, y hacía señales con el dedo en la boca, no para silbar, sino para pedir discreción a la Isla con la visitante ilustre. Le enviaba cartas y libros de regalo desde su despacho junto a la Torre del Conde al Hotel Tecina, donde descansaba la inquilina de Berlín. Y ella, agradecida, le contestaba también por escrito, resaltando las bellezas naturales de la isla y, “sobre todo”, la cautela. “En las cartas, Merkel me decía que la isla le gusta por sus indudables atractivos y valoraba mucho que la gente no la importunara, que respetaran su privacidad”. Sobrecoge recorrer las calles de esta isla y bordear la torre, imaginando los pasos perdidos en el mismo sitio de Cristóbal Colón, inmerso en los preparativos de un viaje sin precedentes que iba a revocar los mapas incompletos del siglo XV. En la Torre del Conde, donde resistió la rebelión de los gomeros Beatriz de Bobadilla (la amiga inconfesable de Colón), se exponen las cartografías antiguas de la isla y el globo. “Tenemos que reivindicar nuestro estatus colombino por excelencia; otros lo son de un modo circunstancial”.

Curbelo, el menor de siete hermanos, siente que su vida está ligada estrechamente a América. Hace medio siglo, cuando regresó de Venezuela con los ahorros cosechados en la otra orilla, su padre compró un terreno de 8.000 metros cuadrados, hizo una casa y se dedicó a la agricultura y la cría de ganado. Con posterioridad, casi todos los hermanos varones emigraron también a Venezuela. Él no, por ser el menor. Y encaminó sus pasos hacia La Laguna, avanzadilla de América y ciudad universitaria, donde hizo la carrera. Casimiro Curbelo alteró el destino familiar cuando se afilió al PSOE y cambió, de la noche a la mañana, el magisterio (con plaza en propiedad en la Residencia Escolar de San Sebastián) por la política, como un amor a primera vista. “Fue un peninsular afincado en la isla, Juan de Dios Navarro Pardo, quien me fichó. Yo no sabía por entonces que nadie quería ir a la Alcaldía de San Sebastián por temor a perder. Era joven, acepté ser candidato y ganamos”. Treinta y dos años después, sin un día sin política en su vida, ninguno de sus hijos, el ingeniero de telecomunicaciones Casimiro Adays, la enfermera Almudena, y María, licenciada en Administración y Dirección de Empresa, piensa seguir sus pasos. Ni siquiera su mujer ha querido en todo este tiempo tener presencia pública. Curbelo permanece en su Camelot insular, inasequible al paso del tiempo y las roeduras de la política, entre “el croar de los barrancos/y las palmas guaraperas”, que decía Pedro García Cabrera, socialista y gomero como él.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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