Opinión

COMO NIÑOS



 


A la semana que empieza le sale la política por los poros. Es ‘la semana’. Los políticos se infantilizan en campaña, se enfadan si no se les hace el gusto, y se les coge lástima, porque uno suele saber la verdad que les ocultan –qué disfraza la cocina de las benévolas encuestas de partido-, y uno les miente, a su vez, porque el 20-N es el día de los Reyes Magos y ellos son como niños. Uno debería contarle al ganador unánime que el mundo que le espera es un infierno (si nos pasamos la vida como si no nos fuéramos a morir, como recuerda Iñaki Gabilondo, cuánto más si el que se está muriendo es otro, el país), y al perdedor indiscutible que no llore su derrota, porque no se va a arrepentir de ella, por mucha o poca que sea. Y, acto seguido, debería darle ánimos al ‘afortunado’ de esta especie de sorteo sin premio de la ‘Once’ el 11-11-11, qué menos. Berlusconi sonreía ayer en el coche tras dimitir. Cansa hablar de política y apetece hacerlo de fútbol, como Rubalcaba y Rajoy antes de jugar al gato y al ratón delante de Campo Vidal (dos palabras futboleras que aluden a un estadio y un entrenador). Modero debates sin la lección aprendida: me gusta como un párvulo conversa con los adultos. Uno es toda la vida ese niño. Rosana canta sus temas al niño más próximo antes de hacer los discos, como este ‘Buenos días, Mundo’. Le prometo ponérselo a mi hijo Ángel, que cumple un año. Año I de ese Nuevo Mundo que nace de las cenizas del Viejo Mundo de Merkozy: ¿Europa tendrá una boca y no 27 cráteres herreños? Por suerte, llevamos siempre ese niño dentro. Al biólogo marino Alberto Brito se le cayeron las gafas al mar cuando navegaba en el Ramón Margalef justo al cruzar la mancha del Mar de las Calmas sobre el volcán submarino. Y me lo contó divertido como una ruindad de mi hijo que lo tira todo al suelo. Juan Cruz acaba de escribir un libro ‘Contra el insulto’, y le digo que es obra de un abuelo que teme que su primer nieto, Oliver, memorice las malas palabras cuando aprenda a hablar. Gabriela Cañas, que acaba de descifrar las sombras que vimos en la ventana de la torre Windsor en llamas (la novela se titula ‘Torres de fuego’), asiente con la cabeza. Yo estaba como un niño esperando que reabrieran el Mencey – recinto de gratos recuerdos como la librería de mi tío Paco en la infancia-. Juanma Palerm, que es un niño arquitecto, dice que hay que mantener vivos los proyectos culturales aunque sea con un euro de presupuesto. Benito Cabrera, niño compositor, retira su villancico como gesto, y no hay que dramatizar, merece el respeto de todos.

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HABLA FIDEL CASTRO. Conversación con el Comandante en La Habana


Durante estos últimos trece años he buscado sin éxito la libreta que contenía las notas de una conversación con Fidel Castro enLa Habana.Estosdías, por pura casualidad, apareció entre los ‘escombros’ de mi despacho.

En abril de 1998, centenario de la guerra de la independencia de Cuba y 37º aniversario del desembarco de Playa Girón (invasión de la isla por parte de más de mil doscientos contrarrevolucionarios promovida por EE.UU, que fracasó en 72 horas con detenciones masivas), subí las escalinatas del Palacio dela Revolución, enLa Habana.Eratarde en la noche y nos convocaron a una cita sorpresa con el Comandante, como es norma de la casa en las audiencias con Fidel. Yo estaba al corriente de los obstáculos que suelen presidir las entrevistas personales con el hombre que ganó la revolución en 1959. Tenía noticias de ello por terceras personas y por mí mismo. Fidel, en junio de 1996, durante una escala en Tenerife, me había prometido, en el curso de una cena en el Hotel Gran Bahía del Duque, que me recibiría enLa Habanay me concedería una entrevista periodística en exclusiva. Su secretario, Felipe Pérez Roque, que años después, siendo ministro de Relaciones Exteriores, caería en desgracia (la famosa purga de Roque y Carlos Lage, éste último llamado a ser el Suárez de Cuba), fue testigo del compromiso y recibió el encargo del Comandante de atender mi solicitud para programar el encuentro enLa Habana, pero nunca respondió a cada fax que le envié ni llamada telefónica que le hice con aquel propósito. Ahora, casualmente, me encontraba enLa Habanapara asistir en el Teatro Carlos Marx al ‘II Festival Eurotropical’, organizado por el incombustible Alberto Segura (‘Manzana’). Asistí también al estreno, en el Cine Charles Chaplin,  de ‘Mambí’, de los hermanos Ríos. En las mismas fechas, se desplazó a la isla el presidente canario, Manuel Hermoso, la persona que en mi presencia había mediado ante Castro, durante aquella cena, para convencerle de aceptar la entrevista conmigo.

Subí las escalinatas del Palacio de la Revolución. En el frontispicio hay catorce columnas. Aguardamos media hora en una espaciosa sala transformada en un frondoso jardín intensamente iluminado, entre plantas exuberantes de la vegetación tropical de la isla y cuadros de Portocarrero. Me detuve a contemplar el titulado ‘La Habanade noche’. Conversamos durante la espera con el ministro de Economía y Planificación, José Luis Rodríguez, que no sé cómo acabó hablándonos de la labor de Liuba María Hevia dentro de la canción campesina. Cuando se abrieron las puertas del hall de las históricas recepciones de Fidel en el palacio y fuimos, uno a uno, saludando al Comandante, me traicionó el subconsciente y, bajando la voz y obligándole a bajar la cabeza, le dije casi al oído de modo insolente:

-“Comandante, usted no tiene palabra”.

En seguida, comprendí el alcance de mi impertinencia. El Comandante endureció el gesto de su rostro y me fusiló con la mirada unos segundos como si no diera crédito a mis palabras, dichas allí, en aquella estancia solemne donde el anfitrión era amo y señor, y yo un intruso. Confieso que me arrepentí en el acto de haber pronunciado aquellas palabras ante un Jefe de Estado en su propia casa, temí que me diera un espantón y me viera obligado a retirarme. Hay numerosos testigos de este episodio –por lo que me ahorro más detalles-. Sin embargo, Fidel sonrío, al fin, levemente, me fijé en su mano, que dejó caer la mía tras el saludo. Tenía las uñas largas y unas pocas manchas cobrizas en el dorso. Parecía recordar. Levantó la cabeza y se quedó con la mirada perdida llevándose la mano a la altura de la cara con el dedo índice en la boca. Un gesto característico de Fidel, que parece extasiado cuando se evade y fija la vista en el infinito. Le vi de nuevo los léntigos seniles en la piel de la mano y las uñas de guitarrista pulidas.

La escala tinerfeña

Volvió a sonreír y estoy seguro de que entonces ya tenía en su memoria reconstruida toda la historia, las escenas de Tenerife, su escala técnica de noche tras arduas negociaciones con el ministro de Exteriores, Abel Matutes, en el primer Gobierno de Aznar, que se resistía a autorizar su aterrizaje en la isla de vuelta de una conferencia sobre asentamientos humanos en Estambul (aún no éramos 7.000 millones), para conocer la patria de sus antepasados maternos; su improvisada rueda de prensa en el hotel, aquel interrogatorio suyo a Hermoso delante de los periodistas sobre la titularidad de las aguas que nos rodean; la escena de la cena en que me dio luz verde a la hipotética entrevista en Cuba, y la excursión al Teide, en la que me recordó: “Entonces, nos vemos enLa Habana”, delante de todo el mundo. Me miró de nuevo y me dijo: “Tú y yo tenemos que hablar”, y siguió dando la bienvenida a los demás invitados. Pueden figurarse cómo me quedé.

Fidel Castro es una figura que suscita rechazos y pasiones, alguien de sobra  sugerente en el plano periodístico, que cautivó a Oliver Stone, y que ha sufrido el desgaste de casi medio siglo en el poder, hasta 2006, en que renunciara por una intervención intestinal, que no resultó ser cáncer, en manos del médico español García Sabrido. Su aureola de líder de una de las revoluciones más populares y controvertidas de América Latina, junto a la mítica trayectoria del Che Guevara, ha ido languideciendo, primero por las presiones del exilio cubano en Miami y ya por último fruto de la contestación interna y la resonancia exterior de voces como la de la bloggera Yoani Sánchez, residente en la isla. No obstante, queda fuera de toda discusión la talla de este estadista del siglo XX, padrino político del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y personaje irrepetible en el concierto político internacional aun hoy, una vez apartado definitivamente del gobierno. He tenido oportunidad, como digo, de estar cerca del Comandante varias veces. Lo que aquí pretendo es dejar constancia del testimonio (material histórico, en suma) de las opiniones que recogí en mi libreta, cuando tuve, por fin, la oportunidad de hablar cara a cara con él y transcribir las preguntas y respuestas. La libreta permaneció perdida hasta ahora trece años. Confío en que el documento contribuya a dar a conocer mejor al político y al ser humano que se esconde detrás del uniforme verde olivo.

Repasé mentalmente nuestro encuentro en Tenerife, dos años antes. Fidel me había dicho durante la excursión al circo volcánico de Ucanca que allí se sentía “como un descendiente de los guanches”. Sobrecogido por el paisaje, proclamó una repentina conversión: “Dejaré una parte de mi alma flotando en medio de estos volcanes y lloraré al irme, porque me voy más canario a Cuba”. El biólogo Antonio Machado suplió, por fortuna, a tiempo las explicaciones impulsivas del gobernador, Heliodoro Rodríguez, al que traicionaron los nervios y comentó a Fidel, en un evidente lapsus, que Las Cañadas del Teide eran los restos del hundimiento dela Atlántida. Fidelpreguntó si había oro en alguna mina del parque nacional, si el volcán podría entrar en erupción por sorpresa y calificó la visita de “viaje interplanetario”. El periodista Lucas Fernández le mostró un billete de mil pesetas con la misma estampa que veían sus ojos. “Quédeselo de recuerdo”, le dijo, y Fidel hizo una broma sobre alguien que llega sin cartera y se marcha con dinero. Hizo el gesto de llevarse la mano al rostro y el dedo índice a la boca en señal de silencio, y depositó la vista en el punto más lejano, el Teide: “Subíamos las montañas por la cresta, no por la base”, comentó recordando la guerrilla en Sierra Maestra. A la salida del paseo ‘lunar’, la excitación seguía presente. El coche oficial del presidente canario chocó con el del gobernador, como si le reprendiera por confundir la génesis volcánica con el mito de Platón. Recorrió Los Cristianos y Playa de las Américas y detuvo el coche para saludar a un conocido admirador de su revolución, José Alayón. Se desplazaba por la isla de incógnito, quiso subir a Vilaflor, el pueblo más próximo al cielo, que estaba a punto de tener un santo, y una vez allí, le confió al alcalde, José Luis Fumero: “Diga usted que el Hermano Pedro ha hecho el milagro de traernos hasta aquí. Porque este viaje ha sido un milagro”. Yo estaba cerca para escuchar lo que hablaban. El alcalde, mientras picaban unos canapés con una copa de vino, le dice:

– Le confieso, Comandante, que llevar nueve años de alcalde cansa.

– No se queje –le contestó sonriendo Fidel-, que yo ya llevo 37 años en esto.


 

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Cuba. Una conversación inédita con Fidel “PASE USTED, QUE ESTUVO EN LA HABANA”

 


Cuba. Guillermo Cabrera Infante, enemistado hasta la muerte con Fidel, paladeaba un condal cuando me dijo, con humo en la voz, en los años 80, que Canarias era Cuba y aquel puro no habano elaborado en estas islas, que acababa de regalarle, era mejor habano que un cohiba de su isla natal por mucho que lo fumara el Comandante. He ido y venido, como en estado de trance, de Canarias a Cuba y de Cuba a Canarias frecuentemente desde la primera vez, hace 37 años, cuando descubrí las columnas deLa Habana Viejade Carpentier, la ‘Llave del Nuevo Mundo’ que mucho tiempo después recrearía con pasión enamoradiza de cronista sentimental el recordado Adrián Alemán –inscribiéndose en la lista inagotable de los amantes insaciables de Cuba ‘la bella’-. Como tantos, caí atrapado en sus redes:La Habana, la deLa Bodeguitadel Medio de Carlos Puebla enla CalleEmpedrado, la de los mojitos, arroz blanco y frijoles negros (el célebre ‘congrí habanero’, indiferente a nuestro ‘moros y cristianos’). La de ‘El Floridita’ de los daiquiris de Hemingway y las casas palaciegas descascarándose.La HabanaViejaapuntalada de Eusebio Leal, guardián sin tregua del casco histórico Patrimonio dela HumanidadcomoLa Laguna. LaHabana contiene aLa Palmaen la palma de la mano, las dos hablando con vistas al mar mientras fuman o cantan. Cuba yLa Palmafumando esperan a los que van y vienen, a los que traen y llevan. De soneros, verseadores, improvisadores, artesanos y lectores de tabaquería está hecho el diálogo de hojas secas de dos islas ‘ligadas’ en un hábito de volutas que vuelan de orilla a orilla.

En los años 70, cuando pisé Cuba por primera vez novato y temerario –el sólo hecho del viaje levantaba sospechas en este país todavía dictadura-, reparé en los libros que allí estaban tirados de precio. Mi hermano Martín –que fue de avanzadilla- y yo traíamos cajas llenas de títulos malditos para el régimen vigente en España. Sólo la providencia tiene explicación para el misterio de que nos dejaran pasar en el control de seguridad del aeropuerto aquella biblioteca roja por los cuatro costados fraccionada en bultos como si trasplantáramos una librería completa a modo de un inmueble prehistórico. Libros del Che, de los discursos de Fidel, de marxismo, del poeta Nicolás Guillén, que nos habló conmovido de Tomás Morales, libros rusos, libros usados y rehusados del este proscrito y la heresiarca Latinoamérica, libros que mi tío Paco -el librero de la familia- habría despachado bajo cuerda enla Calledel Castillo de Santa Cruz de Tenerife como hacía con los de Ruedo Ibérico. Los traje como un indiano cargado de  libros incómodos hasta las cejas.

Las ganas de saber, viajar y vivir con los ojos abiertos me han llevado a tomar notas compulsivamente. De ahí, la proliferación de libretas manuscritas que sigo cosechando al margen de utensilios más modernos. Una de esas libretas se me perdió hace 13 años, para mi desgracia. Ni rastro de ella. No pueden imaginarse cuánto la he buscado de modo infructuoso durante todos estos años. En sus páginas –casi tendríamos que hablar de mi palimpsesto cubano- había un material inédito de máximo interés al menos para mí y supongo que para los historiadores y biógrafos más intrigados por el personaje que, para bien o para mal, ha dirigido los destinos dela Cubadel último medio siglo: Fidel Castro. La libreta terminó por aparecer en el pandemónium de mi despacho, como por arte de magia. Si hubiera de interpretar el hallazgo, diría que los duendes la guardaron hasta hoy, como quien desclasifica un documento. ¡13 años desaparecida! La libreta volvió por su propio pie. García Márquez sostiene que el mejor periodismo es el de siempre, el de bolígrafo y libreta, una apostasía a la vista del periodismo electrónico que se ha impuesto -estos días, sin embargo, he visto defender a Arianna Hufftington, la dama bloggera, prácticas tradicionales del viejo oficio, y Steve Jobs, en realidad, nos ha legado la libreta del futuro, el iPad-. En la ‘primitiva’ libreta analógica de argollas de tapa roja con el típico anagrama del ‘ancla’ de toda la vida: más de tres horas de conversación con Fidel, entrecortada por los lapsos con los visitantes de una numerosa delegación canaria, ratos a solas en una esquina del salón de recepciones, la mirada atenta de más de un observador, alguna pregunta en medio de esto o aquello y mi continua búsqueda de alguna declaración reveladora. Fidel ha sido el objetivo más acariciado de cualquier periodista. Queda fuera de toda discusión que, al margen del color y la férula de su gobierno, se trata de un personaje histórico, que trasciende la política y merece figurar en una revisión del volumen canónico de ‘Las grandes entrevistas de la historia (1859-1992)’ editado por Christopher Silvester –hay magníficos diálogos con él de grandes maestros del periodismo internacional-. ¿De qué hablamos esa noche, en esta charla intensiva, con Fidel? De Clinton, de Kennedy, de la niñez, la familia, el padre gallego, la madre de ascendencia canaria, la revolución, el Che, la visita del Papa, la salud, el Teide y hasta el PPG, que es el Viagra cubano, más antiguo que éste, extraído de la cera de la caña de azúcar, un reconstituyente ergogénico, de efectos hipocolesterolémicos, famoso entre los turistas de avanzada edad.

El hijo de Leonor Pérez

El destino me puso a Cuba en el camino como a miles de canarios, que, si regresaban, eran distinguidos en el pasado con signos de admiración. “Pase usted delante, que estuvo enla Habana”, les decían cediéndoles el paso en la calle. Durante años, en una especie de barco invertido que cubre las mesitas del Quiosco Numancia, en Santa Cruz, me reunía por la tarde a hablar de Cuba con mi amigo el cubanófilo Julio Hernández García, autor de una tesis doctoral de referencia sobre la emigración de Canarias a Cuba galardonada con el premio Viera y Clavijo. Para hablar de Cuba. Hablar de Cuba era y es hablar de Martí, hijo de la tinerfeña Leonor Pérez, que nació en la calle Puerta Canseco. De los canarios que lucharon por la independencia de la llamada perla del Caribe junto a Maceo, como el isleño centenario que entrevistamos a tiempo antes de morir, y del que conservo una foto junto al poeta Pedro García Cabrera del día que lo visitamos en su casa tinerfeña. Hablar de Cuba era y es hablar de los vegueros, cuya revuelta contra el ‘estanco’ español –monopolio del tabaco- en Cuba fue, según me dijo el propio Fidel, “embrión de la conciencia emancipadora”. Era y es hablar de los versos de Martí (“Cultivo una rosa blanca/en junio como en enero/para el amigo sincero/que me da su mano franca./Y para el cruel que me arranca/el corazón con que vivo,/cardo ni ortiga cultivo;/cultivo la rosa blanca”). Con las palabras afecto y amistad justificó Manuel Hermoso en 1994 la polémica visita a Cuba que reabrió el puente entre las dos orillas cuando España, bajo el gobierno de Aznar, tensó las relaciones bilaterales: ‘Embajada del cariño’, aquella expedición llevó a Cuba 24 guaguas, dos millones y medio de latas de sardinas, transformadores, leche en polvo, colchones y material escolar. “Los canarios iremos siempre adonde haya canarios, nos diría por entonces Isidoro Sánchez, viceconsejero de Relaciones Institucionales, y así sería en los años posteriores con Francisco Aznar, que tenía las puertas abiertas de Cuba y un hilo directo con el influyente castrista ‘Gallego’ Fernández. Hablar de Cuba era y es hablar de Silvestre de Balboa (el paisano autor del primer precedente literario de Cuba, ‘Espejo de Paciencia’, texto que traje y con el que obsequié al crítico Lázaro Santana en uno de aquellos viajes iniciáticos). Era y es hablar del ‘Guanche’, que dirigió el periodista palmero Luis Felipe Gómez Wangüemert. Hablar de agricultores y buhoneros, de agricultores palmeros, que, a juicio del Comandante, “nos enseñaron nuevas técnicas de cultivo del tabaco”. Y hablar hasta de jóvenes mujeres canarias prostituidas en el puerto deLa Habanaal decir de un historiador que nos inspira confianza: Hugh Thomas. Es, asimismo, hablar del mencionado García Márquez, cubano de adopción y, por tanto, canario por asimilación, y es hablar del Che Guevara, que se rodeó de canarios fieles en su Bolivia postrera, y, por último, es hablar de Fidel, canario por parte de madre, el revolucionario y estadista que ha sobrevivido a los sobresaltos de la historia hasta nuestros días en una vida plagada de atentados fallidos, una caída aparatosa que todos vimos en televisión y una enfermedad que parecía mortal en 2006 y resulta que lleva un lustro siendo un mal pasajero.

En su última etapa, Fidel ha ejercido de periodista de opinión, como columnista en el ‘Granma’, con la misma vena vocacional con que había devorado siempre toda la información a su alcance acerca de su isla y el mundo, cuanto más desde que gobierna nuestras vidas Internet. Fidel ha sido un comunicador nato que en sus buenos tiempos improvisaba discursos kilométricos ante mareas humanas extasiadas. En uno de aquellos viajes aLa Habana, durante la celebración dela Cumbrede Países No Alineados, asistí atónito a la siguiente escena: Fidel cogió la hebra y, cuando la soltó, se agolpaban a su alrededor como impulsivos fans, líderes curtidos en mil batallas, desde Arafat hasta los zimbabuanos Robert Mugabe y Josua Nkomo, mientras, al fondo, sentado, acaso por la edad o el orgullo, contemplé a un anciano Tito que permanecía impasible. A Mugabe le pedí una entrevista; luego supe que me la había concedido y le dejé esperando sin saberlo para entrevistar, en su lugar, a Vilma Espín, la feminista esposa del entonces ministro de Defensa, Raúl Castro, hoy al frente de Cuba como sucesor de su hermano.

Sí, hablar de Cuba entre cafés y puros, era para nosotros hablar de literatura, de historia y de política. Y de José Miguel Pérez, el palmero fundador de los partidos comunistas de Cuba y Canarias, con cuya familia estuve en otra escapada a la mayor de las Antillas. Yo traía siempre de Cuba cosas que contar.

Una vez coincidí con Pedro Lezcano y lo vi subirse al escenario, rodeado de emigrantes y descendientes de las islas, a los que recitó con ardor su célebre poema ‘La maleta’, “una maleta grande, de madera:/la que mi abuelo se llevó aLa Habana,/mi padre a Venezuela”. En otra ocasión, fui en ‘misión secreta’, si se me permite esta expresión exagerada.La Asociaciónde Amistad Canario-Cubana, que presidía Paco González Casanova, me encomendó la tarea de llevar bajo el brazo una lápida con el busto en relieve de Leonor Pérez, la madre canaria de Martí, al ICAP (el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, que presidía René Rodríguez). Llevé obedientemente aquella pesada copia en bronce de la silueta esculpida por Fernando Garciarramos, y hoy cuelga, en efecto, en la noble mansión sede del organismo en Vedado. La historia de esa lápida original colocada cerca de la calle natalicia de la madre del poeta y apóstol de la independencia cubana, en Santa Cruz de Tenerife, y su copia llevada por mí a Cuba es la de una deuda saldada, tras años de desmemoria histórica por parte de nosotros, los paisanos de aquella mujer que trajo al mundo al poeta revolucionario más relevante de América Latina, José Martí. Fue un empeño de Paco Casanova, que dejó en su ausencia una simbiosis de cubanidad y canariedad difícilmente encarnable en cualquier otra persona que no reuniera sus valores humanísticos y su entrega desinteresada.

Un tímido orotavense

¿Quién era Paco Casanova? Un idealista, un tímido orotavense generoso y solidario, un valiente de los pies a la cabeza que sabía disimularlo y se comprometió con la causa cubana de Fidel en Sierra Maestra sin decir nada a nadie, en los tiempos de la caverna política de este país. Paco era un revolucionario íngenuo e ingenioso, que, bajo una apariencia gris y despistada, empleaba métodos de activismo clandestino y de ayuda a la insurrección a riesgo de todo y a cambio de nada, sin levantar sospechas ni desmentir su cara de no matar una mosca. Trabajaba de representante de productos farmacéuticos, lo que le sirvió de coartada para enviar remesas de medicinas a los jóvenes rebeldes cubanos en los barcos que recalaban en el puerto tinerfeño camino de las Antillas, haciendo creer que su trajín era un mero intercambio de palomas con colegas colombófilos. Fidel no olvidó nunca el gesto personal de aquel filántropo canario con apellido de aventurero ilustrado. Casanova, amigo primero de la revolución cubana, fue después amigo de Fidel. Las medicinas de Paco eran bien recibidas en la adversidad dela Sierratanto para los más sanos como para los más débiles, como el asmático Che. La secretaria y compañera de Fidel, Celia Sánchez Manduley, que murió de cáncer más tarde, era uno de los contactos de Paco. Y cuando, años después del triunfo dela Revolución, Paco viajó a conocer, por fin,La Habana, sonó el teléfono y escuchó una voz característica de bajo tono que le pidió casi susurrando que lo esperara. Paco se quedó de piedra, ya se disponía a irse al aeropuerto para tomar el avión de regreso a Canarias, y se sentó a esperar en su habitación probablemente temiendo que fuera una broma. No tardó en oír el revuelo de pisadas en el pasillo del hotel, tocaron a la puerta y, cuando abrió, se encontró de frente con ‘el hombre’, el mítico guerrillero al que había suministrado infinidad de medicamentos sin conocerlo personalmente. Aquel encuentro, inmortalizado en una foto que Paco conservó toda la vida como oro en paño, fue el hilo del que tiramos Julio Hernández, mi hermano Martín y yo, para escribir un libro titulado ‘Cuba en Canarias. Casanova, el amigo isleño de Fidel Castro’ (editado por el Cabildo de Tenerife y el Centro dela CulturaPopularCanaria). En una carta-prólogo del propio Fidel, el ‘Comandante’ escribió una postdata de puño y letra: “Me olvidé mencionarte que por parte de mi madre llevo con honor un porcentaje de sangre isleña”.

 

Esta palabra, el gentilicio ‘isleño’, había sido objeto de una interesantísima digresión del comandante en otro viaje anterior a Cuba. Irrumpió una noche de verde olivo en una velada de canarios que visitábamos la isla y nos desplegó su teoría del ‘isleño’, un personaje “con mucho carácter, que se hacía respetar”. (En esa oportunidad, nos sorprendió a todos desvelando –creo que fue la primera vez que se supo, y así lo publicamos en un reportaje entonces- que tenía origen canario por parte de madre. Le pregunté si le gustaría conocer Canarias y no se lo pensó dos veces: “Antes de morirme iré allí, no les quepa la menor duda”.) Yo me acordaba de las lecciones que me daba mi amigo Julio Hernández al abrigo de un café humeante mientras consumíamos sendos habanos: un día me habló del don autoritario del caporal isleño en las haciendas cubanas, que lo hacía temible, incluso ante sus paisanos. Fidel lo describió: “De ahí que en Cuba se dice que el canario cuando se pone de mal humor suele exclamar, “¡me salió el isleño!”, pero, además de carácter”, añadió, “el canario tuvo siempre capacidad de trabajo, ha sido un gran trabajador y se ha granjeado por eso el respeto de nuestro pueblo”.

 

En una foto se me ve en cuclillas registrando sus palabras en un viejo magnetofón ya obsoleto; me acerqué a él, me miró y dejó que la cinta cassette siguiera girando con el play y el rec pulsados. Guardo, por tanto, grabadas su charla sobre el isleño y la tormenta de preguntas que dirigió a Julián Conde y el alcalde de Arico, Gaspar Sierra, sobre la producción de nuestras plataneras, entre un vendaval de cuestiones que le eran por lo visto de sumo interés. Me pareció desde entonces un curioso empedernido. Lo que traigo aquí sin estrenar tiene que ver, pues, con ese personaje del que me vengo documentando desde una lejana lectura de la magistral biografía escrita por el maestro Tad Szulc, una vez que mi traviesa libreta ha salido de su escondite, al cabo de trece años, para darnos a conocer su secreto. En ella habla Fidel.

 

 

 


 

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PAULINO RIVERO ANUNCIA EN ‘MÍRAME TV’ UNA AYUDA DE 1.200 EUROS PARA LOS PESCADORES HERREÑOS

 


 

El presidente del Gobierno canario, Paulino Rivero, anunció que hoy, jueves, su gabinete acordará “importantes ayudas” para los herreños afectados por la crisis volcánica. Entre ellas, adelantó que será aprobado, en el Consejo de Gobierno, una ayuda regular de 1.200 euros para los pescadores deLa Restingacomo compensación por las pérdidas que ha sufrido el sector (alrededor de 60 pescadores) desde que se desató la crisis sísmica, el pasado mes de julio y “paralizó” diversas actividades económicas de la isla.

Hoy, jueves, 10 de noviembre, se cumple el primer mes de la erupción submarina, que se ha erigido en toda una atracción de primer orden para la comunidad científica nacional e internacional. Un técnico del Instituto Geográfico Nacional se sintió, en la víspera, indispuesto por inhalación de gases durante los trabajos de medición del fenómeno

Otras ayudas irán destinadas al resto de los sectores perjudicados, “teniendo en cuenta las empresas y particulares que se han visto perjudicadas en un cien por cien o parcialmente”, según manifestó.

En estas declaraciones, formuladas por el presidente en el programa ‘El Frangollo’, que presenta Manolo Artiles en ‘Mirame Televisión’, aseguró que las personas damnificadas por la crisis herreña serán atendidas con carácter prioritario por su ejecutivo. El presidente canario, que acababa de regresar dela Feriade Turismo World Travel Market, de Londres, donde se ha promocionado, precisamente, la condición singular de estas islas como un destino de descanso sobre un mar de lavas producto de siglos de volcanismo, garantizó que Canarias “cerrará este ejercicio con su mejor récord de 12 millones de visitantes”.

 

Fidelidad inglesa

 

El presidente se congratuló por la fidelidad del turismo británico, que ha disminuido hacia otros mercados, y, sin embargo, aumenta de modo considerable respecto a Canarias, acreditando su afinidad con las islas. “Este invierno, vendrá un 11,7% de turistas británicos más que el año pasado”, anunció durante la rueda de preguntas con periodistas en el curso del programa.

 

La crisis sismico-volcánica de El Hierro fue el tema ‘estrella’ del cuestionario. El presidente canario contó la escena en que hizo entrega de dos piroclastos del Mar de las Calmas a los Príncipes en el Pabellón canario de la feria londinense. Narró que el espíritu de su gesto fue implicarlos en este fenómeno geológico de interés científico que está resultado lesivo económicamente para la población. No descartó una próxima visita real a El Hierro con este motivo.

 

Rivalidad científica

 

También se refirió a la rivalidad científica entre los volcanólogos nacionales y los canarios agrupados en el INVOLCAN.  “Los científicos de Madrid quieren acaparar todo el protagonismo de esta historia, y actúan con enorme celo de sus competencias, centralizando incomprensiblemente en Madrid la coordinación de sus trabajos”, señaló, para añadir: “Esas labores tienen que estar radicadas en Canarias, no tengo la menor duda; para eso está el Instituto Volcanológico de Canarias, que debe contar con todos los reconocimientos oficiales pertinentes con ese fin”.

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EL DEBATE QUE GANÓ RAJOY YLA OCASIÓNPERDIDADE RUBALCABA

 

 

 

El debate, desde su punto de partida, se reveló un combate  de teloneros, pero ambos ‘Mr. R’, eran los únicos púgiles de la velada, y tuvimos que hacernos a la idea de que ese era el cartel. Desconcertó la insistencia de Rubalcaba en preguntar a Rajoy, una y otra vez, lo mismo (si pensaba bajar las prestaciones de desempleo y apartar a las pymes de la negociación colectiva), como un boxeador empeñado en golpear la misma ceja, sin conseguir hacer pestañear al rival.

 

Al principio, resultó un recurso valiente e inducía a pensar que Rajoy mordería el anzuelo y quedaría a expensas del socialista el resto del ‘match’. No fue así, Rajoy se sabía presidente desde que sonó el gong y Campo Vidal los abandonó a su suerte. Rajoy no se inmutó en toda la noche. Se permitió bromear con el primer apellido de su oponente simulando (o descubriendo por casualidad un gag mediante un equívoco sincero), al que llamó varias veces Alfredo ‘Rodríguez’, como si quisiera recordar al espectador que Rubalcaba suplantaba a Zapatero. Y, avanzada la ‘pelea’ (a tenor del eslogan socialista), el aspirante del PP, instalado en la tarima presidencialista en que le han puesto las encuestas animaba a Rubalcaba –que proseguía interrogándole con interrupciones de polemista poco o nada televisivas): “No se ponga nervioso, que no le está yendo tan mal en el debate”. Dicho así sonó a paternalista, y lo era. Rajoy ganaba nítidamente un debate por primera vez en su vida de candidato perdedor reincidente.

 

No aclaró las dudas de Rubalcaba sobre el programa del PP (a mi juicio, segundo error del socialista, que en mala hora se empapó el programa popular, porque le dedicó más tiempo que al suyo propio), como si lo hiciera, primero, por descuido, y después porque no le daba la gana. Sabremos si recorta el seguro de desempleo el día que gobierne, en este debate, desde luego, no dio pistas. Y lo mismo sobre las pymes y la negociación, o sobre qué piensa hacer con el IVA o el sistema de pensiones cada dos años (pese al estribillo de “no reduciré el poder adquisitivo” de las mismas).

 

Las cosas que afirmó o negó Rajoy (no disolverá las diputaciones, aguardará a la sentencia del Constitucional sobre los matrimonios gais) eran aquellas que no le creaban problemas entre su electorado. Evitó con paciencia infinita incurrir en un renuncio que le costara medio voto entre los suyos, y esa fue la ‘ocasión perdida’ por Rubalcaba, que agradó menos a su clientela que Rajoy a la suya.

 

En el debate Nixon-Kennedy, hace medio siglo, con la tele en blanco y negro, el demócrata, físicamente más favorecido que el republicano, ganó, porque, además, miraba mejor a las cámaras y estaba maquillado. Más importante que vencer a Nxon (otro que pestañeaba con el mismo tic nervioso de Rubalcaba y eludía mirar de frente al piloto encendido de su cámara), fue convencer a su electorado, que hasta ese momento no estaba muy seguro de que fuera un candidato solvente, por demasiado joven. No obstante, el gran mérito del candidato socialista en el debate exclusivo dela Academiade Televisión fue asumir el rol que los sondeos le otorgan para después del 20-N, el de jefe de la oposición, un duro hueso en la tribuna de oradores, que se despacha sin contemplaciones y que emergería como alternativa si el popular se quemara muy pronto, ante la magnitud de su desafío.

 

Un Rubalcaba que en el debate aceptó la derrota por anticipado y prefirió enseñar los dientes de la ofensiva que le espera a Rajoy a poco que empiece a desdecirse de su ambigua dialéctica de reformas y propuestas. Rubalcaba dejò claro lo que piensa que hay que hacer: preservar el carácter público dela Sanidady la educación y fomentar el empleo mediante los incentivos económicos (más inversión pública, menos austeridad), y para ello, pedir ala UEque retrase dos años los objetivos de déficit. Rajoy fió todo su programa a la máxima: “más economía y más empleo”, sin desglosar ambos fines en las medidas correspondientes, no fuera a patinar en alguna de las cáscaras de plátano que le tiraba Rubalcaba adrede, para llevarse al menos, si no el rabo, una oreja.

 

Las ideas izquierdistas de Rubalcaba de imponer tasas a la banca y a las grandes fortunas y cosas por el estilo sonaban a chino al candidato popular, que más de una vez ironizó sobre la capacidad auditiva de su adversario y su comprensión lectora. Pese a que la isla de El Hierro está en boca de todos por el volcán fantasma, a Rajoy le asomó en la punta de la lengua otra isla,La Gomera, para ilustrar que las negociaciones de los convenios son dispares cuando se vive enLa Gomeraque en cualquier otra parte dela Españacontinental.

 

Todo discurría por unos cauces previsibles (un Rajoy tranquilo hasta la pereza frente a un Rubalcaba incisivo –insidioso, dijo aquél-), hasta que ambos rivalizaron sobre quien fue mejor ministro de Interior. Rubalcaba mencionó después a ETA, en el último round, e instintivamente le cambió el gesto que reclamaba unos ojos más húmedos de lo que tenía, para haber ganado, también, la batalla de los resúmenes de los telediarios. Las últimas palabras fueron dos confesiones sintomáticas y acaso involuntarias, porque parecían no escritas en ninguna parte. Rajoy admitiò: “Sé que será difícil, pero se puede hacer”. Y Rubalcaba, que cerró, admitiría: “No tengo la solución para todos los problemas, pero nunca me echo atrás”.

 

Cuando el debate  (magníficamente moderado por el mejor maestro de ceremonias del género, Manuel Campo Vidal) hubo concluido, la campaña electoral parecía también tocar a su fin. Como si todos los días que restan sobraran.

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R vs. R


En la distancia corta, Clinton resulta un político pánfilo. Me dio la mano –una mano ingrávida que desmontaba la imagen del que fuera amo y señor del mundo- y era inevitable componer mentalmente su biografía en la cima del poder, Monica Lewinsky incluida, mientras te saludaba esponjosamente tras hacerlo millones de veces sin el mínimo esfuerzo. Una vez en escena, el de la mano etérea se transformó en el personaje catódico. Los políticos son animales escénicos, actores en toda regla. El carisma es oportunista: se acerca al que acaricia el poder. Zapatero lo perdió cuando pasó a la fase póstuma. Rajoy ya levita nimbado de una corona de luz que ni Obama. Son los prolegómenos de la presidencia: cuando habla, se hace un silencio –él lo nota y se infla- que señala que ya manda de ‘antemano’. Llega crecido al debate de esta noche con Rubalcaba (R vs. R) que aparentaba (intimidaba) más como ministro de Interior que como candidato interiorista (rediseñador de la deconstrucción), tenía más hechura y Sitel, que impone. Un debate novedoso en las mejores manos (las de Campo Vidal, dela Academiade Televisión): duelo de secundarios veteranos –cantera al revés- para salvarnos de la crisis. Antes se divinizaba el debate político –oficié de moderador en Radio Club desde la transición bajo lupas-, ahora una encuesta del CIS lo reduce a una pantomima. Pero nada borra los debates legendarios televisados: desde el Nixon-Kennedy  en blanco y negro de hace medio siglo, al González-Aznar del 93. La noche de la víspera, González sufrió un vuelo abortado Las Palmas-Madrid, por una despresurización en la cabina, y apenas durmió. Aznar estuvo glacialmente frío y eficiente en el manejo de datos y ganó el primer debate de dos, aunque perdió las elecciones. El caso de Nixon es para enmarcar. Llegó desmejorado al plató, tras dos semanas de hospital por la lesión de una rodilla, no paró de parpadear nerviosamente y sudó a la vista de todos -el Talón de Aquiles de la televisión-, para colmo renunció al maquillaje, frente a un Kennedy bronceado en la azotea del hotel, sereno y pigmentado para la ocasión. Por la tele, venció el joven senador demócrata camino del martirio de Dallas, y, sin embargo, por la radio ganó Nixon, con mejor voz que presencia –justo lo contrario que su oponente-. En realidad, John Kennedy se moría de miedo, pero lo supo disimular. Los debates son parte del embuste contemporáneo de la política. El Solbes-Pizarro sobre la crisis es antológico. Lo deplorable del formato vigente es que sólo debaten los asesores. Los candidatos no.

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BIENVENIDA VARVARA

 


La llamativa convocatoria ‘Bienvenida Várvara’, con V, que hemos podido ver en medios de comunicación, blogs y redes sociales, sugiere una intrigante  iniciativa.

 

¿Se trata de una campaña de marketing como aquella operación ‘Amo a Laura’, de la cadena MTV hace un lustro (un videoclip de remilgadas parejas de catequistas que cantaban a la virginidad), o como la inteligente propuesta ‘Nuevo año nuevo’, de Ikea, con la que en septiembre pasado promocionó su nuevo catálogo?

 

Lo cierto es que este ‘Bienvenida Várvara’, sin mayores indicios por el momento, induce a pensar en cualquier hipótesis extravagante: desde la invitación enigmática de un cumpleaños hasta una masiva despedida de soltera.

 

La incursión, al menos en Tenerife, de esta evidente campaña ‘de algo o alguien’ (en tiempos de crisis, se agudiza el ingenio promocional, ya se sabe) promete no quedar ahí. ¿Se trata de una ofensiva comercial? ¿Qué marca nos vende? ¿Quién es Várvara? ¿Es una contraseña? ¿Se limita a nuestro ámbito o proviene dela Península? ¿Esconde lecturas políticas (entramos este viernes en campaña), o religiosas (como aquel ‘Dios no existe’ que rotuló guaguas londinenses y catalanas)?

 

Sea quien sea o no sea Várvara, tan sólo dos palabras ya han conseguido picar nuestra curiosidad. ¿Y ahora qué? ¿Qué sigue? Nos acabamos de implicar en una historia que desconocemos por completo. Quizá de esta manera, a ciegas, sólo sea posible que algo nos interese o conmueva, hasta abrir los ojos y desvelar el secreto. Como si volviéramos con inocencia parvularia a los juegos infantiles…

 

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EUROPA PIERDE EL TINO NOQUEADA POR GRECIA


 

 

 


 

El referéndum griego sobre el segundo rescate de su paupérrima economía es un órdago de intrincada naturaleza que enfrenta ala UniónEuropeaa la tesitura de expulsar del euro a una economía enferma terminal que amenaza con provocar un contagio generalizado de la eurozona.

 

Si Grecia queda apartada de la moneda única porque finalmente pierde la consulta Yorgos Papandreu, o porque Bruselas decide quitarse de encima, cuanto antes, al más desastroso e incontrolado de sus socios, la pregunta siguiente ya cobra cuerpo en la rumorología desencadenada: ¿Europa prescindirá, tarde o temprano, de su moneda, dando al traste con medio siglo de sueño comunitario, para abocar a cada país por separado a un sálvese quien pueda de nefastas proporciones?

 

La economía española, en trance electoral desde este viernes con el pistoletazo de la campaña, y la italiana en fase de descomposición de la era Berlusconi, más la portuguesa en situación de asfixia, y a la vuelta de la esquina la belga en dificultades, todas ellas dibujan un panorama europeo marginal, con Irlanda y tantos otros miembros infectados por la pandemia de la deuda, hasta salpicar, cuando toque, a Francia y Alemania. Y apaga y vámonos.

 

Estas horas críticas son decisivas, no ya para Grecia, que acaba de situarse al margen de la disciplina dela UE, sino para Europa misma, que es un gigante que boquea y va tropezando con las mesas sin dar con la salida.

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La entrevista a J. C. Francisco (CEOE) en ’30 Minutos’ (TVC): “CANARIAS DEBE SER LAS VEGAS DE EUROPA”

 

 


 

El presidente dela CEOEtinerfeña, José Carlos Francisco, propone que Canarias se convierta en “las Vegas de Europa”, un paraíso de grandes casinos, “pero no de garitos gestionados por la mafia, sino de casinos modernos como los que hay en Malasia, Macao o las Vegas, en manos de compañías transparentes que cotizan en bolsa, he visto cómo funcionan y crean miles de empleos.”

 

Estas declaraciones me las hizo en el programa ’30 Minutos’, dela TVC, después de conocerse las cifras de paro del último trimestre, que mejoraron en Canarias, pero situaron en España el cómputo de desempleados en, prácticamente, cinco millones de personas.

 

En su opinión, las islas han de ser “el lugar donde la gente no sólo viene a coger sol, sino también donde vengan a jugar, a ver grandes espectáculos, donde se celebren los congresos importantes, que mucha gente se case aquí, etc.”

 

Se trata, según dijo, de “innovar y estar a la última”, para ser ese emporio turístico del azar a nivel internacional: “Asia tiene el suyo, que, básicamente, es Macao, y América tiene el suyo, que, básicamente, son las Vegas. Pero Europa no tiene ninguno y creo que es nuestra oportunidad, porque tenemos unas condiciones excelentes.”

 

En relación a la propuesta de Jerónimo Saavedra, desarrollada en el mismo espacio semanas atrás, de revisar la moratoria turística para volver a construir hoteles y crear riqueza y empleo, sugirió, en ese sentido, que “hay que darle la vuelta al calcetín a nuestra ordenaciòn, nuestro planeamiento, que es un absoluto disparate y un contrasentido, donde los ayuntamientos no sacan los planes generales por lo engorrosa que es la legislación”.

 

Se refirió al buen año turístico que termina y le atribuyó efectos balsámicos sobre el conjunto de la economía, dado que ese sector representa el 30% del PIB total.“Seguimos con fiebre y con dolores”, declaró a ’30 Minutos’, “pero en el añ0 2011 la fiebre ha remitido un poquito”. No obstante, siguiendo con el mismo símil, indicó que “todavía el estado del paciente económico sigue siendo malo y 2012 no va a ser el año de mandar al paciente a casa; todavía va a seguir en el hospital”.

 

“2012 no será año malo”

 

Según explicó Francisco, que es economista y preside la empresa consultora ‘Corporación5’, las previsiones hasta agosto eran positivas para 2012, “pero desde entonces se cayeron todos los buenos pronósticos para los países punteros, como Alemania y Francia, se desató la crisis del euro, se reavivó la de la deuda y ésta generó una nueva crisis bancaria, y ahora todo apunta a que en 2012 seguiremos metidos en la crisis”. Con tal panorama, el crecimiento de Europa rondará desde el 0 hasta el 1 por ciento, “con lo que no se crea empleo o es un empleo muy débil”. En cambio, las islas crecerán propiamente un 1 por ciento, “que sí genera un poco de empleo: entre 7.000 y 10.000 puestos de trabajo netos el próximo año”. Francisco consideras que el archipiélago, con más del 28% de paro, “un tema trágico”, debe aspirar a crecer un 3%, que es el umbral en el que la economía origina el empleo necesario.

 

Con todo, se atrevió a pronosticar que “2012 no va a ser un año malo”. Los “años dramáticos”, indicó fueron el 2009 y 2010. “2011 hasido en Canarias un año mejor que la media española, en el que aquí se ha dejado de destruir empleo, se ha creado un poco de empleo neto”. Este año se ha experimentado en las islas un incremento superior al 20% del número de turistas, y 2012 no va a registrar los mismos datos, a su juicio: “el crecimiento turístico será más moderado”. El sector de la construcción y el mundo inmobiliario “van a continuar con una evolución muy frágil, bajísima, y es probable que los precios bajen más en el sector inmobiliario”. Francisco vaticinó que 2012 será en España y Canarias el año de la reducción del valor de las viviendas.

 

Respecto a la banca, prevé que siga sin “flexibilizar el crédito, de hecho en Canarias los préstamos y créditos vivos están disminuyendo, y cuando en una economía no hay créditos es como un cuerpo sin sangre”.

 

La teoría de la mochila

 

El presidente de la patronal tinerfeña y exconsejero de Hacienda y de Sanidad del Gobierno canario explicó la crisis ante las cámaras dela TVCcon esta parábola: “En el año 2008 empezamos a pasar el desierto y llevábamos una mochila con agua y comida, la temperatura era alta; en 2009 la temperatura fue terrible, el desierto era muy duro, pero teníamos todavía la mochilita con algo de agua y alimentos. El 2010 fue más suave, pero ya llevábamos dos años en el desierto. En el 2011, incluso, algún oasis vimos. Pero éste es el cuarto año de desierto, y aunque en 2012 el desierto sea menos duro, ya nuestra mochila está prácticamente vacía.” Eso explica, a su juicio, que algunas empresas estén cerrando, “no porque la situación sea peor, sino porque ya no aguantan más”.

 

Todo el empleo que hemos creado en las islas, prácticamente, se debe al turismo, según José Carlos Francisco. “El turismo crea más empleo y otros sectores siguen destruyendo”. Francisco aseguró que el Gobierno ha dejado de reprender al sector por no crear más empleo, tras conocer los datos reales. “El turismo y la construcción hicieron posible el despegue económico canario de los 90 hasta 2007, y la construcción no ha levantado cabeza. No se puede esperar que el turismo genero empleo por los dos sectores. Eso es imposible, pero el empresario turístico crea empleo cuando las cosas van bien y no lo crea cuando van mal. El turismo ahora es la locomotora que tira del carro”.

 

Francisco es autor de tres libros que se anticiparon a los últimos cambios económicos, dos de ellos (‘La cuenta atrás’ y ‘La reforma necesaria’) se ocupaban de mirar al pasado y al futuro, y el tercero versaba sobre el turismo y el REF. “Escribo cuando estoy enfadado”, afirmó, “y creo que voy a escribir pronto otro libro, porque me estoy enfadando con las cosas que escucho sobre la necesidad de aumentar el peso de lo público en el empleo y la economía de Canarias y es un craso error”.

 

 

Los jóvenes buscan camino

 

Invitó a los jóvenes insulares a no tener miedo a salir al exterior a formarse en los centros de élite y a buscar oportunidades allá donde estas se les presenten, como Brasil, China o Alemania. “Hay jóvenes, que en su interés personal, eligen ese camino y estudian idiomas, al menos el inglés, que es fundamental; otros piensan que los van a contratar el Ayuntamiento de su municipio o el Gobierno autónomo”. Hizo hincapié, dirigiéndose a los jóvenes canarios, en la conveniencia de que “se hagan emprendedores y sepan que un mes el sueldo es nada y otro es mucho y tengan esa mentalidad de organizarse por sí mismos y buscar nuevos clientes, esa actitud nos hace falta, porque nadie nos va a sacar las castañas del fuego”. Y subrayó: “A los jóvenes hay que decirles: ‘Oye, papá Estado cada vez está más pobre’. No hay otra”. El presidente de la patronal considera que la clave es “la innovación, que es hacer lo mismo de otro modo, y buscar camino en la telecomunicación, en el sector de la comida rápida, en la atención domiciliaria, etc.”

 

Siendo cierta la perentoria necesidad de créditos para financiar cualquier nueva empresa, Francisco apeló a la financiación “incluso familiar” ante la cerrazón de los bancos habida y, sobre todo, por haber tras los últimos acontecimientos en el seno dela UniónEuropea, pero recordó a los emprendedores que, “antes que créditos, han de buscar clientes, esta es la piedra angular de un negocio”.

 

 

 

Enseñanza y Sanidad privadas, más baratas

 

Abogó por desmontar algunos tabúes sobre lo público, para llegar a la conclusión de que “es más barato concertar con colegios privados y con empresas privadas  de servicios sanitarios que cubrirlo todo con el sistema público.” Canarias está por debajo de la media nacional en concertación privada, que en las islas es del 16% y en el conjunto del estado, del 25%, según precisó. “Nuestros estudios dicen que si la concertación de la enseñanza aquí fuera la misma que la media estatal, ahorraríamos en Canarias 300 millones de euros al año. ¿Por qué? Porque los profesores cobran menos en la privada y tienen menos absentismo. 300 millones es mucho dinero y la calidad no se deteriora. La misma receta, en su opinión, vale en Sanidad para la realización, no ya de tratamientos en patologías determinadas que requieren medios sofisticados, pero sí de pruebas diagnósticas e intervenciones quirúrgicas. “En general, con servicios privados los costes son más baratos y las listas de espera bajan”.

 

Trabajar más, cobrar menos

 

A la pregunta de si debemos estar preparados, en el contexto actual, para trabajar más y cobrar menos, señaló que “es duro decirlo así, pero de alguna manera es lo que ya está pasando. A muchos nos está sucediendo que trabajamos más y cobramos mucho menos.” Citó el caso no sólo de trabajadores, sino también de empresarios, y su propio caso particular al frente de la firma ‘Corporación5’, que factura, en dos años, un 60 por ciento menos al sector público, y tiene dificultades para cubrir el presupuesto.

 

Francisco defendió las propuestas nacionales dela CEOEde abaratar el despido, “para los futuros contratos, con el fin de crear más empleo”, reducir a cuatro las cuarenta modalidades de contratos que existen en la actualidad y homologar la normativa con los países de nuestro entorno. El derecho a la huelga, “en servicios públicos esenciales debería regularse de tal manera que no conculque derechos de terceros”, señaló por último.

 


 

 

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GALEANO


 


El escritor uruguayo –casi paisano, le fundamos Montevideo- Eduardo Galeano (‘Memoria del fuego’ y ‘Las venas abiertas de América latina’, dos obras inmortales) nos habla en Tenerife del ‘arcoiris terrestre’, su América diversa, también la nuestra (‘nuestra América’, decía Martí), que ha vuelto a temblar -el doble que El Hierro- en mi Ica (Perú) adoptiva, donde vi las casas de adobe deshacerse en el terremoto de 2007, en el indómito cinturón de fuego del Pacífico. Galeano dejó el caldero al fuego (la Cumbre Iberoamérica, entre tanto, en Asunción) y dice que América ahora exorciza los demonios de una impotencia de siglos. Canarias es toda oídos para este portavoz de los desheredados en ese festival heroico de cine documental ‘MiradasDoc’, de Guía de Isora, que el alcalde Pedro Martín y el poeta Alejandro Krawietz han convertido en metáfora del ‘sí’ a la cultura en tiempos de ajuste y ‘no’. En la transición, con mi hermano Martín y Zenaido Hernández, organizamos en Guía ’12 horas de canción popular’: el cura hizo tañer las campanas para acallar a los cantautores y el cacique mandó ala GuardiaCivilpara disolvernos. Cuando llevábamos los ciclos culturales dela Cajapor los pueblos había un atraso secular en Canarias. También en esta tierra, como una mínima América, la democracia y la autonomía nos arrancan los complejos y administran autoestima, pero la crisis amenaza retrotraernos. Como diría Galeano, guardo la esperanza (la que tengo cuando despierto, la que pierdo en el desayuno, la que recupero en la calle cuando me da el sol y vuelvo a perder por algún agujero del bolsillo hasta que la oigo “croando como un sapito minúsculo”) de que el dichoso presupuesto nuestro de cada día del año que viene se reconcilie con la cultura, que es como pan que se lleva la gente a la boca en la plaza del pueblo. Y cuatro notas de coda con el reloj cambiado este lunes fin de octubre encima de un puente: 1. El empleo volvió a crecer en Canarias –una evidente tendencia positiva en medio del caos-, y en España creció el paro hasta cinco millones – una catástrofe laboral-. 2. Conocí a Juan Mari Bandrés (Euskadiko Ezkerra), tan vasco como buena cabeza y persona; un derrame la malogró y un cáncer se lo llevó tal vez feliz por ver cumplido un sueño: oír decir adiós a ETA. 3. Felicidades, Paco Estupiñán por tu ‘corsario de Lanzarote’ (Premio Pérez Armas). 4. Me dice Iñaki Gabilondo en Santa Cruz, saboreando el aroma de la paz, que hoy, con el mal viento de la crisis, ya sólo vivimos en presente, el futuro se dio de baja. Iñaki sonaba hablando a Galeano. Y me dejó bajo una nube de preguntas sobre el ‘presente’ de los 7.000 millones de almas que habitan desde hoy un planeta que está dejando de soñar.

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