Supersánchez en superdomingo

La semana viene dada como una mascletá. Esta es la madre de todas las batallas. De mañana no pasa. Los augures del Gobierno filtran fechas hipotéticas para las elecciones anticipadas. Pero una vez tirada la piedra -la agencia Efe difundió ayer la probable cita del 14 de abril-, en la Moncloa esconden la mano. No hay fecha aún, todo está por decidir, según fuentes de palacio. El presidente, que es el único que guarda el secreto, digiere el mal trago del 10F, el domingo de la plaza de Colón, y se parapeta en el debate a la totalidad de los Presupuestos, que es como saltar la valla de Ceuta y Melilla sin concertinas. Si el Gobierno pasa al otro lado de la frontera tiene dos opciones: o tira con los Presupuestos a ver si el viento sopla a favor, o llama a las urnas con las cuentas en el haber, como si ese triunfo en la mano fuera su mejor campaña electoral. Nada se sabe de lo que se cuece en las calderas de la Moncloa. Son una tumba. El viernes, el Consejo de Ministros piensa decretar la exhumación de Franco, y de paso, cabe suponer, que saldrá a la luz la fecha del adelanto electoral. Todos los secretos, como los muertos, deben su condición a que permanecen ocultos, hasta que alguien levanta la losa. Este es un momento de silencios oficiales y velatorios. Todos dan la legislatura por finiquitada, y se avecina una tormenta perfecta. Desde hoy, la foto de España es el Tribunal Supremo. El juicio del siglo al procés va para rato y no se hablará de otra cosa. La política es de rachas, y esta es una oportunidad inigualable: el juicio al separatismo cae en precampaña, y no se conoce otra alineación astral de tal calado. Un debate de togas sobre la unidad de España en vísperas de elecciones, juzgar a los enemigos de la patria por los magistrados del alto tribunal no tiene precio para los partidos de derechas. Es como hacerle gratis la campaña al PP y Vox. Tanto el PSOE como Ciudadanos tienen en común la misma urticaria al contacto con el partido de Santiago Abascal. El PP lo lleva mejor, es un hijo pródigo que anda emancipado por ahora, y la confluencia de sus márgenes es cuestión de tiempo. En cambio, socialistas y Ciudadanos anhelan hacerse con el espacio de centro. Mañana sabremos si Sánchez inicia ese viaje a la demarcación que los expertos bautizan como el 5, el dígito zonal de los consensos moderados. Si los Presupuestos decaen con la mayoría de las enmiendas a la totalidad, el Gobierno convocará elecciones anticipadas, guardará la indumentaria radical y lucirá las mejores galas para esta fiesta en el centro de todas las miradas. Al Gobierno le queda una bala en la recámara, en mitad del fuego cruzado por el juicio, los Presupuestos y las manifestaciones habidas y por haber en Madrid, Barcelona y demás capitales. Sánchez no puede errar ese último disparo y ha decidir qué hace: si convoca en abril u otoño o monta un superdomingo el 26M uniendo todas las elecciones en una urna multitudinaria. Al adanista Sánchez le gusta inventar. Por eso temen los barones del PSOE que rompa todas las convenciones una vez más. Pero, a fecha de hoy, la fecha de mañana está en el aire.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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