Por qué no me callo. TERESA DE CALCUTA, ¿UN CAMELO?

Madre Teresa de Calcuta/www.eltitotomas.com

Madre Teresa de Calcuta/www.eltitotomas.com

 

Carmelo Rivero.

Ricardo Melchior me contó que en un vuelo Madrid-Roma se sentó junto a unas monjas que le resultaron familiares, de Santa Cruz, La Laguna o Garachico, pero no le entendieron cuando quiso trabar conversación. Y supo que se trataba de la Madre Teresa de Calcuta  y sus ‘misioneras de la Caridad’, vestidas con el sari blanco orlado de azul. Ella le pidió que ‘negociara’ con la azafata cambiar la comida por una bolsa de caramelos para sus niños de Calcuta. Cuando la santa –lo es desde hace dos semanas- bajó del avión, Melchior le llevó la maleta. El aspecto menudo y frágil de la Nobel de la Paz daba pena, pero no parecía desolada. Sonriente, le dio las gracias y dejó al marcharse cierta estela de grandeza, como decía su amigo Dominique Lapierre. Era y es un mito. Pero no está a salvo de su leyenda negra correspondiente, como todo mortal al que premian, y la santidad es el Nobel divino. Arrecian las críticas sobre su pasado carca, prosélita de Juan Pablo II, enemiga de la teología de la liberación y, en cierta etapa de su vida, apóstata, según las cartas de su crisis de fe. Todos los mitos tienen los pies de barro. Benedicto/Ratzinger, que era un inquisidor despiadado y luego fue un papa culto rodeado de víboras, asegura ahora en un libro de conversaciones que no dimitió por sentirse amenazado, pero los papas también mienten. Es verdad, todo es mentira. Cada héroe comporta su propio villano. En el mundo editorial es célebre el lado oscuro de cada autor, y uno teme entrevistar a sus dioses favoritos por si se le caen del altar. No conocí a García Márquez y por más que oigo hablar de su carácter destemplado, hago oídos sordos. Alberti era uno de mis santos poetas y, como yo era un imberbe y él traía sus copas de un almuerzo, me dijo en el Mencey que si le iba a preguntar las mismas “chorradas” de siempre (“Lorca, la guerra, el exilio”), me ahorrara la entrevista. Se ve que yo también tenía mi carácter, y le dije, que se quedara con las respuestas que yo me quedaba con las preguntas, y me fui. Y todavía oigo a mi espalda sus disculpas, pero por soberbia o timidez dejé al hombre con la palabra en la boca. De Alberti se decían cosas, pero hay mucho de envidia y chisme. De Neruda y José Feliciano he oído burradas. Ahora están poniendo a parir a Rilke, porque no se bañaba en el mar y era dudoso con las féminas. Sobre Mercedes Sosa sí fui testigo de sus reacciones poco comunistas de pija de la pampa, pero cantaba ‘Gracias a la vida’ y le perdonabas todos los pecados. A mí Whitman me parece un poeta monumental y era enfermero voluntario en los hospitales durante la Guerra de Secesión, pero algunos lo ponen como chupa de dómine. Y acusan a Juan Ramón de explotar a Zenobia. Y no queda títere con cabeza. Teresa de Calcuta no sería perfecta, era una prescriptora del dolor ajenos, de acuerdo (cuando enfermó dicen que voló en primera a un hospital privado de California). Pero tiene mis respetos por la vida de entrega que llevó, aunque mintiera y los caramelos fueran para ella.

 

Rainer Maria Rilke

Rainer Maria Rilke

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

Añadir comentario