Por qué no me callo. ¿QUÉ SÉ YO?

EL REY Y SUAREZ

 

 

-“Adolfo, te quiero pedir un favor. Acepta la Presidencia del Gobierno”, le pidió el Rey.

-“Ya era hora”, bromeó Suárez.

Así arrancó la historia democrática de España, tras la dictadura de Franco, un sábado, por la tarde, en La Zarzuela, hace 40 años. En ese introito del Rey Juan Carlos a Adolfo Suárez, el 3 de julio de 1976, se despegaban todas las dudas. Que el elegido no sería ni Areilza, ni Fraga ya era sabido, pues el Consejo del Reino ofreció, junto a Suárez, una terna en la que figuraban Silva Muñoz y López Bravo, sucedáneos prescindibles del franquismo hábilmente colocados por Torcuato Fernández Miranda, presidente de las Cortes y el Consejo, mentor de Suárez y leal al Rey, y el guionista de la Transición en la sombra. En las entretelas de la historia se ocultan las claves que desconocemos de una gran decisión. La del actual rey, hijo de aquel que abdicó hace año y medio, se aguarda con la incógnita de un trance, que en nada se parece a aquel que zanjó la dictadura, pero, en cambio, ambos son prácticamente idénticos en lo estético y hasta en lo conceptual. Nos jugamos mucho también ahora, este no es un período intrascendente, como enseguida vemos. El rey Felipe VI tiene menos poder que su padre, hace cuatro décadas, para designar al presidente, pero maneja más información que entonces y cuenta con fieles servidores del Estado que mueven los hilos para que el elegido no cuestione la soberanía territorial y no ponga en riesgo la recuperación económica ni su misma institución –la Corona-. Esta es la hora favorita de los ‘fontaneros’ subterráneos de la política, el ‘pentágono’ de las grandes ‘razones de Estado’. A lo largo de este último mes, parece cada día que pasa más evidente que Pedro Sánchez –la estela de un outsider en su partido que recorre caminos silvestres como un Robin Hood– no encaja en el perfil del ‘hombre del Rey’ para este momento.

 

Agota sus días también Mariano Rajoy, tras remontar la crisis económica, pero no la corrupción; aún con reservas por lo que parece para un segundo mandato, pero a todas luces abocado a días difíciles en tribunales e instituciones. Y quedan dos: Pablo Iglesias y Albert Rivera. El primero es un coyote de pelaje revoltoso, veloz, que caza por afición y disfruta de la vida salvaje. Ni concuerda con el hombre de Estado que busca el Rey, ni le importa, porque esa no es su ‘guerra’. En cambio, Rivera -36 años por 44 Suárez el día de aquella conversación- ha emergido estos días en las encuestas como la esperanza blanca del diálogo y no ofrece ninguna duda al Rey sobre sus intenciones en Cataluña, en Europa y en la Monarquía constitucional. No es del PP, ni del PSOE (estos accederían a la tercera vía, ni tú ni yo), los grandes partidos valedores de la democracia hasta ahora, sino de una organización todavía pequeña que gusta en los ámbitos influyentes y tiene aire renovador. Es el último invitado que entra en palacio y todos se le quedan mirando. ¿Es él? Si Rajoy da un paso al costado, finalmente, por conveniencia de Estado, y el PSOE articula  a tiempo una salida temporal a su crisis interna, Rivera podría ser el presidente de un Gobierno de coalición que haga la segunda Transición, con las leyes del cambio del consenso, los nuevos pactos de la Moncloa y las grandes reformas necesarias, con un respaldo de más de 250 diputados, que supera el 70% del Congreso. Quizá esta sea una legislatura más corta, no tanto como dos años, pero esa misma circunstancia recuerda a quienes piensan que Suárez debió retirarse tras una exitosa obra de ingeniería que se fraguo en poco tiempo: la Transición democrática. Un hombre de paso que queda para siempre en la Historia. Claro que hasta aquí hemos dibujado un cuadro de política ficción. No existe, que se sepa, semejante grado de generosidad en las cúpulas políticas españolas (sí en sus cuartos traseros donde conspiran los padres de las criaturas). Este es tiempo más de zarandajas, regates en corto, shows delante de las cámaras y política ‘tarantino’, bronca. Pero en la cabeza del Rey hijo está la memoria de aquellos días decisivos en que el Rey padre eligió al hombre adecuado en los momentos críticos de un país que se jugaba el futuro en los pasillos y despachos y acaso en las cloacas. Están sucediendo cosas demasiado gordas en España, en Europa y en el mundo como para no prolongar mucho más este tramo de entretenimiento poselectoral (que, en el fondo, es un ensayo burdo de campaña preelectoral entre quienes albergan deseos de nuevos comicios: PP y Podemos). Ni es broma el órdago catalán, ni las amenazas ultras que desestabilizan Europa, ni los temores de una nueva recesión que se apuntan en Davos por la crisis china.

marine le pen y donald trump

 

Si despertáramos de pronto en medio de la pesadilla veríamos que es cierto que existe Donald Trump en Estado Unidos, que Merkel se apaga y despunta Marine Le Pen en Europa y que un tipo de mofletes y mirada niña amenaza con pulsar el botón de la bomba H en Corea del Norte. Y pensaríamos, ¿entonces el mundo se ha vuelto loco?, y, como consecuencia, parte del electorado acaso sufra también algún estado de perturbación. No sabemos si todo esto es pasajero o no. No sabemos nada, nadie sabe nada a ciencia cierta, se habla mucho, se venden soluciones prodigiosas contra todo lo pasado y se opone lo desconocido, elevando a los altares quizá una nueva religión de lo nuevo que reluce sin desgaste y carece, por tanto, de bagaje. La salida a este laberinto no es fácil; desconfiemos de aquel guía que asegure conocerla. ¿La sabe el Rey? Quizá tampoco por ahora, a falta de días. Conviene restregarse los ojos de vez en cuando, abrirlos de nuevo y decir con Montaigne: “¿Qué sé yo?” Pronto lo sabremos.

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La Entrevista del Domingo de Diario de Avisos/ WLADIMIRO RODRÍGUEZ BRITO: “Creo que va a haber nuevas elecciones y un nuevo bipartidismo: PP y Podemos”

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Fotos: FRAN PALLERO

Por CARMELO RIVERO

En el paisaje político canario sobresale la figura de Wladimiro Rodríguez Brito, acaso el arquetipo de superación en una sociedad desigual. Cuando era un campesino batía récords en su isla, La Palma, como el mayor productor de tabaco y más tarde, en el Cabildo de Tenerife, siendo responsable de Medio Ambiente, plantó 10 millones de árboles, una acción que lo compara a la bióloga keniana Wangari Maathai, premio Nobel de la Paz tras reforestar varios países de África con 30 millones de especies a través de su movimiento Cinturón Verde. Con 73 años, este doctor en Geografía jubilado, hijo adoptivo de Tenerife y autor de una bibliografía imprescindible sobre agricultura y agua, no desiste de su empeño: hacer recapacitar al canario para que regrese al campo. En esas raíces sigue estando, a su juicio, la fuente santa en la que necesita beber Coalición Canaria (CC), el partido en el que milita desde que abandonó el PCE por “una agarrada con Anguita” y gracias a que Adán Martín le dio la oportunidad de trabajar en lo que más le gusta: la naturaleza y el mundo agrario. Hace ahora 30 años sufrió un paraguazo durante el debate en el Parlamento de la polémica ley de Aguas, uno de los dos conflictos -junto al universitario- más tensos de la historia de la autonomía. Pero en esta entrevista comienza relatando otras dos situaciones límite: el interrogatorio al que lo sometió en el tardofranquismo el siniestro comisario Matute, días después de asesinar a Antonio González Ramos, y el secuestro que sufrió a manos de centenares de vecinos que resolvió con una salida airosa.

-¿Cómo vivió el trance con Matute?
“Cuando Matute mató a Antonio González Ramos, me detuvieron en el Colegio García Escámez de La Cuesta, donde estaba de maestro interino. Llegó la Brigada Político Social con sus peugeots famosos y pretendía que echara a la calle a 36 niños que tenía en clase para llevarme, y les dije que no podía hacer eso. Pero fueron tajantes, ‘¡pa la calle!’. Uno de los niños sufrió un atropello porque las criaturas se vieron indefensas en la calle, y me llevaron detenido a las mazmorras del Gobierno Civil. Salvo un par de maestras de la Cruz Santa, los compañeros me dieron la espalda. Encerrado a oscuras, me interrogó el comisario Matute bajo un potente foco, con un policía que hacía de bueno y otro de malo, y él amenazándome físicamente. Fue la peor experiencia que he vivido en mi vida. Sucedió seis días después de la muerte de Antonio González. Me tenían fichado como militante del Partido Comunista. Sabían que había participado en una panfletada. Cuando he entrado después al Gobierno Civil, no puedo dejar de mirar para aquellas escaleras por las que me llevaron al cuarto tenebroso del que pensé que no saldría vivo”.

-¿Después lo dejaron en paz?
“Me seguían a todas partes. Yo buscaba calles con tráfico en contra para que no me siguieran en coche. En la Laguna, tenía un policía en la puerta de mi casa, que se metía conmigo hasta en el ascensor. Ana Polo, la abogada de USO, consiguió que por lo menos dejara de verlos. Jugaban al miedo. Fue poco antes de morir Franco”.

-¿Con la democracia todo cambió?
“Me pasó otro incidente desagradable. A mí me secuestraron en 2002 los vecinos de Vilaflor en el campamento Madre del Agua. Me vi cercado por unos 300 vecinos que vociferaban ‘¡Wladimiro, traidor!’, a los que el alcalde, José Luis Fumero, convenció de que yo era cómplice de poner allí las torres de Unelco. Habían sido movilizados para secuestrarme y encerrarme. Yo estaba con unos técnicos de Medio Ambiente y no quería ser rescatado por la Guardia Civil. Entonces, pasó algo curioso, tuve un debate con los vecinos. La dirigente de ellos, una maestra, me dijo: ‘¡Aquí matamos al marqués y ándese con ojo que usted puede correr la misma suerte!’. Y tuve una reacción de lucidez, le dije: ‘Sí, al marqués lo mataron aquí en Vilaflor, pero con las tierras se quedaron los de abajo, los de San Miguel’.Y eso a los de Vilaflor les hiere, porque fue verdad. El marqués era un déspota y lo mató un medianero. Le dije que yo no tenía nada que ver con las torres ni negocios turísticos en el Sur, y que algunas personas que les apoyaban sí, y terminé diciéndole: ‘Así que esto lleva el mismo camino que cuando sacrificaron al marqués’. Entonces, aquella mujer me dijo, ‘pues yo creo que usted tiene razón’. Y nos fuimos juntos a tomar café a Vilaflor”.

-Una última pregunta y dejamos la crónica de sucesos. ¿Por qué le dieron el paraguazo?
“El paraguazo que me llevé en la cabeza en el 85 fue porque no supimos explicar la Ley de Aguas y se vendió la idea de que, con mentalidad soviética, queríamos quitársela a los agricultores que habían hecho las galerías, cuando lo que pretendíamos era frenar la sobreexplotación y que las urbanizaciones turísticas desalaran agua de mar. Ahí nació Leopoldo Cólogan como dirigente agrario. En el llamado Pacto de Progreso de Saavedra no estuvimos afortunados en la comunicación y perdimos una oportunidad histórica. La campaña contra los llamados aguamangantes de la plaza Weyler fue injusta; habría algún pícaro y vividor, pero no se merecían aquel trato. La situación en Gran Canaria, con un serio deterioro de los acuíferos, era diferente a la de Tenerife y La Palma, donde no había mermas en los caudales y estaba en manos de pequeños agricultores. El PSOE se arrugó y no dio la cara, temeroso de perder votos. El día del debate en el Parlamento había mucha agresividad. Yo era una especie de cabuquero de la defensa de la Ley de Aguas, junto al director general, Manuel Caballero. Ya había recibido amenazas y ahí me pegaron. A mis padres en La Palma les decían, ‘están ustedes pagando acciones para unas galerías secas y su hijo va por ahí quitándole el agua a los que han invertido sus ahorros’. Ellos la habían pasado canutas, había épocas que se pagaba el recibo de la galería y no había conduto en casa para comer las papas. Mi padre era una persona consciente, pero a mi madre aquello le dolía”.

-¿Consigue captar algún fan para el campo?
“No he logrado sacar dos campesinos de mis propios hijos. Y estoy obligado a entenderlo. Pero no cejo en el intento. Eugenio Burriel escribió en 1981 que en tiempos de crisis se produce un retorno a la agricultura; pues aquí, en casi 10 años de crisis, no se ha cumplido la profecía del exprofesor de la Universidad de La Laguna en su libro Canarias: población y agricultura en una sociedad dependiente. Con el paro que tenemos, las 40.000 hectáreas cultivadas no aumentan, a pesar de que hay tierras, incluso en Lanzarote, donde el hombre cultivaba hortalizas en el jable que dejaba la marea en la Playa de Famara y que el alisio iba extendiendo por la isla. Pues eso está cubierto ahora de aulagas. Desgraciadamente, las vinagreras, las zarzas, los helechos, los hinojos y hasta el rabo de gato tienen la mayor expansión en mucho tiempo; posiblemente, las tabaibas ocupen la mayor superficie desde hace 500 años. Si no hay agricultores, esa vegetación prolifera con riesgo de incendios”.

-¿Por qué fracasa su proselitismo ruralista?
“Se ha creado un modelo social de aspirantes a funcionarios. Esta es una sociedad que está ordeñando el wasap todo el día. No es fácil hablar de agricultura a los jóvenes. La cultura del sacho es mirar a la tierra con cariño. Si un holandés está unido a sus tulipanes, cochinos y vacas, con orgullo, cómo entender nuestro desaire al campo. En mitad de la globalización, mundos pequeños como el nuestro viven acomplejados de lo local. Di una charla en la Escuela de Magisterio, con 90 alumnos, y cuando les dije que si encontraban un sacho en la calle del Castillo qué harían, una joven me dijo que explicara que era un sacho. Los maestros del siglo XXI”.

Wladimiro Rodríguez. | FRAN PALLERO
Wladimiro Rodríguez. | FRAN PALLERO

-¿Usted mamó de niño la llamada cultura del agua?
“Mi familia pagó recibos de galerías toda la vida. Yo nací en un pueblo de secano, Barlovento, que se quedó sin agua en el 48 y hubo que llevarla de Los Sauces para beber y lavar. Hoy es el pueblo de Canarias que tiene más agua por habitante (1.500 pipas/hora, una fortuna). Y eso se debe a quienes hicieron las galerías, como mis padres. Yo ahora participo en una, que es la más profunda de Canarias, la de los Tocaderos, en Barlovento (de 6.600 metros), que tiene más años que yo; en casa estuvimos pagando los recibos hasta la muerte de mi padre”.

-¿Por qué muchas galerías están siendo abandonadas?
“No ayuda nada el caso de Piedra de los Cochinos (Los Silos), donde murieron en 2007 seis excursionistas, cuya sentencia acabamos de conocer. Porque muchos directivos han cogido miedo a que un accidente acabe en lo penal y se han retraído. En Tenerife hay 1.000 galerías, 300 de ellas con agua (la que más da de Canarias es la de Vergara, que entra en Las Cañadas), pero ha habido derrumbes y no todas tienen gestión. Muchas veces, los nietos ni saben dónde se las dejó el abuelo. Las galerías requieren mantenimiento y están en sitios alejados, pero en La Corona Forestal de Tenerife, el mayor espacio protegido de Canarias con 400 kilómetros cuadrados, se ha prohibido que se hagan pistas de acceso, que eran básicas para acercar un compresor o lo que fuera en un todoterreno. En La Palma, sin embargo, no tendría que haber crisis económica, pues tiene más agua por habitante que ninguna otra isla, tierras y buenas comunicaciones. Lo que falla es el factor humano. Madeira, con menos recursos, lo tiene cultivado todo y viven 300.000 personas; La Palma, con 70.000 habitantes, sigue perdiendo población. En Tenerife es lamentable que tengamos canales de hace 70 años transportando agua para beber y algunos a cielo abierto”.

-¿Hay riesgo de sequía? ¿Cabe emitir un SOS?
“Riesgo, no, tenemos una sequía de las más duras que se recuerdan. El alisio no aparece por ninguna parte, ni el mar de nubes, que obligaba a cerrar Los Rodeos. ¿Un SOS? Claro que sí, estamos ante un serio problema del agua en galerías y pozos, tanto para el riego como para el abasto de la población. Si no llueve de aquí a abril, será grave. Hemos tenido un invierno malo que hipoteca el acuífero más de lo que ya estaba y, aunque desalamos una parte, dependemos en gran medida de las galerías y los pozos, no lo olvidemos. El agua es nuestro gran reto, así se veía en la cultura de nuestros queridos magos, en la que viví yo, en la que se hicieron las galerías”.

-¿Qué medidas demanda una alerta como esta?
“Tenemos que gestionar con el máximo cariño todas las galerías y los pozos, intentar aprovechar el agua que corre por los barrancos en invierno y empezar de nuevo a cerrar el grifo. Tenerife produce 170-180 millones de metros cúbicos de agua al año (desalamos 40 millones y el resto sigue siendo de galerías y pozos). Ahora en La Laguna se piensa que todo el mundo va a tener agua barata porque hay un pozo en Las Mercedes, y no hay que engañar a la gente. Estamos consumiendo 150 litros de agua por habitante y día de media, tenemos un problema y no podemos seguir cantando bajo la ducha. Hay que depurar aguas negras. Es un bien muy escaso, como se ha dicho en París. La cultura del agua y la tierra es una cultura de supervivencia”.

-¿Por qué usted habla así de claro y el discurso político no baja a ras de suelo?
“Es lamentable que ningún partido le diga a los cuarenta y pico millones de españoles y a los dos millones de canarios de qué recursos disponemos y qué hacemos con ellos, algo tan sencillo y básico. Hacer surcos no es cosa de poetas. Es cultura del esfuerzo”.

-¿Cuántos árboles plantó?
“Calculo que unos 10 millones. El Cabildo de Tenerife compró más de 30 millones de metros cuadrados de tierra y plantamos pino canario y monte verde en las zonas de alisio. Buenavista y Fasnia tienen monte público gracias a ello. Hoy uno mira desde la autopista del Sur y puede ver espacios verdes que no existían. Son esas cosas positivas que da la vida y que uno ha tenido oportunidad de haber participado en ellas. Y con ellas trato de convencer a mis hijos y a los jóvenes de que el campo es futuro, no sinónimo de atraso, y hay posibilidades de ese futuro en Canarias”.

-¿Dar la espalda al campo es un pecado nuestro o la tónica general?
“Ahora estoy leyendo mucho sobre el mundo saudí y los emiratos árabes, y llama la atención que están comprando tierras en California, además de África, para cultivar. Granjeros norteamericanos se quejan porque exportar alfalfa desde la cuenca del Colorado para los árabes es exportar también agua. Los árabes mantienen sus vacas en el desierto con alfalfa de California. Y aquí somos más listos y abandonamos las tierras en aras de una dependencia del exterior casi absoluta. Está bien que hablemos del cierre del anillo insular, pero también de esto y de depurar las aguas negras. ¿Cómo se puede entender que estemos importando papas, que haya papas de Ucrania en Canarias? Hay que poner aranceles a una serie de cosas que están viniendo de fuera y defender la producción local. Hay que producir para el autoconsumo. Podemos producir casi todo, excepto cereales. En una gran parte de productos podemos aspirar a ser autosuficientes. La cabaña ganadera nuestra ha desaparecido, y ahí está la enorme labor de Pedro Molina. Los pueblos se han quedado sin vacas que den leche. Con la Ley de Protección Animal te amargan la vida si quieres tener un gallinero o una simple cabra; casi están exigiendo un jacuzzi para tener una granja de cochinos. Eso indica la ñoñería que hay en esta tierra. Con las leyes en la mano, lo que hice en las cumbres, plantar pinos con una retroaraña, ya no se podría hacer”.

-Electoralmente, usted era el romántico perdedor.
“Seguramente soy el candidato que a más elecciones se ha presentado en Canarias y que, en efecto, más ha perdido: a las alcaldías de Santa Cruz y La Laguna, al Senado por La Palma y al Congreso. Hasta que en el 91 logré entrar en el Cabildo por ICU con Melchor Núñez”.

-Cuando su casa era el Partido Comunista.
“Me afilié estando en el colegio San Fernando de La Laguna, que dirigí después de Saavedra. Cuando lo planteó Santiago Carrillo, me costó entender el eurocomunismo. Juan Carlos Alemán era leninista. Yo soy de la generación que mitificó a la Unión Soviética”.

-¿Por qué le pusieron Wladimiro?
“Mi padre, que era un rebelde y había conectado con los comunistas en Cuba (el partido que fundara el palmero José Miguel Pérez), tuvo el coraje, después de pasar por la cárcel, de llamar a su primer hijo Wladimiro en honor a Vladimir Ilich Lenin, nada menos. Como no era un nombre de santo, me puso delante José. Yo era un admirador de las revoluciones que se estaban haciendo en el mundo, de Amílcar Cabral, Lumumba, Fidel Castro… Lo del Stalin represor me costó digerirlo. Habíamos mitificado su victoria sobre Hitler. Después vimos lo de Ceaucescu y en el 83 Cuba me descorazonó”.

-¿Qué le llevó a dejar el partido?
“El sectarismo de gente que se llamaba de izquierdas, pero vivían como si fueran de derechas, alérgicos al esfuerzo. Y también me di cuenta de gente de derechas que era solidaria. Los del partido eran teóricos, que en las elecciones enramaban los coches con hoces y martillos, pero no bajaban al surco. Había mucho niño de papá. El 23F me fueron a buscar para escondernos en una cueva de Arico. Yo tenía una niña recién nacida y vi a una madre llorando y me quedé. Aquella noche, compañeros del partido a los que llamamos se esfumaron. Los que estuvimos en la sede, en la Rambla de Pulido quemando papeles y montando guardia frente a Capitanía, éramos muy pocos. Ahí me di cuenta de que había mucha palabrería. Milité hasta la etapa de Julio Anguita. Mi agarrada con Anguita fue porque me decía que los problemas de Canarias eran los mismos que los de Andalucía. Por ahí no pasé y me hice nacionalista”.

-¿Cómo fue ese viaje?
“Teníamos discrepancias con el sector de Pepe Mendoza en Las Palmas, y en esas, un buen día Adán Martín me preguntó si iba a votar los presupuestos con ellos. Le dije que dependía de si aceptaba algunas de nuestras propuestas, y le planteé una desaladora para las aguas negras de Santa Cruz en Las Galletas, un par de obras más y, sobre todo, la balsa de Trevejo, en Vilaflor, una obra preciosa que no se ha inaugurado por culpa del Ayuntamiento. Adán me sorprendió con un sí y me ganó. Él era una persona muy práctica. Yo para entonces me había convencido de que no se podía seguir teorizando en la izquierda y perdiendo el tiempo”.

-¿Entrar en CC fue cambiar de bando?
“Entré porque la realidad desmontó mis prejuicios. Vi que eran gente que resolvía los problemas. Carlos Marx, cuando habla de la distribución de la riqueza, hay que pensar en qué sociedad estaba. Pero para distribuir riqueza hay que crear riqueza. Adán aceptó las condiciones que le puse. Ya para entonces José Carlos Mauricio, el timonel, en el lenguaje de Mao,vio que en las Islas un planteamiento cerrado de izquierdas no iba a ninguna parte, sin la clase media. Otra cosa es que eso no lo hemos homogeneizado. Confieso que cuando llegué al Cabildo, pensaba que los de ATI eran unos señoritos y que estaban para defender sus intereses, y vi que no, que tenían un compromiso y ganas de trabajar en cosas que me preocupaban: las balsas, el problema del agua. Aquí se hizo una obra pionera en España, la tubería de fundición de Santa Cruz a Las Galletas para regar con aguas depuradas. Eran obras que yo admiraba. En el Cabildo viví la política del trabajo, no de la teoría. Fue una época de recursos. Adán me entregó un cascarón vacío, Medio Ambiente y Paisaje. Lorenzo Dorta era el consejero y yo el medianero de Lorenzo. Descubrí que Miguel Ángel Barbuzano (un personaje muy interesante) había comprado varias fincas en Arico, que estaban abandonadas, y encontré que tenía dónde trabajar y era un tema que me gustaba. Adán y Melchior me apoyaron mucho”.

-¿Visto lo visto, quién gobernará? ¿La izquierda o la derecha?
“Si hay elecciones, habrá un nuevo bipartidismo: PP y Podemos. Si al PSOE tal cosa le genera nerviosismo, debe esforzarse para que no haya elecciones y facilitar un pacto. Tanto el de izquierdas como la gran coalición son difíciles. Un país con el déficit coge dinero prestado, y un país endeudado tiene una espada de Damocles, que es la prima de riesgo. Si nos ven con tensiones internas, el que presta a gente que tiene problemas le cobra más caro los intereses. Nadie está hablando en serio. Tampoco el PP cuando dice que las cosas van bien económicamente y lo otro es Grecia. Este país se ha desarmado económicamente. Cataluña habla de tener un cantón y sus empresas se van por motivos fiscales. Hay que ver el daño que ha hecho la corrupción, pero es un espejismo pensar que si no hubiera habido corrupción, estaríamos viviendo en Jauja. Creo que va a haber nuevas elecciones y veo un empobrecimiento galopante de la vida política”.

-¿Usted, que pertenece a CC, qué porvenir le augura?
“En estos momentos faltan líderes. Yo creo que Fernando Clavijo es un líder, pero está muy solo. Ana Oramas ha sufrido la erosión de estar en un sitio donde no se podía conseguir nada: Madrid. La gente se ha vuelto muy pragmática. Si no traes nada no te apoyan. No hay una cultura reivindicativa y echo de menos un debate en la sociedad canaria sobre para qué sirve el nacionalismo. A mi juicio, tiene que defender las cosas de la tierra, lo pequeño, lo local, lo nuestro, lo de siempre, con un marco de ideología. Si la gente percibe que no le resuelves los problemas como partido, te deja de votar. Hemos descuidado a los jóvenes y las escuelas. Y hemos perdido arraigo. No hay que pretender una Anaga para pasear, sino donde los campesinos vivan, y si tomamos un vino con unas papas arrugadas, borrallas o batatas cultivadas allí, ser conscientes de estar defendiendo una manera de vivir en el territorio. Eso también es nacionalismo. Y cada vez los turistas buscan más nuestras raíces. En los mercadillos del agricultor, los que compran son extranjeros. ¿Y quiénes valoran más las cosas de la tierra? Los de fuera. Pero hemos dejado hasta de poner música canaria. La música nos dignifica. ¿Qué le pasa a CC? Que se ha despegado de la tierra y se ha urbanizado. Y si seguimos así, estamos perdidos; ese no es nuestro camino”.

-¿Cuál es?
“El nacionalista ha dejado de crear, de producir. Nos hemos quedado en el cascarón de la canariedad. Estamos sin los pies en la tierra y podemos quedarnos en tierra de nadie. Cuando vienen los centralistas, incluidos los de Podemos, con un lenguaje colonial, ¿cómo van a ir con el discurso de Madrid al campesino conejero que ha sido capaz de hacer de un desierto una isla desarrollada? Estoy hablando de una crisis de valores. Mi generación ha deificado la tecnología frente al mundo tradicional. Estoy convencido más que nunca de que hay que mirar para atrás, fomentar la formación profesional y abanderar la cultura de la tierra”.

-¿Es verdad que a sus hijos, de niños, les prohibía beber Coca Cola?
“Sí, yo les decía que no había que consumir Coca Cola y ellos me respetaban, pero esas cosas no se pueden imponer, porque el marco en el que se crían es el que es”.
-¿Se considera ecologista?
“Sí, ser ecologista es intentar mantener la vida en un equilibrio entre la naturaleza y el hombre, sabiendo que el hombre ha tenido que alterar la naturaleza para que vivan 7.000 millones de seres en el planeta. Soy sensible a los hallazgos sanitarios de la OMS sobre la carne y el cáncer, por ejemplo. Yo soy de los que sulfaté cultivos con Furadán, un veneno peligroso. La ignorancia es increíble”.

-¿En qué se equivocó la autonomía?
“Ha creado algunos espejismos. Que la Prestación Canaria de Inserción (PCI) tenga más presupuesto que la Consejería de Agricultura no me da ninguna satisfacción. Hay que ayudar a las familias que lo pasan peor. Pero hay personas apuntadas a lo que yo llamo la sopa boba. Gente con edad y salud para trabajar. Y a esos no hay que dar ayuda sino trabajo. Igual que hay bancos de alimentos, hay que crear bancos de guataca o de sacho. Yo propongo que a muchos parados incluidos en las listas de la PCI se les dé un pedazo de terreno y un sacho para que lo cultiven. Hay mucha tierra abandonada que limpiar, y espero que Fernando Clavijo saque adelante una ley del suelo menos burocrática, donde la Cotmac deje de ser un cónclave de pontífices del territorio”.

LAS FINCAS DE LA INFANCIA
El año que volvió a ser el mayor productor de tabaco de La Palma cargó un camión con 80 quintales de 50 kilos. El representante de la empresa Rumbo con el que llegó a un acuerdo le pagó en efectivo y lo invito a almorzar. Wladimiro había pasado un año de dedicación intensiva, las 24 horas del día, en la finca de la Cuesta de Barlovento, junto al Faro de Punta Cumplida, que le cedió don Crispiniano de Paz, el farmacéutico de Los Sauces, que había sido compañero de prisión de su padre en Fyffes. “Yo nací con un defecto en el brazo izquierdo, pero cogía el sacho y el pico con las dos manos. Era mi pasión, no salía de la finca y mi familia me ayudaba a ratos. Pero ese día conté el dinero, resté lo que tenía que pagar de guano, y me llevé una gran desilusión”. No alcanzaba el jornal base diario, que era 36 pesetas, y decidió dedicarse a otra cosa. Jorge Coder, un profesor que reclutaba por entonces en Santa Cruz de La Palma alumnos de nocturno, testó al aspirante, y lo animó a matricularse: “Haz tres años de Bachillerato en uno solo y verás que lo sacas”. Y así fue, con 22 años se metió a estudiar y en poco tiempo el campesino que había vivido pegado a la guataca en su Barlovento natal, ordeñando las vacas y cabras de la familia y cultivando la tierra, cambió de rol. Antes de licenciarse en Geografía, peregrinó por la escuela agrícola de la Laguna y la de industriales de Las Palmas, y se desanimó. “Eran escuelas para señoritos”. Con una beca empezó a estudiar en Madrid perito agrícola; vivió un año en el mismo piso con Braulio, que opositaba a oficial de prisiones. “Nos entendimos muy bien, pero éramos dos mundos; él estaba siempre de fiesta tocando con la guitarra y yo pegado a los libros”. Después, regresó a estudiar Magisterio y Geografía. Padre de un ingeniero aeronáutico (director del aeropuerto de Jerez) y de una bióloga, durante cuatro décadas ha sido profesor universitario en La Laguna, ha escrito ocho libros y departido en múltiples foros -como en esta entrevista- sobre su quimera favorita: acercar a los jóvenes al campo, ese viaje de vuelta que él ha hecho tras jubilarse, para sembrar las fincas de la infancia en La Palma. La travesía personal de Rodríguez Brito, de campesino a estudiante tardío y profesor universitario, no contradice ese apego a la tierra, que alimentó con Telesforo Bravo y su maestro, Leoncio Afonso. Este hijo adoptivo de Tenerife, doctor en Geografía, que fue consejero del Cabildo tinerfeño durante dos décadas y responsable de Medio Ambiente y Paisaje, es un claro caso de éxito de la sociedad rural; el mayor de tres hijos de una familia humilde, fue capaz de cruzar la puerta de la Universidad y abrazar la vida académica, entre las élites laguneras, sin traicionar sus orígenes de agricultor y el compromiso político que heredó de un padre represaliado por la dictadura. “Mi padre fue un emigrante a Cuba, que vino en el 35 a ver a la familia, lo pilló la guerra y lo encerraron en Fyffes, en Gando y en los barcos flotantes de Santa Cruz de Tenerife hasta el 41. Nunca quiso contar nada, yo me tuve que enterar de todo por fuera”. Era hombre de campo. En Cuba, donde se implicó políticamente, cuidaba ganado cerca de Rancho Boyeros, en La Habana; tenía inquietudes y le gustaba leer, en Fyffes se unió al grupo de los intelectuales de izquierdas: Juan Rodríguez Doreste, José Padrón Machín… Y era anticlerical, por la mala fama de los curas represores de la etapa del general Dolla, pero respetaba la profesión de fe de misa de su mujer. Cuando las galerías dieron agua en Barlovento y se anunciaron las ayudas de Franco para las sorribas, él se negó a recibirlas, y su hijo, Wladimiro, pidió créditos para trabajar la tierra. Fue un hombre clave en la historia de las galerías de La Palma. Se llamaba Lucas Rodríguez y vivió 98 años. Mercedes, la esposa, también fue longeva: murió a los 92. “En el pueblo antes se vivía más. Era cómo se comía y cómo se trabajaba. En casa nunca tuvimos un mulo, había que cargar al hombro. Cuando vi a Carolina Bescansa con el bebé en el Congreso, pensé en mi madre con el ganado, un feje con hierba o leña a la cabeza y el niño en los brazos”.
Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión 1 comentario

Por qué no me callo. LA VERDAD DE LAS MENTIRAS

 

Puzle de líderes sin solución./revistagq.com

Puzle de líderes sin solución./revistagq.com

 

Cada vez que alguien habla, no siempre está diciendo exactamente lo que piensa. Uno tiene esa fundada sospecha de la falacia ordinaria. A partir de lo cual, cabe interpretar que el interlocutor puede estar, incluso, contradiciéndose no necesariamente por instinto embustero, o que use palabras equivocadas, no siempre logramos dar con las más precisas. Pues hay que ser benévolos hasta con quien nos tima, por si nos estima. Dudo siempre que oigo a alguien si dice la verdad, y no me complace estar prevenido. Ni siquiera me animo a reprochar la mentira descubierta; transijo, la acepto como tantas conductas anómalas que se vuelven comunes. En las redes sociales lo llaman ‘fake’ (falso) y se quedan tan campantes: es algo admitido, hasta cierto punto, como género: la falsa noticia, el montaje, subvertir la realidad. La mentira domina el lenguaje político cotidiano. La mentira –no aquella mentira piadosa que aprendimos a consentir y a veces a practicar con indulgencia-, el engaño sistemático, es una práctica de éxito en las actividades públicas. Y en la cultura emergente, junto a la banalidad del mal que proclamó Hannah Arendt –no sin discordia y bulla-, se ha instalado, acaso de modo definitivo, una banalidad de la hipocresía. (Añado la banalidad de la noticia, que la vuelve hipócrita, encubridora; tenemos dos ejemplos: priorizar las rastas de Alberto Rodríguez o el bebé de Bescansa a la relevancia informativa de la elección del presidente del Congreso, Patxi López.) Hay mentiras de grueso calado que ganan terreno.

Alberto Rodríguez, diputado tinerfeño de Podemos, el primer día de legislatura,

Alberto Rodríguez, diputado tinerfeño de Podemos, el primer día de legislatura,

 

Nos venimos repitiendo que en Europa corren vientos de cambio y regeneración, y resulta que lo que crece es la ultraderecha, la xenofobia y la intolerancia. Más carcas, imposibles. ¿Dónde el nuevo aire renovador? Hasta el punto de que en Francia, la derecha y el socialismo, democráticos, se ha conjurado contra Marine Le Pen. Comprendo que para un ciudadano es harto difícil descifrar la verdad encriptada en los mensajes políticos. ¿El líder miente aposta o la mentira es método y estrategia? ¿Es legítima, en su caso, o reprobable? Creo que 2016 va a ser un buen ejemplo de año falsario en España si se sigue la tónica de las declaraciones tras la constitución de la mesa del Congreso. La evidencia de un pacto a tres bandas entre PP, PSOE y C’s a través de interlocutores válidos ha abierto el melón de la mentira. Ahora mismo se sostiene, en ciertos ámbitos bien informados, que entre los dos grandes partidos están conversando portavoces extraoficiales sobre la gobernabilidad.

El bebé de Carolina Bescansa, diputada de Podemos.

El bebé de Carolina Bescansa, diputada de Podemos.

 

El líder máximo del PSOE, Pedro Sánchez –y el secretario de Organización, César Luena: “no aceptaremos el abrazo del oso”- reitera, impertérrito, su determinación a pactar con Podemos y fuerzas variopintas por determinar –desde los secesionistas a Albert Rivera-, en tanto unas voces de su partido lo secundan por viable y otras disienten considerando que eso es querer asar la manteca. ¿A quién creemos? ¿A los negacionistas o a los negociadores? ¿A los nuevos líderes o a quienes permanecen en la sombra preparando un ‘borrellazo’? ¿Y quién es el partido? Como en la Iglesia, donde el Papa reina pero no gobierna, porque el cónclave no es de su misma cuerda, el PSOE proyecta la imagen de que Sánchez tiene limitados los poderes por el comité federal. No hay pruebas de que Sánchez mienta, pero los pactos tripartitos urdidos por el PSOE en Cataluña le dejaron mala memoria. De ahí que algunos círculos del socialismo temen conteniendo la respiración que a Sánchez le salga la jugada y logre un pacto de birlibirloque con quien le roba la tostada más las adhesiones que procedan. ¿Va en serio o es puro tacticismo? (Se da otro epifenómeno en la nueva política española: el líder socialista admite que tiene una doble agenda para atraer a Podemos y a C’s, como si se pudieran desdoblar los principios a la carta, que sugería Groucho Marx.)

Carles Puigdemont, nuevo presidente de la Generalitat.

Carles Puigdemont, nuevo presidente de la Generalitat.

 

Duran Lleida renuncia al timón de su partido, Unió, tras el fiasco del 20 D, y hasta en Taiwán –cuyo statu quo es la Cataluña de China ideal para la empanada de Puigdemont: ni independencia ni autonomía hasta más ver-, dimite el líder del Kuomintang, tras perder las elecciones. En España ha pasado de nuevo ese síndrome característico de la noche electoral: nadie admite la derrota. A juzgar por las apariencias, ganó la impostura, a excepción de Rivera, el más comedido –que asume un papel vehicular de diálogo entre partes-: Pablo Iglesias ganó, o eso dicen sus ademanes; ganó Sánchez, que abandera la alternativa y concluye que el voto fragmentado, ese cubo de Rubik, lo tiene resuelto: el ciudadano quiere un cambio de izquierda en torno a su figura. Rajoy se desgañita recordando que el que ganó fue él, pero a decir verdad con escaso eco mediático, una circunstancia muy futbolera, por cierto, que se ha trasladado al periodismo político. En la prensa futbolística, como se sabe, ha sido abolida la figura del periodista independiente, que juzga o informa sin banderías. Se consiente mal ese residuo del ‘viejo periodismo’ de querer ser objetivo. En fútbol, ni hablar. Y ahora en política, tampoco. Presiento que los dramaturgos de Podemos ya han escrito la farsa que más les conviene: alargar la intriga hasta que baje el telón y haya elecciones de nuevo. Y si entre PP y PSOE –Ciudadanos se da por sentado- cabe ese abrazo de osos que ahora repudia Luena, el contrato sinalagmático in extremis, sabremos entonces qué escribían aquellos fontaneros de que hablaba antes mientras los jefes disimulaban bajo los focos. Teatro o no, en política, la mentira tiene patas largas, y lleva su tiempo conocer la verdad. Para entonces, nadie se dará por aludido. Ni el que asó la manteca.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

La Entrevista del Domingo de Diario de Avisos/BRAULIO: “Se ha repartido mucho folklorismo, pero no se ha repartido nacionalismo”

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Por CARMELO RIVERO

A Braulio, el cantante que disputó con éxito el mercado latino de los Estados Unidos y a quien Julio Iglesias llegó a ver como un rival suyo, le recuerdan siempre el escándalo que desató con la publicación de su Canto a Canarias a finales de los 70 y, en particular, su tema Mándese a mudar, dirigido a los “peninsulares arrogantes” tildados de godos, entonces,cuando en las Islas hervían consignas del estilo “¡godos, fuera!” o, con ánimo revanchista, “¡canario, escoge tu godo!, en plena olla cubillista. “Yo nací y moriré nacionalista”, afirma en su pueblo, Santa María de Guía (Gran Canaria), tras regresar por unos días y antes de emprender una nueva gira americana. Sin embargo, ahora que España vive en estado de shock la amenaza de independencia de Cataluña, aclara: “Nunca he sido independentista, porque tengo dos dedos de frente”.

Sobran las palabras. Con esta canción, hace 40 años, representó a España -formalmente, a TVE- en Eurovisión,tras ganar el voto de la audiencia, que en 1976 lo prefirió a él por correo. No fue su mejor noche aquella en La Haya, pues acabó decimosexto de dieciocho participantes, pero solo acababa de empezar una carrera que iba a tener largo recorrido, cuyo mayor éxito es haber cumplido 70 años con la voz intacta y sentido del humor. “Sigo cantando en el mismo tono, y una amiga me dice que la voz es lo que mejor conservo”. Al debutar, en el Festival de Benidorm, le pidieron que se cambiara el nombre -Braulio les sonaba rural- por el de Tony García, pero, por suerte, ignoró el consejo.
El autor de Patria canaria, el himno que no fue,recuerda que él sugirió al Parlamento la elección del arrorró como tema musical y elogia la letra de Benito Cabrera. “Sigo pensando que es fabuloso, pero le falta un arreglo más vibrante y emotivo que le dé fuerza”.

-Ahora se habla de nacionalismo, canario y catalán, y usted es un referente musical como autor del polémico Canto a Canarias y de esa canción que abrazaron los nacionalistas.
“Pero la realidad es que Patria Canaria se la canté primero a Jerónimo Saavedra, presidente socialista, y la letra dice que la patria es ‘un sueño sin bandera’, yo no quería hacer un canto de banderías. Pero él me dijo que le había encargado el himno a Falcón Sanabria. Después, lo escucharon los nacionalistas y lo apoyaron. Mi amigo Chago Melián contribuyó a que se popularizara. Es un tema que me nace de dentro, porque la España peninsular yo no la conocí hasta los 18-19 años, y a la edad en que se forja la identidad de uno, mi patria era Canarias. Mis referencias eran estas, las de mi madre. Por tanto, mi patria es donde me cantaron el arrorró”.

-¿A caballo de América y Canarias, su modus operandi, qué diagnóstico depara el 20 D al nacionalismo?
“Me he quedado preocupado. Coalición Canaria por un lado y Nueva Canarias por otro… Esa división no es buena. Acabo de estar en Fuerteventura y el 70% de la población es foránea. Eso representa la muerte del nacionalismo. Algún partido no tenía candidatos canarios porque solo hay un 30% que les podría votar. Y me inquieta cierto nacionalismo ultramontano que quiere hacernos aprender el tamazigh. Algunos independentistas han llegado a amenazarme. ‘Braulio, ándate con cuidado que a cada cerdo le llega su San Fermín’, me dijo uno, y le tuve que corregir, habrás querido decir su San Martín. Todo esto es una pena. Pienso que una fuerza nacionalista seria, con gente acreditada, de las universidades, y profesionales con credibilidad, está por nacer. Y sería maravilloso. Yo creo que no se ha sabido profundizar en el famoso hecho diferencial. Se ha repartido mucho folclorismo, pero no se ha repartido nacionalismo. Hay gente que entiende que, con que le den una dotación a cuatro viejitos para que se compren los trajes y los timples y hagan una agrupación, ya han cumplido. El trabajo es otro. No se nos ha enseñado nada en la escuela. No se sabe nada. Yo mismo no tengo ni idea. Yo lo único que sé es que tengo un sentimiento nacionalista, que a veces me produce dolor, cuando veo cómo se han hecho las cosas y cómo no se han hecho. Necesitamos un partido fuerte que luche por lo de aquí, porque, si no, siempre tendrán un problema que atender antes en Extremadura, y encima nos dirán aquello ‘¿de qué os quejáis?’, piensan que somos afortunados. Lo que temo es que rebrote el jodido insularismo”.

-¿Cree que ese es el peligro que asoma?
“Sin duda. Nos lo insuflan desde fuera y luego nosotros nos partimos la cara. Es una de las cosas que más nos ha fastidiado, ha sido una sangría continua. En Canarias,primero se sienten canarios y después españoles, pero a la hora de votar, lo hacen al PP. El pleito insular es algo que se fomenta mucho en el fútbol. Me entristece ver en los derbis, que, cuando el Tenerife y la Unión Deportiva Las Palmas se visitan,las aficiones son escoltadas”.

-¿Y el pleito catalán qué le parece?
“Si el trasfondo no fuera económico, me gustaría más. Pero es el que es. Ha habido errores a la hora de abordar ese conflicto en términos de solidaridad. Y vuelvo al fútbol. Creo que la fricción Madrid-Barcelona ha perjudicado, ha creado fobias y sentimientos de rechazo”.

-¿Usted se mandó a mudar a Estados Unidos porque le cerraron las puertas cuando editó el Canto a Canarias?
“En el 83, cuando decidí irme a empezar de nuevo, después de diez años en España, era mi única opción, ya que allí había sonado mi música y tenía alguna probabilidad. Aquí ya no podía esperar más, no solo por la polémica del Canto a Canarias, sino porque el gusto había cambiado y llegaba la música new wave. La balada estaba arrimada. Yo me acababa de divorciar. Y en efecto hubo cierto tipo de represalias por el Canto a Canarias, que saqué en el 79. La gota que colmó el vaso fue que un político de mi tierra me quisiera contratar gratis para poder pagar a Raphael y Rocío Jurado. Y ya no aguanté más. Eso era muy de aquí”.

-Comprenderá que el Mándese a mudar (“lárguese de aquí,/busque otro lugar/y olvide mi tierra,/¡pa usted se ha acabado/la hospitalidad!”) fuera una canción que escandalizara.
“Sí, fue fuerte. También había otras más amables en el disco, como Tenerife o Mujeres las de mi tierra. En Mándese a mudar yo quería denunciar al peninsular arrogante que venía en plan colonialista. Eso, por suerte,ha ido cambiando; de vez en cuando aparece alguno, pero godos quedan pocos. Para las islas mal llamadas menores, ahora los godos son los de las capitalinas”.

-¿Qué fue lo más desagradable que le pasó por esa canción maldita en aquel momento?
“Me condenaron al ostracismo. Gente que era asidua mía no me dirigían la palabra. Y hubo una pequeña agresión de una señora en un club. Puse tierra de por medio”.

-Que, en realidad, fue mar de por medio.
“Exacto. Me fui a América”.

-Y se le cayó un techo encima, según me contó en cierta ocasión.

“¡Ah, sí!, eso fue en el Waldorf Astoria. Llevaba poco tiempo allí. Es el hotel de más tradición en Nueva York. Ese día me había distinguido la Asociación de Cronistas del Espectáculo como el mejor cantante masculino del año (1987). Yo estaba durmiendo tranquilamente, y a las 8 de la mañana empezó un barullo en el piso alto. Me fui al baño a llamar a Recepción, y en ese momento cayó un trozo de techo justo donde yo había tenido puesta la cabeza. El operario me preguntó, “¿le pasó a usted algo?”, y yo fui tonto -hace falta serlo para no haber aprovechado esa circunstancia- y le dijo que no. Hoy me hubiese dado un golpe contra la pared. Es una broma. Me cambiaron de habitación y me regalaron una tabla de quesos y unos vinos como compensación. El de la compañía de discos, cuando vino a buscarme, me dijo, tú me lo dices, yo te pego cuatro trompadas y reclamas como mínimo medio millón. Ahora ya tienes la cultura americana de la indemnización. Pero yo era un pardillo. Y dije, ‘no, tranquilo, no pasa nada, estoy bien”.

-Acaba de llegar y ya se vuelve a América.
“Vine a pasar unos días y este fin de semana me voy a hacer una actuación rápida, una fiesta privada en República Dominicana. Ya en febrero haré una gira; febrero es el mes de nuestra zafra, el mes del amor (el 14, día de San Valentín). Vuelvo a República Dominicana y salto al norte, a Nueva York, Boston, etc. Sigo haciendo giras. Acabo de hacer tres actuaciones en dos días: en Nueva York, Nueva Jersey y Massachusetts. Pero me he impuesto otro tempo, porque, oye, ya son siete décadas. Seguramente, ese va a ser el título de mi próximo disco”.

-¿Y cómo lleva la balada de 70 años “a la grupa” de esta moto?
“De maravilla. Con una gran serenidad. Siempre hay algo que te solivianta un poco. Pero uno a esta edad pone otra marcha, y me digo que hay que disfrutar de determinadas cosas. Primero, del hecho de estar vivo. Al chico que me dirigió la banda en octubre le dio un derrame cerebral. Tenía un aspecto súper saludable y una sonrisa permanente, era un hombre fuerte, no te lo explicas. Como decían en el campo, para morirse solo hace falta estar vivo. En mi pueblo había una anécdota. A uno que era muy conocido se le muere su mejor amigo, y estaba en la puerta de la casa haciendo una jaula de pájaros con caña, y le dicen, ‘¿pero, hombre, no va a ir al entierro de su mejor amigo?’, y contesta: ‘coño, ¿y él va a ir al mío?”.

-¿Cómo se siente físicamente?
“Si me dejan, hago hasta ballet clásico. Cuando algo pasó hace dos décadas, suelo decir: hace 20 años y 30 kilos”.

-Y todo empezó en la rondalla de Chanito el Practicante…
“Sí, señor, el Practicante”.

-¿Tocando el timple, no?
“Tocando el timplillo. A mí me dio clase el afamado Mireles, que era barbero y enseñaba timple. Yo no sé por qué siempre entre los barberos había grandes músicos, uno tocaba el laúd, otro la guitarra… En las barberías se gestaba la mayoría de las agrupaciones”.

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-¿Cuándo el timple cedió su lugar a la voz?
“Yo mandé una canción al Festival del Atlántico del Puerto de la Cruz, en una sección destinada a ensalzar las bellezas del Puerto y la Isla. Y el padre Adán, el cura guapo, me la transcribió. Vino a cantarla Cristina, la de los Stop, de Tres cosas hay en la vida. Yo había estado en pequeños festivales locales desde el 71, pero esa fue mi primera incursión internacional. Dos años después envié otro tema, A mi guitarra, con la misma intención, al Festival de Benidorm. Para entonces estaba en Inglaterra cantando en un restaurante de la cadena Trattoria Portofino, mi función era amenizar para que los turistas comieran y bebieran. Pero la persona que iba a cantar mi canción, al final no podía ir, y cuando me preguntaron, ‘¿y quién va a cantarla?’, los compañeros me animaron, me hicieron creer que iba a ligar como un loco, aunque luego no me comí un rosco, y dije, pues yo mismo. ‘¿Usted canta?’, me preguntaron, y dije, sí, yo estoy cantando en Inglaterra. ‘¿Y cómo se llama usted?’ Braulio García. ‘Pues vaya cambiándose el nombre, porque ese no sirve’. Braulio les parecía un poco rural. Querían que me llamara Tony García. No les hice caso”.

-¿Vivía en Inglaterra a saltos, como se hacía entonces?
“Sí, iba en mi Seiscientos, que nunca me dejó tirado. Una noche de boncho lo cambié sin querer por un Aston Martin. Me sirvieron gin tonics, que yo no sabía lo que era, y, al día siguiente, me fue a buscar el propietario del Aston Martin, que me traía el Seiscientos para que le devolviera el coche y la novia, que se había venido conmigo sin enterarme ni tocarla, pues yo no estaba en condiciones. Era una historia de celos entre ellos dos. El mejor coche que he tenido era aquel, que me llevaba a Londres vía España y Francia. La verdad es que al principio yo solo me veía cantando en restaurantes Cuando calienta el sol, hasta que me tocó la varita del destino. Fue ir a cantar a Benidorm, quedar segundo, y todo dio un giro. Ahora miro hacia atrás y comprendo que es increíblemente complicado lo que me ha pasado. Los artistas nuevos tienen una trayectoria más efímera, sin industria y con piratería. Yo siempre les digo, mejor tener otra profesión opcional por si acaso”.

-Nunca ganó Benidorm, pero le catapultó…
“Participé tres años y me llevé un segundo puesto. La última vez renuncié en mitad de la actuación, al detectar un medio tongo, y se armó la de Dios”.

-En Benidorm Julio Iglesias cantó La vida sigue igual, no ganó Eurovisión y se mudó a Miami, igual que usted. ¿Una vez allí, él ya estaba consagrado?
“Sí, estaba muy bien situado, y debo decir como un halago que hasta llegó a considerarme un rival suyo. Luego he comido en su casa. Él y su esposa Miranda son personas muy agradables”.

-¿Frank Sinatra era inaccesible para grabar un dueto?
“El mercado hispano y el norteamericano son concéntricos, no se tocan. Y las discográficas mandaban a Gloria Estefan o Julio Iglesias con Sinatra”.

-¿Como intérprete latino, algún presidente estadounidense lo tanteó?
“Fui invitado a cantar en la Casa Blanca por George Bush padre. Era una cena de recaudación, y excusé mi ausencia porque, por suerte, ese día tenía trabajo. He colaborado con republicanos y demócratas sin marcharme. La cena del presidente era carísima, creo recordar que cada comensal pagaba 10.000 dólares”.

-¿Le piden canciones los grandes?
“Marc Anthony, cuando empezaba, me pedía canciones, y es verdad que, con tantas cosas, yo me olvidaba, eso que pasa. También es cierto que te piden el 50% de la canción. Sigo componiendo por encargo. A Yolandita Monge, una de las celebridades de Puerto Rico, cantante y actriz de telenovelas, le hice el tema Este amor que hay que callar, y se armó un revuelo porque ella tenía un amante, con el que se casaría, que luego falleció”.

-Cuando Kraus cantó su Tenerife con Los Sabandeños…
“Fue una de las satisfacciones más grandes de mi carrera y siempre le estaré agradecido a Elfidio Alonso”.

-Ganó el Viña del Mar (Chile), pero no sé cómo consiguió abrirse paso en Miami, capital de la latinidad, y acariciar, incluso, un Grammy.
“Hubo una señora providencial, Betty Pino, la reina de la radio en Miami, con una gran influencia en toda América Latina. Confió mucho en mí y en otros,nos ayudó. Saqué En la cárcel de tu piel, y pegué muy duro. Y después La más bella herejía, con más de cuatro millones de visitas en YouTube. Sony se quiso apoderar de todo mi material, cuando solo eran mi distribuidora, y le planté cara. Fue un pulso con un gigante; acabaron indemnizándome de manera insuficiente,y me tuvieron engavetado seis años en un limbo. Hacerse un espacio en Miami no era fácil, empecé cantando en sitios donde pegaban tiros en el parking, porque era la época dorada de la droga”.

-¿Cuántas generaciones van a sus conciertos?
“La juventud se incorpora abducida por la familia que pone tu música en el coche de forma machacona. En mis conciertos, les pregunto, pero qué hacen aquí, si yo no soy Chayanne, y me dicen que me oyen desde pequeños por influencia de sus padres. Es una gran suerte, porque hoy los artistas aparecen y desaparecen”.

-Y Braulio lleva más de 40 años.
“43. Pero la música está cada vez peor”.

-A usted también le han dado llaves de oro y tiene su día en Miami (el 24 de agosto). Al final, América se le rindió.
“Es algo gratificante, muy bonito. Yo he seguido una carrera discreta, de mitad de tabla, y no me he metido en problemas, he estado en lo mío, y eso la gente lo percibe; a veces me asombra cuando me ponen de ejemplo y todo. Y una cosa que me molesta mucho es que me llamen maestro. Pero lo acepto, lo tomo a lo canario. Una amiga me dice que la voz es lo mejor que conservo”.

-Siempre tuvo éxito con las mujeres?
“No me puedo quejar, pero también me han dado palos”.

-Está el gran Braulio de las telenovelas. ¿Llegó a ser actor?
“He compuesto mucho para telenovelas. Me hicieron una prueba en Amándote, de Univisión, en Argentina. Intervine en un capítulo como cantante en un club, pero necesitaban que estuviera seis meses y no podía por motivos de trabajo. Si no, ¿quién sabe? Me hubiese convertido en un Puma”.

-De las 300 canciones que ha compuesto, cítenos tres.
“Yo tengo preferencia por La más bella herejía, En la cárcel de tu piel y En bancarrota. Y tengo un tema, Quién dijo que eso no es amor’ que es la historia real que me contó un matrimonio homosexual en Las Canteras. Se me acercó un individuo de 70 años, y me dijo: ‘¿No te acuerdas de mí?’. Nos habíamos examinado en Madrid de artistas. Luego Franco desvirtuó el carnet dándoselo a las vedettes. Me presentó a su acompañante, ‘mi marido’, me dijo. Los invité a sentarse y me contaron su calvario: vejaciones, violaciones, ley de vagos y maleantes, ley de peligrosidad social… Llevaban juntos 40 años, más del doble que yo con todas mis historias de amor. Y entonces escribí esa canción”.

-¿Cómo ve la situación política española?
“Muy confusa. En el extranjero se tiene una visión más catastrofista. Estando aquí las cosas parecen menos graves. Tengo esperanza de que se produzcan cambios para bien, que se controlen las tropelías de quienes van a la política a llenarse los bolsillos, y se arreglen muchas cosas. Yo creo que tiene que haber un acuerdo para echar esto p’alante. No es momento de crear más confusión de la que hay. Pero me da un poquito de miedo. Cuando te haces mayor, te vuelves más conservador”.

-¿Y cómo está la parienta: Canarias?
“Cada equis tiempo necesito volver y llenarme los pulmones del aire de aquí. Voy en el coche con la ventanilla baja cogiendo el frío por la carretera y me agarro unos resfriados del carajo, pero es que lo necesito. El otro día me decía un amigo médico, ‘vas a trancar una neumonía, cierra la ventanilla”.

-¿Entonces el nacionalismo no le tiene contento?
“Está de capa caída. Hace falta ilusión, y ellos me lo reconocen, no han ilusionado, cada cual se ha dedicado a su reino de taifas y a tirarse los trastos a la cabeza. La gente es capaz en política de cortarle el cuello a cualquiera por seguir en la poltrona. Las disensiones y los personalismos están acabando con el nacionalismo canario. Me parece que por no haberlo sabido aprovechar en su momento, que fue una extraordinaria ocasión, o ahora lo renuevan totalmente o va a desaparecer. No estamos hablando de un nacionalismo vasco o catalán, con acervo y tradición detrás. Nosotros tenemos cuatro señas de identidad y poco más. Tiene que hacerse una labor muy grande. Si ahora hubiéramos tenido cuatro diputados en Madrid, lo que habríamos sacado. Han dejado que otra gente ocupe su lugar. El nacionalismo es necesario. Cuando mejor hemos estado es cuando jugábamos el papel de bisagra y obteníamos mucho para Canarias. Aquellos tiempos. Ahora mismo es un sueño recuperar eso”.

 

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-¿Le ofrecieron entrar en política?
“Alguna vez me hablaron, pero eso no es lo mío. Yo no sirvo para eso. Los políticos se meten siempre en su torre de marfil y se llenan de soberbia, y entonces se olvidan de los problemas cotidianos de la gente”.

-¿Volvería a hacer el Canto a Canarias o se arrepiente?
“En algún momento me he arrepentido de la canción más conflictiva, porque, caramba, fue una cosa muy desagradable. Me quisieron hacer el chivo expiatorio de no sé cuántas cosas. Pero después me reivindico y creo que es una canción que está ahí, está escrita en condicional. ‘Si usted ha venido/pensando encontrarnos/aún con taparrabos/y ve que no es fácil/volver a engañarnos/como en el pasado…’. Si no ha venido con esa actitud, es bien recibido, porque nosotros estamos obligados a ser un pueblo hospitalario. Vivimos en buena medida de la gente que nos visita. El que se olvida de eso está loco perdido. No se puede ofender ni menospreciar, pero tampoco dejarse acogotar. Hay encuestas que han determinado que la comunidad más querida y que más ha gustado al turista español es Canarias, cosa que me extrañó, porque mira que se ha reído del chiquillo del Cola Cao. Yo tengo la esperanza de que antes de que me vaya vuelva a haber algo muy nuestro, un partido nacionalista compacto y fuerte”.

EL HIJO DE PEPITA LA DEL ‘TELÉFANO’
Cuando el padre, de niño, se fue a Cuba con los suyos, el barco estuvo a punto de zozobrar, y, en medio de la tormenta, juraron en el camarote no volver a salir del país si llegaban bien. Pero durante el machadato -Machado, el militar que preconizaba “agua, caminos y escuelas”-, Antonio García del Pino, el padre de Braulio, se significó políticamente, y simpatizó con el tiempo, como Fidel, con el ortodoxo Chibás, que murió joven disparándose un tiro tras un programa de radio sin haber conseguido las pruebas contra un rival acusado por él; era un político impulsivo y honrado que agitaba el lema Prometemos no robar con una escoba para barrer la corrupción. Por eso, Braulio Antonio García Bautista, nuestro cantante,nació en Santa María de Guía (Gran Canaria), de donde es hijo predilecto, porque su padre volvió al pueblo natal, desdiciéndose, con treinta y pocos años y ya curado de espanto. Atrás quedó la venta familiar que llamaban La Argentina, en Güira de Melena, cerca de La Habana. “Estaba situada en la esquina de Cuba y Santiago; en ese lugar y en Alquízar quedaron mis raíces. Mi padre me pidió que fuera a conocer a mi familia, una deuda que tengo pendiente”. Braulio, con tres hijos y cuatro nietos, quiso también tener un negocio y abrió un restaurante en el sur de Miami, el Braulio’s Concert Hall, donde las papas arrugadas y el conejo en salmorejo eran todo un reclamo, junto a las garbanzadas dominicales que cocinaba el propio artista, “pero cuando no estaba yo, las cámaras de seguridad no daban abasto, y como se volvía un latrocinio, lo cerré”. Antoñito el del Molino, como apodaban al padre, murió en la gloria, a los 61 años, de un infarto que colapsó en mitad de una siesta. Lo encontraron en la mecedora con el periódico, sin un mal gesto. La madre, Pepita Bautista, también natural de Guía, no tardó en acompañarle por el mismo procedimiento. “Oí decir a mi tía, Pepa, voy a la farmacia, ¿te traigo algo?”, y como noté que no respondió fui corriendo a su cama y ya se había ido”. Braulio, que, consciente del Talón de Aquiles de la familia, se revisa el corazón periódicamente, cree que ese modo de perecer tan parecido de los dos sugiere que “soñaron que soñaban con la muerte mientras dormían”. Sin reconsiderar su agnosticismo, admite que entrar en una iglesia, desde entonces, le conforta. “Si le pides una audiencia al papa, te la concede”, le dijo el periodista peruano Jaime Bayly en Miami. Le contaría que vio cerca la muerte en el terremoto de México de 8.1 (1985) con las ventanas abiertas bajo una nube de polvo y creyó que era “un artefacto nuclear”, y que otra vez, volando a Nueva York, se incendió un motor del avión, y que le asustan los truenos matutinos de Miami y que los gallos le despiertan como si fueran el despertador de Dios; que cría palomas, tiene perros bulldogs y es enamoradizo, reincidente en divorcios, y una vez de joven fumó marihuana, “y una y no más Santo Tomás”. El padre no solo trabajaba en el molino de gofio con un hermano, sino que tuvo el ingenio de inventar un aparato muy rentable para filtrar los lubricantes de los motores de los pozos. Padre e hijo viajaban con el invento al encuentro de los clientes en un Renault Pato, sin que, salvando las distancias, evitemos recordar escenas de En busca de la felicidad con Will Smith y su pequeño vástago vendiendo escáneres portátiles. “Llegábamos a Fuerteventura, cuando Puerto del Rosario era Puerto Cabras, y las carreteras eran de tierra, y mi padre instalaba su artilugio en la finca y se ganaba unas perras”. La madre era Pepita la del teléfano, porque la familia tenía la central telefónica del pueblo. “Era de manivela y se encendía una luz con la clavija puesta. Póngame con Juan Tranquilo, le pedían. Todos los abonados tenían nombrete”. Que rima con retrete, un sitio infalible, según Braulio, para componer, por la sonoridad del alicatado. “Yo soy un cantamañas”, suele decir, “amigo del dolce farniente, pero no un ocioso literal. Braulio es más escancioso, de a sorbos y canción pausada. Incluso , en sentido cachondo y salaz, es un fenotipo de artista que predica con el ejemplo: un romántico empedernido con vis cómica cuando a veces sus canciones se vuelven humoradas que dan en el blanco, como Chulo playero o Ay, qué le pasa ar nota. Cuando José Antonio Pérez y Juan Ramón Hernández, dos reporteros en Nueva York, fueron a cenar con él en Manhattan tras cantar el baladista de Guía en un teatro abarrotado en Long Island, corroboraron su leyenda: aquella gente de esmoquin se levantaba de la mesa para aplaudirle y saludarlo. Todo un ídolo en la ciudad de los rascacielos. Mucho antes, cantó en Alemania Oriental y Japón, pero el granero latino estaba al otro lado del Atlántico. Hace treinta años, formó parte de una élite coral de los mejores cantantes latinoamericanos, que grabó en Los Ángeles la respuesta latina al célebre We are the world (Somos el mundo), de Michael Jackson y Lionel Richie, que produjo el mítico Quincy Jones, para paliar el hambre en Etiopía, tras la estela de Bob Geldof, con su Live Aid en el Reino Unido. El creador de canciones de amor es un enamorado de estas “siete carabelas”, como canta en Tenerife, que estudió ingeniería técnica agrícola en La Laguna hasta que la música lo raptó. “Nací y moriré nacionalista. Era lo que respiraba en casa”. Y este fin de semana levantó vuelo, como de costumbre, hacia América, que es el sitio donde los canarios van a echar de menos los peñascos.

 

 

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

Por qué no me callo. LA IMAGEN DEL MAL, LA MALA IMAGEN

Mujeres protestan por los ataques sexuales en Colonia.

Mujeres protestan por los ataques sexuales en Colonia.

 

Me imagino el mal muchas veces. La imagen del mal nos conmociona. Confieso que este artículo se ha ido haciendo a retazos, a medida que la semana nos deparaba argumentos acerca del mal, su imagen e imaginación. Los ataques sexuales masivos en Nochevieja de presuntos refugiados (la palabra del año según Fundéu) en varias ciudades alemanas comenzaron golpeándome como una de esas pesadillas que nos atormentan más, si cabe, al desvelarnos y reconstruirlas en sus mínimos detalles. La imaginación del mal es ilimitada como su imaginería; con insólita frialdad, un joven de veinte años ejecutó en el califato sirio islamista a su propia madre en la puerta del trabajo con un disparo en la cabeza cumpliendo la condena del ISIS por pretender ella que su hijo abandonara las filas terroristas. Vemos continuamente cruzar la raya de la violencia endógena de nuestro tiempo; cada nueva salvajada supera la anterior. Compruebo con estupefacción, al mismo tiempo, cómo se asienta la moda de llevar barba salafista entre jóvenes que no saben qué inventar en la molicie de llamar la atención con desgana por la calle. Pues en esa espiral de violencias de cuño nuevo, irrumpieron de noche en el guion de los horrores las hordas de un millar de machistas ciegos de alcohol y otras sustancias en Alemania, que acosaron, agredieron y violaron –al menos en dos de los casos- a más de un centenar de mujeres en Colonia, Berlín, Stuttgart, Hamburgo, Fráncfort… Las besaban groseramente, las vejaban o forzaban, al parecer, bajo un plan premeditado que repugna. En la calle se cruzaban mujeres entre sollozos en la noche bajo el desamparo policial, que ha costado el cargo al jefe del cuerpo. Como quiera que algunos de los detenidos son extranjeros solicitantes de asilo –de la guerra siria-, Merkel ha visto arruinarse estos días su política de bienvenida  (‘wilkommenskultur’), con la que abrió las puertas el año pasado a más de un millón de desplazados, y anuncia una marcha atrás en las medidas de asilo a los condenados.

Carles Puigdemont, nuevo presidente de la Generalitat.

Carles Puigdemont, nuevo presidente de la Generalitat.

La execrable ‘cacería sexual’ en uno de esos países referentes de la alta sociedad europea, abona las tesis ultras y xenófobas de los nuevos movimientos que amenazan la convivencia pacífica en Alemania. Los hechos no han sido esclarecidos, lo cual me aconseja aplazar conclusiones definitivas. En paralelo, vengo prestando, como se sabe, una atención casi clínica al regurgitar político de las tripas del PSOE y otros partidos a raíz del 20D, pendiente de conocer sus movimientos reales y no tanto teatrales, dado que la pelota de la gobernabilidad (la Fundéu toma nota para el ranking siguiente) está en su tejado. Pedro Sánchez viaja hacia el pentapartito de izquierda-independentista como un bonzo tras el acuerdo de Junts pel Sí y la CUP. Sin dejar de entender sus reticencias con el PP, que nunca creí insalvables (desde agosto como poco hay constancia de contactos confidenciales entre ambos partidos para acercar posturas llegado el caso, que llegó, en efecto, el 20D), se queda sin margen de maniobra para sobrevivir en política si deja pasar esta oportunidad. Hemos visto las dos almas del PSOE, de la mano de tres canarios socialistas cualificados: de una parte Jerónimo Saavedra y Eligio Hernández (partidarios de un pacto de investidura entre los grandes partidos) y de otra, Manuel Medina (claramente decantado a favor del pacto de izquierdas). Las declaraciones de los tres que han salido a la luz en los micrófonos de ‘¡Viva la Radio!’ y las páginas de DIARIO DE AVISOS, han tenido recorrido nacional ante las dudas de su partido.

Felipe González/El Periódico.com

Felipe González/El Periódico.com

Los borborigmos del PSOE son ya un culebrón. Denotan la falta de imaginación, el ‘mal’ que padece junto a otros en mala hora. Lo cual abunda en la mala imagen de la política. Entre las opiniones sobre la emergencia poselectoral que justificaría ese ‘pacto de responsabilidad’ (el país se enfrenta a una ciclogénesis explosiva como nunca: Cataluña, Crisis y Constitución, las tres ‘ces’), el exfiscal general del Estado ha invocado, además, el regreso de Felipe González a la primera línea política al frente del PSOE, dado el momento de emergencia (en línea con una tradición política legendaria en Europa de grandes líderes provectos al rescate de sus países: Miterrand, De Gaulle, Churchill, Adenauer, Kohl…). Una iniciativa que podrá ser todo lo discutible que se quiera en medio de esta fiebre de renovación, pero que, una vez planteada, invita a darle vueltas en la cabeza. La mía se ha abandonado este fin de semana a evasiones casi extrasensoriales bajo el hechizo de un paseo por las vaguadas húmedas de El Cedro. Y una vez de regreso a la civilización, me asaltan las dos noticias luctuosas, casi simultáneas, del adiós de Nivaria Tejera y Carlos Vílchez. A la escritora cubano-canaria residente en París la conocí y entrevisté de la mano de Antonio Álvarez de la Rosa, y respecto a Carlos, el crítico que vivía en el Auditorio desde su apertura como un personaje absorto de ópera y que murió casi con la edad prematura de Guy de Maupaussant -el cuentista del que nos ha dado cuenta Álvarez de la Rosa-, solo puedo decir que me resulta una muerte inapropiada, injusta. Hay muertes que incomodan más que otras (cuando la muerte se equivoca…) porque están fuera de lugar.

François Miterrand.

François Miterrand.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

La Entrevista del Domingo/ANDRÉS OROZCO: “La fusión entre CajaCanarias y La Caixa era el éxito o la tumba”

 

 

DECLARACIONES A ‘DIARIO DE AVISOS’ DEL EXDIRECTOR TERRITORIAL DE LA CAIXA EN CANARIAS

.“Desde 2014 nuestros clientes ya piden pequeños préstamos, y esa es una buena señal”

 

Fotos: ANDRÉS GUTIÉRREZ

Por CARMELO RIVERO

La experiencia acumulada en tres largas décadas de bancario, como prefiere que lo llamen (“porque banqueros son los dueños de los bancos”), hacen de Andrés Orozco Muñoz, recién prejubilado como director territorial de La Caixa en Canarias, uno de los hombres con la mejor agenda de las Islas y las puertas abiertas en todas partes. Al cabo de 17 años al frente del primer banco en el Archipiélago y en España, tras liderar un sinuoso proceso de integración de CajaCanarias en La Caixa, Orozco confiesa en esta entrevista, a raíz de su marcha, que se va “con heridas de guerra” y dolor por las escenas dramáticas de la crisis. En esta última aplicó la máxima de su presidente, Isidro Fainé, “no cruzar la raya roja, preservar a las familias”. De hecho, La Caixa en las Islas, contra todo pronóstico, no ejecutó ni un solo desahucio, el estigma que mancha la imagen de la banca durante estos años de insolvencia.

El premio Tenerife a la Solidaridad que le entregó Mírame Televisión en su gala del décimo aniversario reconoce en él un talante de banca con rostro humano. Llegó un momento en que todos los estragos -la crisis, la fusión, el estrés- pasaron factura a este toscalero hijo de concejal y nieto de ministro, y ese día el médico le dijo que había que reparar el corazón por avería.

-¿A qué tipo de intervención se sometió?
“Me han hecho un trabajo de fontanería. Me colocaron dos stents, dos tubos diminutos de malla para mantener abierta dos arterias del corazón. En una revisión rutinaria de la tensión arterial, porque soy hipertenso, saltó la alarma. Me hice un escáner y, cuando me dieron los resultados, a las 12 de ese día ya me estaba operando por urgencia en la clínica San Juan de Dios, con un espléndido equipo médico. La genética y la edad contribuyen, y algo que yo siempre negaba, el estrés, pues va a ser verdad”.

-¿Entrañaba riesgos?
“Sí, tenía el 25% de probabilidad de sufrir un infarto durante la operación. ‘¿Usted está preparado para ese caso?’, le pregunté al médico, me dijo que sí, y me puse en sus manos y las de Dios. La media hora que duró permanecí despierto. Yo parecía Paquirri, ‘doctor, haga lo que usted considere’. Solo me había operado antes de menisco y de apéndice. En ese ratito piensas en toda tu familia y te pones a rezar. Cada vez creo más en Dios, pienso que Dios me ha ayudado. Mi presidente, Isidro Fainé, me llamó y me dijo: ‘Dios te estará acompañando’. Esas cosas se agradecen. Los médicos lo llaman operación. Yo lo llamo acojonamiento”.

-Hay otros dos Andrés Orozco, abogados y políticos: su abuelo y su padre. ¿Qué huella le dejaron?
“Mi abuelo y mi padre eran personas buenas. Mi abuelo fue alcalde y ministro y tenía un gran compromiso social. Mi padre tuvo dificultades en la vida, era un animal político, vivía la política con desmesura, no tuvo límite ni suerte. Abandonó su despacho y se entregó en cuerpo y alma a su Santa Cruz, a su Tenerife querido como concejal y teniente de alcalde con Doblado y Loño, casi sin cobrar. Gracias a que los abuelos nos hacían la compra de la semana. Pero nos sentíamos orgullosos de mi padre. Uno aprende más cuando pierde que cuando gana. Eso me lo enseñó él, que perdió dos elecciones a procurador en Cortes. Tenía entereza y dignidad en la derrota”.

"Isidro Fainé, más que presidente de un banco, es un hombre de Estado”. / ANDRÉS GUTIÉRREZ
“Isidro Fainé, más que presidente de un banco, es un hombre de Estado”. / ANDRÉS GUTIÉRREZ

-¿Ser toscalero marca?
“Toscalero de nacimiento. Yo nací en San Francisco Javier esquina a Méndez Núñez, muy cerca de la Palmera del Parque García Sanabria, al lado del Ideal Cinema, que por la mañana era una cancha de baloncesto y balonmano, y por la noche un cine de verano. Domingo, el portero, era una autoridad en el barrio, de él dependía que pudieras entrar con la patineta. Y por la noche, Domingo era el que cobraba las entradas del cine. Hace cincuenta y tantos años, Óscar el farmacéutico era el líder del barrio. Nosotros teníamos 12, 13 años, y él con 19 ya tenía la farmacia puesta, y nos contaba en sus tertulias las andanzas universitarias en Cádiz, o se remangaba la bata y se ponía a jugar con nosotros al fútbol. No pasaban coches. Cuando venía la guagua, parabas. Y cuando llegaba María la Chivata, la furgoneta de la Policía Local, el guindilla te quitaba la pelota y tú pensabas en el cogotazo de tu padre. Y estaba don Paco, el del carrito del Parque, que tenía un cartel que decía, Viva España, donde comprabas un bocadillo de chorizo de perro, una suela, la patacabra o la melcocha. Había monos en el Parque; una vez no nos dejaron pasar al salir del colegio, porque se escapó uno y lo sacrificaron. El Parque era el jardín de casa. Allí iba con la bicicleta y cogíamos tamarindos, que estaba prohibido. El guardia del Parque imponía. Cuando me pillaba, me llevaba a mi padre para que me reprendiera. Era la época de las botas de agua, llovía mucho, y la mayor ilusión era ponértelas. La Palmera del parque era el punto de encuentro. Y al fondo, la abuela de un amigo tocaba el violín en el balcón por las tardes y se oía en toda la calle”.

-¿Atravesar el desfiladero de la crisis le partió el corazón?
“Se pasa muchísima tristeza. No siempre puedes hacer lo que el corazón te pide que hagas. Tienes que buscar el equilibrio entre la razón y el corazón. Al margen de ello, he podido trabajar en algo que me apasionaba, con un equipo compacto que creció conmigo. Siempre supe que prestaba un servicio a mi tierra.Era consciente de la importancia de un banco como el nuestro para las Islas”.

-No ejecutó ningún desahucio. ¿Cómo lo hizo o, mejor, cómo no lo hizo?
“Eso lleva la marca de Fainé. Ha sido posible porque el mejor presidente que pueda tener un banco lo tenemos nosotros. Isidro Fainé es un firme convencido de los valores éticos. Nuestra política es clara: el apoyo a la familia y no caben desahucios. Fainé nos imbuía de la obligación de rompernos la cabeza para buscar siempre una solución. Poder decir cero desahucios en toda la crisis es motivo de orgullo”.

-¿Por eso usted se ha definido como un fainesiano?
“Es una palabra que me he inventado. Fainé es un hombre de un origen muy humilde, una persona emotiva y comprometida. Lo que es Caixa y lo que CaixaBank tiene de distinto del resto de la banca española y europea se debe a la impronta de Isidro Fainé, que ha dicho, si quieren que sea presidente, este banco no puede hacer exclusión social y tiene que desarrollar una Obra Social ambiciosa. Yo diría que hoy Isidro Fainé, más que presidente de un banco, es un hombre de Estado”.

-En 2012 en las Islas las empresas y las familias padecían la persecución de la banca.
“No pudimos evitar vivir situaciones dramáticas, siendo una banca distinta al resto, y es verdad que en el camino nos hemos desgastado. Esa herida me va a acompañar el resto de mi vida”.

-¿La prejubilación es la cicatriz?
“En cierto modo, sí. Yo era el decano de los directores regionales de banca en Canarias y de los directores territoriales de Caixa en España. Era evidente el final de un ciclo en el plan estratégico de Caixa y en nuestra economía, con la recuperación. Y no puedo negar que estos años alguna factura personal me han pasado”.

-El premio Tenerife a la Solidaridad (Mírame Televisión) fue, por tanto, la guinda.
“Manuel Artiles con su canal ha demostrado mucha valentía. Es un premio a 1.500 personas que trabajan en La Caixa en las Islas, de las que yo soy la cara visible. No han podido darme un regalo mejor en la prejubilación. Además, cayó un 24 de noviembre, que es mi fecha clave: ese día murió mi padre y en Caixa siempre me nombraban un 24 de noviembre, tanto director regional, como luego subdirector general y director ejecutivo”.

-Usted tiene más de 30 años de experiencia en banca y un raro prestigio dentro de un oficio muy difamado. Y además, su empresa no lo quiere soltar. ¿Qué va a hacer?
“Mi presidente y el director general me han propuesto que presida un consejo asesor en Canarias y reconozco que me ilusiona el encargo. Será un consejo de gente independiente, como un termómetro de la calle que ayude en su actividad al nuevo director territorial, Juan Ramón Fuertes, una persona de gran bagaje”.

-En la historia de La Caixa y en la suya hay un nombre propio: el de Alejandro Plasencia.
“Le debo mucho profesional y personalmente. Era el director general del Banco de las Islas Canarias, mi jefe, cuando yo dirigía la oficina de Triana. Él trabajaba en el piso de arriba y un día me llamó y me presentó a Isidro Fainé, que era subdirector general de La Caixa, una entidad poco conocida, circunscrita a Cataluña. Aquella reunión de ambos fue la semilla de la posterior integración de las dos entidades, y Plasencia se convirtió en el director regional de La Caixa. Fue un deportista de élite, jugó al baloncesto en Primera con el Náutico. Era abogado, había sido interventor de Hacienda. Fichó por la banca y se enamoró de la profesión. Fue el primer no catalán director general y vicepresidente de la Fundación Caixa, la más importante de España, la segunda de Europa y la cuarta del mundo. Y ahí estaba un hombre nuestro”.

-¡La Fundación de los 500 millones! ¿Es marketing o es verdad?
“Es que desde hace siete años, pese a la crisis, mantiene ese presupuesto para Obra Social: infancia, juventud, mayores, discapacidad y exclusión.
En Canarias donde se destinan 12 millones- combate el paro a través del programa Incorpora y ayudas al emprendimiento”.

-La infanta Cristina trabajaba a las órdenes de Plasencia.
“Sí, guardo una relación muy buena con ella, le tengo gran afecto. Es una excelente persona”.

-A usted le tocó en 2012, el annus horribilis, el triple salto mortal de integrar CajaCanarias en La Caixa. ¿A qué Virgen se encomendó?
“Ha sido el reto profesional más importante de mi carrera. Era entrar en una casa centenaria con un arraigo enorme y unas cuotas de mercado inauditas. CajaCanarias había conseguido lo más difícil en el mundo bancario: la confianza del 50% de la población. Daba vértigo. Nos arriesgábamos al rechazo de la sociedad; era clave preservar las raíces y generar confianza. Hubo que tocar muchas puertas de pequeñas y medianas empresas e instituciones. El proceso culminó de modo muy positivo. No siempre tuve todos los apoyos locales. Son heridas de guerra. Era el éxito o la tumba, apasionante y durísimo, y me siento orgulloso. Hoy colaboramos con la Fundación CajaCanarias en los desayunos escolares, por ejemplo, para 12.000 niños en toda Canarias”.

-Cuando eran Caixa y CajaCanarias no se podían ver y tenían sus forofos.
“Éramos rivales. Hasta tal punto que, siendo David Cova director general de CajaCanarias y yo director regional de La Caixa, coincidíamos en la zumería Viva María y cada cual sabía quién era el otro, pero no nos hablábamos. Nadie nos había presentado y los dos cogíamos nuestro periódico y nuestro zumo. Hasta que el destino nos puso en el mismo camino y, en apenas año y medio, desarrollamos una estrecha amistad. Mi competidor de toda la vida al final fue un amigo y una persona admirable, generosa y eficaz durante el proceso de integración. Quisimos prejubilarnos juntos, dando por acabado nuestro ciclo, pero los jefes aceptaban a uno, el paquete completo no. Venía caminando la integración de Barcklays, cosa que yo no sabía. Volví a plantearlo, y creo que los dos stents han ayudado lo suyo. Mi reto ahora es ser feliz”.

-¿Qué es la felicidad en una vida de números y corbata como la suya?
“Añoras al niño en su inocencia, El Toscal del que hablábamos, y vas dejando personas que quieres en el camino. Cumplir años solo tiene dos cosas buenas: la experiencia y la capacidad de relativizar. Tratas de aprovechar pequeños momentos, recrearte en ellos. Y eso, entonces, es ser feliz”.

-¿Jubilarse, en su estatus, da miedo?
“Desde luego. Yo llevo La Caixa en las venas. Cuando afrontas jubilarte, sientes miedo al vacío. Pero cada día que pasa empiezo a dar sentido a otras muchas cosas. Quiero ser útil en entidades humanitarias, devolver a la sociedad lo que me dio”.

-¿Qué musculatura tiene hoy La Caixa en Canarias?
“Estamos, prácticamente, en el cien por cien de los municipios (unas 260 oficinas, incluidas las recientes de HolaBank y AgroBank) y tenemos la mayor red de cajeros (casi 600), cuando la entidad que nos sigue creo que tiene ciento y pico. Y a ello se suma la banca online de La Caixa, considerada la mejor de Europa. Lo más importante de esta plantilla de 1.500 personas es que son jóvenes (38 años de media) pero veteranos, con formación universitaria. Yo creo mucho en el liderazgo delegado, en el empowerment, marca de La Caixa, de Fainé y Juan Antonio Alcaraz, mi director general. Ese equipo ha sido clave en la crisis y lo será en este período, que a ver si es de color esperanza, como dice la canción, durante el plan estratégico 2015-2018, marcado por la reputación, la digitalización, la rentabilidad y el nivel profesional”.

-¿Y qué color tienen las Islas, qué información maneja?
“Hay personas inmersas en la mayor de sus crisis y otras que ya están fuera de peligro. Mientras Canarias soporte estas cifras de paro sería irreverente hablar de normalidad. ¿Eso significa que seguimos en el pozo? No. Estamos observando desde 2014 que nuestros clientes (cubrimos casi el 50% de la población de Canarias y somos un buen termómetro) han empezado a pedir pequeños préstamos. Esa es una buena señal”.

"La frase de Draghi, ‘haré todo lo que sea necesario, y, créanme, será suficiente’, el 26 de julio de 2012, fue providencial. Dio confianza a los mercados". / ANDRÉS GUTIÉRREZ
“La frase de Draghi, ‘haré todo lo que sea necesario, y, créanme, será suficiente’, el 26 de julio de 2012, fue providencial. Dio confianza a los mercados”. / ANDRÉS GUTIÉRREZ

-¿Tener un millón de clientes -la mitad de la población- no es un farol?
“Es una responsabilidad. Un millón de titulares, personas que tienen algún tipo de relación con La Caixa, cuentas, depósitos, préstamos…, en efecto es un factor de responsabilidad. Equivocarte, una estrategia errónea, repercute en el 50% de la sociedad”.

-¿Qué tal se ha llevado con los presidentes de Canarias?
“He conocido a cinco: Manuel Hermoso, Román Rodríguez, Adán Martín, Paulino Rivero y Fernando Clavijo. Con los cinco tuve buena relación”.

-Bastó una cena suya reciente con Paulino Rivero y Miguel Concepción como detonante de especulaciones.
“Fue una comida de personas que se conocen y se mantienen en contacto. Con Adán Martín labré una buena amistad después de ser presidente. Y ojalá Paulino Rivero un día me considere amigo suyo. Son personas que se han portado bien conmigo”.

-¿Cuál fue el momento más crítico de Canarias en estos años de testigo de excepción?
“Hubo una situación de parada cardíaca en el sector turístico justo antes de la crisis económica. Pero en esta crisis es cuando he visto la peor cara en los ojos de la gente; mucha tristeza, pena y sufrimiento, mucha desesperanza. Todos nos preguntábamos ¿hasta cuándo? Crisis habíamos tenido en los 80 y 90, y duraban dos años. Esta parecía eterna. En agosto de 2007 empecé a detectar aquí señales de que algo estaba pasando. En las reuniones periódicas en Barcelona cada 20 días, yo empezaba a hablar de una situación y de datos de morosidad que en la Península se extrañaban. Bancariamente, la crisis había empezado antes aquí. Me estaba quedando fuera de la fila con mis datos discordantes. En esas reuniones Canarias estaba en el centro del debate sobre lo que estaba ocurriendo. Después, fue Levante y más tarde el resto de España. Siempre las crisis empezaron aquí. Disponemos de una herramienta potente para salir adelante, el REF, pero no tenemos conciencia de lo que nos aporta día a día”.

-La liquidez ha vuelto por los estímulos de Draghi. ¿Estamos a salvo?
“Hace tres años se vivió el peor momento. No se sabía si Europa quebraba. Así de claro. Pero, afortunadamente, las medidas del presidente del BCE surtieron efecto”.

-¿O sea que desde su puente de mando vio peligrar el sueño europeo de su generación?
“Totalmente. La frase de Draghi, ‘haré todo lo que sea necesario, y, créanme, será suficiente’, el 26 de julio de 2012, fue providencial. Dio confianza a los mercados”.

-¿Usted también creía inevitable el rescate de España?
“Es que era un tsunami. Que te tocara era cuestión de tiempo. A principios de 2007, le dije a la periodista Teresa Cárdenes, ¿tú crees que la situación en EE.UU. va a influir en que una persona decida comprarse o no una casa en San Mateo? Pues el tiempo ha demostrado que yo estaba equivocado. Sí afectó. Y es ese tsunami. Yo soy un hombre de acción, como directivo. Y Rajoy da la impresión de tener una paciencia infinita. El tiempo dirá si acertó. Lo mismo pasará con Zapatero, al que ya se le concede algún acierto en determinadas medidas”.

-¿Como profesional, qué impacto le produjo ver caer en 2008 a Lehman Brothers, un icono de Wall Street que había sobrevivido al crack del 29?
“Era como si Dios se cayera del cielo. Y me asusté. Yo no supe en aquel momento valorar el efecto contagio demoledor que eso iba a tener. Todo el mundo empezó a desconfiar de todo el mundo. La crisis de confianza”.

-¿Quién es Juan Ramón Fuertes, la persona a quien entrega el testigo?
“Juan Ramón es un histórico de Caixa, con 30 años en el banco. Una persona hecha a sí misma, que ha pasado por todos los estamentos hasta ser adjunto del director general. Cuando fue director territorial de Baleares, según me dijo, le marcó para siempre el hecho insular. Una persona de su valía significa que nuestro territorio es de mucha importancia para La Caixa”.

-¿Hasta dónde lo ha llevado la vocación de voluntario?
“Pues hasta el sitio donde hay más sida y malaria del mundo, un pueblito de Mozambique que se llama Manhiça. Estuve en 2008 y repetí, en cada ocasión tres semanas, a través de La Caixa, con cargo a mis vacaciones, para trabajar en el plan estratégico del centro de malaria, donde conocí al español Pedro Alonso. En Nuadibú (Mauritania), con los rotarios, acompañé a un equipo de oculistas y dentistas. Y colaboro con el programa de paliativos de La Caixa; estamos creando un equipo de acompañamiento; ya existe en el Negrín, y vamos a ponerlo en La Candelaria”.

-¿En qué salpica a La Caixa la deriva catalana?
“En esto es mejor hablar con hechos y no con palabras. ¿A dónde ha mirado La Caixa como su mercado natural?¿Cuál ha sido la apuesta de su expansión mientras otros bancos preferían internacionalizarse? La Caixa siempre ha mirado para España, entiende que es donde tiene que estar. Por eso en España es el primer banco, y Santander y BBVA necesitan sumar su dimensión exterior para superarnos. Pese a que hoy se valora mucho la banca online, un factor determinante para que una persona abra una cuenta en un banco u otro es la cercanía. ¿Efecto en la entidad del proceso catalán? Ninguno”.

-Dígame usted, un toscalero con años de servicio en Las Palmas, ¿somos tan distintos en Tenerife y Gran Canaria?
“A Gran Canaria le tengo una gratitud enorme, porque allí me ayudaron muchísimo. No somos tan distintos como nos hacen creer. En el fondo, somos iguales. Mi padre era un integrista chicharrero y yo he sido todo lo contrario. El pleito es de esas cosas absurdas que nos hacen mucho daño. Ojalá un día Canarias una fuerzas y esfuerzos. Es lamentable la suma de recursos gastados, generación tras generación, como consecuencia del pleito insular. Por razones de economía de escala deberíamos operar juntos. No tiene sentido, pero tiene difícil arreglo”.

-Le hago la pregunta de pie. ¿Cómo se nos ve desde un banco?
“Mis paisanos son personas próximas, cariñosas, afables. Cuando me preguntaban el nombre, ‘¿tú cómo te llamas, mi niño?’, ‘¿yo?, Andrés’, mi madre añadía, ‘¿qué se dice?’: ‘para servirle a Dios y a usted’. Sabemos servir en el sentido digno de la palabra. Aquello de que para servir hay que servir. El canario es una persona noble. Pero también tenemos nuestros defectos. Nos miramos demasiado el ombligo, sin querer ver más allá del contorno de las Islas, y debemos levantar la mirada, pertenecemos a un mundo global”.

-¿Qué clase de mundo es este?
“El otro día leía un artículo, que se titula One hundred (Cien), de la Universidad de Columbia. Todos los años hace el ejercicio de reducir a cien los habitantes del planeta. ¿Cómo sería hoy este mundo si lo lleváramos a cien? De cien, sesenta son chinos. La lengua que más se va a hablar va a ser el chino; la segunda, la española empatada con el inglés. Habrá cuarenta niños. Y de ellos más del 50% va a vivir con un euro al día. Nos espera ese grado de pobreza. Pero gastamos muchos recursos en la guerra. A alguien pacifista como yo, eso le apena”.

CUANDO HABLABAN MAL DE MI PADRE POR LA ESPALDA

Cuando culminó la integración de CajaCanarias en el sistema de La Caixa, ese fin de semana de marzo de 2013 hubo una noche de cajeros locos, en que se corrió el rumor en las redes de que los dispensadores regalaban dinero, y muchos recorrieron el casco metropolitano haciendo acopio, pues las extracciones no quedaban reflejadas en el saldo, hasta que al lunes siguiente las cuentas reales mostraron la deuda. Fue la anécdota agridulce de un proceso de fusión que discurrió sobre un alambre bajo cierta expectación pública. Andrés Orozco, que se llevó aquel disgusto y sorteó el mal trago tecnológico en pocas horas, posee habilidades reservadas a los diplomáticos. Es discreto, no hace montañas de los contratiempos; supo orillar la guerra del petróleo del Gobierno canario contra las prospecciones que promovía Repsol -empresa participada por CaixaBank-, y convino, a su vez, con el Ejecutivo los planes para financiar la rehabilitación turística. En los momentos de mayor descrédito de la banca de carlanca de cuello blanco y tarjetas black, que ha sido implacable con los morosos, Orozco llegó a recibir el apelativo de banquero bueno. Es su mérito haber encarnado esa contrafigura más cercana a un banco de alimentos que al sistema financiero en el ocaso de los dioses. Ahora, con 63 años, anotó cuatro cosas en su libreta al jubilarse y pasar de jefe de 1.500 empleados a jefe de sí mismo: la familia, el compromiso social, la sociedad civil y quererse más, hacer ejercicio, cuidar la carrocería. Sería un buen coach. A los pocos días se ha ido llenando de cometidos. En la Asociación Española Contra el Cáncer, a Juan Julio Fernández, que la preside, le faltó tiempo para sumarlo a su causa. Andrés Orozco es un mirlo blanco que anda suelto desde que se apeó de la cúpula de La Caixa. Antes de enfundarse la camiseta de este banco probó suerte en otros frentes. “Como buen chicharrero, trabajé dos veranos en CEPSA, en la Refinería, en mi etapa universitaria, y me tocó Almacén”. Intentó ejercer como abogado formando equipo con su padre (“nos queríamos mucho, pero a los seis meses obtuvimos el grado de incompatibilidad”) y a partir de ahí se buscó la vida: cobrando bien seguros o facturas de una empresa de transportes, peregrinó por distintas compañías y fue comercial de Contenemar. Pero esa no era la última estación. “Me presenté a un montón de trabajos, hasta que el Banco Santander me dio una oportunidad”, y se fue a vivir a Las Palmas, donde fundó una familia y empezó una carrera de tres décadas desde abajo. Hijo y nieto de políticos, no siguió los pasos de la estirpe. El padre, Andrés Orozco Maffiotte, se enroló en el Ayuntamiento de Santa Cruz cuando la política no era retribuida como hoy. “La hacían los ricos y él no lo era”. El abuelo paterno, Andrés Orozco Batista, también abogado, llegó a alcalde y ministro con Lerroux (de Industria y Comercio) y fue representante español en el Tribunal Internacional de La Haya. “Se murió siendo yo un niño, era un gran personaje público, pero yo conservo el recuerdo de su ternura”. Y cita su afición a jugar al ajedrez en la Casa de Socorro, al lado del bufete que tenía en José Murphy. El tercer Andrés Orozco de la saga familiar ayudaba a su padre en las frustrantes campañas electorales a procurador en Cortes. Una de las cosas que más le dolía era “oír hablar mal de él por la espalda entre quienes se decían amigos suyos, en mi presencia, sin saber que era su hijo”. Orozco padre, amigo y conmilitón del periodista Ernesto Salcedo, escribía artículos efusivos sobre el terruño y era habitual mantenedor de fiestas de pueblos. Su hijo lo acompañaba siempre “para que regresara conmigo a casa, y porque él no conducía el Seat 850 de la familia; mi madre me mandaba de escolta”. Cuenta que tenía “una oratoria extraordinaria”. Pero no logró salir elegido procurador en Cortes por el tercio familiar. “Se llevaba el disgusto, y enseguida se reponía y sabía aprender de las derrotas, algo que luego para mí ha sido una lección capital en la vida”. Los candidatos se anunciaban por megafonía entre anuncios de guateques. Pasaba el coche convocando a los bailes de la sala Ortigal y después sonaba una canción con el estribillo electoral de “Orozco será a,a,a,a, el procurador o,o,o,or”. La que mandaba en la casa era ella, Ana María, la madre, que murió en marzo a los 84 años y sacó a los cuatro hijos adelante. Cuando el mayor, Andrés, cursaba primero de Derecho, los padres fueron a Roma a anular el matrimonio. Bajo ese caos familiar, Andrés no era buen estudiante, hasta que hizo las milicias y acabó la carrera con buenas notas. Las milicias se dividían en tres etapas. Y la tradición aconsejaba firmar un compromiso de un año con el Ejército, “porque, a cambio, hacías el campamento en tu tierra y nunca te llamaban para cumplir ese año”. Sin embargo, lo llamaron. “Y pasé de sargento en Alcalá de Henares uno de los años más divertidos de mi vida y, de paso, aprendí disciplina, que no me vino nada mal”.
Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

“EN VENEZUELA PUEDE HABER UN GOLPE DE ESTADO”, SEGÚN MANUEL MEDINA

Manuel Medina Ortega, exeurodiputado socialista y catedrático de Relaciones Internacionales/ Fran Pallero

Manuel Medina Ortega, exeurodiputado socialista y catedrático de Relaciones Internacionales/
Fran Pallero

 

DECLARACIONES DEL EXEURODIPUTADO SOCIALISTA A ‘¡VIVA LA RADIO!’ Y ‘DIARIO DE AVISOS’

 

. “Maduro está jugando con fuego, y el Ejército puede dar un golpe de Estado en Venezuela”

.”España tendrá un Gobierno de centro-izquierda”

.”Unas nuevas elecciones tras el 20D serían una irresponsabilidad”

. “No sabemos si Pedro Sánchez va a continuar o a renunciar, y si Susana Díaz logrará ser secretaria general del partido”

 

Por CARMELO RIVERO

El exeurodiputado socialista Manuel Medina está convencido de que, con la llegada de 2016, “habrá gobierno en España, y será de izquierda o de centro izquierda”, presidido por el PSOE con la ayuda de Podemos y, en su caso, de Ciudadanos. El veterano político niega que Europa esté alarmada por el ascenso de Podemos o la inestabilidad, pues ya está curada de espanto con el triunfo de Syriza en Grecia y el caso de Bélgica, que permaneció año y medio con gobierno en funciones. Sí miró con inquietud a Venezuela y lanzó este pronóstico: “Maduro está jugando con fuego, y en cualquier momento el Ejército puede dar un golpe de Estado ante el incumplimiento de la Constitución”.

“Mi experiencia me dice que los políticos en España hablan mucho, pero a la hora de la verdad son responsables y, por tanto, habrá gobierno”. El que fuera vicepresidente del Parlamento Europeo, sostiene que “es imposible un Gobierno a cargo del PP, pues ha habido un cambio electoral de izquierda en España”. Unas nuevas elecciones serían “una irresponsabilidad”, en opinión de este experto en Derecho Internacional (catedrático de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid en su etapa académica). “La próxima semana será clave”, señaló en declaraciones a ‘¡Viva la Radio!’, para conocer la orientación del próximo Gobierno. ya que se constituirán las mesas de las cámaras. Confía en que el presidente del Congreso sea del PSOE, “o, al menos, de izquierda”, y que el próximo ejecutivo salga de una alianza de los socialistas con Podemos y otros grupos del espectro nacionalista y progresista, o con la suma de Ciudadanos.

Medina Ortega, que fue miembro de la Eurocámara durante más de un cuarto de siglo entre los años 80 y 2009, en que se retiró de la política, reconoció, no obstante, que en el seno de su partido convergen distintas sensibilidades, alguna de ellas partidaria de apoyar un Gobierno popular en minoría. “Hoy solo podemos hacer futuribles, porque no sabemos si Pedro Sánchez va a continuar o a renunciar, y si Susana Díaz logra ser secretaria general del partido en un próximo Congreso, sin fecha”. Medina recuerda que en congresos socialistas anteriores, “cuando parecía que Almunia iba a salir, resultó elegido Borrell, y cuando parecía que Pepe Bono iba a ganar, lo hizo Zapatero. El PSOE es así”.

Cataluña: la hora de Junqueras

Este expolítico lanzaroteño, que cumplió 80 años el pasado 15 de diciembre y mantiene un gran ritmo de actividad profesional, es autor, entre otros libros, de un reciente estudio sobre el separatismo (‘El derecho de secesión en la Unión Europea’) y firme convencido de que una Cataluña independiente se vería excluida de la UE, cree, tras el no de la CUP a Artur Mas, que puede ser la oportunidad de Oriol Junqueras para hacerse con la presidencia de la Generalitat (estas declaraciones fueron realizadas antes de conocerse el acuerdo entre Junts pel Sí y la CUP para investir este domingo a Carles Puigdemont como sucesor de Artur Mas). Recuerda que el PSOE ya pactó en el Tripartito (2003-2010) con Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), el partido de Junqueras, y que se trata de una fuerza que hunde sus raíces en la figura de Lluís Companys, “con l que ya se contó en la II República y habría que volver a hacerlo ahora”. No así con  Mas, cuya organización “está corrompida por la acción delictiva de la familia Pujol”.

Medina descarta la condición –conocida como ‘línea roja’- de Podemos sobre un referéndum de autodeterminación en Cataluña, pues “se trata de una propuesta nula, que no contempla la Constitución, y parece más una baza negociadora”. Interpreta que el electorado del PSOE, Podemos e Izquierda Unida comparte un espacio común, “y eso invita a evitar hostilidades”. A título anecdótico, recordó que el padre del líder de Podemos, “que fue compañero mío en el PSP, quiso llamar a su hijo Pablo Iglesias en referencia al fundador del PSOE”.

La confluencia del conjunto de la familia socialista –hoy dividida en partidos que aparentan ser facciones de un  mismo tronco- en una sola organización política es una tarea ardua, pero citó el caso de Italia, donde el actual Partido Democrático que lidera el primer ministro Matteo Renzi es producto de la integración concertada por un católico progresista como Romano Prodi y un comunista democrático como Giorgio Napolitano. “Italia ha pasado de la derecha mussoliniana de Berlusconi a un gobierno de izquierda en sintonía con un Vaticano progresista”. En su etapa de eurodiputado convivió con la figura de Berlusconi, “un payaso divertido, que conseguía que todos quisieran ir a escucharlo cuando intervenía a ver qué bromas gastaba en cada sesión”.

Venezuela y los militares

De la política internacional, este veterano político y catedrático jubilado de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales, que se especializó en política exterior en el Congreso en la etapa de Felipe González, mostró su inquietud por la inseguridad derivada de los atentados yihadistas y el actual conflicto entre Arabia Saudí e Irán tras la ejecución el pasado sábado de un clérigo chií por Riad. “Europa es una isla de paz en un mundo convulsionado”.

No descarta que se tensione la situación interna en Venezuela, tras las últimas decisiones del presidente Maduro “en contra de la Constitución”, a raíz de las elecciones legislativas. “En cualquier momento se puede producir un golpe de Estado contra el actual gobierno.” Sustenta esta hipótesis en el hecho de que “el Ejército venezolano sigue siendo profesional, a pesar del intento del chavismo de convertirlo en una correa de transmisión, y, al violar el Gobierno la Constitución, los militares no están obligados por las disposiciones del poder ejecutivo”.

Venezuela no supo “sembrar el petróleo”, como pedía Úslar Pietri, y Brasil vive una grave crisis económica, que desestabiliza América. Medina atribuyó a la “maldición del petróleo” (que podría descender a finales de año a precios inferiores a los 20 dólares el barril) gran parte de los problemas que aquejan al mundo. “En Europa lo llamamos el ‘mal holandés’. El país iba  muy bien hasta que encontró petróleo en el Mar negro y se vino abajo”. Esto le hace ironizar que ha sido una suerte para Canarias que el yacimiento petrolífero pretendido haya resultado un fiasco, “o habría que empezar a emigrar”.

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ELIGIO HERNÁNDEZ, PARTIDARIO DE QUE FELIPE GONZÁLEZ VUELVA

ELIGIO HERNANDEZ EXFISCAL GENERAL

Eligio Hernández Gutiérrez, exfiscal general del Estado, nacido en El Hierro/iusport.es

 

DECLARACIONES A ‘¡VIVA LA RADIO!’ Y ‘DIARIO DE AVISOS’ DEL EXFISCAL GENERAL DEL ESTADO SOBRE LA CRISIS POLÍTICA ESPAÑOLA

 

.”Ojalá nos cayera esa breva y Felipe diera un paso al frente”

.”Sería un sueño que Felipe retornara; yo no veo ninguna cabeza como la de él en la ejecutiva del PSOE”

.”Si él mandara en el PSOE, ya se habría resuelto este galimatías a raíz de las elecciones”

. “Miterrand, De Gaulle, Churchill, Kohl y Adenauer también eran mayores”    

.González es el último gran superviviente de la Transición tras Suárez, Fraga y Carrillo, que ya han fallecido

.Aconseja, como Saavedra, un gobierno de Rajoy en minoría, con la abstención del PSOE desde una “una oposición constructiva”

.”Si vamos a nuevas elecciones, la derrota del PSOE será aún mayor”

.”¿Pactar con Podemos? Este no es el Frente Popular del 36 encabezado por Azaña”

 

Por CARMELO RIVERO

El exfiscal general del Estado Eligio Hernández sostiene  que, en la actual encrucijada, el regreso de Felipe González a la política activa al frente del PSOE sería providencial para España. Comparó su caso con estadistas europeos que, a avanzada edad, contribuyeron decisivamente con su concurso, “como Miterrand, De Gaulle, Churchill, Kohl o Adenauer”.

Hernández Gutiérrez, una de las voces del PSOE canario con proyección nacional, juez en excedencia y abogado en ejercicio, es firme partidario, en línea con el anuncio hecho a este periódico por Jerónimo Saavedra, de que el PSOE se abstenga y permita gobernar en minoría a Mariano Rajoy (PP), “con una oposición constructiva”, desde la que recuperarse del mal resultado del 20D. “Si vamos a nueva elecciones, y es lo que me temo, la derrota del partido será aún mayor”. Rechazó el pacto con Podemos, “porque este no es el Frente Popular del 36 encabezado por Azaña”.

“Sería un sueño que Felipe retornara. Yo no veo ahora ninguna cabeza como la de él en la ejecutiva del PSOE”, abundó en sus declaraciones a ‘Viva la Radio!’, magacín de Plató del Atlántico -grupo editor de DIARIO DE AVISOS-,  que se emite por Canal 4 Radio. “Otra cosa es que él tenga ánimo para volver”, continuó diciendo el también exdelegado del Gobierno en Canarias: “Si Felipe mandara hoy en el PSOE, probablemente ya se habría resuelto este galimatías a raíz de las elecciones”. A su juicio, el expresidente del Gobierno y exsecretario general del PSOE, tiene una indudable “influencia en el partido y se le utiliza, como a Alfonso Guerra, dos líderes cultos frente a esta mediocridad”.

“Desde que se fue, ha costado dar con el sucesor de Felipe”, admitió el veterano socialista. “Y esto es la primera vez que ocurre. En la República hubo híperliderazgos en el PSOE, y se produjo una división interna tremenda, como ahora, que tuvo mucho que ver con la guerra y con que se perdiera”. Hizo memoria y reconstruyó aquellos hechos en relación con el momento presente: “El PSOE no pactó con la derecha, la CEDA de Gil-Robles, y de ese modo Prieto no pudo formar gobierno por la oposición del sector mayoritario del partido, el de los revolucionarios de Largo Caballero.” Tal paralelismo le lleva a afirmar que ahora “el PSOE se enfrenta de nuevo a un enorme dilema y dependiendo de cómo lo resuelva, las consecuencias son imprevisibles.”

Uno de los grandes estadistas

Citó el Congreso socialista de Suresnes (Francia, octubre de 1974), “en el que estuvieron José Arozena y Jerónimo Saavedra, y, cuando parecía que el PSOE había desaparecido, surgen dos jóvenes, uno de 32 años, que era abogado laboralista, y otro de 34, con vocación teatral y literaria, Felipe y Guerra, y llegaron a donde llegaron”. Valoró la condición de ambos como “políticos cultos”. “La gente se deslumbra con Pablo Iglesias”, señaló Hernández a este respecto, “porque está rodeado de gente con poco nivel cultural, pero si estuvieran Felipe y Guerra no levantaría cabeza.” Definió al expresidente, con palabras del historiador Santos Juliá, como “uno de los estadistas más importantes que ha tenido España”

“Yo tengo 68 años y Felipe 73”, indicó a título reivindicativo “frente a una tendencia perniciosa en España de jubilar a los políticos a los 65”. Sin embargo, citó los precedentes europeos de estadistas veteranos: “Miterrand murió con 80 a poco de dejar la presidencia de la República en Francia, y también eran mayores De Gaulle, Kohl y Adenauer, que murió con 91.”

“Si Felipe diera ese paso al frente y volviera, sería una gran noticia, me parecería un sueño”. Hernández retomó la historia como argumento a su favor: “Hubo un momento en la historia de Francia, como todos recordamos, con una gran crisis interna, en que De Gaulle volvió y enderezó la situación.” González es el último gran superviviente de la Transición, tras la muerte de Adolfo Suárez, Manuel Fraga y Santiago Carrillo.

Hernández Gutiérrez echó de menos al expresidente socialista al ser preguntado si, ante la incertidumbre actual, estaría justificada la vuelta de un político de la talla de González: “Hasta ahora nadie me había preguntado eso, pero ya que me lo preguntan, mi respuesta es inequívoca: ojalá nos cayera esa breva.”

El actual pulso entre Pedro Sánchez y Susana Díaz no debe hacer olvidar, a su juicio, que “la verdadera prioridad es la gobernabilidad de España, y después el Congreso del PSOE”. En su opinión, Sánchez salió tocado de las urnas, al quedar cuarto en su distrito electoral, Madrid. “No soy optimista, no veo a Sánchez adoptando una postura de responsabilidad; creo, lamentablemente, que va a ser casi inevitable ir a nuevas elecciones”. Tanto él, como Saavedra, Corcuera, Francisco Vázquez, Joaquín Leguina “y Alfonso Guerra, aunque no lo diga, sabemos lo que hay que hacer y lo decimos públicamente aportando nuestro granito de arena”.

Apoyar a Rajoy

“La izquierda tiene que entender” –reclamó Hernández con resignación- que Rajoy tiene la mayoría del respaldo del pueblo español, con más de siete millones de votos, y ha sido mayoritario en la mayor parte de las provincias y comunidades, y, por lo tanto, le corresponde formar gobierno.” Está convencido de que no hay otra alternativa, “salvo      que Sánchez cometa el gravísimo error de querer pactar a la izquierda”, a la que puso en tela de juicio como tal: “Esta es una izquierda populista que se han inventado”. Citó las revoluciones de izquierda frustradas: “Fracasó el comunismo y el castrismo, que apoyé, y ahora acaba de fracasar la revolución bolivariana, que también defendí y me costó bastantes críticas”. Y, frente a ello, enarboló la dimensión histórica del PSOE, “que es más antiguo que la revolución rusa”. “No hay más vía que la socialdemócrata, aunque le pese a este Pablo Iglesias cuya prepotencia me encorajina.”

Ante el desafío del PSOE de volver a ser el eje de la gobernabilidad en España, Hernández recomienda a los líderes de su partido que relean la historia para entender el papel que les toca vivir, “como vengo haciendo desde hace cincuenta años en que estudio lo que han sido  el PSOE y la figura de Negrín”, tal como le estimuló a hacer siendo un joven su paisano el periodista José Padrón Machín.

“Yo no creo en un pacto del PSOE con el populismo y los independentistas”, enfatizó. “Defender el derecho a la autodeterminación, algo que no reconoce ninguna Constitución, es ignorar la historia de España, porque al día siguiente lo pedirían el País Vasco, Galicia y puede que hasta Canarias. Nos colocaríamos en el escenario político de la I República, del ‘¡Viva, Cartagena!”

El exfiscal general lamento la falta de consenso en la política española. “Habíamos superado la mentalidad del XIX en que los liberales decían ‘muera el que no piensa como pienso yo’. Pero todavía hay mucho cainismo y crispación y el otro día sentí vergüenza en el debate entre Rajoy y Sánchez.” Contra ello, invoca el espíritu de la Transición, “que fue la época más noble de la España contemporánea, tras una era de golpes de Estado, asesinatos de presidentes, dictaduras y una guerra civil.” Antes, la República, añadió, había sido “pobre y caciquil, tras la crisis del 29, y los campesinos para hacer una peonada hacían cola, algunas mujeres dieron a luz en esas colas, pero la clase política era eminentemente culta, cosa que echo en falta ahora.”

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Por qué no me callo. LAS ARRUGAS DE LA DEMOCRACIA

SAAVEDRA SENTADO

Jerónimo Saavedra/agenciabk.net

 

Dos políticos en la reserva abrieron la boca la semana pasada y dieron que hablar, como decía José Hierro, “por dar libertad a  mi demonio”. Mientras la política española está como ese rascacielos de Dubái en llamas en año nuevo, la política canaria vive en estado de hibernación desde las autonómicas, pues ya esa noche se hicieron cábalas interesadas de que el pacto ‘naciosocialista’ nació en falso en ganando el PP. Dependía del 20D. Y de las generales resulta que no depende ni el propio gobierno de la nación, si acabamos abocados a nuevas elecciones –a la pira funeraria de las urnas para más de uno-, al cabo del no de la CUP a Artur Mas. Desde ayer sabemos que Cataluña vuelve a votar en marzo. Y ese viento trae consigo repetirlas en España, salvo un ejercicio funambulesco de responsabilidad de PP y PSOE. El pacto canario está por ahora sujeto con el ataharre de unas Cortes que envidian la mayoría que rige en las islas y ya quisieran para sí nuestra experiencia en materia de alianzas. Si los dos grandes se sientan y ponen orden, paradójicamente viviremos, tras las tarascadas, una etapa inusitada de estabilidad. ¿Han reparado que los tres –con Ciudadanos-sumarían más del 70% del hemiciclo? A tal extremo llega el veredicto popular, que ha ideado la fórmula del mayor consenso posible que rebaje la ‘temperatura país’ –la homeotermia política al poder-, poniendo en ese brete a los actores de este momento político orbital.

Tomás Padrón/Gelmert Finola.

Tomás Padrón/Gelmert Finola.

Si Rajoy, Sánchez y Rivera no resuelven el sudoku, que es de cajón, se merece (aquel que lo impida) irse a casa y un cenotafio. Si se imponen las tesis de coturno de los sénecas mediáticos en las rondas radio-televisivas –excluyentes y sectarios-, significa que este país no tiene remedio. Un tertuliano rayó en la soberbia culpando a los ciudadanos de haberse equivocado la noche del 20D. El error no ha sido de los votantes. El error, si acaso, ha sido votar, si no va a servir para nada. El error, este craso error de las prepotencias jerárquicas de los partidos, es de ellos, de los líderes y cúpulas, y lo pagarán caro. No bajarse del burro y descifrar el mandato palmario que proclaman los votos no es torpeza, sino arrogancia, intransigencia, mala vejez. Jóvenes, pero cascarrabias, algunos chochean y no están para estos trotes. El año 20 nos dejó un paralelismo del 20D. Fue la última vez que se votó en diciembre hasta el otro día; los dos grandes partidos (conservadores y liberales) entraron en barrena; el Parlamento se fragmentó y el país resultó ingobernable bajo múltiples facciones. Se venían sucediendo inútilmente convocatorias electorales a capricho: hasta tres en los tres últimos años. La gente estaba harta y el desencuentro de los jefes políticos jurando en arameo fue el caldo de cultivo de Primo de Rivera. La Gran Guerra trajo consigo una crisis de caballo y los partidos se echaron a la bartola rumbo al tribalismo.

José Ortega y Gasset(filosofia.org

José Ortega y Gasset/filosofia.org

No estamos hoy al final de la restauración ni a las puertas de una dictadura. Pero entre entonces y ahora, algo hay que se parece: la ineptitud de los dirigentes (Ortega ya había conceptualizado la ‘vieja y nueva política’ que algunos creen haber acuñado estos días). La historia no tiene más historia. Pero es implacable con quienes no dan la talla. Jerónimo Saavedra, fiel al rol de oráculo, respondió con apólogos a la llamada de esta casa y soltó lo que soltó. Saavedra no dice lo que dice porque frise los 80 años. Con poco más de 70 me dijo en una entrevista televisiva que el ministro de Justicia Bermejo debía dimitir tras la cacería con GarzónGoogle está lleno de entradas con esa noticia-, y con 50, en El País, que discrepaba de Guerra, y aun de González. Voces insobornables como la suya no son frecuentes. Que el exministro dijera públicamente ahora que se impone un gobierno en minoría popular con la abstención programada –leyes a cambio del voto pasivo- del PSOE y Ciudadanos, y, llegado el caso, una Gran Coalición a la alemana, habrá podido chirriar a algunos instalados en el purismo estético de la alternancia maniquea. Pero ha vuelto a ser certero, al pan, pan y al vino, vino. Unas nuevas elecciones serían una vergüenza nacional. Volver al año 20. Y el PSOE no está para bromas vendiendo la moto de un ‘pentapartito’ ni exponiéndose a segarse la hierba bajo los pies.

Juan Manuel García Ramos/DA

Juan Manuel García Ramos/DA

El ocaso de este ciclo no es el cambio ideológico en las urnas, todavía no –hay un mero revoque de fachada por ahora-, sino la incapacidad innoble de los líderes para hallar fugas imaginativas al laberinto y ahorrarles a los ciudadanos una recaída económica y otro peaje electoral. Este colapso está invocando el voto en blanco de la fábula de Saramago, y ese sí será el cambio, la muerte de un sistema inane de partidos obsoletos, sin cintura, barridos de escena por podemos, ciudadanos y otras fratrías espontáneas en la nueva era fractal. Es la esclerosis de los cíclopes. Como Casandra, políticos bregados en las mudanzas de la democracia, advierten –Saavedra lo ha hecho desde estas páginas con repercusión nacional- del peligro de ceder a los bajos odios del bipartidismo, pero como en el mito griego, nadie cree a los augures. Desde El Hierro, Tomás Padrón –que ayer rompía aquí su silencio- abogaba por la política sin egos, para formar gobierno, y, de paso, envió algunos recados en clave interna, a los suyos –Coalición Canaria- y al propio Gobierno de la Comunidad, para evitar, ante el nuevo pleito, una Canarias “de dos velocidades”, con “islas colaterales y  nodrizas”. Saavedra aventura que corre peligro el socialismo, y Tomás Padrón dice que el nacionalismo se la juega –la improbable sospecha de un pacto PP-PSOE en Madrid ya alimenta la maldad de los cenáculos en las islas: la ‘venganza’ de un pacto clon, que en su día vetó Alfonso Guerra-. Juan Manuel García Ramos (PNC) y Tomás Padrón (AHI) han lanzado el mismo S.O.S. en las últimas horas. El resultado de las elecciones generales de 2015 coloca en 2016 a los partidos delante del espejo. Y algunos se han visto las arrugas. Ahora averiguaremos quién ha sabido envejecer mejor.

Casandra, el mito griego.

Casandra, el mito griego.

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La Entrevista del Domingo/TOMÁS PADRÓN: “Un nacionalista está al lado de su gente en el bar o en el establo, y eso se ha perdido”

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Fotos: GELMERT FINOLA

Por CARMELO RIVERO

En su retiro herreño, Tomás Padrón, que lo ha sido todo en la política insular y siempre ha opinado con agudeza, asiste de observador a este momento de grandes incógnitas, en el umbral de 2016,poniendo el foco en los problemas sin dejar de ser incisivo. “A última hora, alguien descolgará el teléfono y habrá Gobierno en España”, afirma. Y reprocha a los que tiene más cerca, Coalición Canaria (CC), la ceguera de no ser conscientes de su caída. Cree que al presidente Fernando Clavijo, “un hombre de empuje con ilusión”, lo están rodeando “las escuadras de la hegemonía capitalina”. A los 70 años recién cumplidos, hace memoria y compara: “Es otro mundo. Esta potencia mediática televisiva no tiene nada que ver con el 79 cuando empezamos.” Ahora, el Cabildo que él gobernó durante casi tres décadas, lo preside una mujer de su partido, Belén Allende -un descubrimiento suyo-, “capaz de poner firmes a hombres y mujeres”.

El expresidente herreño, que, hace 10 años, vio venir el Delta, advierte de que la organización nacionalista puede desaparecer y aconseja pasar un período a la oposición. El partido que fundó en 1979, la Agrupación Herreña Independiente (AHI), que ahora aborda un proceso de renovación interna, sigue siendo, a su juicio, un faro, tras conseguir, por octava vez consecutiva, un escaño en el Senado, el único del espectro nacionalista en las elecciones generales del 20D.

-¿Usted es adivino? ¿Cómo se olió el Delta en 2005?

“Nuestro equipo de seguridad y emergencia del Cabildo venía haciendo un seguimiento del ciclón, y en un momento determinado los técnicos vieron que se nos venía encima, y así lo confirmaba el Centro de Huracanes de Miami. Era domingo y decidimos suspender las clases del lunes. Del Gobierno de Canarias nos dijeron, ‘quién coño son ustedes para suspender las clases’, y le respondimos, ‘somos el Gobierno de la Isla’. Después cayó la que cayó en Tenerife.”

 

-¿Y ahora qué tormenta política presagia?

“Un vendaval, eso es lo que ha sido el 20D en la política española, y en la canaria en lo que respecta al partido con el que tengo cierta concurrencia: CC. La temperatura política de este partido ha bajado de forma continuada desde hace muchos años. Pero ahora ha llegado ya a la hipotermia. Y si no espabilan, tendrán que irse a las Islas Mauricio a ver si allí tienen más éxito”.

-¿Cómo se sale de esa hipotermia?

“A lo mejor yéndose a la oposición durante un tiempo. Es un sitio sano para reestructurar y regenerar y quitar de en medio a muchos falsos nacionalistas que tienen dentro”.

-No se le ve contento.

“No, aquí no. En estas elecciones, que son generales, podríamos entender que al Congreso de los Diputados hubiera dificultades. El poder mediático centralizado puede mucho, llega lejos y es constante. Pero lo que ya no es comprensible es que en las elecciones al Senado, que son territoriales, de isla, como elegir a un presidente de Cabildo, pues no se saque senador, sino solamente en la isla de El Hierro. Algo grave está sucediendo”.

-Ahí estuvieron ustedes de nuevo sembrados.

“Sí, llevamos ocho legislaturas continuadas sacando el senador. Parece que conectamos con la gente. Pero en feudos como La Palma, Fuerteventura o Tenerife no se entiende que se quede en cuarto o quinto puesto”.

-¿Dice que hay algunos falsos nacionalistas en CC?

“No, no, hay un montón”.

-¿O sea, que están por estar?

“Están en el poder, que es lo que les interesa. Si no lo tuvieran, salen disparados. Por eso conviene ir a la oposición, para reestructurar este nacionalismo canario”.

-Fernando Clavijo es nacionalista, sin lugar a dudas…

“Sí, lo es, un nacionalista de forma inmediata, como le pasó a Paulino Rivero, que era un político batallador. Pero enseguida los rodean los centralismos políticos, económicos, sociales y mediáticos. Y van concentrando todo el poder en la capitalidad. No conectan con el resto de las islas ni con la periferia de las propias islas grandes. Y a Fernando Clavijo, que es un hombre con gran ilusión, un hombre de empuje, pues ya lo están rodeando las escuadras de la hegemonía capitalina, cuya visión mediocre ha sido siempre construir dos Canarias, la de los bienaventurados que tienen la suerte de estar en la capital y la de las islas colaterales. Con ese criterio no vamos a ninguna parte”.

-Tuvo un gesto inicial con ustedes, las islas no capitalinas, defendiendo la triple paridad para el reparto del IGTE, el nuevo fondo de desarrollo.

“Eso fue una gran voluntad que tuvo al principio, pero inmediatamente lo rodeó el gran poder mediático, político, económico y social centrado en las dos islas nodrizas, en las dos capitales, Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria”.

-¿Tienen nombre y apellido esas ‘escuadras de la hegemonía capitalina’?

“Como siempre, son invisibles. Pasa como con los mercados a nivel mundial. Se sabe que están ahí y mandan mucho. Desde hace muchos años, hay gente en la sombra que están mangoneando. Ahora se arguye: ‘No es posible que el 20% de la población tenga la misma representación que el 80% que vive en las dos islas grandes.” Lo que no analizan nunca es por qué se producen esos desvíos de asentamientos poblacionales. Porque, si medimos, vemos que la superficie de las cinco islas periféricas tiene 3.900 kilómetros cuadrados y las dos grandes, 3.500. ¿Qué pasa, que en esa superficie hay mejor clima, mejor tierra, mejor sol, mejor agua? Pues no. Simplemente, que las políticas han sido desequilibrantes y la población se ha ido concentrando en las dos capitales. Y están ahora todo el día clamando por mayores autopistas y mayor cantidad de infraestructuras, para que el embudo de entrada a donde está el poder concentrado sea más amplio. Pero por muchos carriles que hagan no resolverán nada. Hay que distribuir la riqueza en todo el conjunto de Canarias”.

-¿Esa es su receta frente al 20-80%?

“Es que las políticas que se han aplicado siempre han sido negativas y centralistas. Ahora se aferran a un hecho consumado -la concentración poblacional- para demandar más en base a ese 80% demográfico. Yo digo que tiene que repartirse mejor en las islas que tienen mayores deficiencias de servicios e infraestructuras, para que la gente no tenga que desplazarse a las dos islas grandes. En los últimos tiempos, Gran Canaria ha estado destinando mucho dinero a la circunvalación uno, dos,tres, cuatro. Millones y millones de euros. Y ahora claman, sin embargo, por la carretera de La Aldea, que no es nueva, un riesgo no de ahora, de siempre”.

 

-¿Le ha sorprendido que Antonio Morales haya sido beligerante con la triple paridad?

“Claro que me sorprende la postura del presidente del Cabildo de Gran Canaria. Cuando más tienen más se olvidan de los que tienen menos. En el 79 llegamos a los cabildos periféricos, tras las primeras elecciones locales, y el reparto económico del REF era poblacional.En aquel momento, las islas periféricas se reunieron y se unieron para echarlo a abajo. A El Hierro le tocaban 30 millones de pesetas al año. Como había poco dinero, no se hacía nada y la gente emigraba, y así en el siguiente censo había menos población aún y nos tocaba menos dinero; estábamos en un círculo vicioso de pobreza. Se compensó con un fondo de solidaridad y con el actual reparto del REF. Sigue siendo negativo, pero mejoró. Hombre, se entiende que un plan de desarrollo está para corregir esos déficits y equilibrar las Islas”.

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-¿Teme a la reforma electoral?

“Claro, la tendencia es castigar a las islas periféricas. Porque cuando Morales habla de que no admite el reparto económico con la triple paridad hay un doble sentido: no quiere admitir la triple paridad política en el Parlamento. Que, de hecho, ya no existe, porque la dictadura de los partidos ha convertido a los diputados en cuatro generales con mando y los demás, soldados de plomos, incluso los del reemplazo de la islas periféricas”.

-¿Es un Archipiélago a dos velocidades?

“Exacto. Canarias se está rompiendo en dos. Las islas colaterales y las nodrizas, las periféricas y las dos capitalinas.La cesta de la compra de El Hierro nos cuesta el triple que en las islas capitalinas. Los billetes de avión son prohibitivos. Venir de la Península a El Hierro es imposible. Volar de Nueva York a Tenerife hasta se puede hacer por 186 euros. Pero de Gran Canaria a El Hierro, para un no residente, son más de 200 euros”

-De nuevo apelo a su recetario. ¿Qué hacer?

“Plantar cara. Por parte de los políticos de las islas periféricas. Hacer entender que por este camino se va a esa Canarias de dos velocidades, con desequilibrios y concentración poblacional, cuando no hay necesidad de ello. Tenemos derecho de sentirnos canarios iguales en cualquier parte del territorio canario donde vivamos”

-Alguien una vez pensó en despoblar El Hierro.

“Sí, para venir a cazar los veranos. Pondrían a los diez, once mil habitantes en unas cuantas barriadas en Tenerife y Gran Canaria, y El Hierro sería un coto de caza para venir periódicamente con botas altas a nuestros montes con perros adiestrados. Nos negamos a eso”.

-¿Qué pensó el otro día, cuando alertaban en París de las islas que desaparecerán bajo el mar?

“No solo en la Cumbre Climática. Mucho antes, unos científicos ingleses lanzaron aquella amenaza pavorosa del volcán de la Palma, cuya erupción partiría la isla en dos y el tsunami empezaría por arrasarnos a nosotros, los herreños, hasta llegar a Nueva York”.

-Ahora que lo recuerda, eso fue hace más de diez años: la ‘bomba’ de la BBC sobre Cumbre Vieja. Carracedo se enfadó con sus colegas británicos por exagerar.

“Hace mucho tiempo me llegó un científico nuestro al Cabildo y me dijo, ‘oiga, en la zona de Timijiraque, en Puerto de la Estaca, se va a producir un socavón como el de Frontera y Las Playas’. Le pedí una información más detallada, para tomar medidas. Y me dijo, ‘qué va, eso puede ser dentro de un millón de años o de quinientos’. Le dije, ‘pues, hombre, no me asuste entonces”

-¿Finalmente, el volcán submarino ha sido una desgracia o una gran publicidad, como la foto de la NASA?

“Al principio, fue mal gestionada la crisis. Provocó una situación de alarma social y económica en la isla, de la que todavía estamos pagando las consecuencias, combinadas con la crisis general. Pero ahora se le está sacando provecho para El Hierro”.

-En su día me dijo que acabaríamos emigrando a África.

“África, por desgracia, no está en el mejor momento para que busquemos camino allí. Pero la tenemos al lado y, si la situación se complica, tendremos que buscar recursos donde sea. Antes teníamos a nuestra gran Venezuela (allí tengo a dos hermanos), pero miren cómo está”.

-En una casa de Valverde se lee: “Gracias, Venezuela”. Usted siempre fue enemigo de bases. ¿Cambiaría de opinión si la cosa se pone fea y no es posible emigrar?

“La solución no es poner radares o lanzaderas de satélites. Eso, aparte de que sería perjudicial para El Hierro, lo sería también para Canarias. El lanzamiento de un cohete, como se pretendía, desde el Faro de Orchilla, atravesando la zona turística de Gran Canaria para ir buscando órbita sobre África…, yo creo que eso no le conviene a nadie. Al principio, el radar era un faro aeronáutico, para la aviación civil, y el Ayuntamiento de Frontera dio permiso. Pero luego el Ministerio de Defensa quiso aprovecharse y vimos la jugada”.

-Lo supongo preocupado por los atentados que está viendo por televisión.

“Es muy preocupante. Lo que pasa es que ante un caso de estos, empezamos a matar moscas a cañonazos. Y hacemos poco por ver el origen del problema, el porqué de ese radicalismo. ¿Zapatero no habló en la ONU de alianza de civilizaciones? Pues busquemos soluciones desde la base de ver por qué pueblos y gentes de esas latitudes se conducen de una manera tan radical en contra de otra parte del mundo. Como pasa con la emigración, con los refugiados. Averigüemos por qué. No dejando que entren no se acaba el problema. Por algo se produce. Porque tienen hambre”.

-¿Serán capaces de formar gobierno en España?

“¿Los políticos actuales? Hoy puede más el personalismo y el partido que la razón. Al final, la situación la reconducirá el GM, el Gran Mercado. Es invisible, pero manda: descolgará el teléfono y dirá quiénes tienen que pactar por razones de estrategia o necesidad.Pero, mientras tanto, España es como un palomar, donde el buchón está gorgoreando a las cuatro palomas”.

-¿Y en Canarias?

“En Canarias mandan otros GMs estratégicos concertados con líneas de poder, que están ahí. Que no mojan pero empapan.Tienen nombre y apellido. Las decisiones las toman de una manera muy sutil”.

-¿Usted cree de verdad que en Canarias hay poderes fácticos ocultos que maniatan a un Gobierno?

“Yo estoy convencido de eso. Al presidente, a Fernando Clavijo, aunque quiera, no lo dejan hacer. Claro que hay poderes económicos muy fuertes en nuestra Comunidad, introducidos en el propio Gobierno. No es posible que tengamos que importar el 80-90% de lo que consumimos, y que esas importaciones estén primadas con dinero público. Cada vez se agranda más la brecha de lo que importamos respecto a lo que producimos, porque es imposible que el agricultor, el ganadero, el pescador canario pueda desarrollar su actividad. Entran productos subvencionados, en contra de la producción local. Para que eso sea posible, hay poderes que han ido ganando terreno, sin que los gobiernos los pongan firmes”.

-¿Lo de Cataluña tiene salida?

“Lo lógico sería plantear un referéndum”.

-Y mañana lo pedirán País Vasco, Canarias…

“Yo creo que es lo que hay que hacer; un referéndum con porcentajes altos, de dos tercios o tres quintos. No saldrá, y a otra cosa hasta dentro de quince o veinte años. Como en Quebec o Escocia. Dejar que la gente se manifieste y diga. La independencia no se puede lograr en un referéndum por la mitad más uno. Porque queda completamente dividida esa posible nación que pueda salir. Tiene que ser con una mayoría aplastante”.

-Años ha me dijo que quería ser una isla libre asociada.

“¿Sí?, joder, de eso ya no me acordaba. Tantos disparates dije en su día que ya no me acuerdo de ellos”.

-¿Se arrepiente de las cosas que decía?

“No, no me arrepiento de nada, porque lo que dije en cada momento, si lo dije, es porque lo sentía. No solía decir lo que no sentía de corazón. Si lo dije fue por algo”.

-El entonces alcalde de Santa Cruz Miguel Zerolo abogaba por un estatuto para Canarias de Estado Libre Asociado, y usted hizo esa extrapolación.

“Iba en el sentido de lo que decía antes, que entendemos Canarias como archipiélago, como un pueblo desde cada isla. Yo creo que hay que pedir al Estado y, una vez dentro, hay que pedir a Canarias, para que se descentralice. Autonomía, sí, pero con referencia a cada isla. Porque esa es la realidad natural que tenemos”.

-¿Hubo oportunidad para un presidente no capitalino?

“Sí, con Antonio Castro, fue el que estuvo más a tiro. Pero Antonio, que es un gran amigo personal, a la hora de dar el paso final, quiso unanimidades aplastantes, que nadie lo cuestionara, y no salió. Eso en la política canaria es difícil: hay que dar el paso al frente, y si se sabes que estás arropado por muchos compañeros, el tema saldrá. No pretendas que el cien por cien te diga que sí”.

-¿Y en usted no pensaron?

“No, yo me sentía muy cómodo; mi hábitat natural era ser presidente de mi isla, con la fortuna de obtener siempre mayoría absoluta. Mi gran satisfacción en mi vida política ha sido ser presidente de mi tierra, El Hierro”.

-¿Con 28 años en el poder,tuvo tentaciones de cacique?

“Nunca fui un cacique. Siempre hice una política social. Esa tentación te la quita la gente día a día en la calle”.

-¿Un hombre de mayorías absolutas como usted,qué opina de los pactos?

“Las mayorías absolutas te permiten cumplir el programa. Cuando tienes que pactar, es más difícil, pero hoy ya se está viendo que es una necesidad. España, por ejemplo”.

-¿Qué le parecen los nuevos chicos de Podemos y Ciudadanos?

“Pues buenos chicos, ¿no? Son los electores, en la urna y de forma secreta, quien quiere que estén”.

-Le noto preocupado con el futuro de CC.

“Sí, es el partido que más me preocupa. Nosotros, al fin y al cabo, seguimos siendo Agrupación Herreña Independiente (AHI). En Tenerife desapareció ATI, en La Palma API y en Fuerteventura Asamblea Majorera. Nosotros, no. El último bastión que queda con autonomía política es AHI, pero cada vez vamos siendo menos independientes para ser más dependientes. Y me está preocupando el navegar de este barco. Porque no es una cosa de ayer, de ahora, sino que la curva se viene produciendo cada vez que hay elecciones. Y esta vez ha sido fatal. Hombre, alguien tiene que despertar en esta organización política. Y entre todos tratar de buscarle soluciones, porque si no, en CC estamos condenados a…”.

-¿A desaparecer, como dice Juan Manuel García Ramos?

“Evidentemente. Porque, además, hoy, contrarrestar el potente poder mediático en torno a los partidos centralistas y continentales es cada vez más asfixiante. Hay que buscar nuevas fórmulas, otra relación con el ciudadano cada día, desde cada isla, para recuperar el nacionalismo natural que corresponde a Canarias. Eso es lo que estamos perdiendo, ese contacto, esa calidez”.

-¿Está apuntando a una refundación de CC?

“Sí, a lo mejor hay que crear la FICA, la Federación de Islas Canarias. Me ha salido así, sin pensarlo, porque somos islas confluyendo en un proyecto común, no al revés. Y se está copiando a los partidos continentales, que va de arriba abajo. Un partido nacionalista se diferencia en que está al lado de su gente en el bar o en el establo, escuchando y atendiendo. Somos un partido de tierra, de tierra adentro, de tierra canaria. Eso se ha perdido en los últimos tiempos. Y esa es mi preocupación”.

-¿Hay algún congreso a la vista?

“Yo no estoy en CC, no estoy afiliado a CC. Sigo siendo de la AHI y de ahí no me saca ya nadie hasta que vaya para el cementerio. Pero no observo, de momento, movimientos en CC de que se vaya a producir, o ganas de hacer una reflexión al respecto; debe de ser quizá por el período navideño, en el cual no está el horno para más bollos que para los turrones. Pero desde que pase este tiempo creo que alguien debe reaccionar, alguien o muchos álguienes de los que están en la estructura de CC”.

-¿Ustedes no están integrados, sino asociados en CC?

“Estamos asociados. Firmamos un convenio en el 2002 y se ha incumplido totalmente. AHI tendrá que ver de forma inmediata si ese convenio con CC lo mantiene o mejor solos que mal acompañados”.

-¿Acaso piensan marcharse?

“En su día, nos marchamos de las AIC. Habíamos dicho al entrar cuál era el esquema de funcionamiento por el que apostábamos, aquello no se cumplió y nos fuimos. Y luego firmamos con CC prácticamente el mismo convenio. Y también se ha incumplido. En vez de descentralizar han ido centralizando cada vez más. Esa no es la estructura de partido que creo le convenga a CC, porque va en contra de la naturaleza del Archipiélago”.

-¿Narvay Quintero va a seguir de consejero?

“Narvay Quintero de momento está de consejero. Que vaya a seguir o no, lo decidirán los responsables de AHI. Me imagino que después de estas fiestas habrá una reunión para analizar la nueva situación a nivel general, a nivel canario y a nivel de El Hierro”.

-Se retiró en 2012. Llevaba mucho tiempo sin oírle.

“Sí, hace tiempo que estaba calladito. Hasta ahora, y seguro que luego lo lamentaré, pero, bueno, les agradezco que se hayan acordado de mí”.

-Sigue usted como aquel Garoé…

“Destilando gotas de energía”.

-Eso, y que así continúe por mucho tiempo.

 

LA PLANTA, EL MOLINO Y LA CARPINTERÍA

La muerte prematura del padre, del que toma el nombre Tomás, dejó a doña Rosa sola con cuatro hijos. Y los sacó adelante con el triple negocio familiar, la planta eléctrica, el molino de gofio .y la carpintería. “Mi padre se nos fue a los 42 años, y aquella mujer, viuda tan pronto, no se vino abajo”. Tomás Padrón, el menor, se recuerda atendiendo los tres frentes con sus tres hermanos y la madre: “La planta daba luz al pueblo. Se encendía al oscurecer y se apagaba a media noche”. El molino -”cada media hora el motor hacía una explosión que me quedó grabada”- permanece en pie; la planta eléctrica, no. Cuando Tomás Padrón trabajaba para Unelco, sus jefes le encargaron electrificar la isla (1970). “Me tocó apagar aquella luz de casa, porque ya se podía dar electricidad las 24 horas”. El ingeniero técnico industrial que llevaba la luz a los pueblos era alguien popular cuando se convocan las primeras elecciones municipales democráticas. “Dijimos: ¿Y por qué no?” Se encontraban reunidos un grupo de amigos en el bar Los Reyes de Valverde, y uno lo señaló a él: “¿Por qué no nos presentamos y tú vas de candidato, Tomás?”. Era la oportunidad de zafarse de miedos atávicos. Hubo un tiempo en que los herreños guardaban silencio preceptivo por las noches y ataban los picos de los gallos para que no cantaran, por temor al invasor. Una vez un avión espía americano se estrelló en Frontera y todos los tripulantes murieron. No eran miedos infundados. Cuando la sequía del 48, los vecinos se pasaban el templero (rabo del cochino) para darle sabor a la sopa. Era miedo al hambre. Cuando no al viento del Sureste.

Para mayor baldón, la isla era un pabellón de destierro. El Hierro era el fin del mundo hasta que llegó Colón, y cuando vino la democracia, llegó Tomás Padrón y mandó parar, para que no fuera más el culo del mundo. Él había pateado la isla buscando postes y localizando estaciones transformadoras en contacto con la gente. Así nació la Agrupación Herreña Independiente (AHI) en 1979, “llevando a 500 personas, una a una, a firmar en el juzgado con su DNI para avalar al partido”. Los campesinos se ataviaban para ir a la villa, la capital, a hacer el trámite. Entraban, se quitaban el sombrero y firmaban. “Fue la mejor campaña electoral. Cuando les llevaban las papeletas otros partidos, ellos decían, ‘¡ah, no, ya yo me comprometí!”. Hubo anécdotas simpáticas. Fueron a votar en Tiñor (Valverde), y al salir, uno preguntó: “¿Ganamos o no?”. Y contestó otro: “¡Cómo no vamos a ganar! ¿No viste que la cacharra -la urna-estaba llena?”. Tomás Padrón hizo realidad unas cuantas utopías; la más célebre, la central hidroeólica de Gorona del Viento, como despedida política,que hace de su isla un caso ecológico único en el mundo -fiel al rol de geoparque y Reserva de la Biosfera- y cuya paternidad comparte con Ricardo Melchior, de cuando ambos coincidieron en Unelco. Su otra hazaña -junto a las batallas del radar, el cementerio radiactivo y los transportes- fue en su debut: “El Ministerio de Sanidad no firmaba el convenio para el personal del hospital y una mujer dio a luz sin medios. La criatura se quedó a mitad de camino; sin barco, ni avión, había que esperar al día siguiente y el niño murió.

Ustedes en Radio Club sacaron al ministro de la cama esa noche y, a la semana siguiente, firmamos el convenio”. La isla siempre tuvo motivos para hacer rogativas a la Virgen de los Reyes cada cuatro años, y en ocasiones Tomás Padrón tocaba el tambor, que fabrica uno de sus hermanos. La bajada de los pescadores, llamó al recibimiento en Valverde a tres paisanos que habían naufragado, hace unos treinta años,en una embarcación, cerca de la isla, y que fueron rescatados en Baltimore (Maryland, EE.UU.): el pueblo los escoltó con bailes hasta La Restinga. Ahora, en la jubilación, con los dos hijos ya criados, practica lo que predicaba en política, que, sin dar la espalda al turismo (el menor posible, según proclamaba en Punta Grande el hotel más pequeño del mundo), su isla permaneciera leal al sector primario. “Me he hecho agricultor. Por primera vez. Tengo 30 árboles frutales plantados, y lechugas, coles y papas. Poca cosa. Ya no doy más”. En la entrevista, en dos tiempos, para DIARIO DE AVISOS y Viva la Radio, habló del repliegue del guerrero atendiendo la huerta: “Ya solo soy el militante número uno de la AHI y el primer presidente que tuvo. Alguien contando vivencias”: Hay una saga de piñeros notables, Tomás, Eligio Hernández (PSOE), Manuel Fernández (PP) y el legendario periodista José Padrón Machín, que explica la extraña pujanza política de un territorio convertido en municipio en 2007, el más alejado de Madrid (y de Europa), que permite trazar los famosos 2.000 kilómetros de distancia (en realidad, 1.916). En El Pinar radica una misión frustrada de Tomás Padrón, como si fuera un personaje de Umberto Eco (La isla del día de antes, la novela del Punto Fijo): recuperar el meridiano 0, que El Hierroperdió a finales del siglo XIX en la Punta de la Orchilla, gentileza de Ptolomeo hacia los bimbaches. “Logramos un reconocimiento testimonial en el Senado. Más no se pudo hacer.” El meridiano se lo llevó Greenwich (Reino Unido), ¿pero al mítico mero Pancho quién se lo llevó del Mar de las Calmas?”. Ese sí es un misterio. Alguien se lo cepilló en la zona de Tacorón, su hábitat, y nos privó a buceadores y vecinos de su entrañable compañía”.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?