Por qué no me callo. Tragedia en las generaciones no tan futuras

Puestos a pensar en voz alta, me he quedado hablando solo ante la opereta de líderes y lideresas de la repugnante precampaña gala, la circense pugna en Podemos tras el caos de la bicefalia Iglesias-Errejón, y toda la epidemiología que ataca a los partidos con sarnosos rumores de espadas; vale para el PSOE y el PP; incluso, hasta para el reprimido centricismo de diseño que Rivera importa de las Cortes de Cádiz con la misma rubeola con que hasta hace poco la derecha fabricaba suplantando el copyright de Suárez. Si uno se detiene a consumir la casquería que nos venden los partidos en este chafarrinón de rebajas de las desideología, cogemos una depresión profunda sin margen de error.¿Han oído ustedes a Marine Le Pen (dicen que la sobrina, Marion, es aún peor, un calco del abuelo ultrainfumable) diciendo en el arranque hacia el Eliseo que protegerá a Francia de los yihadistas, los extranjeros y la UE? Si esa señora llega a hacerse con el trono del VIII Distrito de París y hay un Frexit como ya invoca, la Unión Europea entraría en barrena, con España arrinconada como una antigualla europeísta gagá, y esa floración leprosa seguirá campando por las Holandas y Finlandias y el sursum corda, inclusive la Alemania, con su mea culpa, se vería de nuevo en el fango nazi. O sea que. Hace casi un cuarto de siglo hubo una conferencia internacional en La Laguna con Cousteau y Mario Soares, entre otros invitados, para debatir y aprobar una carta de los derechos humanos de las generaciones futuras. Recuerdo el foro y entonces todo el temor consistía en proteger el planeta como casa habitable de unos infelices que vendrían al mundo el día de mañana. Ese día ya es hoy, pues un cuarto de siglo es un período suficiente para haber recibido a un par de generaciones a este instante estúpido de la historia del hombre y la mujer, al que ya no pertenecen físicamente ni el portugués ni el oceanógrafo. “Como a ras de unos gladios un vuelo de libélulas” (Rimbaud, en Los sentados: “costrosos…, con la mollera llena de rencores difusos”). No hallan solo los detritus del ecosistema, sino, sobre todo, se dan de bruces contra la peor fauna política, probablemente, de la historia de la humanidad, incluidos los hunos y los otros con sus atilas. Hagan el ranking de los líderes de este tiempo indeseable y se llevarán un disgusto. Los mayores zoquetes son estos y están aquí, delante de nuestras narices, diciendo las mayores burradas, con el encefalograma plano producen su éxito, y cobran una pasta gansa en escaños y cargos. Mandatarios de poca monta. Ignorantes y peligrosos. A cual más tronco y lanzado. Proteger a Francia de la UE, venga ya.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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