La Entrevista del Domingo. JERÓNIMO SAAVEDRA: “Tengo un perseguidor, que está en la cárcel, y mi temor es que un día salga y me pegue un tiro”

 

Jeronimo Saavedra - Diputado del Común

Por Carmelo Rivero

Fotos: Sergio Méndez

“Mi vida ha sido afortunada, pero, en lugar de dedicarme al dolce farniente, he trabajado mucho”. A punto de cumplir 79 años, Jerónimo Saavedra, en la actualidad diputado del Común (pasado mañana expone su informe anual en el Parlamento), se sorprende de tener aún la tentación de hacer planes de futuro, y comenta jocoso: “Cómo somos las personas, siempre estamos pensando en el porvenir a pesar de tener edades avanzadas; miro mi agenda y digo: ‘¿Pero esto tiene sentido?’. Y seguimos cacareando sobre el futuro de Canarias. Vivimos con ese sentido del humor”.
Medio siglo después de atravesar la clandestinidad y ver nacer la democracia y después la autonomía y ser presidente dos veces de su tierra, dos veces ministro, alcalde, diputado y senador, hasta convertirse en alto comisionado de los derechos de los ciudadanos, bromea, en efecto, con la edad. “¡80 años! En 2016 serán suficientes para bajar el telón”.

-¿Y qué hará después?

“Me ofrezco a dar cursos de formación”.

Saavedra lleva más de media vida dando clases de Derecho del Trabajo y afirma que, cuando se retire, pondría su experiencia al servicio de formar futuros líderes. Le comento, sobre el paso del tiempo, lo que dice Caballero Bonald: “Envejecer alarga la vida”. Se ríe y le da la razón. “Por Saavedra no pasan los años”, decía el poeta Manuel Padorno, que inventó aquel adverbio, “jerónimamente”, para una campaña electoral de este histórico socialista, que fue durante dos décadas secretario general del PSOE en las Islas (1977-1996). Hoy siguen teniendo peso sus palabras.
Pero la entrevista, en la sede santacrucera del Diputado del Común, buzón de las quejas populares, cobra un giro inesperado ante una pregunta abierta:

-¿Ha corrido peligro su vida alguna vez?

“Tengo un perseguidor particular, que ha pasado por distintas cárceles. Un psicópata”.

-¿Alguien que le manda anónimos?

“Efectivamente. Ha estado en prisión no por motivos relacionados conmigo. Todo empezó en la primera legislatura, siendo yo presidente, a principios de los 80. Era un joven que me vino a ver, porque decía que me admiraba como presidente, pero no como político por su militancia en Fuerza Nueva. Me vino a decir que había unos paquetes con pasquines para una campaña electoral en los que nos ponían a Felipe González y a mí con la peor imagen. Le dije:
‘¿Dónde están esos pasquines?’. “Están en tal garaje”. Tomé nota de la dirección, llamé al presidente de la Audiencia de Canarias, José Augusto de Vega. Mandó a la policía judicial, y me llamó y me dijo que “efectivamente estaban allí y fueron destruidos”. Esa misma persona, cuando yo llego al Ministerio, me vuelve a llamar. José Augusto estaba ya en la Sala II del Tribunal Supremo. Me decía: ‘Me han endosado las causas especiales, de los locos que van contra la Casa Real, contra los ministros, y que hacen denuncias disparatadas’. Entonces, se produce una denuncia en Las Palmas de corrupción de menores contra mí. Y pregunto ¿quién es el denunciante, cómo se llama? Era el mismo individuo. Luego ha seguido asediándome desde la prisión en la que se encuentre. La última vez estaba en Tenerife II. Antes estuvo en la de Alicante. He hablado con el fiscal y el presidente del Tribunal Superior de Justicia, porque me preocupa cuando salga de la cárcel. Mi temor es que un día me pegue un tiro”.

-Me deja de piedra. Le pregunto ahora por la política española. ¿Rajoy lo ha hecho bien o lo ha hecho mal?

“Es evidente que se están obteniendo unos objetivos económicos. No se pueden ignorar. Y debemos sentirnos contentos. España está creciendo a la cabeza de los países de la zona del euro. La crisis empieza con Zapatero. No se puede hacer una oposición del no a todo. Si la economía va a crecer en torno al 3%, esa es una cifra importante. Máxime, si hay recuperación de la construcción, porque la I+D no va a crear 50.000 puestos de trabajo. Reconociendo que Rajoy no lo ha hecho mal, el PSOE tiene que dar alternativa a las medidas adoptadas. ¿Qué cosas del Estado del bienestar del pasado se pueden recuperar en los próximos años? A Rajoy no se le puede decir, “usted lo ha hecho mal”, con el 3% de crecimiento. Como se hizo con el primer Azar. Y sacó mayoría absoluta”.

-“No es la economía, idiotas”, diríamos en contra del lema del jefe de campaña de Clinton. Si la economía va bien, ¿por qué le va mal al PP?

“Si yo fuera del PP, que no lo soy, me resultaría difícil de explicarlo. Los politólogos tienen trabajo. Decir que no hay comunicación se dice siempre”.

-El PSOE considera “no idóneos” a Casimiro Curbelo y Manuel Fumero por estar imputados. ¿Qué opina?

“Apartar a Curbelo ha sido un error. Y lo mismo con Fumero si no hay apertura del juicio oral. A estas alturas, no parece lógico. Y lo que está ocurriendo con Chaves y Griñán también es un acoso”.

-Usted tuvo que abandonar el PSOE para poder ser Diputado del Común. ¿Piensa volver?

“Claro que volveré al partido”.

-¿Cuándo se afilió?

“En el 72, tras el congreso de Toulouse, cuando surge Isidoro, Felipe González. Yo venía de ser socialista independiente desde mi estancia en Florencia. Entonces viajaron a Tenerife Alfonso Guerra y Pablo Castellano, y en el despacho de Antonio Carballo y Pepe Badía, decidimos afiliarnos lo del grupo del Ateneo de La Laguna”.

-¿Cómo conoce a González, que lo haría ministro?

“Vino a Santa Cruz al año siguiente, en carnavales. Felipe no entendía lo de los hombres disfrazados de mujeres. Cuando ellos-ellas lo abordaban se quedaba cortado. Me decía que no se lo podía imaginar. Lo vi la última vez con motivo del 40 aniversario del congreso de Suresnes (yo estuve en ese congreso histórico, fui miembro de la mesa, como secretario de notas, por una osadía de Pepe Arozena). En el 82 llevo un programa sin complejos”.

-¿El PSOE está a salvo?

“Yo creo que sí”.

-Tiene más de cien años.

“Eso es lo de menos, porque los italianos desaparecieron y han reaparecido ahora con la figura muy positiva de Renzi. El caso español es distinto,
porque hay un valor de la marca, que en el 77 sorprendió como segundo partido, en lugar del Partido Comunista, que había batallado mucho en la clandestinidad”.

-¿Le gusta Pedro Sánchez?

“Sí. Sin ninguna duda”.

-Usted ha pasado por dos clandestinidades: como socialista y como homosexual.

“La segunda no fue tan clandestina. Había que ser muy prudente. No se sabía cómo iban a reaccionar los medios de comunicación y yo sí sabía cómo reaccionaban algunos compañeros de partido, que tenían una homofobia rotunda. Estoy hablando de la primera legislatura de la autonomía canaria, del 83 al 87. Me llegaban comentarios y tenía que estar midiendo los pasos, las salidas, los encuentros”.

-Lo hizo público cuando murió su compañero, en el 2000.

“Sí, en agosto de 2000, muere Sebastián, mi compañero durante diez años juntos, y en septiembre hice el prólogo al libro de Fernando Bruquetas, Outing en España, era senador. Describí los hechos, los sentimientos. Una periodista me dijo: “Usted ha escrito una verdadera carta de amor”.

-¿Qué supone ser homosexual?

“Asumir la identidad que cada cual tiene sexualmente desde la infancia”.

-¿Tuvo novia?

“Una. Un devaneo”.

-¿Pensó en casarse?

“Jamás”.

-¿Tener hijos?

“No, no he tenido vocación de padre”.

-¿Quién es el hombre más guapo del mundo?

“Yo diría que Brad Pitt”.

-Usted fue diputado constituyente en el 77 y negoció desde UGT la reforma sindical con el Gobierno de Suárez. ¿Halló resistencias?

“Una de las cosas que más me satisface en mi inventario personal fue el debate que sostuve con Fraga en el Congreso en defensa del derecho a la huelga, en octubre del 78. En las huelgas generales a Felipe González se citaba ese debate. Yo era miembro de la primera ejecutiva confederal de UGT. Nombran a Suárez y sale Arias Navarro. El ministro de Relaciones Sindicales era Enrique García de la Mata. Manolo Chaves y yo nos reunimos con él en un apartamento, en la calle del Marqués de Urquijo, en Madrid, de Ciriaco de Vicente, y le expusimos el modelo de libertad sindical. Pensaban que queríamos un sindicato único, como en Portugal, tras la Revolución de los Claveles. A principios del 77 fueron legalizados los sindicatos y las primeras elecciones democráticas fueron en junio”.

-¿Por qué hemos llegado hasta aquí?

“Por una degeneración en el funcionamiento de los partidos; arrastramos una opacidad sobre la financiación”.

-El caso Bárcenas parece paradigmático. ¿Pero la financiación ilegal es privativa del PP?

“Los partidos necesitan financiar sus campañas. Hay un gran cinismo, sin duda. Todos han tenido que recibir visitas de empresarios y donativos. Yo conozco empresarios que juegan legalmente a todas las cartas. La financiación es un acto que puede acabar de un modo correcto o ser el primer acto de un drama que acaba en corrupción. La corrupción se resuelve con leyes estrictas. Salgamos de esta hipocresía en la que nos movemos”.

-¿Con cerca de 80 años, cómo ve la renovación?

“A mí me preocupa mucho cuando se dice que en las listas tienen que ir rostros jóvenes. Eso es una majadería. Y no estoy reivindicando nada a título particular”.

-¿Es justa la ley electoral?

“Ya casi nadie habla de su reforma. Los partidos olvidan que es una de las causas del distanciamiento. La ley prima el territorio, un problema que en Canarias se multiplica por diez. Hay que cambiarla, por otra más proporcional”.

-Usted ha estado en el Senado, al que se accede con listas abiertas. ¿Funciona?

“La realidad es que pocos ciudadanos ejercitan esa libertad, optan por la marca y el orden alfabético. El mejor sistema es el alemán, que combina el británico (circunscripción unipersonal, por mayoría) con el de lista nacional por partido, que es proporcional”.

-¿Cree en las primarias?

“Las veo bien. Pero cuando se copia un sistema, hay que hacerlo en su totalidad. El sistema americano es magnífico y dura meses. Lo que no podemos es
hacer unas primarias en un mes. O se hace bien o no se hace”.

-El próximo año baja el telón ¿Con qué sensación?

“Tranquilo y, aunque sea un poco impúdico, contento conmigo mismo”.

-¿Cuáles son los fallos de Canarias?

“Que no se debate. Y las universidades están calladas. En consecuencia, aquí nos movemos siguiendo rutinas y tabúes. Lo hemos vivido con el petróleo, el REF o el gas. ¿Qué va a ser de los jóvenes canarios en 2025? No se sabe. En Canarias no se debate”.

-¿Hasta qué punto haber sido el primer presidente autonómico le marca?

“Me hace feliz. Contribuir a poner en pie el edificio de la autonomía de Canarias fue una etapa muy creativa. La de la alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria, también, porque me dio la proximidad que no tuve en otros cargos”.

-Le recuerdo promoviendo la autonomía en la prehistoria a través del Instituto Universitario de la Empresa. ¿Por qué Negrín no se mojó?

“Estudié los debates autonómicos en Canarias. El PSOE era un partido muy francés, muy centralista. La autonomía era una reivindicación de fuerzas nacionalistas. Está el famoso Estatuto de Gil Roldán, del 13 de julio del 36, que no llegó a tiempo porque a la semana siguiente fue el golpe de Estado”.

-¿El pleito ha sido el cáncer de Canarias?

“Sin lugar a dudas”.

-¿Y estamos curados?

“Quedan algunos efectos secundarios, y de vez en cuando reaparece, pero creo que el pleito está superado. Y nos hemos curado de ese cáncer con un gran esfuerzo para sacar el Estatuto. A finales de los 70, yo me reunía con gente que no creía en esto, porque les bastaba con un gobierno de los siete cabildos”.

-¿Por qué no se votó en referéndum?

“Porque el grado de abstención que había habido en las elecciones del 77 y en el referéndum constitucional pudiera ser interpretado por los independentistas (que eran abstencionistas) como que Canarias no quería autonomía, sino independencia. Yo tuve que celebrar un congreso extraordinario. Existía un partido radical, la Unión del Pueblo Canario. Y nos preocupaba”.

-¿Podemos le preocupa?

“Se trata de una manifestación lógica y coherente que aprovecha el cabreo de los ciudadanos. Ahora se está desinflando y será un partido más de la casta”.

-¿Qué opinión le merece la situación que atraviesa Juan Fernando López Aguilar?

“Es un asunto que está en la justicia. Habrá dos versiones y los jueces decidirán”.

-Usted puso a las Islas en el mapa y, sin ser nacionalista, acusaba a los gobiernos centrales de desconocer Canarias.

“Pasé a las islas del recuadro en el Mediterráneo al Atlántico. En Madrid no se enteran de lo que es Canarias y sigo creyendo que esa es una asignatura que no la estudian ni los de derechas ni los de izquierdas en la Península. Nos ven como una cosa pintoresca, para visitarnos: qué bien, ahí están, qué simpáticos, el mojo, el gofio…”.

-¿Solchaga lo puso a los pies de los caballos?

“Cuando el REF. Tuve una reunión con él. Y no cedía. Luego volvió Augusto Brito a negociar, y seguía empecinado en considerarlo todo un privilegio fiscal. Y no discutíamos del REF fiscal, sino de la parte económica, como ahora. Toda la obsesión era que esto pudiera ser un paraíso fiscal. No hubo manera”.

-Y perdió el Gobierno en la moción de censura del 93. ¿Se lo ha perdonado a Manuel Hermoso?

“Totalmente. Hace muchos años que eso quedó arreglado. Tengo buenas relaciones con él. Fueron cosas de la política”.

-¿Cabe un caso canario soberanista como el catalán?

“No, nunca. Somos un territorio alejado, próximo al mayor peligro de la civilización occidental, que es el fanatismo religioso, el yihadismo”.

-En El envite (TVAC) me dijo que Bermejo, ministro de Justicia con Zapatero, debía dimitir por ir de caza con Garzón al inicio del caso Gürtel. A los pocos días se fue. ¿Recuerda el impacto de sus palabras?

“Nunca he ido de apóstol ni de predicador. Respondí espontáneamente y dije lo que sentía. Tenemos que aprender de los políticos ingleses o alemanes, que dimiten si una tesis doctoral es un plagio”.

-¿Qué propuesta valiente haría?

“No hay un nacionalismo asumido plenamente: ¿por qué no defienden la posibilidad que tienen de reducir el diferencial fiscal con el IGIC y creando nuevos impuestos?”.

-¿Qué dice a quienes quieren dejarlo sin empleo?

“Que la figura del Diputado del Común contribuye a la participación política. Valoro mucho el efecto que ha tenido el informe extraordinario de abril sobre la Ley de Dependencia. Con el cambio del jefe del servicio se ha desatascado la tramitación de cientos de expedientes”.

-¿Recibe quejas curiosas?

“Urbanismo y vivienda son los temas principales, pero recibo quejas porque ladran de noche los perros de caza de un vecino o porque hay una cacatúa en un patio interior. Ese es el surrealismo canario, que decía Breton.

-¿Cuándo sacará Momo (apodo familiar) sus memorias, como Bono?

“Estoy en el ello, pero me cuesta la disciplina de escribir”.

-¿Hay falsos tópicos sobre su persona?

“Hay uno, me atribuyen un montón de casas que ponen “construida por Saavedra”, y que son, en realidad, de un constructor del mismo apellido que ni
siquiera es de la familia. Algunos se empeñan en que yo sea rico”.

-¿El canario es mal pensado?

“Y envidioso. Gran defecto nuestro. Propio de un territorio aislado, insular. El no aceptar, ver como un enemigo al hombre que triunfa por sí mismo. En EE.UU. es elogiado, aquí es automáticamente denostado”.

-¿Cómo ha logrado sobrevivir a eso?

“Me digo: paciencia y sigue adelante, qué vas a hacer”.

-¿Cómo aquel lema de su etapa, Canarias es posible?

“Siempre”.

LA PLAGA DE LANGOSTAS

La plaga de langostas del 54 es célebre en Canarias porque duró mes y medio y dejó cuantiosas pérdidas en los cultivos de las islas. Las bandas de cigarrones fueron un gran espectáculo, del que Jerónimo Saavedra no consigue olvidarse pese a tener una generosa memoria selectiva que le permite borrar los malos recuerdos. Este suceso pertenece a su biografía de estudiante exigente, que no se perdonaba haber suspendido en la reválida y que, de nuevo, con la muchedumbre de insectos, sufrió un mal trago académico. “Fue una invasión de langostas como nunca más se ha visto. Las bandas permanecían en el aire de una isla a otra durante largas semanas. Por fuera del viejo Paraninfo contemplábamos cómo evolucionaba un día de sol maravilloso del mes de octubre sin viento”. Los enjambres de langostas daban vueltas y giraban sobre sí mismos. “Y decidimos, admirados, ese día quedarnos y no entrar a clase de Derecho Penal”. Ocho meses después, en los exámenes de junio, el profesor de la asignatura llamó a los alumnos de uno en uno para un ejercicio oral imprevisto. “Nunca lo había hecho y no encontrábamos una razón. Entonces, vimos que todos iban suspendiendo en cascada, salvo seis. Yo aguanté las preguntas treinta y tantos minutos, hasta que también caí. Él nunca lo confesó, pero el propósito era vengativo. Había sido un profesor tranquilo de Derecho Penal todo el curso, y aquella vez le pudo el rencor”.

La venganza de Ortego Costales. Saavedra, buen orador, no tiene peor oído. Una vez leyó en un sobre de azúcar una cita de Shakespeare: “Presta tu oído a todos y a muy pocos la voz”. Lo retrata. Ejerce de escuchante, como diría Pepa Fernández, de RNE, y tiene fama de reservado. También tiene buen oído para cantar. Lo hizo en sus años mozos en el coro de la Sociedad Filarmónica grancanaria con Alfredo Kraus y, siendo presidente del Gobierno canario, concedió que le grabaran cantando Sombra del Nublo, de Néstor Álamo, en la isla de Lobos. A este vecino de Vegueta y Salzburgo, asiduo a los festivales de Mozart, la música lo captó desde muy temprano, cuando sus padres lo llevaron con siete años a un concierto en el Pérez Galdós. Lo más normal del mundo, al llegar a la presidencia, era, en su caso, por tanto, crear un festival, y fundó el Festival de Música de Canarias, entre malas caras por el desembolso. Milagrosamente, es una de las pocas gestas y gastos que perduran en la Cultura en las islas contra viento y marea, entre la ruinas de la crisis. En la casa del pianista alemán Justus Frantz, en la colina de Monte León (San Bartolomé de Tirajana) trabó amistad con el canciller y pianista Helmut Schmidt y el mítico Leonard Berstein. Pese a la indudable autoridad moral del presidente en asuntos musicales, no consiguió, sin embargo, que prosperara el himno de Fernando Garciarramos y Falcón Sanabria, cuando los canarios, huérfanos de banda sonora oficial, se enfrascaron en una de sus diatribas familiares. Ha sido toda la vida un director de orquesta en la escena pública, pero jamás había dirigido una orquesta de verdad hasta el día que Víctor Pablo Pérez lo convocó entre el público, con pretextos, en el Guimerá, y le entregó de sopetón la batuta delante de la Orquesta Sinfónica de Tenerife. “Me dijo, ‘ahí la tienes, para que dirijas”. Y me puse a dirigir. La Pequeña Serenata Nocturna, de Mozart, como coser y cantar. Me la sabía de memoria. Es asombroso oír nacer el sonido a tu alrededor”. Fue como tocar el cielo para este católico (estudió doce años en un colegio de jesuitas) que siempre soñó con ser embajador en el Vaticano y que ha recuperado ahora la teodicea del antiguo practicante gracias al Papa Francisco: “Un tío auténtico”. Entre tanto, ha ejercido de masón, como este sábado, aplicándose ceremoniosamente a sus tenidas e iniciaciones. “Soy masón, desde el año 89, como mi abuelo materno, militar malagueño afincado en La Palma, al que Prim agradece sus “servicios prestados a la causa de la libertad” en La Gloriosa, la revolución del 68, y lo asciende a capitán”. Un abuelo que se llamaba también Jerónimo y al que no llegó a conocer, de ideas progresistas, que se negó a ir a la guerra de Cuba, porque ya había servido de sobra a la patria.

De él y de su padre, Martín, que fue concejal en los años 20, vicepresidente del Cabildo y presidente de la Cámara de Comercio, heredó el gusano de la política que ha llevado dentro hasta hoy, durante medio siglo, sin permitir que esa pasión posesiva le robara su profesión verdadera: la de docente.

 

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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