Por qué no me callo. HAWKING Y EL OJO DE DIOS

Garik Israelian, Stephen Hawking y el presidente del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso/nacion.com

Garik Israelian, Stephen Hawking y el presidente del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso/nacion.com

 

John Beckman, que fue compañero de clase de Stephen Hawking en Oxfod, me comenta que el físico teórico que ahora ‘regresa’ a las islas, como un candidato celestial a apaciguar las fieras que debaten a cuatro como si fueran los cuatro jinetes del Apocalipsis, solía, como él, parar más en los saraos que en las clases tediosas de la universidad, cuando no estaba atado a una silla de ruedas. Todos los alumnos eran ‘cerebritos’, ‘celebrities’ potenciales y ‘nobeles’ en ciernes. Pero Hawking era novelero y acaso este roce con la cumbre de premios Nobel que le va a homenajear en el sur le ayude a llevarse el ‘gato sueco’ al agua o al agujero negro. Si, además, Rebolo & Cia logran verle la cabellera cuántica a este último, de Tenerife al cielo. Un astrofísico armenio de armas tomar, Garik Israelian, alertado por su amigo Brian May (exQueen), se plantó un día en Cambridge y fichó para su Starmus al científico que es más famoso que la propia ciencia. Las grandes cosas son así: de andar por casa, dicho y hecho. Hawking hablará esta vez de inteligencia artificial, él la pone en cuarentena por si suplanta al hombre de mala manera. El robot es el Frankenstein socializado que va a trabajar y deja al amo en casa. A Hawking le preocupa ese mundo de Spielberg a ‘ciencia cierta’. Fue a verlo Israelian, que le da al jazz y al rock como busca exoplanetas, y se lo ganó con la hora de Greenwich, que es la canaria, y la sonrisa armenia. Así trajo a Neil Armstrong cuando lo trajo, que era como traer la huella del hombre en la Luna a las faldas del Teide. Ahora Hawking vuelve a casa por junio, calienta el sol y apetece, y este es al balneario de los ingleses; allá dejó a sus paisanos discutiendo del Brexit y se vino al 26J a ver el eclipse. Hay que darle la nacionalidad a Hawking, que es un amigo. A Nelson, que nos atacó, le dimos una calle. Nos hemos familiarizado con el Hawking ficcional y ahora pasamos de la película al reality de la ‘estrella’ galáctica. Hawking viene a que se le pegue el Nobel. La gente cree que Hawking está retirado, y no para de cocinar teorías no caiga esa breva y se lo den. Le pregunté a Cendagorta si le pusieron la placa solar prometida en su casa de Cambridge, y están en eso. Tiene Hawking un saldo evaluativo –como dicen las encuestas- muy alto, cosa que no los candidatos. Y ahora reta al robot. Hace doscientos años, en Villa Diodati, Lord Byron desafió a sus huéspedes, para vencer la claustrofobia del volcán –había una erupción-: que se ingeniaran una historia de terror. Fue cuando Mary Shelley creó al fulano Frankenstein en el sacrilegio del laboratorio cuando no sabíamos del genoma humano ni de coches sin conductor. Le disputó el copyright a Dios. Acabamos de ver el ojo de Dios fotografiado desde Vilaflor. Hawking sabe dónde se mete.

El astrofotógrafo alemán Fritz Helmut Hemmerich, que reside en Tenerife, ganó el título Astronomy Picture of the Day (APOD), que concede la NASA a la mejor imagen astrónoma del día.

El astrofotógrafo alemán Fritz Helmut Hemmerich, que reside en Tenerife, ganó el título Astronomy Picture of the Day (APOD), que concede la NASA a la mejor imagen astrónoma del día.

 

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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