La Entrevista del Domingo de Diario de Avisos/José Carlos Mauricio: “El mayor error político de las Islas fue la ruptura de Coalición Canaria”

José Carlos Mauricio

José Carlos Mauricio

 

Por CARMELO RIVERO

De niño, prefería el color verde, pero si ha de escoger entre el rojo o el amarillo, el político de Gáldar no lo duda: “Rojo, sin ánimo de revancha”. El día que Carrillo hizo público en rueda de prensa que aceptaba la Monarquía y la bandera, en la foto está José Carlos Mauricio sentado a su derecha. Era el miembro más joven del comité ejecutivo del PCE, que acababa de reunirse bajo el ruido de sables por su legalización, y él había sido el encargado de dirigir -“me tocó ese turno por casualidad”- la fase más crítica del cónclave comunista, en la que Carrillo le dice, “dame la palabra”, y anuncia a sus miembros el giro que hay que dar para saltar por encima de la historia y abrazar la democracia. Mauricio ahora va a cumplir una década alejado de la política y escribe sus memorias. En noviembre cumple 75 años. Vienen nuevas elecciones, le dice el olfato al exportavoz de la era dorada de Coalición Canaria (CC) en Madrid con cuatro diputados. Sigue considerando necesario un partido nacionalista ‘fuerte y unido’, cuya bandera, ‘aún más que el Estatuto, es el REF’, afirma el exconsejero de Economía y Hacienda.

-¿Pasó al retiro o a la reserva?

“Yo me retiré de la política totalmente. He tenido encuentros informales con Paulino y Clavijo, aunque estoy desvinculado del partido. Hace casi diez años perdí mis últimas elecciones, Saavedra arrasó, pero lo que me retiró fue la muerte de mi mujer de cáncer. Me quedé tocado. Me salvó escribir. Yo empecé de periodista”.

-¿Va a haber elecciones?

“Sí. Y si el PP se estanca, Rajoy se irá, y gobernará con el PSOE y Ciudadanos (C’s). ¿Eso reforzará a Podemos en la oposición? Según Andreotti, estar ahí es lo que quema”.

“Los canarios fuimos débiles en la primera Transición y lo somos ahora en la segunda”

-¿Y qué va a pasar en Canarias?

“El mayor error político de las Islas fue la ruptura de CC. Por las luchas de poder entre Gran Canaria y Tenerife. En una década, desde mediados de los 90, el final de González y la etapa de Aznar, nos hicimos fuertes en la debilidad: convenios, planes de empleo y educación, financiación y REF. Llegamos a tener cuatro diputados en Madrid y dimos un vuelco a las relaciones Canarias-Estado. Fuimos débiles en la primera Transición y lo somos ahora en la segunda”.

Foto histórica. Mauricio, a la derecha de Santiago Carrillo, que a su izquierda tiene  a Marcelino Camacho, en la rueda de prensa a raíz de la legalización del PCE./Foto Archivo ABC

Foto histórica. Mauricio, a la derecha de Santiago Carrillo, que a su izquierda tiene a Marcelino Camacho, en la rueda de prensa a raíz de la legalización del PCE./Foto Archivo ABC

 

-¿Tiene porvenir el nacionalismo?

“Es necesario, por eso fui uno de los fundadores de CC. Pero, tras más de veinte años en el poder, se ha degradado, y es una pena, hay gente joven y capaz de hacer un partido progresista y solidario, no tan conservador e insularista, cuya prioridad sea un plan contra la pobreza. Definamos qué nacionalismo. Nuestro fuerte es el REF, más que el Estatuto. En el preámbulo del decreto de Puertos Francos, de 1852, está el germen de todo: la lejanía y la insularidad. Hay que llenar de contenido nuestro hecho singular, recogido en la disposición adicional tercera de la Constitución. Somos distintos por distantes y ustedes no se enteran, le dije a Aznar. Y me dijo, ‘ah, ¿entonces lo que defiendes es un nacionalismo geográfico?’ Y tenía razón. La fórmula de Gobierno nacionalismo-PSOE me gusta. Pero el PSOE también tiene que refundarse y el nacionalismo debe ser uno. De eso escribo ahora en Los caminos del futuro”.

-¿Usted ve reconciliándose a CC y NC?

“O se unen o los dos van al precipicio por separado”.

-Investidura fallida, un hecho insólito. ¿Hay remedio?

“Estamos en la segunda Transición. Yo viví la anterior y también eran cuatro partidos. Ahora son tres con PSOE-C’s. La crisis económica devino en política y la democracia española está enferma de corrupción, con una Constitución envejecida y el poder mediático alineado, sin su función crítica. La experiencia histórica demuestra que estas transiciones o se hacen desde el centro o acaban mal. ¿Qué sería lo ideal? Un gobierno PSOE-C’s que se apoye a ratos en Podemos y a ratos en un PP reformado. Están el Suárez, el González y el Carrillo. Pero sobra Fraga”.

-¿Este es un partido a dos tiempos?

“A cuatro, como en baloncesto, con elecciones incluidas. Hemos asistido al teatro de los insultos. Ahora, los partidos van a estar pegados a las encuestas. Si Rajoy no se va, que se cuide de que un Bruto de Galicia no conspire contra él en los idus de marzo, como en el Julio César de Shakespeare. Ese Núñez Feijóo no es un producto televisivo fabricado en Madrid, es un político de talla.Si el PP se reforma, se come a Rivera”.

-¿Qué no tiene Iglesias que sí tenía Carrillo?

“Altura de miras y generosidad. Como Suárez, que venía del Movimiento. “¡Qué suerte no tener mayoría absoluta!”, me dijo Suárez, “para poder pactar con la izquierda sin que Fraga me coma”. Iglesias empezó bien, transformando el 15M en un partido y sacó un 20%. Pero se le ha subido la fama a la cabeza, como el vino. Los ingleses lo llaman ‘cabeza de Pony’. En lugar de una agenda social, pide la vicepresidencia, Defensa y Eliot Ness y los Intocables”.

“José María Aznar me propuso el Ministerio de Trabajo, y se lo dio a Zaplana porque le dije que no”

-¿El portavoz sin papeles más reconocido del país cómo ha visto a estos oradores?

“A mí me daban premios no por hablar sin papeles, sino con moderación. Cuando el GAL -que sacó Iglesias de un modo desagradable-, a los que acusaban a González les pareció bien mi intervención, y al PSOE que fui respetuoso. Cuando estuve en el Parlamento austríaco, leí en el frontispicio: ‘Deja aquí todas tus bajas pasiones y solo entra acompañado con tus buenas razones’. Aquí todos han entrado con sus bajas pasiones, las razones las dejaron en la puerta. Hay riesgo de un declive histórico de 10 años”.

JOSÉ CARLOS MAURICIO

-¿Es la hora de Sánchez pese al retroceso de la izquierda europea?

“Empezó siendo poquita cosa y los retos lo han hecho crecer. En la normalidad cuajan los mediocres. Tiene madera, pero aún no es sólido. Solo Renzi va saliendo adelante en Italia, con la socialdemocracia desmoronándose en Europa, porque Corbyn (Reino Unido) es la extrema izquierda”.

-¿Usted salió del comunismo escaldado?

“No, porque fui a la Unión Soviética en el 72, cuando Breznev, y vi el desastre. El PCE no era un partido, sino el partido y había gente que hoy es del PSOE. El otro día iba por la calle y me saludaron: ‘¡Hola, Pablo!’. Era José Miguel Pérez, secretario general del PSC-PSOE, llamándome por mi nombre clandestino”.

-En la célebre rueda de prensa de la legalización del PCE Carrillo le puso a su derecha.

“Sí, yo fui muy activo en el PCE en España y en Europa entre el 65 y el 77. Esa foto fue la que dio origen a la leyenda de que yo era el sucesor”.

-Carrillo me dijo que usted nunca quiso.

“Me pidió que me fuera a vivir a Madrid y no quise. Elegí Canarias. Pero, en realidad, creo que él prefería a alguien más obediente como Gerardo Iglesias.Mi modelo era el eurocomunismo de Belinguer, del PCI italiano, el del compromesso storico con la Democracia Cristiana. Un tipo delgado, aristocrático, cautivador. Lo conocí en un viaje a Italia con Vázquez Montalbán y Solé Tura. Fue el político más interesante de Europa de los últimos 50 años. Nunca he oído hablar a nadie en público como él. Esa vez, en Roma, hablé para los brigadistas internacionales, y me saludó un ruso en silla de ruedas: el que había tirado el primer avión de Franco que atacó Madrid, con Hemingway de corresponsal de guerra. Todos cantaban Bandiera rossa. Inenarrable”.

-¿Tenía amigos en los círculos del poder de Madrid?

“Había gente como Areilza, que me decía: ‘Mi hombre en Canarias es Leoncio Oramas’. A Suárez lo traté mucho en la ilegalidad”.

-Después los legalizó.

“Voy decir una cosa en contra de la versión oficial. Quien legalizó al PCE fue, en realidad, el propio rey. Lo sé muy bien. Suárez le pidió que hablara con Carrillo. Y el rey se reunió con Carrillo siete horas, desde las diez de la noche hasta las cinco de la mañana, y después le dijo a Suárez: ‘Adelante, aceptan la Monarquía y la bandera”.

-¿Qué aprendió de portavoz?

“Vi que siendo un pequeño peón en una partida de ajedrez, si el peón está bien colocado, se hace decisivo al final de la partida”.

-Entre Aznar y usted parecía haber química personal.

“El segundo Aznar que puso las piernas sobre la mesa con Bush fue un desastre. Pero el primero hizo reformas serias y la agenda canaria la situó en un primer plano. Hablábamos mucho en la Moncloa”.

-¿Le hizo algún ofrecimiento?

“Sí, me propuso el Ministerio de Trabajo, que después se lo dio a Zaplana, porque le dije que no”.

-¿Por qué le dijo que no?

“Porque yo no era del PP, y porque, como pasa con Soria, si te ponen de ministro, en lugar de defender a Canarias, tienes que defender a Madrid contra Canarias. Si a un canario lo nombran ministro, decide ser político español”.

“Lo ideal sería Un gobierno PSOE-C’s que se apoyara a ratos en Podemos y a ratos en un PP reformado”

-¿Cómo era Rajoy de ministro?

“Yo lo buscaba siempre, era un negociador comprensivo, el que mejor entendía nuestras cosas”.

-¿Qué le pasa a Europa?

“Tiene las fronteras en llamas y un millón de refugiados. Guerras civiles y gente que huye. Mala relación con Putiny, encima,Brexit. Reino Unido se quedará con un pie dentro y otro fuera. Y vamos a pagar un precio altísimo. O Europa se une política y económicamente o se destruye”.

-¿Treinta años después, votaría no a la OTAN?

“Volvería a votar no, que fue lo que votó Canarias y acertó. Y voy a contar algo: ahí nace el embrión de CC. Nos llama ATI a Las Palmas y nos dice que quiere hacer campaña con nosotros y Mardones se involucra. Cuando cayó el muro de Berlín, en 1989, debió caer la OTAN, una de las causas del yihadismo”.

-¿Donald Trump es el coco?

“Si a un exdirector de la CIA le preocupa, está todo dicho”.

-¿Está escribiendo sus memorias?

“Sí, La semilla del tiempo,las tengo a medias; será mi último libro y saldrá después de muerto”.

-¿Entonces, se moja?

“Cuento lo que he visto y vivido. Habrá cosas que a mucha gente no le guste y se cabree. Ahora, está escrito, como decía Felipe González, sin acritud. Yo me he reblandecido mucho de viejo”.

-¿Se siente querido o perseguido?

“¿Sinceramente? Me he sentido toda la vida perseguido. Yo no le caigo simpático aquí a la gente, quizá porque no lo soy, o porque me he metido con poderes fácticos mediáticos. Me votaron al Congreso, pero cuando empecé en el 77 obtuve un 4% y al final, treinta años después, saqué lo mismo. Los ingleses dicen que ‘la política es una larga carrera hasta la derrota final’. Yo cumplí esa regla”.

LA IRONÍA DEL ‘TIMES’
El joven Mauricio que lavaba platos y era camarero en Londres, en los primeros años 60, quería parecerse a Lorenzo el Percha. El portero del Colegio San Agustín, exquisito en el vestir, fardaba de viajes y amores con una judía en Tánger, pero no cambiaba Canarias por nada del mundo. Mauricio conoció al millonario armenio Nubar Goulbenkian, porque lo invitaban a ver las tricentenarias cacerías del zorro, y en los entreactos del Covent Garden, siendo un veinteañero, se cruzaba con el ministro de Guerra John Profumo, que dimitió por intimar con la amante de un espía soviético.El célebre caso Profumo en plena Guerra. La ironía de su oratoria sin papeles la adquirió en el Times, que leía entonces como un laborista seducido por las crónicas parlamentarias. Ha seguido ese hábito extendiéndolo al Financial Times, The Economist y Le Monde. Dada la fina tela que divide el periodismo y su vida, se ha repatriado en los libros y artículos que escribe con la nostalgia del oficio y de colegas, “como mi admirado Juan Cruz”. Por una proclama antimilitar en la mítica revista Sansofé, tras un recital de Gloria Fuertes “con pistolas al aire”, le abrieron un consejo de guerra y lo encerraron en Barranco Seco en la celda de Hedilla, el falangista que se enfrentó a Franco. Recientemente regresó a los sótanos de Comisaría; posó de frente y de lado para la ficha policial, y al fotógrafo le extrañó verlo sonriente. “Yo he recibido palizas en interrogatorios y ahora me acusaban de haber contratado en mi fundación a una chica cubana, novia de un amigo, que pidió el permiso de residencia. No salía de mi asombro”. También le retiraron un viejo carné de conducir, pagó la multa, y lo sacó de nuevo. “Después de 40 años, vienen estos líos”, dice dando vueltas en la noria de la vida.  
Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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