Una tierra sin ‘sucesión’ de continuidad

La verdadera tragedia de nuestro cosmos político insular es no haber consumado con éxito la sucesión de los lideres. Instalados en las cúpulas de los partidos, los nuevos rostros pugnan por dar la talla con la referencia del listón que alcanzaron quienes les precedieron. Nadie dijo que fuera fácil, pero en fuerzas bien implantadas durante décadas como el PSOE o Coalición Canaria, y en pequeñas organizaciones como AHI, que ha sido crucial en el árbol político de las islas para que fructificara la autonomía, el vacío de liderazgo clama al cielo.

La reciente reaparición en estas páginas de Tomás Padrón – sin duda, el político más ingenioso y efectivo que han dado las periferias minoritarias del Archipiélago- se suma a la de Manuel Hermoso, ambas dirigidas al epicentro del aparatik de sus partidos, que monopolizan las nuevas jerarquías formadas por dirigentes de paso sin arraigo en sus electores y ajenos a la idiosincrasia que les aupó durante más de un cuarto de siglo. No son casos felices de regeneración, como sí lo fuera, en la memoria de todos, la irrupción de Felipe González -Isidoro- como el recambio de Rodolfo Llopis en el socialismo histórico. En los contravientos políticos de las islas hubo baluartes que determinaron etapas completas de la historia reciente. En ese sentido, tampoco el PSOE acertó con la tecla y nunca consiguió dar con el sucesor natural de Jerónimo Saavedra. En los mentideros del lugar ya se especula a propósito de esto con el horizonte electoral más inmediato apuntado a mediados de 2019. En las filas nacionalistas -Hermoso y Padrón lanzan el SOS en busca de prosélitos- se discute del futuro con cierto y razonable pesimismo. Tanto las encuestas que dan impulso a Ciudadanos como la precariedad de medios -de lideres sustitutos y de ideas en la mochila para entusiasmar al electorado – están aconsejando en CC a explorar todas las salidas. Una de ellas es reconciliarse con NC, lo que implica en esta otra orilla del nacionalismo consensuar un nuevo candidato y un nuevo programa.

En pocas palabras, la fusión se torna inimaginable en NC sin Román Rodríguez de cartel y sin un giro progresista. CC, victimizada por la falta de liderazgo y el desgaste del famoso cuarto de siglo en el poder, vaga sin rumbo fijo expuesta a ese sándwich que ha descrito Paulino Rivero en su blog: presa entre Ciudadanos y Podemos a diestra y siniestra. Padrón se abona a la misma profesía en su exhumación en DIARIO DE AVISOS. Tanto él como Hermoso han sido momificados por sus herederos sin el más mínimo escrúpulo. Ellos pusieron los huevos -en ambos sentidos- y alumbraron un nacionalismo que se curtió en el poder, yendo de menos a más. Pero los discípulos y discípulas no han parado de ir de más a menos y ahora corren el riesgo de caer en la nadería de un Parlamento con nuevos inquilinos que vienen a quitarles los votos y la posición de hegemonía. Si tanto en CC como en el PSOE hay una crisis de liderazgo y de guion, y en el PP tampoco vienen bien dadas -en su caso, súmenle al cambio del candidato las facturas y fracturas de Cifuentes, Bárcenas, Cataluña y el epílogo de Rajoy-, estamos ante un escenario de supervivencia. Los pactos futuros están en el aire y de ahí que Tomas Padrón proponga a su gente activar la cláusula de desconexión de CC ya acordada en asamblea y ganar autonomía de movimiento acudiendo en solitario a las urnas dentro de un año. Ante la división nacionalista se impondrá el sálvese quien pueda.

 

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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