Opinión

Por qué no me callo. AMA


Capital Berlín. El pasado día 9, trasunto del 31 de diciembre de 2011 (Fin de Año Horrible), suscrito por anticipado, los jefes de Estado y de Gobierno dela UEbajaron el telón de este melodrama (aquí fin significa fin) y comenzaron la función de un nuevo ciclo (o siglo) de Europa, en un mundo ‘líquido’, como profesa el sociólogo polaco Zygmunt Bauman, sin soberanías estancas, mutante y fluvial. Capital Berlín. En una tertulia televisiva sobre el futuro -palabra que intriga: lo que propone está en tela de juicio- de Europa, el periodista Marco Schwartz, jefe de Opinión de ‘Público’, invocaba con pasión, amén de la fusión fiscal, la necesidad de unos Estados Unidos de Europa. Una idea feliz si produjera mayor entusiasmo. Coincidí, pero con una apostilla: Y entonces, Europa capital Berlín. Ángel Fernández, el director conservador del Garajonay, me dijo que él no la ha visto, pero que la gente cuenta que Angela Merkel se ha pateado el parque gomero de laurisilva, junto a su taciturno esposo, un prestigioso químico cuántico, dejando, por tanto, en el monteverde las huellas de su paso firme, donde germinan las semillas que regurgitan los pájaros endémicos para seguir renovando el milenario ecosistema, que da lecciones de supervivencia a la jovencísima idea colegiada de Europa. Estos días, la canciller ‘comunitaria’, con sus andares de rellenita senderista rubicunda, se ha adueñado dela UE–la semana que viene se le suma un aliado incondicional, Rajoy-. En París, el pequeño napoleón se rindió a sus embrujos y la banca autoritaria alemana, como un fantasma dela II GuerraMundial, ya impone su ley en la actual encrucijada económica. Dijo Sarkozy, en la víspera, en su trono de Toulon: “Es la guerra o la paz”. Y advirtió en Bruselas del riesgo de “explosión” de Europa. Miedo es una palabra que, tras una década del 11-S, un trienio del batacazo de Lehman Brothers y apenas unas horas del clásico Madrid-Barça (1-3), se ha quedado coja. Tenemos que sustituirla. Tampoco vale pánico –corrió la misma suerte escénica-. Está esa otra que aprendimos en la crisis sistémica-sísmico-volcánica de El Hierro (metáfora insuperable de la distopía de un mundo en bancarrota, semáforo en rojo, que espera al volcán, tal cual la profecía del francés respecto a Europa). Tremor. Esa es la palabra. Intimida más que el simple temor (“temor transparente”, en el verso del sueco Tranströmer). La ama de Europa va y viene de luto para la ocasión. Pero Europa está servida a su antojo esta Navidad. Sin Londres (el topo dela CIA, celoso guardián de su City y Canary Wharf). Esta vez diremos ¡feliz 2013! (al 2012 mejor ni citarlo).

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LA VOLADURA O REFUNDACIÓN DE EUROPA

 


Europa a estas horas se desangra, en lo que Rajoy denominaba este jueves en Marsella, en el congreso del Partido Popular Europeo, la “hemorragia de la deuda soberana”. Pero es una sangría que afecta, más allá de los problemas carenciales sobre déficit y endeudamiento, a la existencia misma del club, del pacto de 27, de la unidad conceptual y monetaria en torno al euro de 17 de esos estados conjurados en torno a la idea –el sueño, se dijo tantas veces- de unos Estados Unidos de Europa. Muere el proyecto, está a punto de hacerlo, lo estamos perdiendo como a un enfermo en situación crítica, si no se alcanza un acuerdo –al parecer, milagroso- en esta jornada de viernes crucial y agónica.

La indudable gravedad de la situación es del conocimiento del mundo entero. Todos los países, las grandes potencias, los estados emergentes y las naciones más empobrecidas del planeta, miran hacia Bruselas dramáticamente expectantes, como quien asiste en vivo a una defunción voluntaria delante de las cámaras, sin entender las causas, ni la pasividad general. El egoísmo ciego elevado a categoría política y a prioridad absoluta está destruyendo Europa por dentro como un virus letal que devora las células de su cerebro. ¿Quién de los jefes de Estado y Gobierno reunidos en este Consejo Europeo –la mejor imitación de un suicidio colectivo institucional- está pensando, en serio, en Europa y no en el bolsillo de su país, en el mantra de Europa y no en la banca de su patria? En Europa, desde hace meses que entró en estado catatónico, no hay intereses exclusivos, sino excluyentes. Nadie piensa hoy en Europa, sino en sí mismo. Es el momento más cicatero y carroñero de la construcción europea, en el último medio siglo, donde ofenden las maquinaciones ventajistas de la todavía poderosa Alemania (tarde o temprano, le salpicarán los efectos de la voladura, controlada o descontrolada, de Europa) y las estrategias de terceros compinchados con las chapuceras agencias de calificación para obtener los tipos de interés más altos posibles en las subastas de deuda de los estados en dificultades. Visto de lejos –todo lo lejos que estamos los canarios de la gallera europea donde se arrancan los ojos con espuelas de carey- es un triste espectáculo que deshonra la memoria de los padres de Europa, por tirar de un lugar común que apele a la sensatez.

La viuda de Europa, Angela Merkel (de luto riguroso últimamente en cada foro y foto), de esta Europa que se nos muere si hoy no se le pone remedio, claudica lo justito ante Francia, ante un Sarkozy consumido por el miedo. Es el próximo en caer bajo la supervisión -¿o la superstición?- de los mercados, tras Italia y España, y la calificación de su deuda sería rebajada de no llegarse hoy a un acuerdo in extremis en Bruselas. Ni siquiera Merkel y Sarkozy han logrado ponerse de acuerdo sobre el papel del BCE (la canciller alemana no quiere oír hablar de una intervención masiva del instituto emisor en la compra de deuda soberana de los países en apuros; Sarkozy y Rajoy alientan esa idea, condenados al fracaso). Sólo han trazado unas líneas maestras sobre la reforma del Tratado de Lisboa, para asegurarse una mayor disciplina fiscal de los estados miembros, so pena de sufrir sanciones por parte del Tribunal de Luxemburgo.

Pero ningún asomo de consenso se apreció en la cena de anoche en que estos señores que gobiernan los estados miembros dela UEse suponía que debían estar lanzando mensajes de responsabilidad y preocupación colegiadas ante los peligros de asistir a los funerales del club. Nada trascendió en ese sentido; seguían prevaleciendo los objetivos mezquinos de cada cual para consumo doméstico de sus electorados o ciudadanos ultranacionalistas. Confío en que la sesión de hoy corrija el rumbo y mantenga a flote este barco común. O –lo dicho- nos hundimos.

La urgente reflexión desesperada que redacto en este trance es producto de un clima económico y político europeo de caos generalizado sin precedentes. Mi generación nació con el parto de esta UE y ve estupefacta cómo se autoaniquila en medio de una crisis económica dantesca que ha roto todos sus diques de contención, como un `Katrina´ descomunal inundando los pilares de un viejo y hermoso sueño. Hemos llegado a la orilla de ese abismo al que se refirió meses atrás Felipe González. Creo que si hoy nos vuelven a faltar al respeto al conjunto de los europeos esta panda de incapaces que dirigen Europa (si persisten en bloquear el margen de maniobra del Mecanismo Europeo de Estabilidad –MEDE-, del FMI y del BCE, maniatados por Alemania y por las divisiones internas entre ellos, y si se impone lo que les separa a los que les une, los privilegios británicos a la necesaria unidad fiscal de la eurozona), dejándonos abandonados a los pies de los caballos de los diabólicos mercados, antes de regresar cada uno a su ‘peseta’ particular, deberían tomar el poder de Europa, aunque fuera simbólicamente por asalto, aquellos que cuando tuvieron que dar respuestas las dieron con mayor celeridad y lucidez: los Jacques Delors, Helmut Kohl y Felipe González, entre otros.

Aquí se viene a salvar el euro y no los votos en las respectivas elecciones. Estamos, en efecto (aceptando el ultimátum del más sincero, al menos, y atormentado presidente dela RepúblicaFrancesa), ante el peligro de una “explosión” de Europa, jugándonos la “guerra y la paz”, un antagonismo conceptual que, no olvidemos, dio lugar a este invento –sueño, en efecto, habíamos dicho tantas veces- dela UniónEuropea, hoy cadavérica y a punto de palmarla. Alguien ya comentaba ayer –no era Ana Oramas- que a Europa hay que “refundarla”. Seamos precisos: a este muerto sólo se le puede, en todo caso, resucitar. Me abono a las más rendidas oraciones del pueblo mientras sus insolventes líderes se ponen a prueba y deciden –a estas horas- si salvar Europa o abandonarla a su suerte.

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Por qué no me callo.EL PUENTE


El Puente borra de un plumazo esta semana, como si nos conviniera una larga siesta antes de las fiestas de fin de ejercicio y de mandar a la papelera este annus horribilis, que será, según los augures, menos horrible que el que viene. El primer año de Rajoy. Los poetas resuelven estas lagunas con una metáfora críptica. El nuevo premio Cervantes, Nicanor Parra, cuenta que el poeta Braulio Arenas le dio la clave: cada diez versos, soltar uno oscuro que nadie entienda, ni el autor. Nadie entiende este puente, como un verso erudito que no dice nada. Estamos en la peor crisis económica de la historia del mundo –si me autorizan la desmesura- y nos permitimos una semana en blanco –ya no solo una noche- . Ni Sarkozy en el discurso de Toulon –ese borrador de necrológica de Europa-, ni la señora de luto sermoneándonos en el Bundestag –ambos se ven hoy-aprueban estas cosas. El francés de las calzas concluyó que a Europa hay que salvarla “trabajando”, como decía Sampedro, premio nacional de las Letras. Y nosotros les hacemos caso al revés. Pero vendrá un puñado de turistas –lo que reprime en nuestro caso apoyar la idea de llevar los puentes a los lunes- y le daremos la bienvenida al extranjero mirándole el bolsillo con una vieja sonrisa idiota. La estadística inapelable eleva las cifras de paro y somos, tras Reunión, el ‘destino’ con mayor desempleo dela UE. Noes cosa de la providencia –una vez dicho ‘destino’-, pero llevamos camino de creer que sí, y con tal fatalismo, eclipsamos la semana, aislados del mundanal ruido, del canguelo ante la cumbre europea del jueves y viernes, del euricidio que flota en el ambiente, y así nos va. Vale que celebremos el Día dela Constitución, a la que hacemos maldito caso a la vista de los desahucios, pero tumbarnos haraganamente a la bartola la semanita entera, viendo pasar los buitres sobre nuestras cabezas, es una hispana  irresponsabilidad, que estigmatiza el perfil de un país para sumarse al pelotón de los llamados a cruzar el desierto sudando la gota gorda. Los más ociosos se quedarán rezagados. La historia ha querido que el presidente español con más fama de flemático arengue al pueblo a cruzar con redaños el destartalado puente, como Nicolas Cage en ‘En tiempo de brujas’. Si no lo hace, será barrido por los pérfidos mercados a escobazos.

 

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LA VACA

 


 

Al ritmo que se suceden los acontecimientos, nadie es capaz de predecir qué nos reserva mañana la crisis. Si me valdrán los euros que lleve en el bolsillo para tomar café junto al Reloj de Flores y comprar el periódico en el quiosco, o si, como dramatizan Merkel y Sarkozy (Merkozy), si cae Italia, cae la moneda única. Me pregunto si el mismo axioma volumétrico vale para la inconmensurable democracia, que ya cayó abatida en ese mismo país, todo lo provisionalmente que se quiera, sin que se oyera rechistar a ninguna voz autorizada. Teatro, puro teatro, canta Olga Guillot. Me repugna la deshora de este tiempo sin brújula, la bajeza de parar por antojo el reloj de la democracia sin el menor ‘indignado’ ni remordimiento. En Europa hay una pérdida de papeles bochornosa. A veces da la impresión, viendo actuar a sus gobernantes, de que emulan a Mourinho –camino del ‘clásico’ del día 10 con ‘seis puntos sobre Emma’-, por las continuas tarascadas, como cuando Pepe –no PP- seguía las instrucciones del técnico portugués. La adjudicación de deuda pública se parece a las subastas del artista trampero Damien Hirst. Todos quieren batir el récord de la vaca en formol. Europa es esta vaca que no da leche, en una urna, con una solución de aldehido fórmico, a la una, a las dos y a las tres. Las cumbres de la UE–el próximo fiasco, el 9, no se lo pierdan- no sirven para nada; se pasan la pelota unos a otros, como republicanos y demócratas con los presupuestos en EE.UU. antes de que Standard & Poor’s les rebajara la nota de la deuda por tardos. En España, por suerte, el ‘tea party’ de Blas Piñar –el recordado Chela tuvo una buena agarrada con el notario ultra en Tenerife- no cuenta con una corriente organizada en el PP, salvo Esperanza Aguirre en plan Sarah Palin. Rajoy hereda un partido que domesticó a la ultraderecha a tiempo cuando Fraga –que en corto era otra cosa: una tarde nos habló afectuosamente del diputado de UPC Fernando Sagaseta-. Y ahora lleva un país moribundo en brazos como un bombero del 11-S irrumpiendo de una nube de polvo rodeado de zombis tiznados de blanco (nosotros). Paso a Rajoy. El Gobierno de Nochebuena del registrador de la propiedad merece 365 días de gracia, donde antes se daban cien. Si llenamos la calle de huelgas a la griega tras las forzosas próximas cojoneras medidas, con 40 de fiebre y 500 puntos básicos de prima de riesgo, nos ponen a un tecnócrata –el tecnogolpe retrata la chusca deriva europea hacia un fascismo de camuflaje- y nos vemos todos en nuestra propia mítica Plaza de Tahrir, pidiendo que nos dejen votar, oiga, aunque sea para ‘elegir’ qué tipo de harakiri.

 

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LAS MEDIDAS

 

Las medidas. Rajoy, encumbrado por los votos en España, ha de someterse todavía al tribunal inquisidor de los mercados de Europa, que ya han dado muestras de falta de respeto a las urnas. Con mayoría absoluta podrá gobernar a sus anchas el país que lo ha elegido, si bien falta saber qué harán los susodichos si las medidas extraordinarias que aplique no son de su agrado, o no todo lo draconianamente ortodoxas que quisieran. Estamos instalados, de facto, en una democracia tutelada, al estilo de los gobiernos electos en regímenes seudocastrenses, cuya sombra amenaza intervenir en cualquier momento y restablecer el orden y la seguridad. Egipto es un ejemplo, hoy mismo aún, de sistema militar que, apadrinando sobre el papel una salida democrática, se reservaba poderes que, en la práctica, iban a constituir obstáculos para una libertad efectiva. Y de ahí que hayan vuelto las movilizaciones ala Plazade Tahrir. Marruecos ha sido una democracia restringida y sin vergüenza, que en la práctica era el coto privado del rey. Las elecciones legislativas que ponen a prueba la nueva Constitución, menos condicionada por los poderes del monarca alauí, nos dirán en las próximas horas hasta qué punto reflejan la verdad política del país. La democracia se abre paso en el norte de África, con evidentes dificultades, mientras enla Europaque daba lecciones de libertad se va poniendo piedras en el camino. Los casos de Grecia e Italia, de Papandreu y Berlusconi, pueden parecen excepciones –en cualquier caso, dos excepciones fríamente programadas-. Pero el tercer gobernante elegido por el pueblo que sea apartado de las urnas bajo el chantaje de los mercados y sustituido por un tecnócrata profesor universitario o abuelo arrancado de los brazos de la nieta para prestar un último servicio al país, dará origen a una ‘primavera europea’. Si el euro termina cayendo tenemos que prepararnos para todo. Rajoy aterriza en un momento sumamente crítico, con Europa económicamente en estado de excepción. Si acierta lo hacen santo. Si fracasa, consumido por el síndrome de ‘obamización’ que persigue al dirigente recién llegado, será demonizado por los oráculos en la sombra que mueven los hilos del poder y enviado a las calderas del infierno. Arropar al presidente en España ahora mismo se convierte, singularmente, en una prioridad de Estado que conviene al sistema y a los partidos vigentes para su propia conservación. Acaso Rajoy sea nuestra última oportunidad, no ya de que no sea intervenida la economía del país, sino tampoco la democracia del país. Sus drásticas medidas presumibles –del gusto de nadie, del interés de todos- son esperadas como agua de mayo. Pero, en realidad, es lluvia negra de ceniza de volcán. Algunos cimientos saltarán por los aires. Pero nunca debemos permitir que, en un descuido, nos dinamiten por la espalda la democracia en lo más mínimo. Eso jamás. Que pase Rajoy.

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LOS DOS POLÍTICOS CANARIOS DEL MOMENTO EN MADRID


López Aguilar y Soria, dos ‘animales’ políticos, nunca se llevaron bien cuando ambos pisaban el mismo ‘terrero’, las islas. Ahora, en cambio, en que las derivaciones de la política nacional de sus respectivos partidos parecen llamarles a estar en Madrid, los dos anteriores adversarios grancanarios tienden puentes, quedan para verse al parecer, e intrigan en clave gestual, para acreditar la sensación de que fraguan un pacto PP-.PSOE para desalojar a CC del poder autonómico.

El vapuleo electoral que el PP infligió al resto de las fuerzas políticas del país el pasado domingo exige dosis (inéditas enla Españapartidaria) de generosidad y cautela frente a la tentación del rodillo y la borrachera de poder. La fría acogida de los mercados a la elección de Rajoy no quiere decir nada: era previsible y la situación económica no ha variado. Pero, como quiera que España ha de emerger cuanto antes de este pozo, por su bien y por el de Europa en su conjunto, Rajoy debe acelerar los contactos y encuentros con las demás fuerzas parlamentarias para tejer un pacto de Estado de salvación del país. Negar esta evidencia es abocarse al famoso abismo que nos anunciaba Felipe González y ahora todos citan con naturalidad.

La primera visita internacional del nuevo presidente cabe pensar que será a Angela Merkel, y, al menos por esta vez, no al rey de Marruecos. La prioridad está en Europa, de cuya estabilidad no hay signos claros todavía. Y no los habrá en un largo período.

Si Soria fuera ministro y Aguilar secretario general del PSOE (a última hora su actual escaño en el Parlamento Europeo se blande como un obstáculoi: los socialistas necesitan a un líder que sea diputado y capitanee la oposición) se daría la ‘paradoja canaria’: los dos acabaron en la oposición en las islas pese a ser los candidatos más votados y, sin embargo, acariciarían, como dos pesos pesados, la política nacional. Ya en tiempos de Saavedra, cuando perdió el gobierno y engrosó la oposición, lo llamó Felipe González y lo hizo ministro.

Mientras se cocinan en España (a fuego lento obligatoriamente, pues el nuevo gobierno no entrará en escena antes de un mes) las fórmulas que asegura poseer el PP para coagular la sangría de la crisis, dos canarios juegan sus bazas en las más altas esferas de sus partidos enla Villay Corte, donde se corta el bacalao. Nunca antes se dio ese fenómeno inverso, en consonancia, acaso, con una realidad política nacional que ha dado un vuelco y un giro: el vuelco protagonizado por el PP y el giro de 180 grados de los dos partidos más importantes, que mueven el banquillo para oxigenar sus capitanías, y es de esperar que, junto a los dos dirigentes citados, sean llamados a prestar sus conocimientos en esa tarea otros cualificados políticos insulares, que encuentran ahora la oportunidad de su carrera política.

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EL DÍA DESPUÉS

No está la democracia europea como para tirar voladores, ni los Toste para bromitas recurrentes como ésta sin ánimo de recochineo para el sector de los fogueteros en crisis. Pero ese sentimiento repentino de éxtasis que embarga al voluble europeíto de turno ante la irrupción de un par de gobiernos tecnócratas sin el aval de las urnas –Italia y nada menos que la preterida Grecia, madre de este invento-, me produce ‘desasosiego’, como decía Pessoa, que era un poeta hipocondríaco alerta a las señales del mundo. Este ‘día después’ en España es, con estos antecedentes, un signo de salud democrática, por lo que se ve, a contracorriente: el nuevo gobierno sale –¡oh, albricias!- de un proceso electoral y no de la tutela golpista de la banca y los intereses espurios de los mercados contra la soberanía popular de estados  supuestamente democráticos. Los mercados ‘indignados’ nos han metido dos goles por la escuadra. En Europa –abocada al caos, como si ‘La tierra baldía’, de Elliot fuera un poema de hoy y el grial de la reconstrucción tras las ruinas tuviera que esperar unos cuantos países rotos más- están pasando cosas que abochornan a cualquier demócrata con principios: gobiernos y gobernantes borrados del mapa por la ‘magia-codicia’ de los especuladores, como se rebota Juan Tamariz. Un obsecuente funcionario del ‘Gran Hermano’  Goldman Sachs -Monti asesoró al poderoso banco USA– manda en Italia sin votos, entre aplausos. De ahí que hoy, en nuestra resaca electoral, cabría decir –parodiando en buena hora al amigo J. M. Pitti- que “ha ganado la democracia”. Noticia nada irrelevante, bajo los auspicios que recorren el continente. Que los corresponsales extranjeros sentenciaran que “gane quien gane, gobernará Merkel”, refleja esa deserción política que se instala peligrosamente en Europa, donde, con la ‘prima de riesgo’ por todo axioma, se quitan y ponen gobiernos a dedo, sin un mínimo reparo formal como el del golpe hondureño. Somos víctimas de los designios deliberados de los mercados, que tienen las perras y ladran a España con verdades o mentiras sobre su deuda soberana. Al nuevo gobierno de Rajoy, llamado a no defraudar a cinco millones de parados y más-menos quinientos puntos básicos de diferencial con el bono alemán, Europa le da la bienvenida, aunque dada su procedencia genuinamente democrática en estos tiempos pueda llamarle la atención. Un diputado italiano, fiel a la ocasional vis cómica de esa cámara irreverente, lucía un brazalete negro ante la llegada de Mario Monti, y a cuantos le daban el pésame, explicó: “Ha muerto la democracia”.

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UN DEBATE INTELIGENTE

 

Había un raro sigilo, como el del ‘tremor’ de El Hierro, entre los tres candidatos y sus equipos de campaña, cuando llegaron a los estudios dela TelevisiónCanaria, anoche, para participar en el segundo y último debate televisado antes del domingo, que ofreció Canarias RadioLa Autonómica.PabloMatos y Ana Oramas, que midieron sus fuerzas toda la noche, dejaban entrever la lucha por un diputado que está en el aire. Y José Segura, en el centro por sorteo, defendía mejor que Rubalcaba los logros sociales de su partido.

Confieso que la función de moderarlos que me correspondía me suscitaba ciertas dudas, visto lo sucedido en el primer cuerpo a cuerpo entre Soria, Franquis y Quevedo. El de anoche fue un debate tenso en las posiciones de partida, pero, a mi juicio, cordial en las formas, de nivel, y en algunas ocasiones alcanzó picos de cierta  fricción, que le dieron viveza.

El rifirrafe Soria-Franquis del pasado domingo se reencarnó este jueves en el duelo Ana Oramas-Pablo Matos. Ambos, ante la mirada –y a veces los gestos divertidos- del socialista José Segura, no cesaron todas la noche de perseguirse con una pregunta inmutable cada uno. Oramas requería de Matos el compromiso ante las cámaras de que el PP, una vez en el Gobierno, respetaría las inversiones para Canarias en materia de empleo. Y Matos, candidato del PP, por su parte, no cejó en su demanda de que ella se disculpara por haber asegurado que los populares no defendieron ninguna -de las 1.500- enmiendas en los Presupuestos a favor de Canarias. Matos citó las que habían sido avaladas por su partido, y abrió una sucesión de intervenciones, en un clima ciertamente tirante pero correcto, en las que pedía a la candidata nacionalista que diera marcha atrás y se excusara por la inexactitud de sus palabras. Oramas –cabeza de lista de CC-NC-PNC por la provincia tinerfeña- reafirmó, una vez tras otra, su tesis y dijo que ninguna de esas enmiendas fue sustentada en pleno por el PP, sino en comisión, pese a lo cual ambos candidatos se enzarzaron el resto de la noche –sin llegar a perder las formas- en sus mutuos reproches.

De resto, como digo, fue un debate tenso y contenido en las estrategias de cada partido, pero fluido y salpicado de contenciosos momentáneos. No faltó el clásico diferendo entre los candidatos de ámbito estatal y la nacionalista sobre el pedigrí de ‘canariedad’ del diputado de las islas que llega al Congreso bajo cualquiera de las distintas  siglas.

Un debate de esta naturaleza es acordado por los coordinadores de campaña, en cuanto a su formato y contenido, con mucha antelación, pero siempre queda en el tejado del moderador la arriesgada decisión de consentir interrupciones o no. No estaba palmariamente claro qué querían los candidatos, si interferirse o no durante la hora que dura el debate. El sondeo previo, a última hora, con los responsables de los tres partidos nos dio a entender que podrían ‘pisarse’ unos a otros si no lo hacían con exageración, impidiéndole hablar, y que preferiblemente se produjeran los cruces en las segundas intervenciones de cada bloque.

Había un margen de decisión demasiado ancho en manos del moderador, y no me tranquilizaba la idea, siendo conciente del valor que los partidos le daban al debate en la recta final de una campaña con diputados clave en juego.  En líneas generales, cumplieron las reglas del juego. Y le hicieron la vida más fácil al moderador, liberándome del peso de cualquier contingencia que afectara a unos más que a otros.

Ana Oramas es una candidata telegénica, y lo sabe. Mira a la cámara cara a cara y apela a los sentimientos. Le ayudan la imagen y la espontaneidad. El caso de Pablo Matos –el ‘gentleman’ de los diputados canarios en Madrid, según la opinión femenina que constaté con motivo de un programa de ‘El Envite’ realizado en el Congreso-  es el de un político de buenas maneras, por lo general educado y comedido. Transmite seriedad y franqueza. Segura siempre me ha parecido un político que no se arredra. Creo que anoche, por ejemplo, en el debate dela TelevisiónCanariadefendió la política social de la era Zapatero mejor que Rubalcaba frente a Rajoy. Y con ese énfasis descorchó el ‘Plan estratégico integral para Canarias’ –‘Plan Canarias’-, ante Matos, que no hizo leña del árbol caído en esa materia, sin que dejara de llamarme la atención la fe de Segura en el mismo pese a las durísimas críticas que le ha dedicado al tema el PP. Oramas insistió una y otra vez, ante el baldón que le endilgó Matos –es otro ‘clásico’ de los estigmas entre partidos nacionales y nacionalistas-, en que no pensaba ir a “pedir” a Madrid, sino a “exigir”, y puso dos ejemplos del peso de sus dos votos en la última legislatura: 15.000 puestos de trabajo gracias a los planes de empleo, y dos millones de turistas gracias a la bonificación de las tasas aéreas. Matos no se apartó un centímetro de su máxima de que CC-NC-PNC es una fuerza condenada a no poder decidir, porque ese papel sólo le corresponde a los grandes partidos, incluso citó que no está representada en el Parlamento Europeo, para poder defender las reivindicaciones agrarias que sí respalda el popular Gabriel Mato. A Segura –que mostró la primera página del periódico mirándome directamente como un recipiendario circunstancial de ese instante del debate- le sorprendieron las revelaciones sobre su futuro programa de gobierno por parte de Rajoy, el mismo día, en una entrevista concedida a El País, donde ponía en duda la viabilidad dela Leyde Dependencia. Matos leyó completa la declaración de su líder y dio a entender que el titular –‘La Dependenciano es viable’- no se ajustaba literalmente a las palabras de Rajoy.

Creo que fue un buen ejercicio democrático de política en público y que el debate tuvo altura y habla bien de sus tres participantes.

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Conversación inédita con Fidel (y 3), en ‘Diario de Avisos’. “Había un hombre muy sabio”


-P. ¿Cómo era su familia? ¿Cómo eran sus vidas, la suya y la de sus hermanos, en familia?

-R. Una familia trabajadora y hacendada. Vivíamos en Birán. Había un hombre muy sabio que hablaba cuatro idiomas y me contaba cosas de Demóstenes (político ateniense del siglo IV a.C. aclamado por Cicerón como  “el orador perfecto”). Mi padre, en el primer matrimonio, tuvo tres hijos que ya han muerto. Uno era poeta. Recuerdo los versos que me pasaba; uno sobre una chica a la que le decía: “Zapato, zapato, por la vía eres campeona de la biología”. Eran versos no siempre eróticos. Los viejos, el viejo y la vieja, sufrían mucho por nosotros.

-P. Usted hizo Derecho.

-R. Decían de mí los jesuitas  que yo iba para abogado porque era muy rebelde y discutidor. Aunque yo hubiera preferido, en lugar de Derecho, estudiar una carrera científica: Biología, por ejemplo. Campeón de la biología, como dice el verso de mi hermano –sonríe-.

-P. La biología cubana –bromeo- alardea de las bondades del PPG (medicamento copyright de Cuba que es un clásico contra la impotencia, antes que el Viagra, y para el corazón).

-R. Yo tomo PPG desde siempre, pero no sólo para lo que todo el mundo piensa, sino para la salud física en general –y trajo a colación el caso de un español que fue padre de más de cien hijos en Cuba-..

-P. A usted, decía antes, le gustó siempre disparar…

-R. Lo que sí es verdad es que empecé a disparar pronto. En casa me inventaba que las aves tiñosas hacían destrozos. Era completamente falso. Y mi padre me dejaba el fusil. Un día conseguí una pistolita y me sentí un vaquero. Era una pistola del 32.

-P.La revolución, la guerrilla en Sierra Maestra contra el ejército de Batista entrañaba dificultades. ¿Cómo las sortearon ustedes siendo tan jóvenes?

-R. Yo me especialicé en estudiar la forma de hacerle la guerra en las montañas a un ejército regular. Lo hice basándome en la importancia de la práctica, no sólo de la teoría.

-P. Usted tenía, por tanto, ideas militares muy claras. Se habla mucho de que el Che tenía, por su parte, ideas económicas. ¿Cuáles eran?

-R. Él defendía el estímulo material, pero ponía el acento, sobre todo, en la necesidad de crear una conciencia.

-P. ¿La visita de Juan Pablo II a Cuba fue un golpe de efecto de política internacional más que religiosa?

-R. (Fidel no oculta su satisfacción por el éxito de ese viaje que le costó ‘Dios y ayuda’, pero, sin responder a la pregunta, prefirió contar algunos chistes sobre el Papa en la isla.) “El Papa le dice al chófer que él quería conducir. Hubo un atasco y alguien dijo: ‘Ahí debe venir Dios, porque el que conduce es el Papa”. También se publicó una caricatura mía fumando un habano sentado en un sillón y el Papa con el báculo en otro sillón al lado.

-P. ¿Conoce algún chiste sobre usted?

-R. Los hay, pero no me los cuentan. Sí sé que se han hecho muchos chistes sobre nosotros dos, el Papa y yo.

-P. Fue una visita delicada.

-R. Cuando vi bajar del avión al Papa, con dificultades para mantener la verticalidad, y que aquel hombre pisaba la alfombra dudando, rompí el protocolo y me acerqué a él para evitar una caída desafortunada. Observé que andaba a duras penas y me preocupé. Luego comprobé que le gustaba desplazarse en ‘papamóvil’, de pie si había multitudes y si no, sentado. Así que, cuando llegue el momento, me pensaré lo de utilizar un ‘fidelmóvil’ –encontró graciosa la ocurrencia y se rió de sí mismo-.

-P. El mundo estaba pendiente del Papa aquí… ¿Qué aprendió de la estancia de Juan Pablo II en Cuba?

-R. (El Comandante inicia una digresión sobre las ideas del Papa y las suyas acerca de la globalización de la solidaridad y el desbloqueo a Cuba que reclama a EE.UU. ) Que hay que hacer planes a largo plazo, no a corto. Sobre nuestro bloqueo, los cambios que inspira Clinton son importantes, pero hay que esperar a los hechos. De la visita del Papa puedo decir que no fue improvisada en absoluto. Yo había leído mucho sobre él. He seguido de cerca todo sobre la teología de la liberación. Hemos tenido, efecto, algún conflicto conla Iglesia, pero no fue culpa nuestra. La visita del Papa demostró que tenemos un pueblo muy educado y respetuoso. Trataron de manipular al Papa. No lo consiguieron.

La salud del Comandante

-P. Comandante, le quiero preguntar por su estado de salud. Lo encuentro mejor que la última vez que lo vi. ¿A qué se debe?

-R. Es por la disciplina. He adelgazado. Hago deporte. Me cuido. No fumo. Bebo una copita de vino en la comida. Tengo un poco alto el colesterol, la tensión bien. Me hice una revisión hace poco. Hay que tener mucha disciplina y suerte para no coger un Alzhéimer o un Parkinson, como el Papa.

-P. ¿El presidente canario asegura que usted de cabeza está “espléndido”, dado el ‘tercer grado’ al que le somete cada vez que se ven. ¿Qué tiene que decir al respecto?

-R. La ejercito como un músculo. Yo veo que mis colaboradores suelen tener dificultades con los números. A mí, en cambio, siempre me han gustado las cifras. (Y acto seguido se ensalzó con el consejero José Carlos Francisco en un pique entre la memoria y la calculadora sobre el número de hectáreas dedicadas a plataneras en las islas.)

La cuestión canaria se introdujo en la conversación. Le recuerdo las complicaciones de su escala en Tenerife en junio de 1996.

-P. No lo tuvo fácil.

-R. Aquel viaje fue importante. Yo quería conocer Canarias, donde tengo una parte de mis raíces por parte de madre. Y volvería en un viaje más intenso. Porque voy a viajar más que el Papa. El presidente Hermoso peleó aquella vez a nuestro favor. Me quedaron grabadas algunas imágenes. ¡El Teide! ¡Aquel volcán! Y vi cosas del pueblo canario que estaban dichas en aquellos bancales. Conozco la historia de Canarias. Me la leí. Entre los regalos, iba un libro de historia de las islas (‘Noticias dela HistoriaGeneralde las Islas Canarias’, de Viera y Clavijo). De Canarias vinieron los vegueros, los tabaqueros, trajeron un enorme potencial de trabajo al campo cubano.

-P. Comandante, usted es conciente de que en el pueblo cubano hay un sector crítico conla Revolución.

-R. La gente de Cuba puede querer mejorar. Y es crítica por eso, pero no quiere cambiar de régimen. Que quienes nos cuestionan visiten otros países de América. Vean la miseria. Y entenderán a Cuba.

-P. ¿Hay corrupción política en Cuba?

-R. Aquí no hay ministros corruptos, ni se dan comisiones. Podrá haber algún caso excepcional y entre gente no representativa.

-P. ¿Hay droga?

-R. Cuba iba camino de ser el Casino de las Vegas de los americanos. De no haberse producido la revolución, la droga se habría apoderado de la isla. La marihuana, por ejemplo, no hay ni que plantarla, sale como la hierba, se da de una manera espontánea. Hubiera sido un enorme peligro.

 

Hablamos de música. De música cubana. A mi lado, escuchando atentamente, intervino Teddy Bautista:

-P. La música cubana es un filón. He hablado con Gabo (Gabriel García Márquez) y queremos contar con su apoyo.

-R. Yo me reúno con Abel Prieto, el ministro de Cultura, tres veces en semana para hablar de música y cultura. Hay mucho y muy buenos músicos en Cuba.

-P. 18.000 –apunto la cifra que me había dado el viceministro de Cultura, Norberto Curbelo-.

-R. Sí, 18.000. Es una mina para Cuba.

-P. ¿Hacia dónde va el mundo?

-R. Vamos hacia un Estado mundial. Desde el momento que la informática y la alta tecnología permiten estar en un sitio y otro del planeta a la vez, por ahí va el futuro. Me interesa mucho la alta tecnología de la comunicación, las aportaciones de ese señor Bill Gates, la nueva dimensión de la aldea global y lo que yo llamo el Estado único del mundo.

Estaba en aquella ocasión feliz por el aumento de la afluencia de turistas a la isla, un negocio del que, en otra visita, le oí comentar que era fruto de su encuentro con el empresario canario radicado en Cuba, Enrique Martinón. “Él fue el que me abrió los ojos para dotarnos de un modelo mixto de inversión extranjera con la cotitularidad cubana en la puesta en marcha y explotación de hoteles”. En abril de 1998 celebraba un dato: “¡El turismo a Cuba ha aumentado un 51%!”

De un modo imprevisto, se coló la democracia como tema en la conversación. Le comento que en democracias como la española, los ciudadanos están divididos según el partido al que pertenecen o votan. Fidel esbozó su opinión:

-R. En países como Cuba y su hemisferio la situación no permite estar divididos, sino unidos; de lo contrario, caen”.

-P. ¿Qué pensó cuando Aznar puso pegas a un viaje del Rey a Cuba con aquella frase: “Irá cuando toque”?

-R. Eso mejor no meneallo. Tú me quieres tirar de la lengua, pero yo soy de origen gallego y me salgo por la tangente”.

Al cabo de más de tres horas de encuentro, se le acerca el influyente José Ramón Fernández (‘Gallego’ Fernández, gran amigo de los canarios), alto cargo del Consejo de Estado. Es noche cerrada. Y le recuerda que aún le queda por cumplimentar otro compromiso. “¡Yo me quedaría con ustedes once horas hablando. A mí me gusta mucho hablar.” Se despidió de todos y dijo: “A este periodista le debía una entrevista, él me hizo saber que no había cumplido mi promesa, y estaba en lo cierto”. Se quedó mirándome. Repetí sus palabras dos años antes:

-Usted me dijo: “Nos vemos enLa Habana” Y me he presentado sin su permiso.

-¿Y a quién tiene que pedirle permiso alguien que viene a su propia casa?

-¿Entonces?

-Te la has ganado. La tienes ya en el bolsillo.

La libreta.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

FIDEL Y LA JOVEN PERIODISTA MALOGRADA


La malograda periodista de Radio Club Natalia Cesteros se agachó entre las mesas y se dirigió al Comandante segura de sí misma. La vi poner en marcha el magnetofón sin perder el tiempo y enlazó preguntas y respuestas a modo de test para trazar la personalidad psicológica del personaje. Una pieza periodística envidiable. Cuando se iba en su avión, tras fotografiarse con un grupo de guardias civiles –de verde olivo los guardias y Fidel-, el Comandante le dijo guiñándole un ojo si quería irse con él a Cuba. La joven, bella y eficiente reportera, que un tiempo después fallecería de una enfermedad fulminante, vio cumplido su sueño en la sintonía nacional dela SERcuando se emitió su test al Comandante. Siempre la recuerdo entrevistando a nuestro huésped, siguiendo sus pasos hasta la escalerilla del avión, galanteada por Fidel y feliz portando su entrevista en el magnetofón.

Hermoso, acompañado de su consejero de Economía y Hacienda, José Carlos Francisco, los viceconsejeros Juan Carlos Becerra y Francisco Aznar, y un grupo de empresarios, había recorrido la manzana canaria en el Malecón, dentro de las obras de restauración deLa Habanaantigua, junto al cronista oficial de la ciudad, Eusebio Leal, e inaugurado una tarja en homenaje a los generales mambises de origen canario que ayudaron a la emancipación de la isla. Era una amplia delegación, con empresarios, políticos y artistas del festival ‘Eurotropical’ que coincidían en la isla.

Llegado aquel lunes, 20 de abril, la comitiva isleña fue a ver a Fidel, como quien va a ver a un paisano, el hijo de Lina Ruz, descendiente de canarios, y del gallego Ángel Castro. El Comandante, en persona, es solemne y espigado. A un amigo periodista le temblaban las piernas cuando asistió a la rueda informativa del hotel en Tenerife. Personalidades de la alta política suelen destacar, tras conocerle, su capacidad de seducción. Fidel puede llegar a ser simpático, porque le gusta que le quieran, dice el escritor chileno Jorge Edwards, autor de ‘Persona non grata’. Yo lo había comprobado en varias ocasiones antes de ésta. Aquella de la cumbre de países no alineados, en su momento de mayor vitalidad y liderazgo, cuando Raúl me sorprendió infiltrado en el salón del plenario y me confundió con un guerrillero canario independentista (“¿Tú eres del MPAIC de Cubillo?. “No”, le respondí”, y me dejó permanecer en la zona vedada a los periodistas, mezclado entre Arafat, Robert Mugabe y el anciano Tito, que iba a morir al año siguiente. Raúl era entonces ministro de Defensa y le acompañaba Carlos Rafael Rodríguez, el influyente político marxista antes de que los dos hermanos lo fueran); la otra en que Fidel nos sorprendió visitándonos de noche para hablar de plátanos, de isleños y de la “sangre canaria” que corría por sus venas; una tercera con motivo de la inauguración de un hotel junto al empresario canario Enrique Martinón; otra a causa de otro hotel; en Tenerife, durante la polémica escala, y ahora, aquí, en su propio campo, él jugando en casa, yo queriendo meterle un gol: reintentar mi aplazada entrevista. En el mismísimo Palacio dela Revolución.

Acababan de visitarle Ted Turner y Jane Fonda. “Hacen buena pareja”, me dice Fidel. Le comento la mala salud de Turner. Me lo discute. “No creo que tenga ninguna enfermedad”. Insisto –olvido que es alguien acostumbrado a que no le lleven la contraria-, y reitera con vehemencia que “no, no, no creo que esté enfermo”. Lo dejamos ahí. Pasamos a elogiar la figura del magnate, su coraje al impulsar la cadena CNN y el papel planetario que esta desempeñó durantela Guerradel Golfo. El Comandante parece intrigado sobre el porvenir de los medios de comunicación en la nueva era digital. Me constaba que sentía una gran pasión por los nuevos derroteros de la comunicación y que seguramente la historia dirá de él que fue un estadista con sombras y luces, pero un indiscutible comunicador de masas. García Márquez sostiene que Fidel es, además, un notable escritor. Y dentro y fuera de Cuba se contaron siempre leyendas de un Fidel lector que devoraba libros. Ahora acababa de hacer otro tanto con el original de una biografía de su familia, próxima a ser editada, de la que me hizo más adelante una larga reseña. Uno de sus sellos característicos es el de tomar la palabra y no soltarla durante horas; lo hace en los mítines y algo menos en las entrevistas periodísticas, pero si se le interrumpe para que abrevie, estás perdido, no le gustará y no permitirá que lo cortes; por otro lado, es ingenioso y entretiene al interlocutor, acabas dejándote arrullar por su palabra. Saltamos de un tema a otro durante la conversación. El Comandante estaba predispuesto a hacer continuos ‘apartes’ para responder a mis preguntas, y de cuando en cuando hablaba en voz alta para que todos le escucharan el relato de algún episodio que juzgaba divertido. Me sorprendió que me revelara que se consideraba “amigo” de Clinton, que mantenían un asiduo contacto telefónico y restó gravedad al incidente con la becaria Mónica Lewinsky. Pero, incluso, me sorprendió más la opinión que le merecía John F. Kennedy como presidente del país que promovió el desembarco de Bahía Cochinos, el suceso que desató la ‘crisis de los misiles’, que estuvo a punto de provocarla IIIGuerraMundial. Poco antes de nuestra visita había estado en Cuba el editor de la revista ‘George’, John-John Kennedy (que falleció al año siguiente en un accidente aéreo), hijo del expresidente, para entrevistarse con Fidel. “Le dije que yo tengo un buen concepto de su padre, que me consta que no era un entusiasta de la idea de invadir Cuba, que era un asunto que heredó dela AdministraciónEisenhower, y que, aun cuando pudo infligirnos mucho daño por aire, rehusó hacerlo”. La historia –mejor la leyenda- especuló siempre hasta la actualidad con la idea de que Fidel estaba detrás del magnicidio del presidente Kennedy como venganza por el asedio que sufría la revolución, pero no ha podido probarse un nexo de esa naturaleza.

En los prolegómenos de la conversación se deslizó el nombre dela RepúblicaDominicana, donde él estuvo de joven en una visita tormentosa, y citó la figura del político y escritor Juan Bosch, a quien yo conocí y entrevisté en su día, un intelectual muy respetable y un político que no vio consumado el deseo de ser presidente de su país, pese a haber ganado las elecciones, bajo la sombra del incombustible Balaguer.

La conversación con Fidel

Mencionó a Bill Gates, para hablar de su fortuna.

-Pregunta. ¿Qué tiene usted contra la fortuna de Bill Gates?

-Fidel. Es una gran metáfora de ese país (EE.UU.), donde un solo hombre acumula tanto dinero, mientras otro pasa hambre bajo un puente.

-P. ¿Y qué le parece el hombre que gobierna ese país (hablamos de 1998), Bill Clinton?

-F. (Fidel borra la sonrisa de la respuesta anterior y se pone serio, pero no incómodo: lo que va a decir no deja de ser sorprendente.) Ese es un gran tipo. Me cae bien. Ojalá pudiera seguir gobernando en el futuro los EE.UU., de no haber trabas constitucionales, que no acabo de entender. De Al Gore no me fío. Lo conozco poco. Una vez lo saludé y lo noté distante, incluso diría que quiso evitar cruzarse conmigo en el mismo pasillo. No me gustó su actitud. Fui yo el que tomó la iniciativa de saludarlo en la cumbre iberoamericana. He leído sus libros sobre ecología y no conozco más de él. Clinton es una persona muy inteligente

-P. ¿Usted cómo era de niño?

-R. Rebelde. (Cita el libro en ese momento aún inédito sobre su familia). La autora se ha quedado al cargo de dos sobrinas mellizas, porque la hermana falleció. Ojalá gane dinero con esta obra que le ayude a criarlos. Yo soy un descuidado con los derechos de autor. Sacan libros sobre mí y no veo un peso.

-P. ¿De verdad de ninguno de esos libros escritos sobre usted ha visto un duro (sic)?

-R. Ni un duro, ni un blando.

-P. Entonces, era rebelde…

-R. Sí, lo era. Pero también era un niño justo, que defendía su dignidad. Hubo un conflicto una vez en el colegio muy serio. Con un inspector dela SalleenLa Habana.Yohabía tenido algunos problemas, alguna pelea con otro compañero, por cuestiones de honor. El inspector me abofeteó por ese incidente escolar. Yo había sido rápido y le había golpeado en el rostro al otro chico. El inspector volvió a darme con la mano por segunda vez. A la tercera, reaccioné y la cosa empeoró. Yo tenía 10 años, cursaba el quinto  grado. Me refugié (no había embajadas, bromea) en la iglesia y me escondí durante la misa hasta que entraron y me sacaron de allí. Esa vez no me dieron las notas. Había blancas, negras y rojas, las peores eran las blancas.

-P. ¿Qué le dijo su padre? (Don Ángel era un rico hacendado)

-R. Nos fue a recoger a los tres hermanos, a Ramón, el mayor, a Raúl, que era el más chico, y a mí. No volvimos a aquel colegio. Ramón estaba encantado, porque a él ya le entusiasmaban las máquinas de la ganadería. Mi padre nos contó que el inspector le dijo que los tres éramos lo peor, los más “bandidos” del centro. Pero todo había sido una cuestión de honor. Yo había empleado la fuerza en un atropello contra mí. Y quería seguir estudiando. Aquellos días hubo tensión en casa, hasta que, harto por la situación, le dije a mi madre que le dijera a mi padre que o volvía a clase o quemaba la casa. Mi padre había enviado a Ramón a otro colegio y a Raúl a uno cívico-militar, donde, por cierto –a Raúl no le gusta que lo diga- una vez lo cogió en brazos Batista, yo vi esa foto. Pero a mí mi padre no me mandó a ningún colegio. Mis padres eran casi semianalfabetos. Mi madre sí quería que estudiáramos. Quemaría la casa, le dije. Yo estaba dispuesto a abandonar el hogar, por muchas comodidades que allí tuviéramos. La casa se quemó.

-P. ¿Lo hizo usted?

-R. No. Fue mi padre -me quedé mirándolo, creyendo que lo decía con ironía-. Mi padre era fumador y un día se quedó dormido. El fuego provocó un drama familiar.

-P. ¿Qué hicieron con usted?

-R. Me enviaron, por fin, a un colegio jesuita.

-P. Entonces, Raúl quedó fotografiado de niño para la posteridad en brazos del dictador Batista, al que ustedes echaron desde Sierra Maestra.

-R. Sí, a él no le gusta que se lo recuerde. Pero esa foto existe: general con general.

-P. ¿Cómo se ha sentido leyendo su propia historia familiar?

-R. Me he enterado de muchas cosas que desconocía. Ahora sé lo que sufrieron mis padres con lo que hacíamos los hijos. Ellos procuraron que no saliéramos engreídos por una vida demasiado confortable y nos enviaban a zonas menos cómodas para que sintiéramos algunas estreches. Particularmente, me vino bien esa escuela de la vida.  Mi padre era un potentado con sensibilidad social, le gustaba dar trabajo a la gente. Yo estaba confiado en que ellos, como trabajaban mucho, no estaban al tanto de mis aventuras políticas. Siempre he sido un aventurero. Al principio, no fue por motivos políticos, sino por el mero placer de la aventura. Me iba de excursión a subir montañas. Soy un buen tirador de fusil con mirilla telescópica. He llegado a dispararle a un plato de perfil a600 metros. Y no es cuento. Sí, he sido toda la vida un aventurero. A mí me nombraron general explorador antes que general del ejército, porque una vez, durante una de aquellas excursiones, el río creció repentinamente, y yo lo crucé a nado y tendí una cuerda y pudimos pasar todos. Me distinguieron porque decían que había hecho una proeza. Y pienso que lo que hice fue temerario. Porque lo prudente era esperar a que bajara el río y no poner en riesgo todas nuestras vidas.

-P. Se cuenta –interviene Martín Rivero- que una vez se tiró a unas aguas plagadas de tiburones y que usted dijo “caimán no come a caimán”. ¿Es cierto el episodio?

-R. La frase no es mía. Pero sí es cierto que una vez me arrojé a la mar llena de tiburones y dije esa sentencia, en realidad dije “tiburón no come a tiburón”. Después se ha descubierto que caimán sí come a caimán y que el tiburón es un animal muy inocente, al que el hombre le puede causar mucho daño.

-P. De manera que ha sido conciente al cabo de todos estos años de que sus padres sufrían por usted?

-R. Sí, sufrían por mis andanzas. Sufrieron lo del Moncada, lo de México, lo de Panamá… Lo del Granma. Pero nunca se metieron. Mi madre no se metió. Sufría…


Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?