Historia vivida: 25 años de Canarias

Las dos figuras estelares del equinoccio político canario, hace un cuarto de siglo, eran Jerónimo Saavedra y Manuel Hermoso. Cuando ambos comparten mesa y mantel y cogobiernan Canarias en los primeros años 90, todavía está la autonomía naciendo y seguirá así hasta finales de la centuria, pues no se ponían de acuerdo tan fácilmente los reinos de taifas de este archipiélago cainita que se construyó como pueblo bajo una regla de oro: el recelo.

Los pilares del edificio de la autonomía los puso Saavedra, que era un visionario que luego fue ministro de Administraciones Públicas y lidió con vascos y catalanes, y llevó la impronta insular al epicentro de la política de España como contraparte de una visión meramente continental. Saavedra, aun hoy, sigue sosteniendo que en Madrid no se enteran de lo que es Canarias, es una asignatura que no la estudian ni los de derechas ni los de izquierdas: “Nos ven como una cosa pintoresca, para visitarnos: qué bien, ahí están, qué simpáticos, el mojo, el gofio…”. Literal. Me lo dijo en abril de 2015 en una entrevista en este periódico. De reflexiones de esa naturaleza yo he concluido que Saavedra, sin serlo ni quererlo, ha sido uno de los presidentes más nacionalistas que ha tenido Canarias.

Pero en marzo de 1993 -hace 25 años-Hermoso lideraba las antiguas AIC, las Agrupaciones Independientes de Canarias, un ramillete de siglas que daba de lleno en la línea de flotación de las fuerzas estatales y regionales. Y en la censura que promovió con la aritmética escurridiza de un jugador de azar (hasta el mismo día de la votación los tuvo de corbata para que no se le fugara ningún voto ni Antonio Castro se rajara), Hermoso, que era vicepresidente con Saavedra, demostró tener la vista de un lince. De aquel golpe de mano provienen estos 25 años ininterrumpidos de Coalición Canaria. No fue una alternancia de cromos que se agotara en sí misma, sino una operación fundacional de un régimen político duradero, que el propio Saavedra admite no haber valorado en su justa dimensión.

Esta es la historia de un cuarto de siglo que abarca, de orilla a orilla, el siglo XX y el XXI en la cocina política local, con las nuevas instituciones al fuego. Hermoso parió un producto que demandaba el mercado. Tras la declinación de Suárez, la política española se la repartían socialistas y populares (antes que PP, AP, Alianza Popular). Hermoso se había desgajado de la UCD y buscaba un horizonte genuinamente isleño que lo empujaba a inventar un espacio, un partido y hasta un constructo propio de Canarias. Saavedra era el tótem autonomista, y Hermoso, el icono del insularismo emergente. Así estuvieron, toma y daca, mientras se ponían los fundamentos de algo que era completamente desconocido en aquella sociedad posfranquista: el autogobierno. Buceaban en aguas revueltas sin escafandra, a pleno pulmón, se hizo todo muy deprisa, pero de la necesidad hicieron virtud. Tenemos autonomía y cada vez menos pleito gracias a ello y a ellos, junto a otros, que sellaron un pacto de hormigón -como se llamó- y nada volvió a ser igual, ni siquiera tras la censura que quebrantó aquella cohabitación del PSOE y AIC que parecía la cuadratura del círculo.

Eran como las dos almas de la autonomía con sus contrariedades internas. Y esas dos inercias, la de Saavedra y Hermoso, han perdurado en el tiempo y definen lo que somos. Ahora hay nuevos partidos, otras sensibilidades que redibujan el diseño de convivencia. Pero 25 años después, Canarias sigue siendo posible, como predicaba el eslogan de Saavedra, y las islas -los cabildos, los inevitables cantones del microcosmos local- se han acomodado en la foto, ninguna se quedó fuera del fotomatón de una tierra dividida por designio geográfico. Acaso los sucesos a que me remito, que provocaron estragos y enfrentamientos, han quedado superados en la memoria y, sin duda, en la relación personal de sus dos protagonistas -hoy ya alejados de la primera línea de fuego-. Una cosa es la historia y otra haberla vivido.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

Añadir comentario