La cima del riesgo

La hemos tocado, estamos, al fin, en lo más alto de la gravedad, y en todo el sentido de la expresión, nos la jugamos: los partidos, España, los ciudadanos, Canarias, los parias… Toda la actual explosión de declaraciones por la censura -incluso más que por la sentencia- constituye un desahogo de tensiones contenidas en la corta legislatura -por lo visto, última- de Rajoy. La encuesta de EL ESPAÑOL-DIARIO DE AVISOS, publicada ayer, dibuja un panorama de vértigo. Estamos en la cima del riesgo. De la que se cae estrepitosamente o se permanece milagrosamente en el poder. Las fuerzas políticas, y, por ende, las económicas y sociales asisten al momento más crítico de un país en el que las instituciones se encuentran en estado de shock y los dirigentes muestran síntomas de colapso, miedo y debilidad. Italia, que es un país de nuestro entorno, está desfondada políticamente, y en el Quirinal entran y salen tecnócratas que no han pasado por las urnas, y el presidente Mattarella se resiste ante el gobierno que los populistas más extremados le quieren imponer; los mismos que se proponen sacar al país del euro y la Unión Europea como si Rusia les hubiera inoculado el veneno del brexit.

España parecía inmune a esas esporas que engendran inestabilidad en el ambiente y siembran alergia a la democracia. Hemos tocado cima en las hipótesis de riesgos. Es razonable el deseo insatisfecho de Sánchez, que hace dos años sufrió en sus carnes una investidura fallida porque Podemos no lo secundó. Ahora, parece que será Ciudadanos quien no quiera matrimonio y eso le condena al PSOE a entenderse con los separatistas catalanes y casi todo el arco parlamentario de la oposición. Un segundo portazo de la Cámara no sé si le reportaría beneficios o quebrantos. Sánchez se remonta a los años 80, pero Felipe González podía permitirse el lujo, con auxilio de andalucistas, comunistas y diputados del grupo mixto, porque el adversario a batir era Suárez, que venía de fundar la democracia y todo ensayo era plausible. Sin embargo, a Hernández Mancha (Alianza Popular), hace 30 años, no le perdonaron perder una censura contra González, que había fracasado exitosamente en ese pulso con Suárez apenas unos años antes. Como a Pablo Iglesias no le arrendaron las ganancias por atravesar el mismo arco del Triunfo y añadir otra frustración a la historia de las censuras de este país. Así que Sánchez va a ser el cuarto aspirante a la misma novia. La censura se hace querer, pero es una especie de viuda negra. Ninguna censura ha prosperado en 40 años de democracia en España. Llegados a la cima del riesgo solo cabe jugársela: Sánchez, Rajoy, Canarias, que se las prometía muy felices con los Presupuestos, el Estatuto y el REF colgando del árbol de las manzanas de oro. Como en vísperas de la Guerra Civil, cuando el Estatuto de Gil Roldán quedó en papel mojado porque entró en las Cortes horas antes de la contienda, ahora se repite la historia por culpa de la censura.

Rivera invoca las elecciones porque le favorecen las encuestas y aquí nadie entiende otro lenguaje que la manera de llegar a la Moncloa. Y me pregunto cómo reaccionará la política canaria si en Madrid se rompe la baraja y con ella la baraka de CC con el PP. Si entra otro gobierno o se convocan elecciones, saltarían por los aires los acuerdos establecidos con tanta fortuna aritmética a lo largo de estos tres últimos años. De Valverde de El Hierro hasta la casa de la piedra se extendería el temor a las arrancadas de Asier Antona. A 48 horas de la censura, se tambalea el edificio de la política canaria, con Sánchez en el umbral de la puerta y en la arquería falta la clave de bóveda.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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