EL ‘BIGOTE’ TURÍSTICO

Lo que Fitur viene a poner de manifiesto es el momento dulce del turismo alemán y británico –y también nórdico- y los apuros del padre de familia peninsular para salir con la familia de vacaciones al ‘Caribe de Europa’, como nos llama mi amigo José Ramón Sanz (este lunes, invitado en ‘Las mañanas del Mencey’, de Teide Radio Onda Cero, 11:30-12:00 horas). Vamos hacia la quinta libertad (que los aviones paren, bajen y suban pasajeros vengan de donde vengan y vayan a donde vayan), a una política de cielo abierto, para trazar rutas cuantas más mejor (el turista quiere ir de casa al destino en vuelo directo, sin hacer escalas en Madrid), y a un régimen de tasas aéreas (llámense bonificaciones o como se llamen) bajas, que atraigan clientes al archipiélago, mientras otros gravan al viajero, al margen de la primavera árabe, o, de lo contrario, el sector se quemaría a lo bonzo, paralelismos aparte. Los doce millones de turistas que registró Canarias en 2011 no son ninguna tontería. La marca Canarias y la marca España son compatibles, pero sería una estupidez que esta absorba a aquella por un patriotismo estrecho. Cuando los hoteles canarios están a tope en invierno, enla Penínsulaestán bajo mínimos, cuando aquí cogemos el avión por narices, en el territorio continental pueden optar entre transporte aéreo o terrestre. Aquí hay playa y en Madrid no. Aquí hay ‘Caribe’ y enla Península Mediterráneo.Pero son ofertas complementarias, deben ir de la mano. Juntos pero no revueltos. Estamos de nuevo jugándonos el bigote (sin que el ministro Soria pueda darse por aludido, a falta del suyo, tras rasurárselo antes de formar parte del Gobierno de Rajoy) con la gallina de los huevos de oro. Tienen que acertar los responsables públicos en las medidas que adopten. Porque turistas hay y el nuestro es un ‘viejo’ destino envejecido, que necesita remozar y renovar la planta alojativa obsoleta. Tanto en los incentivos para la rehabilitación, como en las tarifas aeroportuarias, y en la cualificación profesional, la diversificación del producto de ocio y la revisión de la moratoria, los gobernantes de Canarias y Madrid han de acertar necesariamente. En materia turística no caben ni discrepancias ideológicas, ni personales.

 

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PABLO MATOS (PP) ROMPE UNA LANZA A FAVOR DE LA MEDIANA CON MARRUECOS

 

La delimitación de la mediana (línea imaginaria) entre Canarias y Marruecos, con el fin de establecer los espacios marítimos respectivos, es una vieja asignatura pendiente, que ningún gobierno español ha querido abordar, dadas las delicadas relaciones bilaterales. La conveniencia de fijar las 200 millas, y, por tanto, la frontera intermedia, dada la distancia entre las dos orillas, es crucial para los intereses de ambos territorios. Pese al silencio oficial sobre el tema, el diputado del PP es partidario de poner fin a la ambigüedad que rodea la soberanía de las aguas de la zona, máxime en la actualidad, al ser aguas afectadas por un posible pozo de petróleo, que genera cierta discordia respecto a las futuras extracciones.

“España debería, por una razón de soberanía nacional, trazar la mediana de las aguas entre Canarias y Marruecos”. Esta afirmación la hizo, este jueves, en el programa ‘El Envite’ (TVC), el diputado del PP Pablo Matos, que preside desde el martes la Comisiónde Industria, Energía y Turismo del Congreso, las mismas tres áreas que gestiona el ministro canario José Manuel Soria. “No hay que hacer un drama de esta decisión”, señaló, coincidiendo con la visita de Rajoy al rey Mohamed VI en Rabat el día anterior.

A su juicio, sería una medida consecuente, pues “Marruecos podría hacer extracciones” en la mitad de esa franja de mar que sería de su jurisdicción. Matos subrayó la necesidad de fijar la frontera marítima con el reino alauí, pues, según dijo, “como canario me gustaría saber si hay petróleo o no”. Una vez despejada definitivamente esa incógnita, a partir de los trabajos realizados (y actualmente paralizados) de la compañía Repsol, “habría que tomar la decisión de si se extrae o no”. Matos reiteró que “debemos ir mentalizándonos” en esa dirección, para poner fin a una largo suspense sobre esa posible reserva submarina de petróleo –y acaso también gas- a mitad de camino entre el archipiélago y Marruecos.

En relación con la polémica sobre el futuro de la bonificación de las tasas aéreas (que, según el sector, contribuyeron, junto a la primavera árabe, a la llegada de 12 millones de turistas en 2011 e Canarias), no dudó en asegurar que “las que se aplican en los aeropuertos canarios, con carácter diferencial, se mantendrán, si bien las que favorecen, a su vez, a determinadas compañías aéreas por abrir nuevas rutas, cuya naturaleza es similar a una subvención, esas serán suspendidas, pues las aerolíneas beneficiarias suelen retirarse cuando dejan de percibir la ayuda”.

El diputado popular justificó la aplicación de subidas en el IRPF y el Impuesto de Bienes Inmuebles, sin hallar contradicciones con las promesas electorales formuladas en sentido contrario y la propia intervención de Rajoy durante la investidura, ya que es producto del desvío en el déficit detectado con posterioridad en las arcas del Estado, según explicó.

Dada su condición de concejal en la oposición en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, se refirió a su relación personal con el exalcalde Miguel Zerolo, que, según dijo, comenzó siendo distante y pasó a ser estrecha y afectuosa. En este sentido, suscribió la moción de la presidenta de su partido y excandidata a la alcaldía, Cristina Tavío, para que el Ayuntamiento abra el expediente de concesión de honores a Zerolo, como se ha actuado con los restantes exalcaldes.

Durante el programa, el político del PP se sometiò a las preguntas de los periodistas Manuel Mederos, director adjunto de Canarias 7; Pepe Moreno, del periódico El Día; Enrique Bethencourt, subdirector de 7.7 Radio, y Tinerfe Fumero, de Diario de Avisos. Asimismo, intervinieron las alumnas de Periodismo Lucía Sendón y Wendy Fuentes, dado que el espacio incorporó desde la pasada temporada una faceta de ‘programa-escuela’ para estudiantes de Ciencias dela Información.

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Por qué no me callo. EL MENCEY


Los hoteles carismáticos –como el Mencey- se hacen querer y morfológicamente son entidades que designan la fisonomía de la ciudad. ‘El Guerrero de Goslar’, el Auditorio Adán Martín, el Mencey…, se complementan. Santa Cruz lo echaba de menos entre sus señas inherentes.  Durante una década, J. J. Rolo y yo ‘desayunamos’ en la misma mesa del fondo, junto a la puerta acristalada que baña el sol mañanero de la terraza que ilumina el comedor. Emitíamos en Radio club con un fondo inconfundible de huéspedes y el tintineo de las tazas de café. El espacio que, por ósmosis radiofónica, heredamos de RNE me afilió sentimentalmente al Mencey: el roce hace el cariño. Los lunes hacíamos tertulias con Toni Bello, Manolo Iglesias y J. M. González -el equipo titular-, que se relevaban con economistas y periodistas, y el resto de la semana compartíamos mesa y micrófono con Vázquez Montalbán, Ana María Matute, Vargas Llosa o Ferran Adriá. Traíamos invitados de abajo a arriba, del ‘albergue’ al poder. Retorné al Mencey la semana pasada para moderar el foro de debate de DA sobre tecnologías de la comunicación, y Daniel Cañibano –el director- me dijo: “Bienvenido a tu casa”. Fue, en efecto, como volver a los pasillos familiares de una casa en la que uno ha vivido, en cuyas paredes (blancas, por fuera y por dentro, como quiso el arquitecto Rumeu de Armas en 1950) estaban colgando cuadros, porque lleva año y medio en obras, y entras en ella y te mimetizas con su mobiliario. De adolescente, en este bar, me enfadé con Alberti, di media vuelta y no lo entrevisté. Aquella estúpida chiquillada. Tengo folios y versos escritos en el Mencey y más de mil entrevistas en diez años. Desde hoy, Óscar Herrera, Leopoldo Fernández, José Antonio Pardellas y “quien les habla” (dicho en el argot de las ondas), como refleja una foto ex profeso de Roberto de Armas,  damos vida a ‘Las mañanas del Mencey’ en Teide Radio Onda Cero (FM 94.0). A José Ramón Sanz le asaltó la nostalgia del oyente amigo, propuso la idea al director de Diario de Avisos, Juan Manuel Pardellas, y al director de Iberostar para Canarias y Cabo Verde, Javier Muñoz, y exhumaron el concepto del hotel de la radio. Aquí se cuecen noticias del mundo, negocios y veladas secretas. La última cena de Maxwell. Donde el maestro Lecuona vivió como Xavier Cugat en el Ritz de Barcelona. Historias de amor de cuentos de hadas. Y operaciones políticas funambulistas. Tras seguir 24 horas a Pelé, terminamos en el Mencey. El poeta Ángel González prescindió una noche de irse a dormir para pasarla en vela junto al césped.

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FRAGA DEJA A LOS CONSERVADORES ESPAÑOLES SIN PAPA


Fraga ha muerto con una edad de siglo cojo (89 años camino de 100), el que le tocó vivir balanceándose en la política que era su modo característico de caminar. Mi generación lo conoció siendo franquista aperturista, ministro del Turismo (y la información, la propaganda siempre obediente al régimen, la ley de prensa, la ‘ley Fraga’, el fin engañoso de la censura previa, aquel baldón de la dictadura).

Visitaba las islas y hacía paradores. Fue el padre del milagro turístico de los 60 –único motor dela Españapolíticamente aislada de entonces, como lo es ahora en medio de la crisis que nos aísla económicamente- y, sin querer, sembró la semilla de una sensibilidad democrática que iba a prender en la ciudadanía, a través del roce con los extranjeros y su pluralidad ideológica.

Su muerte deja a los populares y a los votantes conservadores que acaban de dar el gobierno al PP sin papa y sin papá. Era, sin duda, el padre y el líder intelectual de la derecha –y, de paso, el centro- de la política española.

Se dijo que se había bañado en Palomares con el embajador yanqui para demostrar que las bombas de la aviación americana no causaron radiactividad (y esa foto le acompaña hasta la tumba y le sobrevivirá), pero fue uno de los primeros montajes mediáticos del país –Fraga entendió a la primera la importancia en política de los golpes de efecto-: en realidad, se dio un chapuzón en otra playa almeriense ajena al suceso.

Lo conocí en las distintas facetas públicas; eran célebres sus frases y disfraces. Tenía habilidad para cambiar de chaqueta –como se decía entonces- de facha español a ‘gentleman’: embajador en Londres con bastón y bombín, pregonando las virtudes de su fingido reformismo. Lo conocí también en privado, hablando de sus afectos y desafectos. Tenía fama de gruñón y agrio con los periodistas, pero una vez nos dedicó a mi hermano Martín y a mí dos horas de entrevista a calzón quitado, como se diría en su lenguaje descarado, como el de Cela –tan parecidos en eso los dos, en el uso de expresiones gruesas y directas, sin el menor pudor por ser políticamente correcto, eso jamás-. Y nos habló de su trayectoria, de su amistad con Sagaseta, que era comunista y nacionalista, pero hablaba del diputado canario con cariño y una media sonrisa. “Las cosas de Sagaseta”, comentó sin aspereza.

¿Eran sinceras las pulsaciones democráticas del presidente fundador del PP o la suya es una de esas biografías a lo Balaguer, de perseverante ambición de poder sin escrúpulos ideológicos? El poeta canario Agustín Millares Sall compuso un poema que decía “La calle que tú me das,/calle ausente todavía,/ no será tuya, ni mía./Calle de todos será”. Con el título de ‘Canción de la calle”, creo recordar que daba respuesta al famoso apotegma represor atribuido a Fraga, cuya paternidad éste nunca quiso reconocer del todo: “La calle es mía”.

Había sido ministro dela Gobernacióncon Arias Navarro, tras la muerte de Franco, y no olvido las tragedias de ese período, entre otras, los muertos de Montejurra (las víctimas eran carlistas de izquierda). Hay sombras en la vida política de Fraga (su defensa como portavoz franquista a pies juntillas del fusilamiento del comunista Julián Grimau; “Fraga fue uno de los ministros que fusilaron a Grimau”, decía Semprún) y evidentes luces y méritos, como haber metido a la ralea ultra en un partido democrático de derechas, Alianza Popular (antes ‘partido reformista’) y finalmente PP.

Amigo de Fidel, sin importarle que fuera comunista, fue presidente de Galicia como si lo fuera de un miniestado sin ser tampoco nacionalista, aunque abrazara el gallego como si tal cosa. Fraga era Fraga, un contrasentido, una contradicción, una cabeza privilegiada (Felipe González decía que el Estado le cabía en ella), un memorión que era catedrático precoz de varias carreras a la vez, se doctoró en Derecho Político, Teoría del Estado, no paraba de estudiar, hizo también Ciencias Políticas y Económicas, escribió casi cien libros y no perdonó nunca al Rey ni a los españoles que no lo nombraran, ni eligieran presidente de España, su sueño truncado. El único suspenso de su vida de empollón.

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EL PODER DE S&P

La tormenta político-económica por la rebaja de la nota de S&P a nueve estados de la eurozona abunda en la deriva del gobierno de los mercados sobre la legítima hegemonía de la democracia. En la misma línea que aquellos, tentados por su creciente poder, se decidieron a cambiar  -digitalmente, o sea a dedo- a los presidentes de Grecia e Italia salidos de las urnas, por sustitutos afines no electos, las agencias de calificación contribuyen, donde pueden y les dejan, a maniobrar sobre gobiernos y economías al objeto de mantenerlos a raya sometidos a sus reglas de juego. No todas las agencias avanzan en paralelo, unas –como S&P- van más allá, y otras prefieren dar pasos más cortos, sin alarmar ni tensionar más de la cuenta el rumbo de esta crisis. En EE.UU, en agosto, una acometida de la poderosa medidora de riesgo, que devaluó la solvencia del país, fue desoída y desacreditada por Obama, abriendo un debate de credibilidad, que alejó a las otras dos agencias –de un evidente oligopolio en el gremio- Moody’s y Fitch. En Europa, antes de esta degradación en bloque, ya se había cuestionado la inocencia de las temidas agencias ‘aguafiestas’. Y una vez más, coincidiendo con el cambio de gobierno en España –tras una estimulante subasta de deuda y reducción de la prima de riesgo- y el período preelectoral en Francia, S&P hace efectiva sus amenazas e interfiere en procesos políticos de grandes economías dela UE.Nopuede ser ajena esta brusca traca de suspensos –que sólo indulta por ahora a Alemania, Holanda y Luxemburgo- al delicado momento político del continente, al margen de la indiscutible inestabilidad económica –déficit más elevado en España y recesión a la vuelta de la esquina en estos países afectados-, si hacemos historia y recordamos que la misma Standard & Poor’s, que ahora facilita pingües beneficios a los mercados inversores gracias a la previsible subida de intereses de la deuda que provocará este recorte, había mantenido en su día la máxima calificación de la hipotecas basuras que originaron la actual crisis y no se enteró de la debacle de Islandia cuando también merecía matrícula de honor. La frenética evolución de los acontecimientos –tanto para los países que caen en picado como para los fondos de inversión que se aferran a la escalada de los intereses de la deuda gracias a los partes demoledores de estas agencias- durante la actual crisis está dejando, en efecto, cadáveres políticos por el camino. Pero la suma de todos ellos constituye el gran cadáver de una democracia, que ha perdido el control de la situación: cada vez mandan menos los políticos y más los mercados. S&P –un señor en un despacho en la sombra- tiene un poder sobrenatural sobre el que se sienta en el despacho oval de la CasaBlanca.Y ya no digamos sobre los que despachan en el Palacio del Elíseo o la misma Moncloa.

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EL FORO DIARIO DE AVISOS PROMUEVE LAS NUEVAS TECNOLOGIAS EN LAS PYMES

 

El primero de los foros de Diario de Avisos en el Hotel Mencey (‘Tecnologías dela Comunicacióny Productividad’) sintonizó con un debate abierto en la sociedad y la empresa canarias sobre las razones que justifican o explican el insuficiente uso de las TICs (Tecnologías dela Informaciónyla Comunicación) en las pymes locales.

El ponente, Eusebio Bautista, director de Relaciones Institucionales de Telefónica España –un experto de sólida y dilatada experiencia-, evidenció, en una certera exposición de veinte minutos, que, más allá de esa apatía de la microempresa local, en España hay una innegable pereza de la iniciativa privada a la hora de aplicar las nuevas tecnologías al sistema productivo. Lo que retrata al ‘holgazán’ tecnológico español es –como diría Larra de ser testigo de nuestra época- que, de tomar la decisión de abrazar las ventajas de las TICs, la empresa española despegaría con total seguridad y el país saldría antes de la crisis. Prueba de ello, las Administraciones públicas, obligadas a actualizarse tecnológicamente, no han tenido más remedio que dar ese paso y ya son líderes mundiales. Lo subrayó, asimismo, en el debate, María Ángeles Rodrigo, directora de Administraciones Públicas de la compañía.

El conferenciante citó el ejemplo de una empresa española que opera por Internet desde Alemania, prestando un servicio de máxima calidad, como pudo comprobar él mismo como cliente. ¿Por qué no sucede lo mismo de fronteras adentro?, se preguntó con desolación. Su exposición se insertó en todo momento en el marco de la actual crisis, y aludió al pronóstico realizado por el Nobel de Economía Paul Krugman, en marzo de 2009: “O España eleva su productividad, o estará condenada al trámite doloroso de bajar salarios”.

Cuando el español, quiere, puede. “Somos el país más avanzando”, dijo, “en hacer transacciones a través del móvil”. De sus palabras, se desprendió la idea de un empresario tradicionalista, que, a sabiendas de que existen nuevas tecnologías muy avanzadas que multiplicarían la rentabilidad de su negocio, prefiere aplazar su aplicación y seguir como está. Esa impresión fue corroborada por el director dela AgenciaCanariade Investigación, Innovación y Sociedad dela Información, Juan Ruiz Alzola: “Incluso, llegan a adquirir el equipamiento, pero luego no lo utilizan”, subrayó.

Un Silicon Valley canario

El director de Telefónica Canarias, Juan José Flores, se lamentó de que en las islas, cuyas condiciones naturales –climatológicas y de talento- son favorables, no se haya podido crear un Silicon Valley –célebre valle de computadoras y empresas tecnológicas al norte de California, símbolo de la ‘nueva economía’-. La palabra que usó para comprender esa pasividad insular fue “miedo”.

El vicepresidente del Cabildo tinerfeño y consejero de Economía, Competitividad, Movilidad y Turismo, Carlos Alonso, puso al día a los participantes y al nutrido público que llenó el salón Guezala del hotel, sobre las infraestructuras de vanguardia creadas por la institución insular, “austénticas ‘fórmula uno’, desde el Centro de Datos del Alix al superordenador”, al servicio de los operadores de telefonía. En este punto se abordó la férrea competencia entre compañías, que, según admitió Bautista, “plantea en el seno de Telefónica un debate sobre quién saca tajada de las condiciones establecidas para proceder a invertir, sin que hasta ahora ello comprometa la inversión en sí misma”.

En la recta final del foro –auspiciado por Diario de Avisos, con la colaboración de Telefónica, Endesa e Iberostar Grand Hotel Mencey- se retomó la idea central de la convocatoria: ¿qué hacer para entusiasmar a las 70.000 microempresas canarias en el uso de las nuevas tecnologías? Algunos de los asistentes, opinó que “hay que hacerlo fácil”, acercando las TICs a los empresarios con aplicaciones sencillas, como el móvil y el iPad para el usuario. Otros opinaron que la brecha tecnológica en las pymes canarias es producto de una barrera generacional, entre jóvenes empleados duchos en las nuevas tecnologías y empresarios con más edad renuentes a ‘transformarse’. María Ángeles Rodrigo consideró, quizá frente al criterio general, que se está progresando en el proceso de adaptación y ya “se han dado pasos importantes” en determinados sectores.

Por último, el director de Telefónica Canarias, Juan José Flores, anunció que su compañía piensa cablear con fibra óptica el 60% de los hogares de Santa Cruz de Tenerife, con una inversión de 20 millones de euros, “condicionada por las dificultades que surjan por parte dela Administraciónpara abrir calles con tal fin”. Intervinieron, entre el público, empresarios que demandaban cursos de formación dirigidos a la hostelería, emprendedores de software y usuarios interesados por los costes y futuras innovaciones.


 

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LAS CÁBALAS DE PAULINO RIVERO

 

Las declaraciones del presidente Paulino Rivero al director de Diario de Avisos, Juan Manuel Pardellas, ponen de manifiesto algunas claves de la estrategia económica de su gobierno y otras de política interna referida a CC, en vísperas del Congreso de esta organización. El jefe del Gobierno canario pone en lo alto de la agenda con Madrid la demanda de un sistema de financiación propio para las islas, que supondría sacar al archipiélago del régimen general. El sistema vigente –que contó, es cierto, en su día con el apoyo de CC, del que ahora se desdice- se ha revelado pernicioso para el archipiélago, que pierde cada año 600 millones.

La reivindicación promete tensar la cuerda, toda vez que coincide con la iniciativa del Gobierno de Rajoy –avanzada por el ministro de Economía, Luis de Guindos- de meter en cintura los presupuestos autonómicos, mediante una supervisión –o fiscalización- que chirría a oídos de Canarias, Cataluña y País Vasco. Estas tres comunidades –quizá las únicas con razones históricas, idiomáticas y, en nuestro caso, geográficas- legitimadas para obtener un trato diferenciado por parte dela Haciendadel Estado, se oponen a la tutela de Madrid porque consideran que es una injerencia innecesaria, toda vez que ya existen filtros más que suficientes para velar por el interés general del ajuste fiscal.

El presidente canario zanja en esta entrevista –publicada en dos entregas- toda conjetura acerca de su relación con el ministro Soria, cuyas dudas al respecto las califica de una “novela’ sin fundamento. Y sobre el espinoso capítulo impositivo, admite que está a la espera de saber qué hace Rajoy con el IVA para actuar, en consecuencia, respecto al IGIC.

Una última vertiente desliza en sus declaraciones, ya en clave partidaria. Sobre la elección de presidente de CC en el congreso convocado para sustituir a Claudina Morales y analizar el mal resultado del 20-N, no se autoexcluyó. Junto a Antonio Castro y J.M. Barragán, los dos aspirantes en principio hasta ahora, ironizó –sin postularse abiertamente- sobre la posibilidad de cambiar los estatutos del partido durante la asamblea, precisamente, para permitirle concurrir sin la actual incompatibilidad. Tanto la confrontación interna entre líderes a la que asiste CC desde hace tiempo, pero sobremanera desde el 20 de noviembre, como la previsible ‘pelea’ con Madrid cuando lleguen los recortes de marzo a las comunidades autónomas, dibujan a un Paulino Rivero que vela armas para librar batallas simultáneas en ambos frentes, conciente de que se juega no ya esta legislatura, sino quién sabe si la nominación como candidato para un tercer mandato.

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Por qué no me callo. ARNAY


Pérez Arnay era amigo de Terenci Moix. Nos contagiaba su pasión incondicional por el cine. Su hermano Teo me contaba en el velatorio que era capaz de ir al pueblo más remoto de la isla para ver una película en un cine rural. Era vehemente y adoraba el séptimo arte, pero no iba por la vida como el séptimo de Caballería. De pibe yo hacía cola y Arnay se saltaba el trámite resueltamente. Era conocido y apreciado. Tenía las puertas abiertas. Lo recuerdo también detrás de un micrófono en las noches y madrugadas de la vieja hornada de Radio Club, emitiendo ‘Anyway’, un espacio musical que me atrevería a calificar de mítico por la resonancia que obtuvo y el adiós insospechado de Arnay a las ondas como las estrellas rutilantes del celuloide pasan página súbitamente. Todo era cine en la vida fantástica del polifacético Arnay, el biógrafo de la canario-dominicana de Hollywood María Montez, ‘la Reinadel Technicolor’; el periodista proteico que colgó los bártulos del oficio en los noventa –acaso arañado por las zarpas de una falsa camaradería gremial-, que hizo radio y televisión, y viajó por donde quiso, y ya por último, sobre todo, por Oriente Próximo, donde había que buscarle cuando desaparecía de la faz de la isla poseído por una atracción casi fílmica hacia la cultura y la historia de ese flanco preterido del mundo. Arnay era un apellido cinematográfico en la cultura isloteñista que descree y desmerece de sus quijotes geniales que no fanfarronean. Arnay era un hombre explosivo y conocedor que, sin embargo, se  replegaba en los hábitos de enfermero metamorfoseándose como un actor vocacional que pasaba desapercibido en la cartelera de su doble vida. Vivió. Viajó. Hizo cuanto quiso en medio siglo de existencia al galope. Y guardó porque le dio la gana todos los carteles de cine que hallaba a su paso convencido de que ese tesoro valía la pena. Quizá hoy valga una fortuna. Su casa es un pequeño museo de cine, con las reliquias que fue acopiando aquí y allá, los libros, las cintas, los afiches de una industria que lo enamoró hasta el tuétano. Su última escapada había sido al Líbano. Volvía de cada expedición con la boca llena de vivencias de las calles de Beirut o Bagdad. Gilberto Alemán disfrutaba conversando con él de coña, ahora juntos en las salas de cine del cielo. A un amigo común le dijo en otro sepelio hace un año, como una  broma premonitoria: “¡Que la próxima vez no nos veamos en mi propio funeral!” Vi llegar a la madre a enterrar al hijo –esa paradoja inconcebible-. Arnay era, sobre todo, un tipo cojonudo. Y los tipos cojonudos tienen los días contados en este gallinero de cine de barrio.

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ARNAY TENÍA UN SITIO RESERVADO JUNTO A LAS ESTRELLAS

Pérez Arnay era amigo de Terenci Moix. Nos contagiaba su pasión por el cine, que era sigilosa y exquisita. Su hermano Teo me contaba en el sepelio del amigo que se fue casi junto a Rogelio Hernández -el gran doblador que puso voz a los grandes-, que era capaz de ir al otro extremo de la isla para no perderse una determinada película rara en un cine rural. Adoraba el séptimo arte y era vehemente pero no iba por la vida como el séptimo de Caballería. De pibito me recuerdo haciendo cola para entrar en un cine y veo a Arnay cruzando la columna y entrando en la sala resueltamente con el dominio de una autoridad. Conocía a todo el mundo y todo el mundo lo conocía, y lo apreciaba. No hacía cola, al menos entonces, para entrar en su hábitat natural, el cine. Lo recuerdo también detrás de un micrófono en las noches y madrugadas de la vieja hornada de Radio Club, emitiendo ‘Anyway’ un espacio musical que me atrevería a calificar de mítico por la resonancia que obtuvo y el silencio postrero con que fue desapareciendo, acaso porque era un programa de tránsito, efímero, como las estrellas rutilantes del celuloide. Todo era cine en la vida fantástica del polifacético Pérez Arnay, el biógrafo de la canario-dominicana de Hollywood, María Montez, ‘la Reinadel Technicolor’; el periodista prematuro que colgó los bártulos del oficio en los noventa –acaso arañado por las garras de la falsa camaradería de los medios cainitas con los diferentes-, que hizo radio y televisión, y viajó por donde quiso, y sobre todo, a lo largo y ancho del mundo árabe, que últimamente era el sitio donde buscarle cuando desaparecía de la faz de la tierra poseído por una atracción casi fílmica hacia la cultura y la historia de los pueblos de oriente. Arnay era un apellido de peso en la cultura isloteñista que descree y desmerece de sus quijotes de talento cuando no levantan la voz ni fanfarronean más de la cuenta. Arnay era un hombre explosivo y, sin embargo, se recogía las alas de aventurero mundano cuando regresaba al feudo insular donde trabajaba de enfermero como un actor vocacional queriendo pasar desapercibido en la cartelera de su doble vida. Vivió. Viajó. Hizo cuanto quiso en medio siglo de existencia al galope. Y guardó porque le dio la gana todos los carteles de cine que hallaba a su paso convencido de que ese tesoro valía la pena. Quizá hoy valga una fortuna. Su casa es un museo de cine, con los fondos que fue acopiando aquí y allá, los libros, las cintas, los afiches de una industria que lo enamoró hasta el tuétano. Su última escapada había sido al Líbano. Volvía de cada expedición con la boca llena de noticias, imágenes y vivencias de las calles de Beirut o Bagdad. Gilberto Alemán, con el que ahora reanuda una vieja amistad en las salas de cine del cielo –por fin junto a las estrellas-, disfrutaba hablando y vacilando con el bienhumorado Antonio Pérez Arnay. A un amigo común, en otro funeral, le dijo hace un año, con una de esas premoniciones certeras que traicionan a los seres espontáneos: “¡Que la próxima vez nos veamos en otro sitio, o quièn sabe si en mi propio entierro!” Vi llegar a la madre a enterrar al hijo –esa tierna paradoja de acunar de nuevo para siempre al que un día vio nacer-. Arnay era, sobre todo, un tipo cojonudo. Y los tipos cojonudos tienen los días contados en este gallinero.

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Por qué no me callo. CABAÑUELAS

 

 

Tener, al fin –expresión desprovista aquí de todo entusiasmo-, los dos pies dentro del nuevo ejercicio, nos permite decirle: ¡Hola, 2012, y adiós! Este año para olvidar, dicen que clon de 2011, cotiza en el mercado de las apocalipsis, pues nace con el destino marcado como epílogo astral según los mayas, que algún exégeta malicioso describe como el fin del mundo y que hábilmente desmonta el periodista y teólogo Andrés Brito: Cristo nació cinco o siete años antes de lo establecido porla Iglesia, me alecciona, lo que le malogra al mesoamericano precolombino la profecía de marras. Fatalistas y victimistas no faltan prestos a darse un baño de catastrofismo adicional al de esta crisis que se cronifica. La atmósfera de mal agüero que envuelve 2012 aturde, con su nigromancia y sus maleficios; salvo que los carnavales remedien el tono -si bien remontarse a los hippies años 60, al ‘flower power’ y la minifalda (recorte por antonomasia), no resulte el mejor antídoto-, vamos a vivir meses de plomo, bajo el yugo de los ajustes y de los impuestos impuestos (que diría el guiñol de Hilario Pino). Pero si hasta las cabañuelas barruntan presuntos temporales y riadas… En América, donde me encuentro,  circula la hipótesis oncológica de Hugo Chávez sobre mandatarios infectados de cáncer por los yanquis. Desde que nos miró el tuerto, este país no da una a derechas, salvo votar a Rajoy, que acaba de desenterrar a ZP con su plan de choque. Atrás dejamos el año de la erupción subacuática de El Hierro –que desquició a la isla más tranquila del mundo-, pero retrasa su conclusión, porque el tremor todavía late como el corazón de un enfermo en estado de coma oficialmente vivo. Es un final que se hace esperar. ¿Tiempo de catarsis?: a los suegros de Urdangarín les empuja a desvelar su opaco salario. Y lo que me alarma no es tanto el sueldo del rey como el de los presidentes del Supremo y el Constitucional, que casi le empatan, dejando la mesada de Rajoy a tanta distancia que nos parece ridícula, si no fuera porque, a la vez que se hizo pública la paga idem del Estado ala Zarzuela(el día de los inocentes), el Gobierno congeló el salario mínimo (640,41 euros), una indecencia social en un país que no sabe si es una dictadura de los mercados, una monarquía habitable, como dice Carrillo, o la fábrica de Europa de parados y emigrantes, que, ‘al fin’, se suben al cayuco, la famosa maldición de la leyenda popular.

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