Por qué no me callo. ‘PSOEXIT’

Felipe González y Mariano Rajoy./Foto:Ernesto Agudo

Felipe González y Mariano Rajoy./Foto:Ernesto Agudo

 

‘¿Investidura cuanto antes?’, preguntaba Felipe González en El País el jueves. En Londres han dicho sí. En Madrid, vuelva usted mañana. Este es nuestro mes de la Gesta. Y la historia ha querido que enviemos un abrazo fraternal a los británicos del alma (cuando Europa los quiere correr a gorrazos tras el ‘brexit’), como alentó aquí en el primer piso Jaime Pérez Llombet. El corazón tiene razones que la razón desconoce. Doscientos diecinueve años después no les guardamos rencor (por la invasión frustrada). Les guardamos el sitio. Les guardamos amor de Cabildo. Amor, reivindican las poetas mujeres ahora con antologías. Amor de madre, incluyo. La diputada ‘tory’ Andrea Leadsom, de 53 años, madre de tres hijos, es una mujer sensata que metió la pata y salvó a la ‘patria’, retirándose para que otra mujer, Theresa May, ministra del Interior, sea la nueva Margaret Thatcher. ¿Por qué sensata y cuál el desliz? El sábado dijo en The Times que al ser madre estaba más capacitada que May –sin descendencia- para gobernar un país huérfano. Ayer dejó vía libre a May para acortar los plazos cuando se “necesita inmediatamente un fuerte liderazgo”. Redujo una cuestión de meses a horas. Dado que en España los cuatro líderes son hombres, uno se inclina a pensar que el problema de elegir presidente se estanca por la falta de mujeres (el lado femenino de los hombres, el “costado escondido”, según el sabio Kinsey, se echa en falta), que son más prácticas. El ‘no’ de los ‘niños’. Son ya más de cien años de ‘invalids’, el morfema de los turistas ingleses de salud, que Nicolás González Lemus lleva bien la cuenta. En Reino Unido, a donde Nelson nos quería mandar en 1797, sustituir al extinto Cameron ha sido cosa de mujeres, aunque el ruido de sables lo hicieran dos mozos de pasantía, Boris Johnson y Farage. Las mujeres nunca son versos sueltos, mandan. “Llora a la oscuridad, o a las estrellas/que brillan y giran lejos de nosotras”. Como en la descarnada Sylvia Plath, una yanqui mudada a Londres, ellas tienen la cabeza en lo alto y los pies en el suelo. Y lágrimas, las justas, a pesar del “llora como mujer lo que no supiste defender como hombre”, de la sultana a su hijo Boabdil. Hace falta que corran ya las listas (antes que la sangre si alguien se empeña en cortarse las venas) y entren mujeres en escena en la política española, que ya viene el viernes a Adeje Susana Díaz. Si estamos abocados a votar por tercera vez el 20N, que venga Franco y lo vea. Aquí cae un ‘brexit’ y nos crecen los enanos, resucita Larra y todos los males de la burocracia juntos. País de formulismos y dirigentes oficinistas para cubrir el trámite. El no de Sánchez, si no lee a González, es el ‘Psoexit’ del bloque constitucional. Pero los artículos se comentan, no se leen.

 

Theresa May, sucesora de David Cameron./telegraph.co.uk.

Theresa May, sucesora de David Cameron./telegraph.co.uk.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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