La Entrevista del Domingo de Diario de Avisos/ALBERTO RUIZ-GALLARDÓN: “Habrá Gobierno en el último minuto del día 27”

 

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Fotos: FRAN PALLERO

Por CARMELO RIVERO

Año y medio después de dimitir como ministro de Justicia tras retirar el Gobierno su proyecto de ley sobre el aborto, el fiscal en excedencia Alberto Ruiz-Gallardón, uno de los políticos españoles con mayor proyección, rompió la pasada semana su silencio en el Foro Premium del Atlántico, de DIARIO DE AVISOS, y aquí aboga, en los días cruciales de la negociación de un pacto, por “olvidar las descalificaciones personales”, para hacer posible una alianza de su partido, el PP, con el PSOE y Ciudadanos, la gran coalición, y evitar nuevas elecciones. “Supondría dar un mensaje formidable en clave española e internacional, dirigido a nuestra sociedad, a la UE y al desafío soberanista, por parte de las fuerzas constitucionalistas, en un momento grave como este”. Y arriesga: “Creo que la decisión se tomará en el último minuto del día 27. Todo acaba ese día”.

En esta entrevista hace memoria de episodios que jalonan su vida y trata de reparar las cañerías de la democracia. Anuncia el fin de los “liderazgos mesiánicos y las adhesiones incondicionales”, primarias obligatorias y una medida preventiva contra la corrupción: separar los cargos en el Gobierno y el partido, para que los empresarios sepan “con quién están hablando” cuando financian a las organizaciones dentro de la ley.

“No pienso volver a la política”, afirma. El expresidente y exalcalde de Madrid, eterno delfín, había sonado entre los posibles candidatos a presidir un gobierno tras más de 100 días de interinidad. Gallardón -que ejerce de abogado y asesor de empresas en el mundo, volcado en Latinoamérica- enuncia una despedida prematura, tras una carrera pública precoz, con éxitos exultantes -y hasta insultantes, como cinco mayorías absolutas- y una gran decepción: la fallida sede olímpica de este año, 2016, que ganó Río de Janeiro en detrimento de Madrid. El verso suelto del PP ya alguna vez había felicitado las Navidades citando a Rilke: “El que ha osado volar como los pájaros, una cosa más debe aprender: a caer”. Fue un concejal veinteañero de la capital del Reino y muy temprano secretario general de Alianza Popular (hoy PP). Manuel Fraga lo trató como a un hijo (“yo lo quería muchísimo”) tras la muerte de su padre, José María Ruiz Gallardón, abogado y diputado popular. Cuando recuerda este desenlace, se le quiebra la voz.

-¿Conserva la imagen de ese momento?

“Yo era secretario general del partido y despachaba con Fraga cuando me llamó para decirme que no se podía levantar. Llamé a Federico Trillo -se querían como un hijo y un padre- y lo ingresamos; había tenido un infarto cerebral. Fueron cuatro días terribles en la Clínica Rúber, luchando contra la muerte, pareciendo que salía adelante. Una multitud de personas pasó por la clínica para estar a su lado. Al cuarto día se le repitió el infarto y murió”.

-Tenía una biblioteca cuya fama llegaba a esta isla.

“Una fantástica biblioteca, en la que nació mi afición a la lectura, hasta hoy, en que tengo a la mejor asesora, mi mujer, Mar Utrera. Mi padre era un conservador contrario a Franco, que estuvo en la cárcel con Tamames, Múgica, Ridruejo y Javier Pradera, todos de izquierdas, menos él, que fue de derechas toda la vida. A un niño cuesta mucho explicarle que los malos han metido en la cárcel a su padre, que es el bueno. Eso despertó mi vocación política. Me dijo: ‘Mira, Alberto, si quieres que las cosas te salgan bien en política, rodéate de gente que sea mejor que tú’, y, como abogado,me dijo que no me avergonzara de defender a alguien repugnante, porque tú no te identificas con sus delitos, sino con el derecho de todo ser humano a ser defendido. Murió joven, a los 59 años. Y debo confesar que, conforme se acerca esa edad -tengo 57-, siento vértigo”.

-Usted ha estado en las quinielas de este ínterin.

“Porque no me dejaron hacer a mí esas quinielas”.

-Vio frustrado el sueño de ser presidente.

“Hace muchos años que supe que no iba a serlo”.

-¿Desde cuándo?

“Desde que Aznar eligió a Rajoy como sucesor supe que el siguiente no seríamos ninguno de su generación. Cuando dudaba entre él, Rato y Mayor Oreja, yo podía pensar, oye, a lo mejor tengo alguna posibilidad de serlo”.

-¿Volverá?

“¿A la política? No, no contemplo volver. Intervenir en el Foro Premium no es política, me apasiona reflexionar sobre la vida pública. La política me ha dado más a mí que yo a ella. Mis cinco mayorías absolutas son una gran generosidad de los ciudadanos”.

-Deshoje la margarita. ¿Gobierno, elecciones?

“Todo acaba el 27, con la notificación al Rey. Yo soy optimista, habrá gobierno en el último minuto y las últimas encuestas serán determinantes.Hay margen de maniobra, con tal de no repetir elecciones. España no puede permitirse un año de interinidad. ¿Por qué somos diferentes los españoles, y la Gran Coalición es posible en Alemania y aquí no? Fraga decía: ‘España es lo único importante”.

-¿La solución es que Rajoy dé un paso al costado?

“Sánchez no ha dicho no a Rajoy, ha dicho no al PP.”

-¿Y en ese caso, les habría puesto en un brete?

“Como decía Felipe González, con muy mal castellano, pero con mucha inteligencia política, eso es hipotizar el futurible”.

-¿Rajoy agotó su saldo?

“Ahora está en lo que está. Eso es algo que tendrá que pensar después de saber si sigue o no de presidente”.

-¿El sucesor ya existe en el PP?

“Por supuesto que el sucesor de Rajoy existe, ¿cómo no va a existir? Hay una cantera muy valiosa en el partido”.

-¿Un pacto PSOE-Podemos le dejaría preocupado?

“Asustado. Por su radicalismo y ambigüedad sobre la unidad de España. Un pacto PSOE-C’s, me disgustaría, pero no me dejaría preocupado”.

-¿Si hay financiación bolivariana, el coco es de verdad?

“Explicaría los discursos que hacía y ahora esconde y que pensábamos que eran por afecto, y resulta que, además, eran por contrato”.

-¿Qué opina de sus alcaldesas Carmena y Colau?

“Con Manuela Carmena tengo una relación antigua, heredada de mi padre. Siento solidaridad de alcalde con ella. El problema del Ayuntamiento de Madrid no es tanto Manuela Carmena como su equipo. Sobre Ada Colau no encuentro en su gestión ningún elemento positivo”.

“Cuando dimití, fui a ver a Felipe González y Aznar, dos personas que admiro y respeto, y me dieron muy buenos consejos”

-¿Se independizará Cataluña?

“Cataluña no será nunca independiente, porque España dejaría de ser España. No es una colonia. El Reino Unido no desapareció cuando Hong Kong volvió a la soberanía china, ni desaparecería si Gibraltar volviese a la soberanía española, dos situaciones, esas sí, coloniales”.

-¿Agradece el Estado un nacionalismo cauto como el canario?

“Canarias se ama con lealtad. La pongo de ejemplo a Cataluña. Se puede ser un profundo catalán y un profundo español, como demuestran los canarios”.

-¿Qué sobresale en el debe de este Gobierno?

“Cuando gobiernas te equivocas. Lo que más nos distancia de los jóvenes, y lo digo por la experiencia de mi propia familia, es la corrupción y no explicar qué hemos hecho contra ella.Muchos casos no merecían el reproche de las urnas y los partidos no eran enérgicos. Pero eso ha cambiado en España para siempre. La gente con menos de 30 años no va a perdonarlo más. No hablo solo del PP, también del PSOE. Nos afecta por igual”.

-¿Sirvió para algo su informe Naseiro (1990)?

“Fue un encargo de Aznar. Acababa de suceder a Fraga en el partido y me dijo que, fuese lo que fuese por doloroso que fuese, tendría su apoyo. Y fue, en efecto, muy doloroso. Pero fuimos el primer partido político en España con un código ético, elaborado por mí”.

-¿Y por qué se produce más tarde el caso Bárcenas?

“En este tiempo he hecho una reflexión personal: ¿qué hacer para que no haya jamás un caso Bárcenas en ningún partido? Además de impartir ética y sanciones (el actual Código Penal es de los más exigentes de la UE), propongo un mecanismo preventivo: incompatibilizar el ejercicio de funciones públicas con el de dirección en las distintas fuerzas. Que el presidente del Gobierno no presida el partido, ni el alcalde y el presidente autonómico. Cuando un partido acude a los empresarios a pedir apoyos para su causa, que es legítimo si se hace dentro de la ley, debe estar claro que no hay contrapartidas. Yo nunca acepté asumir los dos cargos en Madrid. Es bueno que los empresarios sepan con quién están hablando. Si es con el partido, no les puede ofrecer nada, y si es con el Gobierno, no les puede pedir nada”.

-¿Qué lección extrae de los papeles de Panamá?

“Un político no debe tener cuentas en el extranjero, por muy legal que fuese”.

-Usted se borra. ¿Por qué han de renovarse los carteles?

“Hace tres años, el Jefe del Estado era el rey Juan Carlos; el líder de la izquierda, Rubalcaba, el de la izquierda más radical, Cayo Lara; la de centro, Rosa Díez, y el del PP, Mariano Rajoy. A día de hoy, el Jefe de Estado es el rey Felipe; el líder del PSOE, Pedro Sánchez; a su izquierda tiene a Garzón y Pablo Iglesias;el del centro es Albert Rivera, y el del PP sigue siendo Rajoy. Pero deben ser los militantes los que decidan. No me gustó cuando Rivera, en el debate de investidura, invitó a los diputados del PP a rebelarse y desautorizar a Rajoy. No es elegante”.

-¿Fue un error del PP perder a Rivera como militante?

“Sin duda, sería hoy bueno que hubiera seguido en el PP”.

-¿Cómo van a ser los partidos, los líderes, la política mañana?

“Sospecho que van a pasar muchas cosas. Una clave será modificar el sistema electoral. Los partidos tendrán que ser más participativos, y las primarias dejar de ser voluntarias para ser obligatorias por ley. El liderazgo, tal y como se ha entendido hasta ahora, ha muerto. No va a haber en el futuro liderazgos mesiánicos, de adhesiones incondicionales, serán modernos, inclusivos, de equipos, como las empresas. No va a volver a haber un González o un Aznar, con toda la potestad. Lo que propongo es abrir una reflexión sobre la no concentración del poder”.

-¿Esperanza Aguirre sentía celos de usted?

“Era un caso curioso. Dos buenos amigos y una mala relación política. Porque en Madrid conviven dos instituciones potentes, la Comunidad y el Ayuntamiento. Pero nunca rompimos el vínculo de afecto”.

-Dimitió porque el Gobierno abortó su ley.

“Recibí un encargo del Gobierno que no pude materializar porque así lo entendieron el propio Gobierno y el partido. No me arrepiento de haber dimitido, en absoluto. Nadie me habrá oído un solo reproche ni a Moncloa ni a Génova. Y mi relación con Rajoy es muy buena”.

-¿Se vio solo?

“Fui a ver a dos personas que admiro y respeto: Felipe González y Aznar. Y me dieron muy buenos consejos”.

“Se puede ser un profundo catalán y un profundo español, como demuestran los canarios”

-¿Usted es un hombre de derechas con vacilaciones de izquierda?

“Sigo donde estaba, en el centro derecha, no me asusta esa expresión. Ciudadanos se reclama de centro, y nosotros, de centro derecha, como Sarkozy, Merkel o Cameron, lejos de los populismos europeos, terriblemente peligrosos. Con el PSOE, la moderación socialdemócrata, damos prosperidad a España y Europa”.

-¿A qué obedece esa fiebre ultra, trasatlántica?

“La gran aportación de Fraga a la democracia española fue evitar la ultraderecha, al concentrar en AP las opciones radicales, que nacen del enfado, como escribía en El País Steve Jarding, profesor de Harvard, sobre Donald Trump y Bernie Sanders en Estados Unidos. En España hay populismo de extrema izquierda, pero está demasiado presente la dictadura como para que lo haya de extrema derecha.A día de hoy ese es mi análisis”.

-¿Los hijos de la democracia traicionaron a sus padres, que hicieron la Transición con diálogo, después de que sus abuelos hicieran la guerra?

“Yo no hablaría de traición. Pero en algunos hablaría de lo que han olvidado. Hay españoles que piensan que la democracia es un dato que no se discute: la hemos tenido y la vamos a tener siempre. Y se equivocan. No es un dato, es una conquista que hay que revalidar cada día de la acción política. Y esa reflexión no la ha hecho una generación importante de jóvenes españoles”.

-¿Cuál fue su experiencia más dura en política?

“La experiencia más fuerte que he tenido en toda mi vida, política o no, fue el 11M, la matanza de Atocha, siendo alcalde, y vivo el riesgo yihadista como una obsesión”.

-¿Occidente recoge lo que sembró?

“Muchos pensaron que Bush hijo, al liquidar a Sadam, había logrado las metas que no alcanzó su padre tras liberar Kuwait. ¿No fue más inteligente Bush padre? No me gusta el régimen de Siria, pero mucho menos un gobierno yihadista. Cuando la primavera árabe, algunos comentaron, ‘ojalá esto ocurra en Marruecos’. Hemos visto Libia y Egipto. Tenemos que agradecer a Marruecos que lo evitara. Como sé, por mi etapa en el Gobierno, es un socio leal, que nos ayuda en Defensa y Seguridad. Canarias lo entendió en la crisis de los cayucos, hay que invertir en origen para revertir los flujos de refugiados”.

-Argentina, Colombia, Perú, Cuba. ¿Por qué no estamos ahí?

“Canarias está llamada a ser protagonista de ese espacio de oportunidad. Asia lo es, pero nuestro modelo de sociedad es Europa y América. Uno de los riesgos de Europa en este siglo XXI es diluirse dentro de un espacio económico olvidando que somos también un espacio social y cultural”.

-¿Reformaría la Constitución?

“No son las Tablas de la Ley, hay muchos aspectos que reformar. Pero es la primera que no fue impuesta por unos españoles a otros; todos la votaron, y Cataluña la que más. Si no se da el mismo consenso, con todos sus defectos, prefiero quedarme con esta”.

-¿Qué problema global citaría?

“Un primer ministro inglés citaba tres prioridades: educación, educación y educación. Añado otras tres en una: aún no hemos sabido convertir la información en conocimiento y este en cultura”.

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EL PACTO

Los cuatro hijos de Gallardón estudiaron Derecho y ninguno eligió la política; solo el segundo ha seguido fiel a la tradición jurídica familiar, en un despacho de prestigio, el de Uría Menéndez, y el más pequeño orilla la vocación de Estado de la saga: prepara oposiciones para diplomático. El mayor cuelga la toga por la gastronomía después de pasar siete años en otro despacho diez, el de Pérez-Llorca, y abre ahora un restaurante en Santiago de Compostela. Un abogado, un diplomático, un master chef y cierra la nómina un cineasta. Gallardón, melómano e hincha de la Fórmula 1, sintió riesgo al arte, y le salió el ramalazo conservador, “le dije, vale, hijo, pero estudia una carrera alternativa; hizo Derecho y Comunicación Audiovisual, y me dijo, “padre, yo ya cumplí, ahora voy a hacer lo que siempre he querido”, y ya tiene un corto, y se fogueó en Las brujas de Zugarramurdi, de Álex de la Iglesia. Gallardón ha hecho, incluso, un cameo con Garci. Dos hijos permanecen en la casa familiar -la misma en la que vive desde niño, el piso paterno, grande, que reconstruyó en la zona antigua de Madrid- y las dos plazas vacantes de los que se han emancipado están cubiertas por Oli (cuando la frustrada Olimpiada) y Mambo. Enciende el móvil y muestra las fotos de sus perros, una beagle y un labrador, “que son la alegría de mi vida”. Los hijos ya vuelan solos. A los perros, en cambio, como si nunca dejaran de ser niños, como el nieto, los saca a pasear puntualmente, turnándose con su mujer. “Ese es el pacto”. El pacto de los perros, como una gran coalición, mientras otros lo intentan a cara de perros desde el 20D.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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