Opinión

Por qué no me callo. GUSTAVO BUENO

Gustavo Bueno/ara.cat

Gustavo Bueno/ara.cat

 

Por Carmelo Rivero

Admitámoslo. España ahora mismo parece ingobernable, como el falansterio caótico que es. Cataluña es la excepción de España que confirma la regla; le asiste pertenecer al conjunto del que disiente, o no tendría razón de ser como singularidad. Pasa con todas las insinuaciones territoriales, incluida la canaria, que ha tenido sus etapas de filias y fobias y acaba extasiándose en el medallero imaginario de la ‘madre patria’ postulando en los Juegos Olímpicos. El ‘desastre nacional’ de 2016 tira por la borda los mantras de la Transición. ¿Para esto se hizo? Hijos y nietos de aquella generación defraudan las expectativas de un Estado que va a cumplir 40 años de democracia con el excremento del desgobierno. Una cagada. Que todo lo incendia. Así que La Palma es una metáfora de lo que le pasa a España a campo traviesa. El caganer catalán. El cagón que también defeca en los belenes palmeros entre arbustos, como el pirómano alemán que confiesa o finge haber quemado el papel higiénico y la isla. En el water político español hay más de un pirómano de la democracia que se limpia salve sea la parte cuando se ‘caga’ en nuestros muertos por el sentido del voto. El ‘bueno’ de don Gustavo llamaba a Sánchez, sicofante; a Iglesias, demagogo y a Rivera, ajedrecista, en una entrevista en El Español. Tenía mejor concepto de Rajoy: cosa de los viñetistas –decía- que lo dibujen “tumbado fumándose un puro”. Gustavo Bueno (fallecido el domingo a los 91 años, dos días después que su mujer, de 95) era el filósofo más desprejuiciado de este país de etiqueta con chanclas. Marxista, tenía cosas de Podemos desde hacía medio siglo y echaba abajo los mitos de la izquierda demodé anclada en el Antiguo Régimen como sobre el estiércol de un petroglifo. No tenía sentido, para Bueno, seguir matraquillando sobre izquierdas y derechas. De manera que oyó a Sánchez la enésima catilinaria contra la investidura del ‘apestado’ -“la izquierda no va a apoyar a la derecha”-  y se murió, sin saber si va a haber gobierno, o quizá por saber que no va a haber, ni él va a estar para verlo. En la Universidad de La Laguna, cuando lo conocí en los setenta, era un filósofo locuaz que iba a parecerse a Woody Allen, y era fácil ser fan suyo. Desmitificaba tanto todo que uno quería ser como Gustavo Bueno: hijo de su padre y de su madre y lo demás, un cuerno. Acuñó sin compasión el ‘pensamiento Alicia’ de Zapatero (en el país de las maravillas) y no dejó de descreer: de los derechos humanos, el Estado de bienestar, Europa y la transparencia (la política es “opaca” o no es, ironizaba). Como un hincha catódico teologizó sobre la telebasura: contemporizó con Gran Hermano y echó pestes de Operación Triunfo. Hacía mofa de la tele, sí, pero pululaba por los platós como un adelantado de la ‘nueva’ política: la caja tonta era el parlamento. Aquel sabio de orejas desabrochadas y gafas de empollín tenía respuestas para ‘todo’ patas arriba. A la postre, sería el Hawking de la filosofía política española. Se ha ido el filósofo libre y nos deja este muerto.

 

Caganer catalán

Caganer catalán

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

La Entrevista del Domingo de Diario de Avisos/CÉSAR RODRÍGUEZ PLACERES: “Vamos a relanzar el Centro de la Cultura Popular y volver a los barrios”

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Fotos: ANDRÉS GUTIÉRREZ

Por CARMELO RIVERO

No guarda rencor a nadie y está dispuesto a reconciliarse con todo el mundo, “incluso, con Paulino Rivero; las enemistades son miserias humanas”, declara César Rodríguez Placeres. Este hombre, al que persiguen leyendas blancas y negras, ha resucitado a un muerto, el Centro de la Cultura Popular Canaria (CCPC), cuyo relanzamiento anuncia en esta entrevista. Pero no es todo: también se propone desenterrar a Unión del Pueblo Canario (UPC). Las siglas están a su nombre. Cuando menciona a Sagaseta, el diputado de aquella riada nacionalista, hace una pausa y se conmueve. El Centro acaba de iniciar la cuenta atrás de 40 años; es más antiguo que la Autonomía, con cuyos gobiernos ha tenido trifulcas sonadas. Pese a las deudas y el diktat de la Administración al negarle el pan y la sal, se mantiene en pie y en el aire, como promotora y como radio cañera. Hubo una época en que todo eran loas hacia su labor. De hecho, en 1995 estuvo a punto de ganar el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, que reconoció al filósofo José Luis López Aranguren. Pero sus detractores comenzaron a llamarlo “el Centro de César” y le rodeó cierto malditismo.

¿Quién es César? Si esto fuera Chiapas, recordaría al subcomandante Marcos, profesor universitario en México y guerrillero intelectual. César Rodríguez Placeres es un catedrático -jubilado en 2010- de Química-Física de la Universidad de La Laguna. No lleva pasamontañas, sino una gorra que disimula la alopecia de los años -70 en enero- y cubre las ideas de un científico brillante seducido por la cultura popular. En Radio San Borondón se despacha a gusto, a la pata la llana, y a veces recuerda al desparpajo de Cubillo desde Argel.

César se reserva un último deseo para cuando los sueños se agoten o se cumplan: ir a descansar a la montaña de Guenia, en Guatiza (Lanzarote), su pueblo, donde reposan los restos de sus padres.

-¿Han sido 40 años predicando identidad en el desierto?

“Se cumplen el 15 de junio de 2017. Y tengo un hijo con 42 años. Uno quiere pensar que ha valido la pena. Nuestro lema es ‘ser del mundo desde aquí’. Se nos trataba como una colonia y queríamos que se nos respetase la identidad. Nuestra foto de referencia es una gigante de Valentina la de Sabinosa. Yo sé que nos tachan de radicales”.

-Es que el Centro no es de centro, precisamente.

“Radicales tampoco, normales. Lo normal es que todos tengamos igualdad de derecho y deberes. Lo radical es lo otro, ser unos ladrones”.

-¿En qué sociedad le gustaría vivir?

“El lugar normal de alguien como Rajoy sería la cárcel si su partido es una máquina para delinquir. El problema es que el PSOE se ha hecho de derechas. ¿Entonces? Sueño con una sociedad igualitaria, con la riqueza limitada a 4,8 millones. Más es explotación”.

-¿Dónde está el César de los viejos tiempos de UPC?

“En una vía anticapitalista con el Frente Amplio Canario. Quiero que vuelva a presentarse la UPC. Las siglas las tengo registradas yo. El 17 y 18 de septiembre nos reuniremos una serie de movimientos para acordar una dimensión electoral.”

-UPC fue una sorpresa democrática que normalizó el nacionalismo clandestino.

“Habíamos creado el Partido Socialista de Canarias (PSC), con Manolo Bermejo, y confluimos en UPC con Sagaseta y grupos como el PUCC. Sagaseta salió diputado en el 79. Lo echo mucho de menos. Sacamos muchos votos y concejales. ¡Aquella ilusión! Hoy el descerebramiento ciudadano es tremendo. Después del homo sapiens, estamos ante el mono.com, el mono con móvil”.

-¿Esos lazos políticos comprometen la línea del Centro?

“Separaremos las cosas. La apuesta política es personal. Y vamos a relanzar fuertemente el Centro. Vamos a volver a los barrios y sacar muchos libros y discos. Ahora sale una trilogía con los 40 años de Verode”.

-¿Pasó el temporal?

“La situación es durísima, pero logramos aguantar. Yo me prejubilé de catedrático de Universidad. Todo lo que tenemos todos los que estamos implicados está aquí. Nuestro error fue hipotecarnos con una nave cuando el libro se hundía. La sede está casi pagada”.

-¿Sigue el grifo cerrado?

“¿Las subvenciones? Confiamos en cobrar una pendiente de 2007 y que el Gobierno nos compre algunos libros, poca cosa. Ojalá. La última subvención fue hace dos años, con Inés Rojas: 30.000 euros”.

-¿El Gobierno les sigue viendo con ojeriza?

“Claro, pero con cierta lógica. Nosotros somos adversarios. Coalición Canaria (CC) es un partido lleno de corrupción. Cuando vimos que iban a por nosotros, dijimos, pues vamos a abrir una radio para que cuando desaparezcamos todos se enteren por qué”.

-¿El pique es solo con CC?

“El PP es un enemigo natural. El PSOE de Gran Canaria es más auténtico; en Tenerife es casi una franquicia de CC. Con la llegada de Antonio Morales al Cabildo (NC), tenemos la ilusión de trabajar en Gran Canaria. Nos conocen desde tiempos de Camilo Sánchez, exalcalde de Santa Lucía. Estaba enfermo de cáncer y no paraba de trabajar; una vez le dije que por qué no se dosificaba. ‘No quiero ser un trozo de carne con ojos’, me dijo”.

-¿Gran Canaria les da el cariño que les niega Tenerife?

“Pero tengo ganas de hablar con Carlos Alonso y proponerle hacer cosas.”

-¿Cuándo se echaron al monte?, ¿cuando el Puerto de Granadilla?

“En 2004. Una lucha directa desde Asamblea por Tenerife contra la Administración canaria, porque era un pelotazo”.

-¿Qué libros marcaron época en el Centro?

“Son unos 900 títulos. El primero fue un éxito, Endechas del ahogado verde y otros agüeros del son, del poeta Fernando Garciarramos. El de la santiguadora Seña Luguina, de Domingo G. Barbuzano, vendió 100.000 ejemplares, una burrada. El libro más importante del Centro es el de Roque Calero, Los cimientos de un mundo sostenible, y el más polémico, las memorias de Cubillo: Los años verdes y Trópico gris”.

-Félix Casanova de Ayala les apadrinaba en esa faceta.

“Era nuestro asesor literario. Cuando estaba perdiendo la vista, hacía revisiones con una lupa”.

-Y Pedro Lezcano militaba literalmente en el Centro.

“Uno de los mejores poetas del mundo, en mi opinión. Y me permitió conocer a Carlos Pinto Grote”.

-¿Es verdad que en Uruguay se encontraron con Benedetti por la calle?

“Era una gira con Mestisay y Pedro Lezcano. Salí a la calle y me lo tropecé. Fuimos juntos a saludar a Lezcano. Cuando vino a Son Latinos quedé en hacerle una biografía y fui a visitarlo a Uruguay, pero ya estaba pachucho. Es una de mis grandes frustraciones”.

-Usted ha vivido la muerte de varios poetas.

“Maccanti no tenía pensión y el Gobierno le dio la espalda. Le gustaba tomarse sus cafecitos en el Venecia, en la plaza de la Concepción, hasta que dejó de ir porque no podía permitírselo”.

-¿Qué libro le gustaría editar ahora?

“Una biografía actualizada del Che Guevara y lanzarla a nivel estatal”.

-¿Tiene futuro el libro?

“Estamos hablando de potenciar el comercio electrónico, porque se va a imponer.”

-¿Y a emisoras como San Borondón qué les espera?

“Pues estamos tratando de que haya una en cada comunidad. No lo veo tan difícil. Es más difícil que Radio San Borondón haya resistido hasta hoy desde 2003”.

-¿Cuánta audiencia tienen?

“De cada cuatro personas que oyen radio, una está oyendo Radio San Borondón en Tenerife. No estamos en el EGM, porque no tenemos dinero para eso y además se manipula. Yo estoy seguro de que Radio San Borondón es la emisora que más se escucha en Tenerife. Los datos son rigurosos”.

-A la entrada vi un manifiesto contra su cierre.

“Es viejo. Eso se ha parado. A raíz de la sentencia que suspende el reparto de frecuencias, dejamos de pagar la multa (100.001 euros) que nos impuso el Gobierno. ¿Por qué esa condena a nosotros y dos más y no a todos los que emiten sin licencia? Volverán a cocinarlas. Y seguiremos emitiendo. ¿Que nos multan? Algún día cambiará esto”.

-El “papafrita de Rajoy”, le oí decir esta semana y me recordó a Cubillo. ¿Satiriza aposta?

“Lo hago adrede, uso un lenguaje llano para gente sencilla. A las once me pongo allí, en La Trapera, e improviso”.

-El Centro bullía en los barrios. ¿Los echa de menos?

“No había Gobierno de Canarias. Luis Carrasco era el concejal socialista de Cultura de Santa Cruz y le cobrábamos mil pesetitas por un ciclo en todos los barrios. Siempre hemos perdido dinero y nos hemos endrogado. Pero ha valido la pena. Yo iba a buscar a Calero a su casa en un Renault 4 L matrícula 0039D cuando empezaba a actuar en el 79. Era una época maravillosa”.

-Tengo nítida la imagen ambulante del Centro con la Nueva Canción Popular Canaria. Un fenómeno social.

“Lo era. Incorporamos a todos los cantautores. Era algo muy potente. Añoranza, Sabandeños, Taburiente, Caco… Me encontré a Suso Junco y le dije, ‘Suso, coge la guitarra y canta de nuevo’. Me dijo, ‘ya veremos’. Tienen que volver. ¿Dónde están los cantautores?, preguntaba Luis Pastor. En los 80 sacamos con el Parlamento el famoso disco de la Nueva Canción. Ahí estaba ya el Taller Canario”.

-¿Por qué el Taller y el Centro se quitaron el saludo?

“Eran como nuestros hijos; eran cuatro con Marisa Medina. Ella se fue y quedaron Pedro Manuel, Rogelio y Andrés, gente inteligentísima. En la gira del 90 a América ya hubo un distanciamiento. Me encantaría que nos reconciliáramos. Cuando vea a Rogelio Botanz le voy a decir, Rogelio, vamos a aparcar las diferencias. Lo mismo a Andrés. ¿Qué hacemos divididos?”.

-¿Con Paulino Rivero no ha hecho las paces?

“Ahora no tendría problemas. Como con nadie. Es la condición humana. ¿Qué voy a esperar ya? Estoy en una etapa de relativizarlo todo, hasta las enemistades, que, al fin y al cabo, son miserias humanas”.

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-¿San Borondón es una radio rebelde?

“Somos una emisora libre, independiente, no independentista”.

-¿Lo fue el Centro alguna vez?

“Nos han colgado muertos de esos. Partidarios de la autodeterminación, sí. Jamás dijimos ser independentistas. Si esa opción tuviera peso específico, no tendríamos problema. Yo soy nacionalista, autogestionario y universalista”.

-¿Cómo ve el proceso catalán?

“Han sido torpes cuando con menos del 50% siguieron adelante. No entiendo cómo Lluis Llach cayó en ese error. Pero Cataluña tiene buenas cabezas como Ada Colau.”

-¿Persistir en el Che y “el pueblo unido jamás será vencido” no es trastear con nostalgias?

“Quienes nos oyen y conocen saben que no es eso”.

-¿Y añora los orígenes: Guatiza, Lanzarote?

“Todos los días pienso en mi casa, desde donde veo el cementerio de Guenia, con las cenizas de mi madre y mi padre, y yo quiero ir allí, con la familia. Soy hijo único. Mi padre, César, de Santibáñez de Rueda (León), militar, sargento, llegó a la isla y se enamoró de mi madre, Margarita, una campesina. Después me trajeron a Tenerife con tres años. Cuando mi tío Marcial se puso malo, iba todas las semanas. Tengo nostalgia de Guatiza. Estar allí, en el Taiga, jugando a las bolas”.

-¿Cómo terminó de químico y no de director de cine?

“El cine era mi verdadera vocación. Pedí una beca y estudiaba en Madrid en Ingenieros Industriales y en la Escuela de Cinematografía, hasta que la cerraron. Hice dos años, pero vi a mi madre triste y volví. Pensé, acabo Química y vuelvo a hacer cine. Me contrataron en la Universidad de La Laguna (ULL) y estuve 39 años y acabé de catedrático de Química-Física. Nunca dirigí una película”.

-Quienes le conocen académicamente, lo reivindican como investigador.

“La investigación es una de las cosas más felices de mi vida. Estudié unas sustancias químicas denominadas complejos, con muchas aplicaciones, cuyas constantes de estabilidad variaban según en qué medios los disolvías. Lo formulé todo matemáticamente en los 90, y de ahí nadie ha podido pasar. Publiqué un centenar de artículos científicos”.

-¿Qué le distrajo de la ciencia?

“Entré en la dinámica de querer cambiar la sociedad. Y el Centro fue comiéndose todo el tiempo. Ha sido una aventura heroica”.

-Cuando lo conocí, era un profesor activista afín a Tierno.

“En el 71 entré en contacto con el movimiento de Profesores No Numerarios (PNN), con Manuel Medina, Saavedra, Alfredo Mederos… Manolo nos metió en el PSP. Pero duré poquito. Porque conocí a Tierno Galván y era un personalista, el mal que divide a la izquierda. Cada uno quiere ser el líder y da asco. Por eso en el Centro tenemos una dirección colegiada con Remedios Sosa, Carmen Delia Leal, Anabel Leal, Víctor Estévez, Jonay Estévez y muchos colaboradores”.

-El Centro barruntó funerales. ¿Cuál fue el peor momento?

”Tras perseguirnos en la última década, el Gobierno debió de pensar que no iba a poder con nosotros”

-¿Por qué los grandes premios se les atragantan?

“En el Príncipe de Asturias llegamos a la votación final con Aranguren, que lo ganó. Manuel Hermoso me encargó que redactase la convocatoria para el Premio Canarias de Cultura Popular y cuando Juan Manuel García Ramos nos propuso, yo, desde el jurado, dije que, mientras no lo tuvieran Los Sabandeños, nos retirábamos. Se lo dieron. Pero a nosotros nunca más”.

-¿Qué pensó al estallar el 15M?

“Que era una cosa interesante, pero no era mayo del 68. Con 21 años y los primeros ahorros fui a París y quedaba el reflujo. Nuestro mito era Saint-Germain-des-Prés”.

-¿Viajar ahora a América Latina conduce a la melancolía?

“En Nicaragua me gocé la etapa del periódico Barricada, tras la revolución sandinista. Siempre tuve la tentación de implicarme en algún proceso de aquellos. Y luego he tenido la sensación de soledad y fracaso. El acuerdo de Obama acaba con Cuba. Las revoluciones están jodidas. Si acaso se mantendrá Ecuador con Correa. Bolivia, pese al vicepresidente Álvaro García Linera, va para detrás. Venezuela con maduro va mal. Con Chávez sí simpaticé. ¡Aquel reportaje de García Márquez..!”.

-En un vuelo que hicieron juntos a Caracas…

“Me sé de memoria inicios de sus novelas, como Cien años de soledad: ‘Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía…’. Se van sin recambio. Aquí ¿dónde están los Casanova y Lezcano?”.

-¿Cuál es el primer problema dentro y fuera de Canarias?

“La falta de formación y la desigualdad. No leer a Marx. O a Vicenç Navarro, al menos. Antes los jóvenes hacían la revolución. Ahora juegan al Pokémon go”.

-¿El analfabetismo es mayor o menor que antes?

“Mayor. Estamos peor que cuando estábamos contra Franco para ir hacia una sociedad igualitaria. El Natura y Cultura fue posible en aquel escenario.”

-¿Por qué estamos peor tras 40 años de democracia que tras 40 años de dictadura?

“Porque no ha habido democracia y va ganando el sistema capitalista. Nuestra generación se acomodó”.

-¿Le preocupa Donald Trump?

“Lo veo y me llevo las manos a la cabeza. Mira que no me gusta, pero prefiero a Hillary.”

-Ellos votan en noviembre. ¿Nosotros también?

“No sé si va a haber terceras elecciones, y si digo la verdad, no me interesa mucho.”

-¿Sigue dándose atracones de cine?

“Gimferrer decía que los momentos más intensos los había pasado leyendo. Eso me pasa en el cine. La vez que más películas vi, en Madrid, fueron nueve y la última, al llegar al Colegio Mayor, que daban ‘Viva Zapata’. El otro día la pusimos en el Centro, y cuando Marlon Brando pregunta: “¿Ustedes cómo se llaman?”, yo dije: “¡Hernández!” Me acordaba.”

-¿’Coordinación’ todavía es su muletilla favorita?

“Sí, hay que coordinarse.”

-¿Cuál es el estado actual de la cultura popular canaria?

“No está muerta, pero todos nos vamos haciendo viejos y tengo la sensación de que esto ha aflojado”.

-¿Quién es César Rodríguez Placeres?

“Nadie en particular. El que me conoce sabe que soy buena gente. Y es lógico que la gente me tenga manía, porque soy muy duro en la radio, pero respiro afecto, me ven pasar con mi gorrita y me saludan, y me quedo asombrado porque no los conozco”.

 

LOS ZAPATOS

Mercedes Sosa tenía una voz impagable cuando cantaba Gracias a la vida, pero también tenía aristas en el carácter. Se ponía borde en ocasiones. Cuando el Centro la trajo de gira en el 79, como estaba cerrado el Guimerá la llevaron al Cine Tenerife, y le molestó la incomodidad de un camerino improvisado. “Se puso impertinente”, recuerda una de las coordinadoras históricas del CCPC, Meme, Remedios Sosa, que no es familia de la Negra. A la mañana siguiente, cocinó empanadas argentinas para desayunar con la gente del Centro. Era su modo de pedir perdón. Atahualpa Yupanqui -el tótem del folclore latinoamericano- también tenía arranques de mal humor que no casaban con el cantante de aquel arrullo popular, Duerme negrito. Les dijo que no dejaran pasar a mucha gente al camerino tras la actuación en Tenerife, y acudió un cantautor forofo que le dijo: “¿Maestro, usted qué me recomienda?”. Lo miró de arriba abajo y le soltó: “En primer lugar, limpiarse los zapatos”.

 
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Por qué no me callo. 2016

LIDERES

 

Sé de un título. ‘2016’. De este gran montaje teatral. Con reminiscencias de Bolaño y Orwell, que nombraron con años dos obras capitales. Esta pieza está escrita. Los personajes interactúan, se repiten, ninguno hace mutis por el foro y falta que les hace. El texto es un sonrojo de país contándose sus penas cortándose las venas. 2016 lo damos por perdido. Un año en blanco -leo en esa representación en tiempo real- que se fue a negro. Se le fundieron los plomos. ¡Plaf! Se fue la luz. Vivimos a oscuras desde el 20-D. Si alguien convoca mañana una manifestación en la Puerta del Sol con el eslogan, “¡tengan vergüenza!”, reúne unos cuantos miles y vende bocadillos y cerveza a los nuevos coletas del descontento último. Esto va deprisa y ya hay un ‘rejo’ contra la fosilización vertiginosa de la nueva política; el sinsabor nos hará anarquistas conservadores a todos como a Borges. Que tire la primera piedra quien esté orgulloso de su mutación política, se haya cambiado de bando o abstenido. Mientras llegan las terceras elecciones y así sucesivamente hasta que el cuerpo aguante, quiero tener un recuerdo para mi antiguo amigo José Monleón, casi eterno con casi 90 años hasta su casi reciente adiós. Viene a colación. Monléon en los 70, cuando lo conocí, era un crítico teatral crítico e influyente en la áspera dictadura, donde se cocía el ‘quinceeme’ blando de entonces: la Transición. Era un tipo recio y convincente; con la timidez provinciana escribíamos en ‘Triunfo’, noveles, donde lo hacían él y otros nobles nobilísimos de un periodismo exhausto de esperar la muerte de Franco. Tenía su corral en la trastienda, la ofensiva cultural y el teatro independiente apuntando al régimen.

José Monleón

José Monleón

 

Monleón era Latinoamérica en España que todavía no era Europa, y Canarias, el caravasar de esa travesía. En el bar del Mencey parloteábamos, era efusivo, grande y generoso. Con José Ángel Ezcurra, otro pedazo de pan, fundó ‘Primer Acto’, esa biblia del teatro en español. Venían Alberti y Nuria Espert por la isla, amigos del gigante Monleón, que dejó el bufete de abogado para ser ‘monleón’, sustantivo: hombre de teatro hasta la muerte. Le habría gustado conocer a Fernando Estévez González, nuestro malogrado antropólogo cultural del guanche y los souvenirs de la tramoya insular, que en los 90 participó de una groupé que puso las momias a hablar como un teatro de sombras. Así volvemos al año bituminoso, que se fue a negro. Hitler volvería a ganar las elecciones. Franco resucitado se frotaría las manos. Mussolini tendría su caldo de cultivo. Como en Estados Unidos, donde un ‘hitfrancolini’ trolea y gusta a sus hordas. Y aquí, sesteando, a la espera de que llegue una ultraderecha del copón.

 

Fernando Estévez González

Fernando Estévez González

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La Entrevista del Domingo de Diario de Avisos/GLORIA POYATOS (jueza): “Decidí darme de alta como prostituta y demostré que puede ser legal”

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Fotos: LANCELOT DIGITAL

Por CARMELO RIVERO

 

La jueza Gloria Poyatos tomó la iniciativa de darse de alta como prostituta en Hacienda y la Seguridad Social y demostró que puede ser legal. Es una experta en la materia a partir de este caso práctico que ha llamado la atención en Estados Unidos. Desafiando la tendencia prohibicionista en Europa y que la prostitución no está regulada en España,es quien primero ha abierto la puerta para normalizar el trabajo sexual. Autora del libro La prostitución como trabajo autónomo, sus investigaciones han llevado a más de cien prostitutas y prostitutos a formar una cooperativa en Ibiza, que suscita interés fuera de España y este año espera dar beneficios.

Esta activa bloguera contra la desigualdad preside desde hace siete meses laAsociación de Mujeres Juezas de España y acaba de asistir en Washington al congreso de la asociación internacional junto a otras mil mujeres togadas de todo el mundo. Toda la “artillería pesada” de su organización busca conseguir que la violencia de género sea equiparada al terrorismo de ETA “con un Pacto de Estado”.

Poyatos Matas, una barcelonesa destinada como jueza primero en Lanzarote que reside ahora en Las Palmas de Gran Canaria como magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC), considera que “los negros han avanzado más que las mujeres en la conquista de derechos” e impulsa un programa escolar pionero, Educando en justicia igualitaria, a partir del 17 de octubre en la isla conejera.

-Usted intentó inscribirse haciéndose pasar por prostituta. ¿Qué pasó?
“Consistió en un experimento que probé conmigo misma. Mi pretensión era obtener una resolución negativa, para impugnarla como abogada y lograr una sentencia judicial que abrazase mi criterio. Había acometido un trabajo teórico para mi tesina jurídica y tenía claro que no existía ninguna cortapisa legal, pero pensaba que me dirían que no cuando me presenté en Hacienda para cursar el alta en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE) como prostituta”.

-¿Qué cara le pusieron?
“La funcionaria que me atendió no supo muy bien qué contestar, nunca antes nadie había solicitado una cosa semejante, y requirió a su superiora jerárquica. Esta me indicó amablemente que existía un cajón de sastre en el listado español de actividades económicas, con aquellas opciones en las que el legislador no había pensado, pero que eran legales, y que esa actividad en la que yo pretendía darme de alta, la prostitución, si la desempeñaba como yo decía por cuenta propia, era legal y tenía cabida”.

-Le salió el tiro por la culata.
“Claro. Francamente, yo buscaba una sentencia. Pero, ante lo inesperado, di el siguiente paso y fui a registrarme en el sistema de la Seguridad Social como autónoma en la Tesorería General. Ahí tampoco tenían claro qué responder. Pero la persona que decidió sobre mi petición dijo que si Hacienda me había dado de alta, allí no tenían tampoco ningún problema. Así que al poder darme de alta en la Seguridad Social demostré que la prostitución podía ejercerse de forma legal”.

-Supongo que después se dio de baja como prostituta ficticia.
“Digamos que no llegué a consumar el alta”.

-Cuando lo contó en su libro, le abrió los ojos al mundo de la prostitución. Y decir mundo incluye ahora América.
“Me llamaron numerosas trabajadoras sexuales para legalizarse. Y se creó en Ibiza una cooperativa de trabajo asociada, que ha generado ahora ese interés en Estados Unidos. Una importante académica hispana, profesora de la Universidad de Washington, conocedora de mi libro, quiere extrapolar el proyecto de Ibiza a Colombia. Seguramente, ella viaje invitada a unas jornadas que promuevo en Ibiza sobre esta cooperativa creada en 2011 y que este año espera dar beneficios. Más de cien mujeres y hombres trabajadores del sexo dados de alta en el sistema de la Seguridad Social. Es la única en España y me atrevería a decir que del mundo. Siguieron mi libro, donde yo planteaba la opción de ser autónomo o formar una cooperativa de trabajo asociada. Y esto último fue lo que hicieron las mujeres y hombres que la integran”.

-Prostitutas y prostitutos.
“Hay hombres también. No tienen proxenetas. Ellos gestionan su tiempo, cómo lo invierten, cuándo y qué tarifas aplican”.

-¿La ausencia de ‘chulo’ o proxeneta es la condición?
“Para legalizarse sí. No pueden tener intermediarios y deben abandonar la calle. Incluso, aplican un sistema de reparto de beneficios en aquellos supuestos en que haya trabajadoras que no puedan prestar servicios ese mes”.

-Usted demuestra que la prostitución puede ser, en la práctica, legal. ¿El cliente también?
“Dependiendo del lugar geográfico. La llamada ley mordaza prevé sanciones para clientes de sexo en la calle de hasta 30.000 euros, y, en ciertos casos, penaliza también a las mujeres. En España, la mayoría de los ayuntamientos se han lanzado a una pandemia reglamentarista multando la prostitución en espacios públicos. No es delito, pero sí sancionable en la vía pública”.

-¿Y de puertas adentro? ¿También en locales y pisos?
“No, salvo casos de trata o coacción. Si la prostitución se ejerce libremente en un lugar privado, ni es delito ni tiene que haber sanción económica. Eso en España; en el conjunto de Europa es otro cantar”.

GLORIA POYATOS NUEVA

 

-Francia pareció, no hace mucho, invocar una cruzada contra las maléficas prostitutas. ¿Qué piensa Europa?
“Francia, que también multa a los clientes, promovió en 2013 esa polémica ley que no prosperó en el Senado, de corte neoabolicionista, el modelo sueco, con prisión y trabajos sociales para los prostituidores de mujeres. Holanda y Alemania son partidarios de integrar la prostitución en la Seguridad Social (modelo legalizador). Y el modelo prohibicionista y reglamentarista autoriza la prostitución privada. En España, Grecia, Italia hay una situación de alegalidad. Pero lo vinculante es una sentencia de 2001 del Tribunal de Justicia de la UE, que reconoce como actividad económica la prostitución voluntaria, y en 2013 la UE propuso a los estados que se incluya en la medición del PIB. Es un negocio que mueve más de 50 millones de euros diarios en España. No lo hemos debatido en la asociación; yo soy partidaria de erradicar toda legislación represiva contra la prostitución voluntaria y que no se criminalice al cliente”.

-¿Cómo surgió su interés por el trabajo sexual?
“Cuando era abogada laboralista en Girona, defendí a un colectivo de mujeres despedidas de un club de alterne de Puigcerdá. Eran las trabajadoras del puticlub del pueblo. Descubrí que el alterne puede ser objeto de relación laboral y ganamos el juicio. Lloraban de alegría porque tenían derecho a indemnización y seguro de desempleo. Después, me pidieron que les tramitara la apertura del local y se hicieron empresarias. Así empecé”.

-¿Los locales de alterne son lugares de trabajo como cualquier otro?
“El proxenetismo, la explotación ajena, así está tipificado, es lo que separa la prostitución delictiva de la no delictiva. Yo no creo en los locales de alterne ni en los intermediarios. La libertad sexual puede estar en juego. Defiendo el derecho de las mujeres a ejercer la prostitución de forma autónoma o mediante cooperativas. Si se les persigue, acabarán desprotegidas por las esquinas. Ojalá no existiese la prostitución, pero es una quimera. La antropóloga María Dolores Juliano sostiene que la población femenina reclusa en Europa es del 5%. Las mujeres no tendemos a delinquir, ante la necesidad buscamos otras alternativas”.

-¿Es posible abrir un prostíbulo con licencia?
“Se puede. En Cataluña hay una norma específica, consagrada por el Supremo al ser impugnada por la Asociación de Mujeres Abolicionistas. El resto de las comunidades hacen la vista gorda, dan licencia como locales de hostelería, donde se alquila la habitación a precio de oro, con un paquete de preservativos y otros enseres, para evitar proxenetismo. Existe patronal del sector, se llama Mesalina, también con aval del Supremo. Todos tenían derechos, menos ellas, las prostitutas, y yo vi que podían tenerlos: jubilación, maternidad, invalidez o prestación de baja, porque estén enfermas y no puedan trabajar. Ya que tienen que hacer ese trabajo, que lo hagan en las mejores condiciones”.

-¿Se ha encontrado con casos de prostitutas por placer, porque les gusta su oficio?
“Es un porcentaje pequeño, pero es verdad que está ahí”.

-En Madrid cayó una banda de explotación de mujeres rumanas. ¿Qué implantación tiene la trata?
“Solo el 15%. Un 80% es libre. Según un estudio de la ONU de 2010, una de cada siete prostitutas era víctima de trata, que es una repugnante delincuencia, que afecta a menores. Lo que pasa es que estas mafias tienen más medios que los órganos judiciales: ellos van en un Porsche y nosotros en un 600”.
-Amarna Miller, la actriz porno española más cotizada, se reivindica como trabajadora sexual.
“Yo siempre he defendido que dónde está la diferencia en el acceso carnal existente a cambio de un precio cuando se hace íntimamente o delante de una cámara. Para mí es lo mismo. El mundo de la pornografía ha sido mejor remunerado y menos victimizado. Quizá ahora un poco”.

-¿Qué opina del ‘caso Torbe’, el director porno detenido por trata y fiestas sexuales con De Gea, Muniain..?
“Cuando el porno se convierte en prostitución coactiva es delito. Si se demuestra que hay voluntariedad, no”.

-¿Consiente el sadomasoquismo en la prostitución?
“Hubo un curioso debate en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos a propósito de si una relación de esa naturaleza puede llegar a ser delictiva. A mi juicio, se trata de una pauta más dentro del ámbito de las relaciones sexuales de la prostitución voluntaria. En ese tipo de relación existe un lenguaje propio en el que la persona dice “hasta aquí llego” y debe respetarse”.

-Gay Talese ha publicado un polémico libro, El motel del voyeur. Durante décadas, el dueño del negocio espió -existen dudas- a los clientes. ¿Es delito mirar?
“Puede atentar contra la intimidad”.

-¿Siguió el escándalo de Strauss-Kahn, el exdirector gerente del FMI, acusado de abuso sexual por una camarera de un hotel de Nueva York?
“Solo puedo mostrar mi repulsa a todo lo que supone violencia sobre las mujeres y, por supuesto, violencia sexual”.

-¿Y el caso de Olvido Hormigos, la exconcejal de Los Yévenes, que se grabó en una relación sexual y acabó en los móviles de todo el pueblo?
“Fue en el verano de 2015 cuando se modificó el Código Penal, por suerte, incluyendo delitos como el sexting y otros semejantes, que se infligen contra las mujeres. Cuando aconteció no había una regulación expresa; ahora sí hay”.

-¿Tras las violaciones en los Sanfermines, cree que nuestros carnavales se libran?
“No lo tengo estudiado, pero los canarios no nos libramos, seguro. Ya saldrán casos. En alguna comunidad ya se establecen protocolos. La noche y el alcohol resucitan fijaciones sobre la mujer objeto. Yo recuerdo de niña ver en el metro cómo a mi madre le tocaban el culo y se escondían. Ahora se denuncia. Antes, no”.

-A una adolescente violada en Brasil por más de treinta hombres, el policía le preguntó si practicaba sexo grupal.
“Conozco el caso, es deleznable. Estamos asistiendo a un aumento de abusos sexuales contra las mujeres. Crece el machismo y la violencia de género”.

-No sé si le resulta incómodo opinar de la jueza de Vitoria expedientada por el CGPJ por preguntar a una víctima sexual si “cerró bien las piernas”.
“A mí me lo puede preguntar, no me oculto. Me parece fatal. En ningún contexto puedes hacer esa pregunta, es una falta de respeto. Hay un Estatuto de la Víctima del Delito, para no revictimizarla, que no se aplica. Urge la formación de todos los operadores jurídicos de violencia de género (proponemos que sea obligatoria cada tres meses). España carece de la formación necesaria para resolver litigios de violencia doméstica, según Naciones Unidas. Y falta educación en las escuelas”.

-¿Con ese fin ha creado el programa Educando en Justicia Igualitaria, que tanta expectación genera?
“Es el proyecto estrella de nuestra Asociación de Mujeres Juezas: un programa educativo que vamos a implementar en Lanzarote desde el 17 de octubre, empezando con bachillerato, hasta mayo de 2017. Todos los agentes de la Justicia en Violencia de Género vamos a ir a los colegios a explicarles nuestro trabajo con lenguaje llano. Después los traeremos a nuestras instalaciones judiciales a ver juicios de verdad. Y ellos van a juzgar un caso con perspectiva de género; por ejemplo, el despido de una mujer embarazada. Vamos a poner una toga y van a celebrar el juicio. De paso, se forman los propios operadores. El programa lo hemos traducido y exportado a través de la Asociación Internacional de Mujeres Juezas”.

-En su blog en el HuffingtonPost denuncia la situación de la mujer como botín de guerra.
“Es algo que se reproduce en todos los conflictos: Guatemala, Ruanda, Congo, etcétera. Un crimen de guerra. Son abusos de una alta crueldad. En Sudán del Sur las niñas son violadas por grupos de soldados, les introducen los fusiles en las vaginas y las destrozan. Y ya no pueden volver a sus tribus, repudiadas. Debiera escandalizar la moral del mundo civilizado”.

-Esta semana, intelectuales africanos, en CampusÁfrica, alertaron contra el auge de la emigración de género.
“Yo también me iría si viviera en Sudán o Congo. Hay organismos que ayudan a esas niñas violadas y las entrenan para que ayuden, a su vez, a otras niñas que van a padecer lo mismo. Allí, la probabilidad de que te violen si eres niña es de un 80%”.

-¿En Canarias cuál es la situación?
“En Canarias destacaría los asesinatos (hablemos con propiedad) por violencia de género. En España hay que abordarla como el terrorismo con un Pacto de Estado”.

-¿Por qué cree que no se ha hecho?
“Porque nuestros dirigentes son hombres y no sienten esa herida. Mientras ETA causó 829 víctimas mortales, la violencia de género suma ya casi 900 desde 2003. Ves las fotos de las cumbres del G-8, el G-20, la UE, y están dominadas por hombres. Los negros han logrado más avances en su lucha que las mujeres. Un negro llegó a presidente de los Estados Unidos antes que una mujer, que todavía no lo es”.

-¿Y si Hillary Clinton es presidenta de los EE.UU.?
“Sería la primera vez que un cargo tan influyente en el mundo tendría sensibilidad femenina”.

-¿Qué ha pasado en 50 años desde que una ley (1966) levantó la prohibición a las mujeres de ser juezas?
“Somos el 52% (el 64% en la última promoción) de una carrera de 5.300 miembros y siempre que empieza el año judicial la foto es masculina. Somos competitivas curricularmente con los hombres hasta que procreamos y nos adelantan. Para equilibrar la brecha salarial tardaremos siete décadas. Que el franquismo prohibiera a las mujeres ser juezas era coherente en un régimen en el que no podíamos comprar ni vender bienes, éramos seres dependientes del hombre”.

-Con la lucidez de su aportación, el mundo oscuro de la prostitución salió a la luz. Rompió un tabú.
“Existía la creencia generalizada de que no podía ser legal. Y era un error. La prostitución no está regulada expresamente, como tampoco lo está la actividad de contar cuentos rusos. Es tan legal entre comillas contar cuentos rusos como ejercer la prostitución por cuenta propia, sin proxenetas. Me siento bien por haberles abierto un camino que antes era opaco y ahora está claro que lo pueden transitar para mejorar su situación”.

ACEITUNAS CONGELADAS
Hija de una familia sin abogados ni libros, donde se leía el As y en la tele daban fútbol, Gloria Poyatos estudió Derecho, se hizo jueza y es una lectora voraz. Un hermano es ingeniero y una hermana, catedrática. El padre despertaba a los cuatro hijos cuando iba a trabajar a las seis de la mañana y les decía: “¿Vean para que prefieran estudiar y no tener que trabajar tan temprano con este frío?”. En tiempo de cosecha, acudían a una plantación familiar. Son cosas que no se olvidan: a los nueve años, recolectar aceitunas en días helados hasta la puesta de sol, con las rodillas congeladas en tierra. “Volvías de vacaciones y te metías en la habitación diciéndote, tengo que estudiar”. El padre se ganaba la vida en un camión. Una familia humilde de Santa Coloma de Gramanet (Barcelona). Fue esa extraña pasión por las leyes la que hizo que eligiera este oficio, y consiguió pronto trabajo en el gabinete jurídico de CC.OO., para ya desarrollar toda su carrera en el campo laboral (es magistrada de lo Social del TSJC) y ejercer justicia no con la boca muda, como pedía Montequieu, sino “equilibrando las desigualdades sociales”. Desde que publicó en 2009 su libro sobre la prostitución (es autora de otros sobre mobbing y trabajo a tiempo parcial), Gloria Poyatos es un referente dentro y fuera de España.

 

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Por qué no me callo. CAPERUCITA ROJA

Caperucita Roja. Grabado de Gustave Doré.

Caperucita Roja. Grabado de Gustave Doré.

 

En verano siempre sonaba la canción de rigor. La vida seguía igual y yo iba con mi madre al Guimerá a ver actuar a Julio Iglesias. No había noticias. Y tenían sentido las serpientes de verano en un tiempo monótono. Ahora hay una plaga de atentados y elecciones cada seis meses. Y todos los días hay que inventar un enemigo. En ‘Esperando a los bárbaros’ (novela de imperiosa actualidad), Coetzee describe el choque de civilizaciones provocado por un imperio que se desplaza a la frontera de un pueblo, se amuralla allí donde siempre estuvo este y declara bárbaros a sus habitantes de la noche a la mañana. Pasó en Irak, al imperio le convenía. ¿Estamos en Europa recogiendo lo que sembramos en etapas anteriores de la historia? Es legítimo hacernos la pregunta. Sospecho que hay cierto efecto boomerang, pero que este fanatismo despanzurrado, a su vez, tiene raíces propias, como el nazismo se engendró en la cabeza de un loco sanguinario. Coetzee, un sudafricano blanco antiapartheid, nos da algunas pistas sobre lo que pasa y nos está pasando. Me aferro a viejas lecturas que van y vienen con la grisalla de estos días, las malas noticias y el terror de sobremesa. Así hasta regresar a ‘Caperucita Roja’, con nuestra zona de confort y el bosque peligroso donde aguarda el lobo solitario. Pero es más la versión descarnada de Perrault que la de los hermanos Grimm. No es cuento de hadas con final feliz. El adolescente alemán-iraní complica estas relecturas de verano; uno salta del Nobel sudafricano a las leyendas infantiles macabras y, sin embargo, cuando recalas en el centro comercial muniqués, te sorprende que es un lobo con cara de buena gente. Y hay que ver la que armó. Félix Rodríguez de la Fuente nos había reconciliado con los lobos, y Rudyard Kipling –y ahora el cine de nuevo- lo elevó a los altares en ‘El libro de la Selva’: la loba salva a Mowgli, el niño indefenso, lo hace su hijo, lo ama. A estos lobos solitarios que son la cólera de Europa, amén de sus madrigueras (80 muertos en Kabul pasan de soslayo), les lavan el cerebro en Internet. Leen cómo lo hizo Breivik, que hace cinco años mató a decenas de jóvenes socialistas noruegos en un campamento de verano, disfrazado de policía, en la isla de Utoya. Esta es la novela negra que se está leyendo en tiempo real. Los lobos solitarios se ríen de los muertos y han hecho cultura de ello. Los tuiteros pisotean la memoria del último torero caído en el ruedo. Acaso hemos perdido todos la cabeza y no seamos conscientes (¿sabe el loco que lo está?). Por eso, el sábado, en el muelle, Julio Iglesias (que canta mejor con 72 que en los años 70) me devolvió a una infancia benigna. Recuerdos de un tiempo apacible. De sueños inocentes. Y canciones.

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La Entrevista del Domingo de Diario de Avisos/MANUEL ELKIN PATARROYO: “Ya tengo la vacuna contra la malaria y la probaremos en África desde Canarias”

Manuel Elkin Patarroyo. | J.G.
Manuel Elkin Patarroyo. | J.G.

Por CARMELO RIVERO

En la habitación del hotel en Tenerife, solo, delante de un pequeño ordenador portátil, a 7.000 kilómetros de su laboratorio en Colombia, este hombre de carácter jovial al que la vida ha pegado duro, da los últimos retoques al artículo científico más importante de su carrera. En él desvelará en qué consiste su vacuna definitiva, Colfavac. La vacuna sintética contra la malaria que abre un nuevo capítulo en la historia de la ciencia. Manuel Elkin Patarroyo, Premio Príncipe de Asturias y candidato al Nobel, ha estado diseñando un modelo universal de vacunas para evitar 12 millones de muertes al año a causa de un amplio abanico de enfermedades infecciosas actualmente sin protección. No le han resultado fáciles estos 30 años que se cumplen de la primera vacuna química que alumbró en un galpón de la selva amazónica.

Está feliz y destrozado. “Uno da los años de su vida por salvar a seres humanos, y un desalmado arrolla a decenas con un camión en París”. Pero el inmunólogo colombiano, nacionalizado español, sabe que tiene en sus manos un arma para curar. Y está orgulloso. “Ya tenemos la vacuna contra la malaria y la probaremos en humanos en África desde Canarias”. En poco tiempo, podrá regar de vacunas el África subsahariana y otros focos de malaria, y, con ayuda de un consorcio de filántropos, quiere que salga casi gratis.

Los atletas rusos no estarán, en agosto, en los Juegos Olímpicos de Río. Pero el zika sí. Al experto en virus por antonomasia, brotes como este (que asocia a casos de microcefalia) no le causan extrañeza. Los mosquitos ahora “vuelan en jet”. Los desplazamientos modernos y la invasión de las selvas diseminan patologías sin prevención, hasta que una de ellas “ponga en riesgo a la especie humana”, según su conocida alerta. El cambio climático traerá malaria, dengue y virus emergentes. Sin vacunas estamos indefensos.

Patarroyo, director del Instituto Inmunológico de Colombia, figura en el libro de genios del BBVA, 40+1 innovadores que han cambiado el mundo en el siglo XXI, junto a Steve Jobs, Bill Gates, Mark Zuckerberg, Norman Foster o Joan Massagué. Está de enhorabuena, pues acaba de ganar su última batalla. La justicia colombiana le ha dado la razón en el conflicto de los monos, después de cinco años varado por presunto tráfico ilegal de la especie con la que investiga desde siempre.

El científico de perpetua sonrisa tiene motivos a los 69 años para mostrarse alegre cuando recibe a DIARIO DE AVISOS en el Hotel Botánico del Puerto de la Cruz tras participar en el Campus África. Vuelve al laboratorio con su equipo (los malarios) y celebra la adversidad: “Yo soy como las cometas, cuanto más me bajan, más arriba me levanto”.

Los ensayos clínicos (con humanos) de esta vacuna que, según promete, se acerca al cien por cien de eficiencia, los hará con la colaboración de la Fundación Canaria para el Control de Enfermedades Tropicales, que lidera el catedrático de Parasitología Basilio Valladares. Hasta ahora, Patarroyo ha sido reticente con la industria farmacéutica, que vio con desagrado que donara a la humanidad en 1993 su primer antídoto contra la malaria.

-¿Volverá a donarla a la Organización Mundial de la Salud (OMS)?
“Ese error ya lo cometí una vez. De una forma altruista e inocente, creí que lo mejor era donarla a la humanidad a través de la OMS para que la distribuyera por el mundo. Pero la OMS está sujeta a los intereses de las multinacionales, que la financian, y quien pone la plata, pone las reglas. Lo que hicieron fue engavetarla”.

-Usted cuestionó la imparcialidad del ensayo clínico de la OMS.
“Fue bastante tendencioso. Lo hicieron en Tailandia, dio una protección del 8% nada más, y dijeron que no funcionaba. Pero participó un alto ejecutivo de investigaciones de Glaxo, la poderosa compañía farmacéutica británica. Trabajó para la OMS durante nuestra prueba y luego regresó a Glaxo. Nosotros teníamos evidencia, en Colombia, Venezuela, Ecuador, Tanzania, de un 30-40% de protección con los monos. Los monos nunca mienten, pues tienen el mismo sistema inmunitario que los humanos. Era extremadamente extraño. Pero no me vine abajo”.

-“Patarroyo es el animal más competitivo que conozco”, dijo de usted su propia madre.
“Herencia de mi padre. Él decía que ‘solo se persigue al que va delante’ y ‘se tira piedras a los árboles que dan fruto’. Era policía del sur de Tolima, donde nacimos. Mi abuelo no lo quería ni cinco, lo detestaba, y en una ocasión, montado a caballo, intentó atropellarlo. Mi padre, que tenía unos fuertes antebrazos, tumbó al caballo por las riendas con mi abuelo encima. Y mandó a la cárcel 15 días a su futuro suegro. Cuando se quiso casar con mi madre, sin la mayoría de edad, mi abuela, que sí quería a mi padre, le dijo al marido: ‘Luis Ángel, Julia se quiere casar…’. Mi abuelo se cogió una borrachera y escribió una nota: ‘Esa, que dice llamarse hija mía, Ana Julia Murillo, puede casarse con quien le dé la gana’. Firmado y autorizado. Al final se reconciliaron, y mi padre ayudó a mi abuelo toda la vida. Era insobornable”.

Manuel Elkin Patarroyo. | J.G.
Manuel Elkin Patarroyo. | J.G.

-¿Cuánto le ofrecieron a usted por la primera vacuna?
“Ciento veinte millones de dólares. Me la querían comprar las multinacionales farmacéuticas. No quiero dinero, sino resolver un problema que tiene la humanidad. Lo desalentador es que hoy estaría canonizable, porque protegía del 30 al 40%, como ninguna hasta ahora”.

-¿Usted sigue en el Amazonas?
“Sí, claro, en Leticia, en el trapecio amazónico. Ahí llevo 35 años. Los últimos cinco, parado, y los colectores se desperdigaron buscando trabajo. Ya solo falta afinar nada, las combinaciones de las moléculas para una cobertura del cien por cien”.

-¿No es muy optimista? ¿Qué vacuna lo ha logrado?
“Es un optimismo sólido. Es cierto, no hay vacunas tradicionales de ese alcance, las biológicas, pero las nuestras son químicamente hechas. Son moléculas modificadas, sintéticas, con el máximo de eficiencia”.

-Hace 30 años, su descubrimiento de la primera vacuna sintética fue considerado “el hito más importante de la historia de la química”.
“Se denominó SPF66. Y la siguiente es esta, Colfavac. Nadie más ha querido entrar por esta senda”.

-¿Es casual el affaire de los monos?
“Siendo un colectivo animalista colombiano, lo financiaban fundaciones británicas. Nos acusaban de experimentar con monos importados ilegalmente del Perú y el Brasil. El Gobierno colombiano gastó un millón de dólares en estudios de biología molecular para demostrar que todos los monos de la región son idénticos. Y el más alto tribunal de justicia, el Consejo de Estado, en enero nos dio la razón”.

-Esa hosca campaña contra usted, siendo infundada, fue demoledora.
“Hubo mucho fanatismo. En ocasiones, los animalistas actúan por verdadera sensibilidad, pero no siempre. Fui objeto de una persecución internacional”.

-Está a punto de cumplir 70 años y lleva 35, la mitad de su vida, en el Amazonas creando la vacuna y protegiéndose de los enemigos.
“Siempre he sospechado que trataban de boicotear mis investigaciones por donarlas a la humanidad. En todo este tiempo han intentado 107 diferentes tipos de vacunas contra la malaria, con resultado negativo. La más publicitada, la RTS,S, producida por Glaxo, acaba de fracasar: a los cinco años, el 50% de la gente desarrolla más malaria si la vacunan que si no la vacunan. Todavía hay 29 vacunas que están ensayando la OMS y las multinacionales, a un costo muy elevado”.

-¿En suma, qué vetos ha sufrido desde que empezó?
“¡Uf! Un embargo en 2001 por las deudas del hospital donde teníamos el Instituto. Solo pudimos sacar las moléculas y los ordenadores. Los dos últimos Gobiernos de Uribe y Santos nos redujeron el presupuesto a cero, y tuvimos que parar. Ahí me salvó España: la Agencia Española de Cooperación Internacional y la Fundación para la Investigación Solidaria Sadar de Navarra. Y ahora nos financia la Universidad del Rosario, en Bogotá. No solo perdimos el Instituto y el presupuesto, sino que al final perdimos también los monos. Ha sido una persecución bárbara a una vacuna para la humanidad”.

-En 2011 anunció en Chemical Reviews, la biblia de la química en EE.UU., que usted persigue un método universal de vacunas. ¿Es posible?
“Exacto, para todas las enfermedades infecciosas y determinados cánceres. Un gran amigo nuestro, Haraldzur Hausen, alemán, Premio Nobel, descubridor del virus del cáncer de útero, el del papiloma, sostiene que el 45% de la carga global de cáncer se asocia a agentes infecciosos (virus, bacterias y parásitos)”.

-Aquella publicación lo redimió de algunos desaires de la comunidad científica.
“Esas campañas contra mí se explican fácilmente: en 20 años otros han gastado 40.000 millones de dólares con resultado cero”.

-Lo han tachado de charlatán. ¿Le duele?
“No ha habido ni una sola voz que tumbe mis estudios. Y son ya 368 publicaciones mundiales. Ni una sola ha sido rebatida”.

-¿Qué grado de colaboración mantiene con la Fundación y el Instituto de Enfermedades Tropicales, de Basilio Valladares?
“En esto estamos asociados, vamos juntos. Las vacunaciones en humanos se harán en lo que Basilio llama la Plataforma Atlántica: Colombia, Venezuela, las Guayanas, Brasil, y la parte africana: Senegal, Costa de Marfil, Cabo Verde, Angola, Guinea Ecuatorial…”.

-¿Cómo nació la amistad con Basilio?
“A través de uno de mis mejores amigos, Manuel Carlos López, que me dijo que tenía que conocer a una persona excepcional, que lo es. Basilio es de unas cualidades humanas fuera de serie”.

-¿Canarias le ha apoyado?
“Canarias me ha dado muchísimo apoyo y afecto en las horas bajas, desde los Gobiernos de Paulino Rivero y Fernando Clavijo, la diputada Ana Oramas y los presidentes de Cabildo Ricardo Melchior y Carlos Alonso, a la Universidad de La Laguna, que me hizo doctor honoris causa en 1998. Estoy muy agradecido a Canarias”.

-En los 90 estaba a metros del Nobel. Ahora debe de estar a centímetros.
“No me puedo quejar. Estoy en la quiniela desde el 89. Pero la verdad es que nunca me ha preocupado”.

-¿Es cierto que en la Universidad Rockefeller le decían que si se marchaba se fuera olvidando del Nobel?
“Yo fui a trabajar a la Rockefeller en 1967 después de estudiar en Yale. Henry Kunkel, uno de mis mentores, me decía que no me fuera. En cambio, Bruce Merrifield, Nobel de Química, y Peter Perlman, me decían: ‘Mire, aquí puede tener un futuro fantástico, pero su futuro está allá, hágalo’. Lo vieron clarito. Para mis vacunas, qué mejor que estar al lado de las enfermedades infecciosas en mi país”.

-¿Cómo fue el regreso a Colombia?
“Al dejar los Estados Unidos en 1972, empecé de cero. Mi primer laboratorio era tan chiquitico como una habitación de dos por dos”.

-Sus hijos han seguido sus pasos.
“Manuel Alfonso es médico y químico y lleva 157 publicaciones mundiales. El menor es filósofo, Carlos Gustavo, doctorado en Alemania. La chica, Cristina, es médico, pediatra como la madre, y me ha dado dos nietas que adoran el Loro Parque y quieren ser científicas. ¡Qué mundo les espera!”.

-¿Le preocupa?
“Estoy asustado, como si estuviéramos al borde del estallido de una guerra mundial, si no se desencadenó hace rato. Si uno se deja arrastrar por esta dinámica de terror, nada tiene sentido, pero yo me pongo a hacer vacunas más rápido”.

-¿Hay riesgo de guerra bacteriológica?
“Pueden llegar a hacerla. Ahí sí confío que ayuden nuestras vacunas. Pero hoy en día cualquier cosa es un arma terrorista”.

-¿Tiene vacuna para esto?
“El perdón y la reconciliación. Te voy a contar algo. Un día fueron a matar a mi padre a nuestro pueblo, Ataco, y se salvó porque nacía mi hermana Gloria y se había ido a la seis y media de la tarde, con los dolores de parto de mi madre. Cuando atacaron a las diez de la noche no lo encontraron. Se llamó la masacre de Chiparco, como la finca. Mataron a todos, 27 personas; no respetaron ni a un bebé al que volaron la tapa de los sesos con un machete. ¿Quiénes fueron? Los del Partido Conservador. Mi padre era liberal. Al día siguiente, montamos en un camión todos los corotos y nos fuimos. Yo debería haber agarrado y matado a todos los conservadores. Pero no, no tiene ningún sentido. Hoy, los conservadores son de mis mejores amigos, Belisario Betancur, Andrés Pastrana… Aquello fue obra de unos fanáticos y hay que perdonar. Gandhi decía: ‘Ojo por ojo y el mundo terminará ciego’. Si seguimos esta lógica, acabamos todos muertos”.

-Quien se libró de este realismo trágico fue su amigo y compatriota García Márquez.
“Éramos estupendos amigos. Cuando me dieron el Premio Príncipe de Asturias en el 94, me acompañó a recibirlo, derechito, y dijo: ‘Es el premio más merecido que colombiano alguno haya recibido’. Yo le dije, ‘oye, Gabriel, no jodas, el tuyo’, ya era Nobel, y se empeñó: ‘Ah, ah, el tuyo’. Su muerte me dolió mucho”.

-En Noticia de un secuestro lo cita como mediador. El martes, la Corte Constitucional de Colombia autorizó el plebiscito sobre el acuerdo con las FARC. ¿Qué opina?
“Todos anhelamos ese acuerdo y Dios quiera que lo tengamos, pero la guerrilla sabe que debe pedir perdón. A muchos los conozco. Incluso, preguntaron en una entrevista a Timochenko, líder de las FARC, si quería ser candidato a la presidencia y respondió: ‘Si las FARC me lo ordenan me presentaré, y si me ordenan que me vaya a trabajar con Patarroyo, igualmente lo haré’. Agradezco la cita”.

-En Colombia los niños querían ser como Patarroyo. Su Gobierno le niega el presupuesto. ¿Se siente querido?
“Tengo un gran cariño y una gran aceptabilidad. Habrá quienes no. Pero si Jesucristo tuvo no solamente enemigos, sino traidores, por qué voy a tener yo menos. En mi país están mis sueños”.

-¿Cuál es el mayor de sus sueños?
“Desarrollar ese método universal que permita hacer vacunas sintéticas para todas las enfermedades infecciosas que matan a la humanidad. Son 500 inducidas por virus, bacterias o parásitos que infectan a dos terceras partes de la población mundial, 4.500 millones de personas, y matan a 12 millones cada año. Mi sueño son todas las vacunas. Y ya lo tengo casi conseguido”.

-Quedarán obsoletas las vacunas tradicionales.
“Han cumplido, no hay que despreciar su papel lo más mínimo. Esto es una innovación: pasar de las vacunas biológicas a las químicas por primera vez”.

-¿Es consciente del salto que representa para la ciencia?
“Lo soy. Es un salto cuántico”.

 

EL TEBEO
“El hombre cuando sueña es Dios”, cita al poeta Hölderlin, pero, en realidad, está citando a su padre, el “soñador autodidacta”, que decía que los sueños hay que pelearlos. El sargento de policía Manuel Patarroyo Leyva reveló a los 11 hijos las tres claves del éxito: “Soñar todos los días, trabajar los sueños y abonar el bienestar de los demás”. El científico afirma que nunca olvida las tres reglas, y se siente la “mezcla perfecta” de un padre soñador y una madre pragmática. A punto de cumplir 70 años, ha viajado con una primicia, la vacuna de su vida (contra la malaria) contada en un artículo que revisa con lupa para una publicación prestigiosa que, en pocos meses, dará la noticia mundial. Consumado el sueño. En los tebeos que el padre le llevaba leyó una vez la vida de Louis Pasteur, descubridor de vacunas, benefactor de la humanidad. Y el efecto fue fulminante. Siguió los pasos de Pasteur, convertido en su ídolo. Otra enseñanza del padre era “entender antes de juzgar”. “Una vez puso en libertad a un ladrón porque era un buen hombre”. Cuando el hijo descubrió la primera vacuna de la malaria, le dijo: “Ni te lo creas. Dale gracias a Dios y pídele con humildad que te ilumine para los siguientes pasos”. Aquel día, el 26 de enero de 1986, Patarroyo se bebió una botella de ron sobre el Amazonas hasta caerse del bote, ciego de euforia y alcohol. Solo acertó a reaccionar cuando ya se estaba ahogando. “Yo no temo a la muerte. Todos nos vamos”. Al morir el padre, los hijos, uno a uno, dieron las paladas de despedida y lo enterraron. “Psíquicamente, sigue conmigo, pero asumí que ya no estaba. Como mi madre”. Entre los papeles confidenciales sobre la vacuna que trajo consigo a Tenerife, se desliza una foto en blanco y negro: “Mis padres”.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

Por qué no me callo. LA CUARTA OLA

Alvin Toffler

Alvin Toffler

 

 

Carmelo Rivero

Uno de los libros más seductores de los años 80 era ‘La tercera ola’, de Alvin Toffler, que, en realidad, escribió al alimón con su mujer, Heidi, una cabeza futurista como la suya. Era deslumbrante su síntesis de la historia de la humanidad vista desde la vida rural y milenaria, con su posterior centuria industrial, hasta lo que llamó, con aquel lema prospectivo, la tercera ola, cuando los estertores del siglo XX. Habíamos  pasado en diez mil años de una sociedad que se autoabastecía a otra productora y consumista y de esta a la globalización tecnológica que desmontaba ideologías y gobiernos. Aquí estamos. Venía gateando Internet, quitándose los pañales de Gutemberg, y Toffler adivinó que a estas alturas la información masiva (los mass media) sería selectiva y personalizada. Lo va siendo. Pero se hicieron dueñas las redes. Dueñas de todo, de la información y el terror, de la política y la economía y de nuestras vidas. Y también del sentido común, para invertirlo. Habría cambios radicales, de la familia tradicional a la sinopsis del hogar sin hijos. Me despaché aquel volumen como una novela de ciencia ficción. Hoy, creo –en homenaje al sabio Toffler, que acaba de fallecer- que hemos entrado en la ‘cuarta ola’. La más movida. No le dio tiempo a escribirla, pero sí la vio venir, supongo. Las víctimas del Paseo de los Ingleses de Niza (que inspirara a Nietzsche, Vallejo o Chejov, avenida de las letras), describe la escena de un videojuego tétrico que denominamos civilización. Es el ‘pokemon go’ de la otra realidad aumentada: estos monstruos no son de bolsillo, como los avatares del delirio callejero, que da la talla, por cierto, penosa, de esta generación. Niza es la masacre en escena. Este Matrix colectivo tiene mucho de la película. Acabaremos viviendo como real la escabechina virtual y viceversa. Nos tocó vivir esta demencia, qué se le va a hacer. Como a otros, sufrir las dos grandes guerras y, hace 80 años, la guerra civil a nuestros padres y abuelos. La extravagancia y la crueldad van juntas ahora. En Filipinas (cien millones de habitantes) ya manda uno como Donald Trump: Duterte ‘el sucio’, con las mañas de alcalde feroz, que acabó a tiro limpio con los malhechores. “Sí, soy un dictador”, proclamó ante las urnas ufano, y si las leyes no fluyen, se dará un autogolpe y santas pascuas, que es lo que casi le ha salido a Erdogan, viendo el tamaño de la purga. Cuando todo está en el aire –hasta la banca, que parecía inmortal-, es un teatro patas arriba, donde la sobrecarga de drama la trajo Internet, que no es un teatro a la italiana, sino un escenario inabarcable, en el que se libra esta tercera guerra mundial mitad verdad, mitad mentira, a lomos de la cuarta ola, que era la tramoya favorita de mi admirado Alvin Toffler.

El Paseo de los Ingleses, en Niza.

El Paseo de los Ingleses, en Niza.

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La Entrevista del Domingo de Diario de Avisos/JULIO IGLESIAS: “EL DE ISABEL Y VARGAS LLOSA ME PARECE UN AMOR INTELECTUALÍSIMO”

JULIO IGLESIAS

 

Por CARMELO RIVERO

Justamente, el domingo, Julio Iglesias que se encuentra en Canarias -actuó en La Palma-, cumplió 48 años de carrera musical. Está a un paso de medio siglo sobre el escenario. Un caso único de éxito mundial en un país que se minusvalora. Los directivos de Columbia, la casa discográfica que lanzó a aquel cantante introvertido en la España de los 60, recuerdan ver entrar en las oficinas a un chico flacucho, con muletas, que trastabillaba. Lo atendieron con desgana, hasta que escucharon La vida sigue igual, la canción que compuso en la convalecencia de un grave accidente de tráfico y con la que iba a ganar el Festival de Benidorm, en su debut, el 17 de julio de 1968.

El verano pasado no pudo reaparecer en el Festival Starlite de Marbella. Fue operado de la espalda cuando ya los dolores lo mortificaban – “era como si me clavaran un puñal”- y después sufrió una leveCIÁTICA que pospuso sus planes.

Ha vendido más de 300 millones de discos y triunfado en Estados Unidos y China. Pero no se detiene. Ahora vuelve como una puncha con esta turné -que en Canarias organiza ArteValle Producciones- y un inminente álbum de duetos, tras editar México. En la entrevista que concedió a DIARIO DE AVISOS, opinó sobre un tema tabú: la relación entre Isabel Preysler y Vargas Llosa. Su matrimonio con ella apenas duró seis años, pese a su onda expansiva. En cambio, lleva junto a Miranda Rijnsburger, madre de cinco de sus ocho hijos, más de tres décadas discretas.

Mientras habla, Julio esconde la edad -y la timidez- debajo del sentido del humor, pareciendo frívolo, aunque algunas sentencias de este doctor honoris causa de la Universidad de Berklee, licenciado en Derecho que quería ser diplomático, se salten ese cliché, como la que cierra esta entrevista.

Isleño de vocación – vive en islas como Indian Creek, Miami, y República Dominicana-, ha diseñado una gira “por la España insular”. No hace mucho, pidió a un amigo tinerfeño que le consiguiera la discografía de Los Sabandeños, y el exproductor del grupo, Alberto Segura, se la recopiló.

Tras cantar en La Palma, lo hará el miércoles en Gran Canaria y el sábado en Tenerife. Pasará diez días entre nosotros, dentro de la gira mundial que inició en mayo en Sharjah (Emiratos Árabes Unidos). Es su manera de resistir a las secuelas de aquel percance en la carretera.

-Era muy joven y casi le cuesta la vida.

“Me la cambió. El accidente, no solamente quebró mi vida, también provocó, en efecto, una circunstancia maravillosa. Si yo no hubiera sufrido aquel accidente, nunca hubiera cantado. Porque yo no nací cantante. Yo aprendí a cantar. En realidad, aprendí a todo después de mi accidente”.

-Usted quedó semiparalítico, pensaban que no volvería a andar. ¿Tiene grabadas las escenas del hospital?

“Claro, por amor de Dios, esas imágenes, las camillas hacia la morgue y los niños llorando en maternidad, las tengo grabadas. La constante de saber la pequeña línea que separa la vida de la muerte la conozco de memoria. Por mí no pasa desapercibido nadie que tenga escrita ya en su cara la muerte, ni nadie que tenga bastón, ni nadie que atraviese por una circunstancia trágica y dolorosa. Los accidentes gravísimos nos dejan una huella imborrable en los seres humanos. Y en la fragilidad de la vida, sobre todo cuando eres una persona sensible, esos episodios extremos alertan todos los sentidos para siempre”.

-En el hospital, le pusieron una guitarra en las manos. Es tremendo, sin ese hecho, nada habría sido “igual”.

“Esa es la historia. Me dieron una guitarra y con ella compuse La vida sigue igual, un pequeño himno sobre la vida tras ver pasar la muerte. Sales de ella y dices: “siempre hay por qué vivir, por qué luchar, siempre hay por quién sufrir y a quién amar”. Lo canta de memoria el mundo hispano”.

-Cuando empezó componía canciones como esa. ¿Dónde quedó el poeta?

“Yo era poeta, pero el árbol se quedó sin hojas. Los poetas simples de la vida, no los genios, perdemos la emoción de componer a los 35 o 40 años. Ese Abrázame, ese Hey, La vida sigue igual…, son momentos únicos en la vida de un artista. Grandes como Paul McCartney o Billy Joel han dejado de escribir o escriben cosas menos relevantes”.

-¿Entonces, si las musas dan calabazas, el duende se rinde?

“A veces me salen tonterías, pero sigo escribiendo experiencias de mi vida”.

-En Benidorm cantó sin muletas, tal día como hoy, en 1968. Allí acuñó un gesto, se llevó la mano al estómago. ¿Por qué?

“Me cogía el estómago para guardar el equilibrio. Me cojo el estómago porque es la parte de mi cuerpo con la que he cantado toda mi vida. Para mí las tripas han sido la base fundamental de mi música. Hay una anécdota que no es conocida: cuando Sinatra cumplió 70 años yo canté en su fiesta, y cuando se acercó para darme un abrazo me dijo: “Tienes las mismas tripas que yo”.

-Hacer un dueto con él, voz con voz, debe de ser único.

“Es algo impresionante. Sinatra fue para mí un gran ejemplo. Un amigo. Aprendí mucho de su vida. Era muy cariñoso y generoso. Yo lo quería muchísimo”.

-¿48 años después, cómo vive hoy el escenario?

“Cumplo 48 años sobre el escenario, el mejor lugar de mi vida. Llevo casi medio siglo cantando por el mundo entero y salir al escenario es salir al lugar al que pertenezco. No me imagino vivir sino sobre el escenario”.

-¿En 2018, cuando cumpla 50 años cantando, de quién se acordará?

“De la gente. Cumplir años sobre un escenario es un privilegio, un regalo. El éxito de mi vida es que voy a cumplir 73 años y sigo cantando. Y se lo debo a la gente, nada más que a la gente”.

-¿Le gustaría cantar toda la vida?

“Voy a cantar toda la vida que quiera la gente que cante”.

-¿Qué hace cuando no canta?

“Cuando no canto, canto, que es mi manera de pensar. Cuando no canto estoy cantando, pensando lo que tengo que hacer que es cantar”.

JULIO iglesias 2

-Prepara un nuevo disco.

“Sí, estoy haciendo un disco de duetos con Sabina, Alborán, Plácido Domingo, gente maravillosa”.

-¿Y qué otros proyectos tiene?

“Tengo un proyecto muy grande que es seguir vivo”.

-¿La rivalidad con su hijo Enrique es infundada?

“Es mentira, una leyenda. Mi hijo Enrique es un artista pop campeón. Y yo estoy feliz de que juegue al tenis tan bien como yo o mejor. Él es más joven y me gana. Al ajedrez tengo más posibilidades”.

-¿Dolores? ¿Cómo anda de salud?

“A mí lo que más me duele es el tiempo. Hace siete, ocho meses, me he hecho amigo del tiempo y no me aparto de él, voy a donde me lleva. Me fío más del tiempo que me queda que del tiempo que ha pasado”.

-¿A los 72 años a qué sabe la vida? ¿De qué color es?

“De muchísimos colores y muchísimos sabores, con muchísimas experiencias, pero con menos fuerza física, aunque el intelecto mantiene firme tu cuerpo. Sin una cabeza aprendida mi cuerpo ya no respondería”.

-No se puede quejar, siempre le respondió. La periodista Barbara Walters decía que a las mujeres les atraía de usted su tristeza, porque pensaban que podían hacerle feliz. ¿Es cierta su fama de latin lover?

“Esa leyenda no me he ocupado de desmentirla como debiera. Hay que ir casa por casa, mirar a los ojos a la gente, y decir: no se crean ustedes que yo he dormido con 3.000 mujeres. Eso era en el 76, ahora son 10.000”.

-¿Con qué canción las enamoraba?, ¿cuál ha sido su preferida?

“¡Qué pregunta más difícil! ¡He escrito y cantado tantas canciones! Son como hijos. Aunque tengas debilidades, no las puedss decir en público”.

-¿Es cierto que Elizabeth Taylor intentó besarle?

“¿Quién te ha contado esas cosas? Yo quería mucho a Elizabeth, era mi amiga, venía a casa. Cuando la conocí, ¡uf, hace treinta años!, era una mujer bellísima. Tuvimos una relación de mucho cariño. Comí y cené con ella cuarenta o cincuenta veces en mi vida”.

-¿Cómo ve el amor de Isabel Preysler con Vargas Llosa?

“Me parece que es un amor intelectualísimo”.

-Hablemos de amores políticos. ¿Cree que Rajoy conseguirá novia para la investidura?

“A mí me da mucha pena, porque Rajoy es un buen tipo, un buen administrador. Y yo creo hoy mucho más en los administradores que en los políticos. Hablan del carisma. El carisma para los artistas. Y los políticos lo que tienen que ser es buenos administradores. Un gobierno de Rajoy con una oposición sensata del PSOE sería perfecto en estos cuatro años de transición”.

-¿Cómo ve al PSOE, la novia imposible?

“Me gustaría que volviera a ser un partido fuerte, que no lo es ahora, y que, dentro de cuatro años, tuviera la sabiduría de gobernar. Los socialistas no deberían permitir que Rajoy volviera a gobernar con el absolutismo de los últimos cuatro años. El absolutismo siempre lleva a cometer errores. Pero una oposición constructiva del PSOE, con crítica y apoyo a las leyes que deben aprobarse, sería lo mejor en este país confuso”.

-¿Confuso pese a dos elecciones en seis meses?

“Pues sí, yo a España la veo como un país confuso, como en los años 70 italianos.Han surgido otras motivaciones ideológicas y gentes nuevas, me parece lógico. Es eso, un país confundido, a la italiana. Un país que tiene 50 equipos nacionales en la mente de las personas es muy difícil que se junte en momentos cruciales. La selección española antes de jugar con Croacia era la mejor del mundo, y, después, la peor. Así es mi país”.

-¿Habrá gobierno en esta prórroga o, en noviembre, a penaltis?

“Es que si no hay gobierno, vamos a hacer el ridículo delante del mundo entero”.

-Lo dice alguien que tutea al mundo entero. ¿Cómo se las ingenió para llevarse al huerto a los Estados Unidos, ahora que vino Obama?

“El artista es una mezcla de cerebro y pasión. Cuando el cerebro manda más que la pasión es un error. Cuando la pasión manda más que el cerebro es otro error. Cuando se juntan y se casan, puedes ir a Estados Unidos”.

-¿Y siente que logró calar en el alma americana?

“No sé si he entrado en el alma americana, pero sí he aprendido muchas cosas de Estados Unidos, de su esfuerzo por juntar tantas culturas y religiones diferentes. Es un país que se llama Estados y Unidos”.

-¿Se considera el cantante latino más célebre de la historia, como sostienen en Berklee?

“No, no soy el más célebre, pero sí el más importante de mi casa. Tengo cinco perros y cada vez que me ven, todos mueven la cola”.

-¿Lo de China es la hazaña titánica de un escalador nato?

“Quizá lo de China sea lo más difícil de mi vida: sin cantar en chino, llevo cantado a los chinos 40 años. Es una motivación muy grande, porque es un país inmenso, donde la música occidental tenía pocas opciones. Todavía hay una censura fuerte. Para mí es un gran privilegio cantar en China. Vuelvo allí a final de año”.

-Un amigo común, el periodista Feliciano Fidalgo, ya desaparecido, admiraba de usted la vitalidad, con asombro.

“Me nombras a uno de mis grandes cómplices en la vida. Yo amaba a Feliciano Fidalgo. Él y yo éramos compinches. Y cuando se logra esa complicidad es una atadura que dura toda la vida. Mucho más que el amor”.

-Hablando de buenos amigos. Usted conoció bien a Michael Jackson. Aquí ofreció un concierto memorable.

“¡Estuvo por aquí!, ¡qué bueno! Él vivió en mi casa de Miami un mes entero con Diana Ross. Tuvimos una gran conexión. Todos los años, mandaba regalos a los niños y mi mujer le tenía un gran aprecio. He querido mucho a Michael, porque ha sido un tipazo conmigo. Yo le entregué el Grammy por la Mejor Canción del Año. Tengo un gran respeto y un gran cariño por él. Todas esas leyendas de su vida privada no me interesan porque no las viví; lo que viví con él son recuerdos imborrables”.

-Vivimos una atrofia de la civilización con atentados como el de Niza. ¿Cómo ve el mundo, cómo va?

“Es terrible el hecho de que haya gentes que matan y se matan, que infligen tanto daño, eso en el siglo XXI es horrible. Más propio de la época de los templarios, ¿cómo es posible que se de en nuestra era?”.

-El secuestro de su padre por ETA le afectó, se llevó a sus hijos a Miami…

“Pero al que le afectó sobre todo fue a mi padre. A mí me afectó muchísimo el mes que estuvo secuestrado. Pasé horribles dudas. Pero al que le hizo daño en su alma y en su vida fue a él, me consta”.

-Usted iba para portero del Real Madrid. ¿Siente nostalgia por el fútbol?

“No, no, al fútbol le tengo muchísimo amor, pero no añoranza. Yo nunca hubiera podido ser un gran portero. Era muy flaquito. Tenía muchas ilusiones, pero no hubiera sido nunca una estrella en el fútbol. Dios me dio otra oportunidad y ahora no sé si soy una estrella, pero estoy en La Palma, que tiene un convenio con el cielo y las noches son maravillosas. Yo estoy ahí metido”.

-De La Palma al cielo.

“Cantar en La Palma me hace felicísimo. No creas que es una cosa que digo por decir. Yo canté en La Palma en el 72, en Tazacorte, me acuerdo perfectamente como si fuera hoy, era un chiquillo jovencito, pequeñajo. La Palma es un sitio maravilloso y, como era consciente de que hay más de un 30% de paro en la isla, pedí que pusieran entradas baratas”.

-Hubo una época en que frecuentaba Tenerife.

“Yo he vivido muchas experiencias en Tenerife, en estas islas. Tengo entendido que la situación económica en Tenerife está mejor que en La Palma. Es una gira de islas por decisión mía. Solo he añadido para agosto el Festival de Cambrils, en Tarragona, porque soy íntimo amigo del que lo organiza. Este año he querido cantar solo en la España isleña; soy muy isleño. Vivo en islas. Siempre me han gustado las islas. Bali… Me gustan los isleños, la gente que está continuamente mirando al mar”.

-Hace años, en Bali comprobé que allí lo veían como un vecino, con mucho afecto.

“Es que viví en Bali. Tenía una novia balinesa, que cada vez que me miraba yo me volvía loco. Voy a cantar allí el 12 de noviembre. El 9 en Kuala Lumpur. Estaré en Indonesia, Singapur, Camboya y Vietnam”.

-En Gran Canaria pasó la luna de miel con Isabel Preysler.

“Claro, en Maspalomas. Es que en Canarias yo he pasado tantas cosas. Yo soy palmero, chicharrero, canarión y de Lanzarote, porque he estado centenares de veces”.

-¿Es verdad que tuvo una novia en Canarias?

“Varias novias he tenido en Canarias; es una tierra con unas chiquillas guapísimas. Yo adoro a Canarias, no a las mujeres canarias, que las amo, sino a la gente canaria, el aire de Canarias. Ese tránsito maravilloso que tiene del Atlántico al Caribe es único”.

-¿Desde Canarias, en este día de aniversario, cómo ve el futuro?

“Si no piensas que el futuro es maravilloso, eres una mierda. El futuro lo creamos nosotros. No está escrito. Nadie lo va a escribir. El futuro es un paso a paso que se va haciendo todos los días y te lo vas creando tú. El día que no crees tu futuro, el futuro se va de tu vida”.

 

El lado bueno

En 1962, Julio Iglesias de la Cueva se jugó la vida. La madrugada en que casi la palma junto a unos amigos en la carretera de Majadahonda, era la víspera de su diecinueve cumpleaños. Julio cumple en septiembre (el 23) 73 años, pero también 54, los vividos desde el accidente en que volvió a nacer. Ese día abandonó los sueños de guardameta para ser cantante. No cualquiera. El cantante. Aquella fue la parada de su vida: detuvo a la muerte. Como quiera que el éxito se le adapta como un guante a la mano, y el éxito no se perdona en este país, ha soportado el mohín de un sector del público que se disimula fan por un prejuicio intelectual. Los años lo reivindican como artista, como a Sinatra, su amigo. Julio Iglesias no es un mero crooner estandarizado. Más de 80 discos despiden el mismo aroma en todo el mundo. La cocacola en botella de esmoquin se escucha trajeada, con tez morena y pelo ondulado. Julio inventó el hilo musical consensuado en las carreteras. Es intemporal y abuelo. Un producto acabado como Ronaldo (“lo aprecio, es más humilde de lo que se cree”), pero Julio ya era viral antes de que llegaran las redes: hoy un gesto suyo ilustra el meme “y lo sabes”. ¿Existe algún rincón donde sea un desconocido? El secreto de su marca (¿la sonrisa de la voz?) no ha sido desvelado; en Asia acaban de declararlo marca legendaria como Mandela o Steve Jobs. Llegó a la fama por accidente y de un fracaso (cuarto en Eurovisión con Gwendolyne) sacó un éxito europeo de la chistera. Quizá lo explique su teoría del lado bueno (el derecho). De su rostro. Y de sus canciones. Todas lo tienen.

 

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Por qué no me callo. ‘PSOEXIT’

Felipe González y Mariano Rajoy./Foto:Ernesto Agudo

Felipe González y Mariano Rajoy./Foto:Ernesto Agudo

 

‘¿Investidura cuanto antes?’, preguntaba Felipe González en El País el jueves. En Londres han dicho sí. En Madrid, vuelva usted mañana. Este es nuestro mes de la Gesta. Y la historia ha querido que enviemos un abrazo fraternal a los británicos del alma (cuando Europa los quiere correr a gorrazos tras el ‘brexit’), como alentó aquí en el primer piso Jaime Pérez Llombet. El corazón tiene razones que la razón desconoce. Doscientos diecinueve años después no les guardamos rencor (por la invasión frustrada). Les guardamos el sitio. Les guardamos amor de Cabildo. Amor, reivindican las poetas mujeres ahora con antologías. Amor de madre, incluyo. La diputada ‘tory’ Andrea Leadsom, de 53 años, madre de tres hijos, es una mujer sensata que metió la pata y salvó a la ‘patria’, retirándose para que otra mujer, Theresa May, ministra del Interior, sea la nueva Margaret Thatcher. ¿Por qué sensata y cuál el desliz? El sábado dijo en The Times que al ser madre estaba más capacitada que May –sin descendencia- para gobernar un país huérfano. Ayer dejó vía libre a May para acortar los plazos cuando se “necesita inmediatamente un fuerte liderazgo”. Redujo una cuestión de meses a horas. Dado que en España los cuatro líderes son hombres, uno se inclina a pensar que el problema de elegir presidente se estanca por la falta de mujeres (el lado femenino de los hombres, el “costado escondido”, según el sabio Kinsey, se echa en falta), que son más prácticas. El ‘no’ de los ‘niños’. Son ya más de cien años de ‘invalids’, el morfema de los turistas ingleses de salud, que Nicolás González Lemus lleva bien la cuenta. En Reino Unido, a donde Nelson nos quería mandar en 1797, sustituir al extinto Cameron ha sido cosa de mujeres, aunque el ruido de sables lo hicieran dos mozos de pasantía, Boris Johnson y Farage. Las mujeres nunca son versos sueltos, mandan. “Llora a la oscuridad, o a las estrellas/que brillan y giran lejos de nosotras”. Como en la descarnada Sylvia Plath, una yanqui mudada a Londres, ellas tienen la cabeza en lo alto y los pies en el suelo. Y lágrimas, las justas, a pesar del “llora como mujer lo que no supiste defender como hombre”, de la sultana a su hijo Boabdil. Hace falta que corran ya las listas (antes que la sangre si alguien se empeña en cortarse las venas) y entren mujeres en escena en la política española, que ya viene el viernes a Adeje Susana Díaz. Si estamos abocados a votar por tercera vez el 20N, que venga Franco y lo vea. Aquí cae un ‘brexit’ y nos crecen los enanos, resucita Larra y todos los males de la burocracia juntos. País de formulismos y dirigentes oficinistas para cubrir el trámite. El no de Sánchez, si no lee a González, es el ‘Psoexit’ del bloque constitucional. Pero los artículos se comentan, no se leen.

 

Theresa May, sucesora de David Cameron./telegraph.co.uk.

Theresa May, sucesora de David Cameron./telegraph.co.uk.

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La Entrevista del Domingo Diario de Avisos/ LUIS MORERA (TABURIENTE): “Cumplo 70 años y siento el castigo político por pensar libre”

Luis Morera./DA

Luis Morera./DA

 

Fotos: DA/SERGIO MÉNDEZ

Por CARMELO RIVERO

Considerado como una voz cimera de la canción popular en Canarias, Luis Morera Felipe celebrará su 70 cumpleaños “a lo grande”, con las dos orquestas sinfónicas de la Comunidad, en una gira que arrancará en septiembre en las Fiestas del Cristo de La Laguna y lo llevará, junto a su grupo y Olga Cerpa, al Alfredo Kraus grancanario y al auditorio de Agüimes. Pero el sabor es agridulce. “Siento que mi voz ha triunfado, pero no mi arte”, señala con desencanto. “Cumplo 70 años y siento el castigo político por pensar libre”.

Ante el freno a sus jardines y miradores, este renacentista palmero se acuerda -mirando de punta a punta las Islas- de su amigo César Manrique en Lanzarote: “Se me mató cuando más lo necesitaba; íbamos a empezar a trabajar juntos en La Palma”. Morera, solista de Taburiente (Premio del mismo nombre concedido por DIARIO DE AVISOS en 2015), el célebre grupo de la música popular en España en los años 70, se congratula de que el público haya llegado a amarle a través de su voz. “Pero no he logrado enamorar a los políticos”. ¿Se cotiza alto? “La gente no sabe que yo por actuación llego a cobrar 300 euros”. Estos días se cumplen 40 años de la edición del disco fundacional de Taburiente, Nuevo cauce, un aniversario que está pasando desapercibido.

El testimonio de Luis Morera no nos deja indiferentes. Siente que ni el mítico lugar que ocupa Taburiente en la cultura canaria (de la edad de oro en que irrumpieron junto a Los Sabandeños y Caco Senante) le ha abierto las puertas en su propia tierra. Ahora, este joven artista septuagenario (lo será el próximo 10 de octubre) termina de pintar su obra maestra: el drago del boceto que ilustró el disco AchGuañac, y que aspira a vender al Cabildo de La Palma para reconstruir su taller-museo, en ruinas desde que se le cayó el techo.

-Un drago para salvar una casa.
“Mis padres me ayudaron y compré una casa antigua al lado del Teatro Circo de Marte. No tenía un duro para repararla, el techo se vino abajo y pude refugiar mi obra en los sótanos de un amigo, con humedad. El drago puede ser mi salvación. Si el Cabildo me lo compra, haré un museo para que mi obra no se pierda. Lo estoy pintando en casa de mi amiga Helga Helmke, en El Paso. Sé que me quedan 10 años de actividad. Ahora puedo subirme a los andamios. Cuando tenga 80, no”.

-¿A los andamios?
“Sí, quisiera pintar los techos del Teatro Chico, Teatro Circo de Marte y La Recova. Un alcalde de Santa Cruz de La Palma me dijo: ‘¿Por qué pintar los techos? ¿No están mejor blancos?’. Me acordé de la Capilla Sixtina y de Néstor en el Pérez Galdós, y le dije: ‘Lo que está en blanco es tu mente”.

-¿Todos los políticos han sido contigo tan receptivos?
“Juan Ramón Hernández, de alcalde de Los Llanos de Aridane, me apoyó un parque botánico con plantas del mundo, pero llegó otro alcalde y me echó. Hice el Mirador de La Glorieta, que es un reclamo turístico. Ahora proyecto otro en Breña Alta y un Jardín de las Hespérides en Garafía. Y ya está aprobado el Mirador del Universo en Tijarafe, en una finca del compositor Juan Caballé. El político más receptivo que he conocido es Antonio Morales. Siendo alcalde de Agüimes le dije: ‘Ojalá un día lleve el timón de Canarias’. Ahora que preside el Cabildo de Gran Canaria le propuse rescatar la figura del gran pintor simbolista y modernista Néstor Martín-Fernández de la Torre. Mi hija Julia, que termina Historia del Arte, me va a ayudar. Ojalá lo llevemos al Museo del Prado. ¿Por qué siento que aquí la cultura está muerta?”.

Recogiendo su premio Taburiente. | SERGIO MÉNDEZ
Recogiendo su premio Taburiente. | SERGIO MÉNDEZ

-Taburiente no ha muerto.
“En su día, los Padorno, Chirino, aquella generación tuvo que irse expulsada de su tierra; esa es la realidad. Canarias no cuida a sus profetas, sobre todo si se quedan. Se está maltratando la identidad de nuestra cultura. Esa fue mi denuncia en el Guimerá cuando DIARIO DE AVISOS nos entregó el Premio Taburiente. Hemos convertido la identidad en un souvenir de salsa, merengue o reguetón. En Telde tenemos un hijo, Sorón, un grupo musical escolar, cuyo maestro es un amante de Taburiente. Nunca hicimos canciones para los 40 Principales, sino para que se escucharan como se lee a César Manrique en Escrito en el fuego, como un padrenuestro. En el nuevo disco, Identidad, Taburiente vuelve a las raíces, al Nuevo cauce, con temas alegres. Ahora un tajaraste suena como nunca, con esta generación de timplistas nuevos. Cuando fui con Manolo González y Olga Cerpa en busca de Valentina iba al reencuentro de la identidad. Ese es mi compromiso poético”.

-¿Y tu compromiso político?
“Cuando el Gobierno central reprimió el referéndum sobre el petróleo, me decepcionó. Era como sentir que perteneces a un país que no te quiere. El futuro de Canarias es el de un pueblo nación, que no quiere vivir separado, sino hermanado con todos los pueblos, es el sueño de las Galápagos. Una vez, en una iglesia de Ibiza oí a unas payesas de luto rezando sus ajijides, y compuse una canción que decía, ‘vivimos en estas islas agazapadas del agua,/en un sueño inmenso que nos hace universales,/aquí la vida comienza/mientras en otros sitios acaba,/por un lado América/y por el otro, África”.

-¿Añoras el morbo que daba Taburiente en la etapa cubillista?
“En esa época nació un caldo de cultivo de amor a la tierra en las distintas ramas. Unión del Pueblo Canario y Cubillo eran una incitación. Hoy ese terreno ganado se diluye, porque tenemos unos dirigentes que están perdidos. Este nacionalismo es un nacionalismo que no lo es. Canarias es un pueblo creativo, y a la creatividad se le está dando palos. La cultura está por los suelos. Nosotros seguimos defendiendo la identidad y la naturaleza. Taburiente no ha bajado el listón creativo. Canarias sí ha bajado el listón de la canariedad”.

-¿Qué sensación te dejó el 26J?
“Desencanto. Las nuevas generaciones, obligadas a emigrar, se desilusionan y no votan. Y la gente mayor siempre tiene miedo y vota lo que piensa que revoluciona menos. Toda la vida he cantado a las nuevas generaciones, que son las que se van”.

-AchGuañac (1978) (lo que es de todos, en guanche) es un himno nacionalista (el PNC de Lanzarote propuso un referéndum a tal fin), en el que propones “traer” al que “está lejos”.
“La idea se me ocurrió cuando en España cada pueblo cantaba a su libertad. Nosotros estábamos emigrados en Madrid, porque esta tierra, aunque nos duela admitirlo, nunca ha dado soporte a sus hijos. AchGuañac nace, en una época de opresión, para decirle al mundo que Canarias existe y a cada canario que tiene su lugar, “que el campesino siembre su propio pan y el pescador pueda trabajar sus redes”. Es un grito de libertad y de identidad. Qué es la diversidad sino la identidad. AchGuañac sigue teniendo la misma fuerza y vigencia que cuando fue creada. Seguimos pidiendo que no se nos vaya la gente, sino que vuelvan”.

-Precisamente, sorprendió que, en pleno auge, consagrados por la crítica y las discográficas, un día ustedes decidieran volver de Madrid.
“Es cierto que habíamos entrado en los grandes sellos, CBS, Ariola. Pero en un momento dado, nos dijimos, ¿y qué hacemos nosotros cantando fuera de nuestra tierra? Ya somos conocidos en toda España; ahora necesitamos ir a nuestra casa. La lógica del isleño. Y quisimos ser grandes dentro de Canarias para salir fuera, no al revés. Teníamos la ilusión de que Canarias lo iba a entender”.

-¿Y qué sucedió?
“Volvimos llenos de éxito, pero todo se fue diluyendo, porque las Islas siguen sin valorar lo que tienen en casa. Para triunfar, el canario tiene que salir fuera, y ese es el mayor error de esta tierra. Cuánto nos gustaría que un Gobierno autónomo nos abriese las puertas de un Teatro Real en Madrid y nos llevase a Cataluña, diciendo vamos allá con nuestra identidad”.

-Antes de ser Taburiente, eran La Contra, cantaban en Baleares y eran unos melenudos.
“Teníamos aquel look. Nos llamó Cutillas cuando Tenderete era en blanco y negro. A un empresario de Ibiza le gustó y nos contrató. En Barcelona, cantamos con Mercedes Sosa, Los Chalchaleros…, y fuimos a Madrid, donde Teddy Bautista nos dice: ‘Siempre estuve buscando esa identidad y nunca la encontré’. Aportó su visión electrónica y nos produjo Nuevo cauce y AchGuañac. Fue una relación extraordinaria”.

-Don Eduardo, el padre de Teddy, aquel preceptista de los jóvenes taburientes, era un dandi venerable y a ustedes los quería muchísimo.
“Una persona deliciosa. El mejor representante que hemos tenido. ¡Qué buena gente era!”.

-Taburiente eran tres, Luis, Miguel y Manolo, y con la marcha de este último, muchos temimos que desapareciera.
“Pero el grupo siguió. Ahora también con José Eduardo y Carlos. A la vuelta de los años, nos hemos vuelto a reunir con Manolo. Hicimos una reedición histórica en disco-libro, y ahora una recopilación de villancicos, con arreglos suyos, para Navidad. Es una etapa más reposada y acorde al concepto musical de Manolo”.

El cantante cumple 70 años. /DA

El cantante cumple 70 años. /DA

 

-Hablando de discos, ya son 40 años de Nuevo cauce (1976).
“Es el primer disco de Taburiente, que abre una época maravillosa en que nos subíamos a los escenarios con Labordeta, Lluis Llach, Raimon, Gerena, Rafael Alberti. Aquella efervescencia no se olvida. En Canarias éramos recibidos como ahora se recibe a un equipo de fútbol. Había una necesidad de lo canario. Hoy me duele ver a mi tierra despersonalizada, haciéndose pasar por un pueblo de Brasil o cantando el reguetón como si fuera el himno oficial”.

-¿Taburiente se siente apreciado en su tierra?
“Recibimos la Medalla de Oro de la Comunidad (2001). Nos dan medallas, pero si no nos dan trabajo, no valen para nada; sino para colgarlas. Hay una desgana cultural institucional”.

-¿Qué vivencias te dejaron los años cantados en la Transición?
“Reuniones acogedoras en casa de Pablo Guerrero, que cantaba ‘tiene que llover, tiene que llover, a cántaros’, con la presencia afectuosa de Pablo Milanés…”.

-La historia parecía repetirse cuando después surge gente como Pedro Guerra…
“A Pedro lo vi crecer, era un chiquillo, yo vivía en Güímar y era amigo de su padre. Yo siempre le quería quitar el deje de Silvio para que sacara su sensualidad. Cuando sacó Contamíname, Ana Belén y Víctor Manuel vieron que allí había una fuente riquísima”.

-Oírte hablar del Pedro precoz invita a imaginar cómo cantabas de niño.
“Como Joselito. Yo iba con mi sereca, mis alpargatas y mis pantalones zurcidos mil veces por mi madre a ver las películas de Joselito en el Parque Recreo, en La Alameda. Me sentaba en las escaleras del cine, y el dueño me dejaba pasar. Yo tenía la voz de aquel niño. Con ocho años cantaba rancheras acompañado a la guitarra por mi hermano Manolo”.

-¿Cuál es el secreto de tu voz?
“Me he sabido aislar de la pobreza cultural que hay en mis islas y sigo soñando. Mi cabeza no entiende otra cosa que soñar, amar la vida. Cuando uno llega a los 70 años manteniendo la capacidad de asombro de un niño, conserva la voz. A Alfredo Kraus le duró tanto porque amaba la música con una ilusión renovada”.

-¿Qué habría pasado si, como Blahnik o Kraus, hubieras buscado el éxito en el exilio?
“Lo digo de corazón, no cambio nada de lo que yo he sentido de mi gente, de cada rincón de mis islas, del aire, de mis bosques, por haberme creído que iba a crecer a Nueva York. ¿Qué es crecer?, ¿abandonar tu identidad?, ¿irte para venir de paso siendo grande como un extraño en tu casa? No lo soportaría. Yo soy esa semilla que no para de sembrarse y que piensa que en un futuro no muy lejano acabará germinando”.

-¿70 años qué son?
“Son 70 años muy vividos. Manolo González, director de Mestisay, me dijo, ‘Luis, esa fecha hay que celebrarla en los escenarios’. Y lo está organizando a lo grande. Confío en incluir a La Palma con la Escuela de Música. Canarias me conoce por mi voz, pero no por todas las demás facetas que hago y eso me entristece. En este tiempo he crecido como creador multidisciplinar. Los conciertos mostrarán un documental que lo refleja, de Wolfgang Jung. Pienso que mi legado va a valer la pena, pero la pena que me llevo es no haberme realizado como artista en mi tierra”.

-¿Por qué denuncias que tu isla, La Palma, no te escucha?
“No es un cuento. Hubo dos jóvenes amigos en una isla que era la Cenicienta de Canarias, Lanzarote. César Manrique y Pepín Ramírez. Cuando este fue presidente del Cabildo de la isla llamó a su amigo a Nueva York y César dio a luz los Jameos del Agua, el Mirador del Río, el Jardín de Cactus…, y Lanzarote es conocida en todo el mundo. Yo cumplo 70 años y siento el castigo político por pensar libre. Cuando uno no se casa con nadie y dice lo que piensa, en una democracia falsa, los políticos te lo cobran. No tuve la suerte de César”.

-¿La Palma es una Lanzarote en potencia?
“La Palma es la perla de Canarias y del mundo. Como artista lo sé. Una vez le dije, ‘César, si tuvieras cualquier barranco de La Palma en Lanzarote, sería un parque nacional”.

-¿Llegaste a colaborar con César Manrique?
“Íbamos a trabajar juntos. Se me mató cuando más lo necesitaba. César tenía el proyecto de hacer el mirador de la Cumbrecita, en la Caldera. Y me dijo: ‘Te voy a meter conmigo para que te valoren estos’. Habría sido mi oportunidad. Yo le decía que había un sitio mejor para el mirador, en el Bejenado (El Paso) y tenía preparado un jeep para que fuéramos a verlo. Pero nunca llegó a ir, por el accidente. No soy un discípulo de César, sino alguien cautivado por las enseñanzas del maestro”.

-¿Económicamente, Luis Morera tiene la vida resuelta?
“La gente no sabe que yo por actuación llego a cobrar 300 euros, 400 euros, excepcionalmente 1.000. Nunca he podido cobrar lo que otros artistas de fuera, que a menudo empiezan y se llevan 15.000 euros por cantar. Sobrevivo con una pensión mínima. Pero no solo soy yo, hay grandes músicos canarios que tocan en los hoteles por 50 euros. Esa es una denuncia que me toca hacerla. Yo aún tengo esperanzas y conservo mis sueños. Mi museo. Mis proyectos. Por lo menos, que los últimos días que me queden, los viva con dignidad. He incorporado a los conciertos de este cumpleaños un tema de Violeta Parra que nunca había cantado, Gracias a la vida. Siempre digo que es el mayor don, la vida, y que todos somos necesarios, porque somos hoy más sabios que ayer en toda Canarias”.

 

EL ABUELO MÉDIUM
Detrás de unas cortinas, presenció de niño una sesión de espiritismo dirigida por su abuelo, que era un comunista paranormal y un hombre de sentimientos. Una chica sumida en una depresión tras la muerte de su madre escuchó la voz de la difunta consolándola y se curó. “Yo no daba crédito, pero la voz de la mujer, que yo había conocido en vida, la oí en aquella sala en boca de otra persona”. El abuelo esotérico se las ingeniaba para escuchar en la radio la voz de Nikita Kruschev. Era una familia pintoresca políticamente. El padre de Luis, un militar de vocación, comandante de Infantería, sobrenadó en la dictadura como pudo, poniendo a salvo a una familia de rojos confesos y fue a su manera una especie de Schindler “que a más de uno le salvó el cuello”. No ganó para disgustos en casa: los hijos también le salieron contestatarios. La madre era “como la de Gorki, la novela que leí con afinidad, porque nos protegía como una gallina clueca a los siete hijos”. En la familia todos cantan de siempre. Los Morera y los Felipe. “Mi padre cantaba malagueñas y dicen que así enamoró a mi madre”. Los tíos eran líricos de raza, y hacían desafíos con la voz en el Quiosco Eliseo. “Se reunían, bebían y el vino llamaba al canto”. De tal palo tal astilla. Fue una madre longeva, que bordeó la centuria. “¿Cantar hasta los 100? No somos vampiros. Me conformo con llegar a los 80 como Atahualpa sobre el escenario con aquella dignidad, a cantar o a decir lo que siento poéticamente”. Mientras dure la voz, que esperen las musas del abuelo médium.

 

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?