Por qué no me callo. EL TANGO DE LA INVESTIDURA DEL QUIJOTE

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Carmelo Rivero

Mardones dice que no hay riesgo de un golpe de Estado. “Esto no es Turquía”. Que los militares españoles están en su mapamundi de misiones por el extranjero y tampoco tienen la varita mágica para este desgobierno de patio de colegio. La ventaja de una democracia asentada con cuarenta años respecto de la UCD de Suárez, que era sietemesina, es que los militares son civilizados y no se tiran a la piscina como el turista alemán del Loro Parque que nadó con las carpas en cueros. La democracia española no es exactamente un zoológico, pero Mardones, que es veterinario y pasó un cuarto de siglo en el escaño con esa ‘fauna’, no dudó este domingo en llamarlos “imbéciles” de abocarnos a unas terceras elecciones (“es la investidura, imbécil”, y, por tanto, la economía).  “¿A quién puede importarle mi vergüenza?” El tango como género no era triste, sostiene Borges en unas conferencias que ahora salen en libro; sino alegre y festivo, pero Gardel lo apenó, se puso a llorar como un descosido por los desplantes. España ahora mismo es un tango con esa evolución calcada: saboreó las mieles del mundo, ganó un mundial, tiraba voladores y la miró un bizco, ahora está en depresión, sin ganas de levantarse de la cama y formar gobierno. Está ‘aquijotada’, como el Caballero de la Triste Figura con la chanza de Sancho Panza debajo de la sábana. Juntos son este hazmerreír, pero en la novela conformaban una coalición alemana cuatrocientos años atrás, dos talantes a la par y funcionaba. Ahora ha vuelto el pesimismo histórico. La tozuda insania y el rencor. El Quijote como tango lo bailan dos varones y de testigo una dama. Es la sátira alegórica de la trastienda del país, y Dulcinea –como decía Galdós– encarna la idea de España que acaba de soportar la derrota de la Invencible. El libro es de autoayuda, termina por levantar el ánimo, y falta que nos hace. El sistema político español, ante este nuevo ‘desastre’, está hecho un ‘cambalache’, “problemático y febril,/el que no llora no mama/y el que no roba es un gil”. Rajoy-Rivera-Ana Oramas necesitan que los votos fantasmas salgan a miccionar este miércoles a la hora de la ‘ejecución’, para que el Quijote Rajoy baile su tango de la investidura, con un clavel en la oreja, que por eso daban risa los tangos como los vindica Borges. Rajoy, Rivera y Ana Oramas son el tripartito de Cervantes: el Quijote, Sancho y Dulcinea. Mardones dio el voto a González en el 89, cuando cayó el muro de Berlín, a cambio de carreteras; ahora es a cambio del cambio. Llevamos ocho meses con el piloto automático. Es cierto que UBER proyecta taxis sin chófer ni volante. Y luego vendrá una ‘app’ de países que funcionen sin gobierno. Pero todavía es ficción. Y es una tomadura de pelo que el taxi de este país siga en la parada sin conductor muerto de risa ocho meses. A mi hijo le regalaron en un restaurante vietnamita una bola mágica con el sabio pulpo Paul del Mundial de 2010. Le pregunté si va a haber investidura y me ha dado una respuesta ambigua. Al menos, este se abstiene.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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