Podemos, plata en el podium, alerta a CC

Ahora están todas las cartas boca arriba. El día después del 28-A es el inicio de la madre de todas las batallas. A nadie se le escapa que en las elecciones generales se daba, además, el pistoletazo de salida de la campaña de las autonómicas, locales e insulares, amén de europeas, donde se cuece el poder en román paladino. Y el duelo en la cumbre entre el PSOE y Coalición Canaria será una justa medieval cuerpo a cuerpo en el barro. La gran ordalía se reserva sorpresas. Están sobre el tapete muchos años, muchas bocas y estómagos agradecidos, muchos intereses en juego, muchas prebendas, muchas canonjías, mucho entramado, mucha cornucopia, mucho pesebrismo y mucho del léxico afilado del viperino García: lametraserillos, chupópteros, chiquilicuatres y correveidiles. La fauna en estos casos siempre es la misma.

Cuando el franquismo tocó a rebato viendo la cosa negra pulularon todos estos especímenes alimentados a la sombra del régimen. Eran gente de baja y alta alcurnia entremezcladas, personajillos y personajetes, conjurándose para defenderse como gatos panza arriba. Y es comprensible, lo era entonces, cuando uno los distinguía entre la gente corriente haciendo filigranas o haciendo el ridículo para salvar el echadero y la posadera. En Canarias estamos hablando de miles de damnificados si se produce, como parece, el tsunami socialista de las generales y hay cambio de tercio, de presidente, de partido y, por ende, debacle en la red clientelar. El clientelismo, como el enchufismo y la sinecura son consustanciales a la hegemonío en el poder. Se cría a su vera, es un afluente del statu quo.

Ahora hemos asistido al partido de las elecciones generales. Y la ola del PSOE marca tendencia. El zaherido José Félix Tezanos se salió con la suya. Hay quien sostiene que el avezado sociólogo preconcibió una profecía autocumplida, que generó un estado de opinión generalizada de modo infalible. Fuera o no fuera cierta la superchería del mago de la demoscopia, la ola de Sánchez está servida, el sanchismo como fenómeno social y político ha alcanzado su máximo objetivo, y entra en los anales junto al felipismo y el zapaterismo irradiando todo su poder hipnótico sobre el conjunto de las autonomías y de los mortales que votarán el 26-M con la precuela del 28-A. Como sio conocieran de antemano el final de la película.

España este domingo se tiñó de rojo y el profesor José Adrián García Rojas ya anticipaba ayer en el DIARIO su pronóstico para las locales y autonómicas: “La ola de Sánchez llevará al PSOE a la victoria en Canarias”. Se ha puesto a temblar el ecosistema de intereses que da sentido a toda perpetuación en el poder.

Llega a este duelo con el PSOE el 26-M una CC que acaba de resurgir de sus cenizas sobre los escombros del PP. Ha sido un alarde de malabarismo, quizá el único gran pinchazo de las encuestas, que acertaron en casi todo pero erraron dando por amortiazada a Oramas, cuando era el PP el que entraba en la UVI y se dejaba los huesos y los pulmones dando oxígeno a su congénere nacionalista. Pero lo que escuece en la familia coalicionera es la medalla de plata de Podemos en el podium de Canarias. Barrunta giro a la izquierda. Ojo avizor.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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