Por qué no me callo. EL CAOS

Escombros del edificio derruido de Arona./Foto: SERGIO MÉNDEZ, DA

Escombros del edificio derruido de Arona./Foto: SERGIO MÉNDEZ, DA

 

Hay un instante en el que apenas pensamos. En la caída. Como hacemos, adrede, con la muerte. Y es que estamos entrenados para conseguir el ‘botín’ de nuestras vidas, y desentrenados para perderlo. Günter Grass, sin embargo, dejó un poemario inédito, que revisó tres días antes de morir: ‘De la finitud’. Los griegos practicaban el gusto por las cosas finitas. Nada dura siempre. En la política, en el fútbol, en la literatura y en la ciudad, que es donde se desarrolla todo, hay momentos de caos y caídas, fenómenos finales. “Torres más altas han caído”, dice el refrán. En la imagen impensable del edificio de Arona se visualiza el fantasma brutal del caos, la nada –el espacio en blanco donde estuvo el edificio en pie, antes de derrumbarse el jueves a las 9,31 de la mañana, a esa hora, causando siete muertos- y bajo los escombros quedan los restos. Unas veces hay supervivientes, otras no. Todo pasa en un pispás. En estos terremotos de Ecuador y Japón (centenares de víctimas) se repite esa imagen del desenlace y la destrucción, que conozco bien desde el seísmo de Pisco (Perú, 15 de agosto de 2007, de magnitud 8: 596 muertos). Es el mismo ‘cinturón de fuego’ del Pacífico, donde se concentra el 90% de los temblores del planeta. Cuando el caos no avisa es, por definición, inevitable. Vi más tarde aquellas casas de adobe caídas en el suelo, pero en los 175 segundos que duró la sacudida, en la carretera de Huacachina a Ica –a las siete menos veinte de la tarde, esa hora, y un rayo violeta surcó el cielo- le ves la cara al caos. Todo cambia súbitamente de un instante a otro y no lo sabemos hasta que nos sucede. Hay cierta antinomia en los lazos del destino, entre lo determinado y lo fortuito, y los dos son lo mismo, cuando leemos a los teóricos del caos. Si es  verdad que el aleteo de una mariposa es capaz de provocar un tornado de un extremo a otro del mundo, terminamos paranoicos suponiendo que una cosa –una casa- se cae, o un pedazo de país, o un político por alguna razón. La caída y el caos son cosas muy actuales. Un clásico: Caer y levantarse es algo inherente al ser humano; “no es nada para nosotros”, decía Epicuro a Meneceo de la muerte. Ahora mismo, en Brasil, Dilma Rousseff, expuesta al ‘impeachment’, cuando hace nada visitó España feliz del auge de su nación frente a nuestro austericidio. Otro tanto, Soria, de ministro y delfín a víctima fulminante de los papeles de Panamá. O la caída en picado del poderoso Barcelona, impotente frente al infortunio espectral que frustraba sus goles cantados el domingo ante el Valencia. La crisis de la que venimos, el desgobierno político del país…, en fin, hablamos de lo mismo. Del caos.

El Nobel Günter Grass, amigo de La Palma, escribió 'De finitud'./Foto: phototek.net.

El Nobel Günter Grass, amigo de La Palma, escribió ‘De finitud’./Foto: phototek.net.

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La Entrevista del Domingo de Diario de Avisos/LORENZO OLARTE: “El canalla mayor del Gobierno de Suárez fue Fernández Ordóñez”

Lorenzo Olarte y Adolfo Suárez

Lorenzo Olarte y Adolfo Suárez

 

EN VÍSPERAS DEL 40º DE LA LLEGADA DE SUÁREZ AL GOBIERNO, DECLARACIONES DE UN TESTIGO DE EXCEPCIÓN 

 

Por CARMELO RIVERO

Lorenzo Olarte, uno de los seis consejeros de Suárez en la Moncloa, califica al exministro Francisco Fernández Ordóñez, de haber sido “el canalla mayor del Gobierno”. Lo señala como un “traidor” en UCD que filtraba a Felipe González los entresijos de los Consejos de Ministros “para que pinchara el globo”. En julio se cumplen 40 años del histórico encargo del Rey Juan Carlos a Adolfo Suárez para sustituir a Carlos Arias Navarro y formar Gobierno con el fin de encauzar la Transición tras la muerte de Franco. Olarte recuerda las ambiciones de poder en UCD que desgastaron a Suárez, y cita a Joaquín Garrigues como su principal adversario. “Suárez le dijo: “¿qué tienes tú contra mí?’, y le contestó, ‘lo que quiero es quitarte el sillón’.

“He perdido el miedo a la muerte, tras encerrarme en un monasterio a meditar”. Olarte Cullen, el político canario más influyente de la Transición, duerme cada noche, a los 83 años, en la paz celestial de los cantos gregorianos que le pone en la cama su mujer lagunera María Lecuona. Es el lecho de Franchy y Roca, que un ebanista le restauró, con las iniciales del republicano en el cabezal. Olarte quiso de niño ser cura y llegó a planteárselo al obispo Pildain.

Suárez y Fernández Ordóñez.

Suárez y Fernández Ordóñez.

 

Le asesinaron al jefe de gabinete en el Gobierno canario, y en Madrid pasó un año con escolta por temor a un atentado. “La CIA amenazó a Suárez con apoyar la independencia de Canarias si no entrábamos en la OTAN”, cuenta aquí. Olarte, que declinó ser ministro y embajador en Venezuela, fue uno de los seis consejeros de Suárez en la Transición con UCD. En la entrevista cuenta la única vez que le pusieron dinero sobre la mesa “y no quise nada para mí”. El exportavoz nacionalista en el Congreso, que acaba de liderar, ya octogenario, un modesto partido estatal (Ciudadanos de Centro Democrático), reúne las trazas del último dinosaurio de la fauna política insular. Hoy vive estoicamente instalado en su proverbial travesía del desierto, con 960 euros mensuales de pensión tras una dilatada vida pública (“si fui hasta procurador en Cortes hace 40 años”) y haber criado a ocho hijos con estudios en el extranjero. Está a la espera de vender su joya de la corona, la casa palacete que habita en Santa Brígida, junto al Madroñal. Pero no pierde el humor, como si se retroalimentara del Olarte de Calero, que lo imita en Viva la Radio: “El 23F yo me tiré de cabeza, y había un chiste que decía que Tejero estaba cabreado, porque había dicho al suelo, no al subsuelo”. A renglón seguido, comenta con pesadumbre: “En mi isla (Gran Canaria) me quieren por obligación, no como yo quisiera, que fui el padre de la Universidad. Con decir que he estado tentado de irme a vivir a Tenerife”. Es la semana de la tragedia de Arona y los papeles de Panamá. Aquí habla del dolor: “Estoy luchando por la vida de un hermano que está muy enfermo, al que quiero tanto que no sabría decir si es el menor de mis hermanos o el mayor de mis hijos”. Y no hace leña del árbol caído.

olate, suarez, militares

Olarte, el célebre general Saénz de Santamaría (con sus peculiares gafas oscuras) y el presidente Adolfo Suárez.

-¿Qué le ha parecido el desenlace de Soria?
“Le ha pasado lo que decía Churchill, que los adversarios están enfrente y los verdaderos enemigos en tu partido. Lo han dejado tirado, porque en la política anidan los rencores, como él sabe bien. Y no soy sospechoso, porque me quitó una subvención para la fundación de China. Pero esta ola que se lo lleva por delante, de los papeles de Panamá, tiene un tufo mediático. Hemos vuelto a los juicios paralelos”.

-¿Cómo era Pildain?
“Acabo de escribir un libro sobre él. Fue el mejor obispo de aquí. A los 11 años fui con un amigo a verlo al Obispado al salir del colegio. ¡Aquel hombre majestuoso! ‘Vengo a decirle que quiero ser cura’, le solté, y me dijo: ‘Pídele permiso a tu padre’. Luego trajo en un carrito de ruedas tres cafés y unas galletas Tamarán, y nos invitó a merendar con una humildad tremenda”.

-¿Entonces, quería ser cura?
“Fue una cosa de la edad. Yo soy creyente, próximo a la Teología de la Liberación, y he perdido recientemente el miedo a la muerte. En ocasiones, me encierro y lloro por mis padres fallecidos, pero ya sin temor por la hora final”.

-¿Cómo lidió ese toro el excronista taurino?
“Pasé una semana en el monasterio de Santo Domingo de Silos (Burgos), entre cantos gregorianos. Por 32 euros, cuatro comidas. Vives, comulgas, meditas seis horas diarias. Cuando salí, me preguntaban a qué médico había ido. Rejuvenece apartarse del mundo a pensar, incluso, en política”.

OLARTE SIN BRAZO EN ALTO

En un acto de Falange, Olarte evita secundar el saludo oficial con el brazo en alto.

 

-¿Recuerda la conversación con Juan Pablo II en Roma?
“Fui con mi familia cuando era presidente. Había una mesa castellana y dos sillones enfrentados, pero el papa me sentó a su lado y me habló con su voz cantarina. Cuando lo llamé majestad en lugar de santidad se echó a reír. Le preocupaban la juventud, la pobreza y el ‘demonio de la droga’. Al final, lo invité a Canarias. Pero lo vetó Fernández Ordóñez, ministro de Exteriores; por considerar contraproducente que viniera en una gira africana”.

-Y África era Cubillo. ¿Cómo se vivía en la Moncloa su desafío en las ondas desde Argel?
“Otero Novas y yo sabemos que la CIA amenazó a Suárez con apoyar a Cubillo si no entrábamos en la OTAN. Me lo dijo Suárez, y les dio largas. El encargado de marear la perdiz era Otero, ministro de la Presidencia. Éramos las dos personas de máxima confianza de Suárez. La CIA lo chantajeaba con ayudar al Mpaiac para que Canarias se independizara de España. Después le propuse aquel viaje histórico por las islas y el Consejo de Ministros. Cubillo era el coco perfecto para conseguir cosas en el Gobierno. Suárez me apoyaba, con esa argucia y me decía: “Canarias no me debe nada, se lo debe a Cubillo”. Y en esas, Cubillo intentando matarme”.

ELECCIONES CABILDO-GRAN CANARIA-CCN

“Conesa me enseñó un papel con la firma de Cubillo: “Eliminar al godo Olarte.”

 

-¿De verdad?
“Roberto Conesa, comisario de la Brigada Central de Información, me citó en la Puerta del Sol para comunicarme: ‘Cubillo, aliado con el Grapo, quiere asesinarlo’. Me enseñó un papel con la firma de Cubillo: ‘Eliminar al godo Olarte’. Y me mostró la pistola destinada a matarme, que interceptó su infiltrado en el Grapo. Me puso un coche de la brigada antiterrorista y dos escoltas con una Marietta. El sospechoso era un brigada desertor del Ejército. Me hizo gracia cuando me dijo: ‘Si usted acostumbra a tomar café con alguna señora -yo estaba casado-, tiene que decírselo a los escoltas, porque yo no puedo asegurarle que en esa casa no esté escondido su asesino’. Me dio instrucciones: cambiar de restaurante, sentarme de espaldas a la pared… Aquello duró un año. No pasó nada. Un día, siendo presidente, aporté 5.000 pesetas para que Cubillo volviera y él me lo agradeció. Nunca le guardé rencor”.

-¿Martín Villa y Conesa montaron el atentado contra Cubillo (Argel, 1978), estando usted en la Moncloa?
“He visto una sentencia de la Audiencia Nacional que dice que fue un crimen de Estado. Pudiera ser que Conesa estuviera detrás. Martín Villa estaba en un ministerio jodido, Gobernación, donde si por razones de Estado hay que ordenar cargarse a alguien, los ojos miran para él”.

OLARTE Y FF

Luis Hernández, Fernando Fernández y Lorenzo Olarte. “Fernando fue un presidente honradísimo.”

 

-¿Recuerda cuando asesinaron a su jefe de gabinete?
“Aquel chico, Fabián García Dobón, había estado de monje en un convento en Las Palmas, donde conoció a otro que fue legionario y toxicómano. Al cabo de los años, se vieron y sufrió 22 puñaladas. Un caso tremendo”.

-¿Cómo se llevaban Suárez y el rey?
“Suárez me contó la única discusión que tuvieron: don Juan Carlos le pidió que nombrara a Armada jefe del Alto Estado Mayor y él se negó, porque no se fiaba de un tío con ansias de poder y poco sentido democrático. Pero no creo que eso influyera en el 23F. El rey controló a los capitanes generales. Nunca me fie del de Canarias, González del Yerro. Mientras, había sobresaltos en UCD. Todos querían el sillón de Suárez. Adolfo llamó a Joaquín Garrigues y le dijo, ‘¿qué tienes tú contra mí?’. Y le contestó, ‘lo que quiero es quitarte el sillón’. Un día hubo un golpe de Estado interno. Suárez cambió de gobierno sin contar con la ejecutiva, a la que yo pertenecía. En una reunión secreta, lo habían obligado o apoyarían una moción de censura del PSOE. El traidor se llamaba Francisco Fernández Ordóñez, el canalla mayor del Gobierno. Los dos mayores enemigos que tenía Canarias en UCD eran él y Abril Martorell. Ordóñez le filtraba a Felipe González lo tratado en los Consejos de Ministros para que pinchase el globo. Suárez sufría mucho. Cuando culpaban a militares y banqueros, me decía: ‘¿Pero no ven que es mi propio partido?”.

OLARTE, HERMOSO, SAAVEDRA

Con Manuel Hermoso y Jerónimo Saavedra.

 

-¿Cómo lo conoció y cómo era en la intimidad?
“¡Oh, Adolfo Suárez! Nunca lo vi desmoronado. Triste sí. Cuando él presidía Entursa, me fue a ver al Cabildo de Gran Canaria: el Ayuntamiento de Las Palmas le negaba la licencia del hotel Iberia. Se lo arreglé y se fue con la licencia en el bolsillo. En la Moncloa, los seis consejeros éramos un grupo de lujo, yo el de menor nivel: Federico Mayor Zaragoza, Leopoldo Calvo Sotelo, Salvador Sánchez-Terán, Alfonso Osorio, José Ramón Lasuén y yo. ¡Qué equipo! Lo acompañé hasta que se aprobó la Constitución. Todos los papeles de la Constitución los veíamos Otero y yo. Mi compadre Otero, un hombre preparadísimo; él, antinacionalista, y yo, un nacionalista decepcionado, que confía en el futuro de su tierra si se usa bien el REF”.

-¿Qué le convendría ahora a Canarias?
“¡Qué buena solución sería la de Puerto Rico! Un Estado Libre Asociado. Admito que lo dije tras haber tomado unas copas con el presidente de Puerto Rico, pero me reafirmo. Yo estaba cabreado. Felipe González no me recibía, nos trataba como una colonia. Y después fuimos amigos. El canario no se ha sacudido el síndrome de la Conquista. Por eso aquí llega un godo que cuanto más godo es y más nos pisa los pies, más reverencias le hacemos. Tener un Parlamento es como media independencia. Por eso, la mayor putada que hizo Bravo de Laguna fue, en el reparto de las sedes entre Tenerife y Gran Canaria, cambiar el Parlamento por la Delegación del Gobierno. Hay que ser ignorante, pese a ser abogado del Estado. No me fui de la UCD para no dar la impresión de que no quería la autonomía. ¿Cómo puedes tú comparar una Delegación del Gobierno, que es una Jefatura de Policía, con un Parlamento, coño?”.

Lorenzo Olarte, expresidente del Gobierno de Canaria. / EFE
Lorenzo Olarte, expresidente del Gobierno de Canarias./ EFE

-¿Cómo nació Coalición Canaria (CC)?
“Yo fui el inventor. Y pido perdón a Dios. Por la misma razón que UCD. En Gando, Hermoso y Adán Martín pactaron conmigo que sería candidato a la presidencia. No cumplieron. CC y UCD tuvieron una función muy buena, y gracias a Mauricio nos traíamos muchas cosas de la Península. Pero lo que mata son las apetencias por el sillón”.

-¿Le pasó con Fernando Fernández, al que sucedió?
“Qué va, nos llevamos maravillosamente. Fue un presidente docto y honradísimo. Un día dudó de mí, y me dijo ‘si quieres ser presidente, dimito en el acto y te dejo el puesto’. Se aclaró el malentendido y siempre le fui leal, una lealtad casi patológica”.

-¿Usted se reconoce como un presidente nacionalista?
“Yo fui un presidente nacionalista de verdad. Fonfín (Ildefonso Chacón) decía que él iba en una falúa hablando de independencia y yo pasaba en una lancha rápida. Hoy soy un nacionalista que no cree en la independencia de Canarias, porque es como si creyera que Jesucristo volviera a nacer en un Belén que estuviera en La Isleta”.

-¿Canariones y chicharreros tenemos remedio?
“Es triste que tengamos difícil remedio. Ahora que Gran Canaria tiene universidad gracias a que firmé el decreto, me lo perdonan más en Tenerife que me lo alaban en mi isla. No me han hecho ni doctor honoris causa. Reparten medallas y no se acuerdan del padre de la universidad”.

-¿Qué está escribiendo?
“Mis memorias, los encuentros con líderes políticos: Arafat, Isaac Rabin, Pinochet…”.

-¿Qué impresión le causó el dictador chileno?
“La de un criminal. Un tipo terriblemente frío. Fan de Franco; me dijo que haría un Valle de los Caídos en Chile”.

-En los 80, el Parlamento lo investigó por el caso Puerto Marena. ¿Qué había de cierto?
“Nada de nada. Yo pedí la comisión de investigación, y de milagro salí indemne. Fue una invención. Había comprado la cuarta parte de un solar urbanizado cuando no tenía cargos en el Gobierno”.

CONFERENCIA COLOQUIO "LOS RETOS DE CANARIAS EN EL SIGLO XXI: HACIA UN NUEVO MODELO DE DESARROLLO ECONÓMICO"

Olarte y Paulino Rivero, en presencia de Sebastián Grisaleña.

 

-¿Alguna vez tuvo que decir no a la corrupción?
“Nadie me ofreció jamás nada a cambio de nada y, por tanto, jamás me llevé nada. Pero alguno de los míos pudo decir, Olarte se lleva una parte, y tragarse la totalidad. Un empresario de Las Palmas me puso cinco millones de pesetas sobre la mesa en una campaña y llamé a un testigo del partido: hagan lo que el partido considere. Era una ayuda legal. En UCD, el encargado de las perras era Florentino Pérez, el presidente del Real Madrid. Lo llamé una vez godo, porque no nos enviaba dinero a Canarias. Cuando el CDS, apoyó con dinero Mario Conde”.

-¿Este desgobierno de España tiene salida?
“Si Sánchez y Rajoy tiran la toalla y vuelve Felipe González. Una gran coalición con un cachito para el catalán Rivera. Iglesias es brillante, pero no puedes felicitar a un tío en el Congreso con un beso en la boca”.

-Invoca a González pese a que le amenazó con el artículo 155 de la Constitución.
“Y lo mandé al carajo. Fue la guerra del descreste, que le gané a Borrell en el 89. Nos amenazaban con el mismo artículo que ahora a Cataluña. Igual que Julio Bonis era inteligente y desleal, José Miguel González, mi consejero de Hacienda, es la persona más inteligente y leal que conozco. Con él gané esa guerra y conseguimos la plena integración en Europa. Todos recuerdan oírme decir: ‘Madrid va a saber lo que vale un peine”.

-También midió la distancia con la Zarzuela y la Moncloa.
“Dije que la distancia de Canarias con la Zarzuela era de milímetros y con la Moncloa sideral. El rey me dijo bromeando que lo había metido en un lío con González. Hace dos meses le mandé un email y me respondió de puño y letra deseando vernos pronto en Madrid. En la Transición, Torcuato Fernández-Miranda, el rey, Suárez, Otero y yo colaborábamos estrechamente”.

OLARTE JOVEN UNION CANARIA

Una imagen del veterano político de 83 años en su primera etapa.

 

-Hablando de distancias, ¿le queda lejos ahora China?
“He ido 20 veces en 10 años, para establecer relaciones logísticas, pero ese sueño se frustró”.

-¿Qué no ha contado nunca?
“Mi abuela era hermana del Conde de la Vega Grande. Eso no lo sabe nadie. Pronto publicaré los detalles de un descubrimiento del Museo de Canarias: el Padre Anchieta era hermano de un tatarabuelo mío”.

-¿Quién ha sido el mejor político canario?
“El gordo. Leoncio Oramas, ‘monárquico de otras cepas’. Yo soy monárquico de don Juan Carlos, que me escribe de puño y letra”.

-¿Con 83 años se siente con fuerzas?
“Me atrevería a volver a ser presidente de Canarias, si no fuera que le gente diría, ‘¿a dónde va este viejo?”.

LA MIRADA DE FRANCOAl padre, Ramón Olarte Magdalena, juez de instrucción destinado a Puerto del Rosario (Fuerteventura) cuando salía Unamuno, le dejaron poner un palomar en lo alto de la pensión, y cuando visitaba a su novia, Antonia Cullen del Castillo, en la finca de su futuro suegro, Santiago Cullen Verdugo, gobernador militar de Canarias e introductor de las palomas mensajeras, se llevaba media docena de aves en una cesta. A las tres de la tarde, tras dictar sentencias, la seguía seduciendo con misivas, como en El amor en los tiempos del cólera. No había teléfono. El amor les duró toda la vida. Lorenzo Olarte (Puenteareas, Pontevedra, 1932) cree que solo había otra cosa que su padre quería tanto, “o acaso más”: la carrera judicial. Franco lo apartó de ella. Siendo presidente del Cabildo de Gran Canaria, Olarte visitó dos veces al dictador en el Palacio del Pardo. Era “un preguntón”: “¿Qué problemas tienen en Canarias?” (cuando el problema era el agua). Y al gobernador Martínez-Cañabate se le escapó: “Tenemos sed, mi general”. Y Franco pidió que le dieran un vaso de agua, tomándolo al pie de la letra. “Tenía el cutis muy terso, como de párkinson, y ojos negros. Estuvimos unos segundos mirándonos fijamente hasta que yo desvié la mirada. Me pudo la mirada de Franco y pensé: este sabe que echó a mi padre republicano de la carrera judicial, sabe que no levanto el brazo cuando cantan el Cara al sol y sabe que soy antifranquista”. Olarte, de abogado, había defendido a Salvador Sagaseta en dos consejos de guerra y la sala estaba llena de militares con la bayoneta calada.

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Por qué no me callo. LA CALLE, LA SIESTA

Julio Tovar

Julio Tovar

 

 

Julio Tovar y Octavio Paz hablan de una calle sin vida. Hemos entrado en esa calle provinciana en la que no pasa nada ni nadie. Todo se quedó quieto una vez y ahora cuesta trabajo hasta el bostezo. Esto de decir que sí a Europa hace treinta años no fue moco de pavo. Ni aquellos viajes de Hermoso a Cuba eran florituras, o los que hizo a lo Gulliver por las cancillerías de Europa para conversarles de estos enanitos pidiendo árnica al gigante. Nada, islitas, en el filo de la navaja, donde las aguas trajeron más tarde los cayucos con niños a ahogarse a nuestros pies. Europa nos oía y nos hacía caso, era curioso. Fue la primera vez en la historia que nos dimos importancia. Que nos lo creímos. Cosa rara. Francisco Aznar, que diseñó una diplomacia canaria sotto voce sin levantar sospechas –Romeva lo debería fichar- iba tejiendo relaciones por los continentes, en las capitales de Europa y las ‘posesiones’ canarias de ultramar (Cuba, Venezuela, Uruguay, San Antonio de Texas…, nuestras ‘finquitas’), y en Senegal, Mauritania, Cabo Verde, antes de limar las asperezas polisarias con Marruecos. Era un lío inteligente, un enjambre de relaciones posibles humanas. Se veía natural celebrar una Cumbre Iberoamericana al abrigo del Teide. Como decía Gallardón en el Foro Premium de esta casa, Canarias se ganó la empatía de América. Cuando aquel rey promulgó el tributo en sangre para que cinco familias canarias poblaran América por decreto cada cien toneladas de mercancías que llevaran los barcos, estaba fundando un ‘imperio’ de alianzas que nos concernía para siempre. A Carlos II le salió el tiro por la culata, nos impuso una condena y nos regaló un planeta en el espacio de oportunidades. “Isleños”, nos llamaba Fidel, que reapareció ahora en una escuela con casi 90 años.  Y teníamos un buen amigo en Paris, Federico Mayor Zaragoza, que dirigía la Unesco. La rectora Marisa Tejedor puso en órbita proyectos del bicentenario de la ULL que presidía la reina. Aznar –el  nuestro- atraía la mirada de la ONU hacia los foros del Tricontinental, aprobó la carta de Cousteau de los derechos de las generaciones futuras. Estábamos en la Champions. Canarias hacía cosas con cierto ringorrango para que la quisieran. Ahora hacemos lo que se espera de nosotros. Poco. Nada. Eso. Nos ganamos demasiada fama, nos dieron patrimonios de la humanidad, nos metieron en los tratados de Europa. ¿Nosotros? Y nos echamos a la bartola, la soñarrera, que dijo Unamuno. Ni que fuéramos a comernos el mundo. Hemos vuelto a esa calle larga y silenciosa de Octavio Paz donde no hay nadie. “Las piedras mudas y las hojas secas”. La siesta.

Octavio Paz

Octavio Paz

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La Entrevista del Domingo de Diario de Avisos/ALBERTO RUIZ-GALLARDÓN: “Habrá Gobierno en el último minuto del día 27”

 

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Fotos: FRAN PALLERO

Por CARMELO RIVERO

Año y medio después de dimitir como ministro de Justicia tras retirar el Gobierno su proyecto de ley sobre el aborto, el fiscal en excedencia Alberto Ruiz-Gallardón, uno de los políticos españoles con mayor proyección, rompió la pasada semana su silencio en el Foro Premium del Atlántico, de DIARIO DE AVISOS, y aquí aboga, en los días cruciales de la negociación de un pacto, por “olvidar las descalificaciones personales”, para hacer posible una alianza de su partido, el PP, con el PSOE y Ciudadanos, la gran coalición, y evitar nuevas elecciones. “Supondría dar un mensaje formidable en clave española e internacional, dirigido a nuestra sociedad, a la UE y al desafío soberanista, por parte de las fuerzas constitucionalistas, en un momento grave como este”. Y arriesga: “Creo que la decisión se tomará en el último minuto del día 27. Todo acaba ese día”.

En esta entrevista hace memoria de episodios que jalonan su vida y trata de reparar las cañerías de la democracia. Anuncia el fin de los “liderazgos mesiánicos y las adhesiones incondicionales”, primarias obligatorias y una medida preventiva contra la corrupción: separar los cargos en el Gobierno y el partido, para que los empresarios sepan “con quién están hablando” cuando financian a las organizaciones dentro de la ley.

“No pienso volver a la política”, afirma. El expresidente y exalcalde de Madrid, eterno delfín, había sonado entre los posibles candidatos a presidir un gobierno tras más de 100 días de interinidad. Gallardón -que ejerce de abogado y asesor de empresas en el mundo, volcado en Latinoamérica- enuncia una despedida prematura, tras una carrera pública precoz, con éxitos exultantes -y hasta insultantes, como cinco mayorías absolutas- y una gran decepción: la fallida sede olímpica de este año, 2016, que ganó Río de Janeiro en detrimento de Madrid. El verso suelto del PP ya alguna vez había felicitado las Navidades citando a Rilke: “El que ha osado volar como los pájaros, una cosa más debe aprender: a caer”. Fue un concejal veinteañero de la capital del Reino y muy temprano secretario general de Alianza Popular (hoy PP). Manuel Fraga lo trató como a un hijo (“yo lo quería muchísimo”) tras la muerte de su padre, José María Ruiz Gallardón, abogado y diputado popular. Cuando recuerda este desenlace, se le quiebra la voz.

-¿Conserva la imagen de ese momento?

“Yo era secretario general del partido y despachaba con Fraga cuando me llamó para decirme que no se podía levantar. Llamé a Federico Trillo -se querían como un hijo y un padre- y lo ingresamos; había tenido un infarto cerebral. Fueron cuatro días terribles en la Clínica Rúber, luchando contra la muerte, pareciendo que salía adelante. Una multitud de personas pasó por la clínica para estar a su lado. Al cuarto día se le repitió el infarto y murió”.

-Tenía una biblioteca cuya fama llegaba a esta isla.

“Una fantástica biblioteca, en la que nació mi afición a la lectura, hasta hoy, en que tengo a la mejor asesora, mi mujer, Mar Utrera. Mi padre era un conservador contrario a Franco, que estuvo en la cárcel con Tamames, Múgica, Ridruejo y Javier Pradera, todos de izquierdas, menos él, que fue de derechas toda la vida. A un niño cuesta mucho explicarle que los malos han metido en la cárcel a su padre, que es el bueno. Eso despertó mi vocación política. Me dijo: ‘Mira, Alberto, si quieres que las cosas te salgan bien en política, rodéate de gente que sea mejor que tú’, y, como abogado,me dijo que no me avergonzara de defender a alguien repugnante, porque tú no te identificas con sus delitos, sino con el derecho de todo ser humano a ser defendido. Murió joven, a los 59 años. Y debo confesar que, conforme se acerca esa edad -tengo 57-, siento vértigo”.

-Usted ha estado en las quinielas de este ínterin.

“Porque no me dejaron hacer a mí esas quinielas”.

-Vio frustrado el sueño de ser presidente.

“Hace muchos años que supe que no iba a serlo”.

-¿Desde cuándo?

“Desde que Aznar eligió a Rajoy como sucesor supe que el siguiente no seríamos ninguno de su generación. Cuando dudaba entre él, Rato y Mayor Oreja, yo podía pensar, oye, a lo mejor tengo alguna posibilidad de serlo”.

-¿Volverá?

“¿A la política? No, no contemplo volver. Intervenir en el Foro Premium no es política, me apasiona reflexionar sobre la vida pública. La política me ha dado más a mí que yo a ella. Mis cinco mayorías absolutas son una gran generosidad de los ciudadanos”.

-Deshoje la margarita. ¿Gobierno, elecciones?

“Todo acaba el 27, con la notificación al Rey. Yo soy optimista, habrá gobierno en el último minuto y las últimas encuestas serán determinantes.Hay margen de maniobra, con tal de no repetir elecciones. España no puede permitirse un año de interinidad. ¿Por qué somos diferentes los españoles, y la Gran Coalición es posible en Alemania y aquí no? Fraga decía: ‘España es lo único importante”.

-¿La solución es que Rajoy dé un paso al costado?

“Sánchez no ha dicho no a Rajoy, ha dicho no al PP.”

-¿Y en ese caso, les habría puesto en un brete?

“Como decía Felipe González, con muy mal castellano, pero con mucha inteligencia política, eso es hipotizar el futurible”.

-¿Rajoy agotó su saldo?

“Ahora está en lo que está. Eso es algo que tendrá que pensar después de saber si sigue o no de presidente”.

-¿El sucesor ya existe en el PP?

“Por supuesto que el sucesor de Rajoy existe, ¿cómo no va a existir? Hay una cantera muy valiosa en el partido”.

-¿Un pacto PSOE-Podemos le dejaría preocupado?

“Asustado. Por su radicalismo y ambigüedad sobre la unidad de España. Un pacto PSOE-C’s, me disgustaría, pero no me dejaría preocupado”.

-¿Si hay financiación bolivariana, el coco es de verdad?

“Explicaría los discursos que hacía y ahora esconde y que pensábamos que eran por afecto, y resulta que, además, eran por contrato”.

-¿Qué opina de sus alcaldesas Carmena y Colau?

“Con Manuela Carmena tengo una relación antigua, heredada de mi padre. Siento solidaridad de alcalde con ella. El problema del Ayuntamiento de Madrid no es tanto Manuela Carmena como su equipo. Sobre Ada Colau no encuentro en su gestión ningún elemento positivo”.

“Cuando dimití, fui a ver a Felipe González y Aznar, dos personas que admiro y respeto, y me dieron muy buenos consejos”

-¿Se independizará Cataluña?

“Cataluña no será nunca independiente, porque España dejaría de ser España. No es una colonia. El Reino Unido no desapareció cuando Hong Kong volvió a la soberanía china, ni desaparecería si Gibraltar volviese a la soberanía española, dos situaciones, esas sí, coloniales”.

-¿Agradece el Estado un nacionalismo cauto como el canario?

“Canarias se ama con lealtad. La pongo de ejemplo a Cataluña. Se puede ser un profundo catalán y un profundo español, como demuestran los canarios”.

-¿Qué sobresale en el debe de este Gobierno?

“Cuando gobiernas te equivocas. Lo que más nos distancia de los jóvenes, y lo digo por la experiencia de mi propia familia, es la corrupción y no explicar qué hemos hecho contra ella.Muchos casos no merecían el reproche de las urnas y los partidos no eran enérgicos. Pero eso ha cambiado en España para siempre. La gente con menos de 30 años no va a perdonarlo más. No hablo solo del PP, también del PSOE. Nos afecta por igual”.

-¿Sirvió para algo su informe Naseiro (1990)?

“Fue un encargo de Aznar. Acababa de suceder a Fraga en el partido y me dijo que, fuese lo que fuese por doloroso que fuese, tendría su apoyo. Y fue, en efecto, muy doloroso. Pero fuimos el primer partido político en España con un código ético, elaborado por mí”.

-¿Y por qué se produce más tarde el caso Bárcenas?

“En este tiempo he hecho una reflexión personal: ¿qué hacer para que no haya jamás un caso Bárcenas en ningún partido? Además de impartir ética y sanciones (el actual Código Penal es de los más exigentes de la UE), propongo un mecanismo preventivo: incompatibilizar el ejercicio de funciones públicas con el de dirección en las distintas fuerzas. Que el presidente del Gobierno no presida el partido, ni el alcalde y el presidente autonómico. Cuando un partido acude a los empresarios a pedir apoyos para su causa, que es legítimo si se hace dentro de la ley, debe estar claro que no hay contrapartidas. Yo nunca acepté asumir los dos cargos en Madrid. Es bueno que los empresarios sepan con quién están hablando. Si es con el partido, no les puede ofrecer nada, y si es con el Gobierno, no les puede pedir nada”.

-¿Qué lección extrae de los papeles de Panamá?

“Un político no debe tener cuentas en el extranjero, por muy legal que fuese”.

-Usted se borra. ¿Por qué han de renovarse los carteles?

“Hace tres años, el Jefe del Estado era el rey Juan Carlos; el líder de la izquierda, Rubalcaba, el de la izquierda más radical, Cayo Lara; la de centro, Rosa Díez, y el del PP, Mariano Rajoy. A día de hoy, el Jefe de Estado es el rey Felipe; el líder del PSOE, Pedro Sánchez; a su izquierda tiene a Garzón y Pablo Iglesias;el del centro es Albert Rivera, y el del PP sigue siendo Rajoy. Pero deben ser los militantes los que decidan. No me gustó cuando Rivera, en el debate de investidura, invitó a los diputados del PP a rebelarse y desautorizar a Rajoy. No es elegante”.

-¿Fue un error del PP perder a Rivera como militante?

“Sin duda, sería hoy bueno que hubiera seguido en el PP”.

-¿Cómo van a ser los partidos, los líderes, la política mañana?

“Sospecho que van a pasar muchas cosas. Una clave será modificar el sistema electoral. Los partidos tendrán que ser más participativos, y las primarias dejar de ser voluntarias para ser obligatorias por ley. El liderazgo, tal y como se ha entendido hasta ahora, ha muerto. No va a haber en el futuro liderazgos mesiánicos, de adhesiones incondicionales, serán modernos, inclusivos, de equipos, como las empresas. No va a volver a haber un González o un Aznar, con toda la potestad. Lo que propongo es abrir una reflexión sobre la no concentración del poder”.

-¿Esperanza Aguirre sentía celos de usted?

“Era un caso curioso. Dos buenos amigos y una mala relación política. Porque en Madrid conviven dos instituciones potentes, la Comunidad y el Ayuntamiento. Pero nunca rompimos el vínculo de afecto”.

-Dimitió porque el Gobierno abortó su ley.

“Recibí un encargo del Gobierno que no pude materializar porque así lo entendieron el propio Gobierno y el partido. No me arrepiento de haber dimitido, en absoluto. Nadie me habrá oído un solo reproche ni a Moncloa ni a Génova. Y mi relación con Rajoy es muy buena”.

-¿Se vio solo?

“Fui a ver a dos personas que admiro y respeto: Felipe González y Aznar. Y me dieron muy buenos consejos”.

“Se puede ser un profundo catalán y un profundo español, como demuestran los canarios”

-¿Usted es un hombre de derechas con vacilaciones de izquierda?

“Sigo donde estaba, en el centro derecha, no me asusta esa expresión. Ciudadanos se reclama de centro, y nosotros, de centro derecha, como Sarkozy, Merkel o Cameron, lejos de los populismos europeos, terriblemente peligrosos. Con el PSOE, la moderación socialdemócrata, damos prosperidad a España y Europa”.

-¿A qué obedece esa fiebre ultra, trasatlántica?

“La gran aportación de Fraga a la democracia española fue evitar la ultraderecha, al concentrar en AP las opciones radicales, que nacen del enfado, como escribía en El País Steve Jarding, profesor de Harvard, sobre Donald Trump y Bernie Sanders en Estados Unidos. En España hay populismo de extrema izquierda, pero está demasiado presente la dictadura como para que lo haya de extrema derecha.A día de hoy ese es mi análisis”.

-¿Los hijos de la democracia traicionaron a sus padres, que hicieron la Transición con diálogo, después de que sus abuelos hicieran la guerra?

“Yo no hablaría de traición. Pero en algunos hablaría de lo que han olvidado. Hay españoles que piensan que la democracia es un dato que no se discute: la hemos tenido y la vamos a tener siempre. Y se equivocan. No es un dato, es una conquista que hay que revalidar cada día de la acción política. Y esa reflexión no la ha hecho una generación importante de jóvenes españoles”.

-¿Cuál fue su experiencia más dura en política?

“La experiencia más fuerte que he tenido en toda mi vida, política o no, fue el 11M, la matanza de Atocha, siendo alcalde, y vivo el riesgo yihadista como una obsesión”.

-¿Occidente recoge lo que sembró?

“Muchos pensaron que Bush hijo, al liquidar a Sadam, había logrado las metas que no alcanzó su padre tras liberar Kuwait. ¿No fue más inteligente Bush padre? No me gusta el régimen de Siria, pero mucho menos un gobierno yihadista. Cuando la primavera árabe, algunos comentaron, ‘ojalá esto ocurra en Marruecos’. Hemos visto Libia y Egipto. Tenemos que agradecer a Marruecos que lo evitara. Como sé, por mi etapa en el Gobierno, es un socio leal, que nos ayuda en Defensa y Seguridad. Canarias lo entendió en la crisis de los cayucos, hay que invertir en origen para revertir los flujos de refugiados”.

-Argentina, Colombia, Perú, Cuba. ¿Por qué no estamos ahí?

“Canarias está llamada a ser protagonista de ese espacio de oportunidad. Asia lo es, pero nuestro modelo de sociedad es Europa y América. Uno de los riesgos de Europa en este siglo XXI es diluirse dentro de un espacio económico olvidando que somos también un espacio social y cultural”.

-¿Reformaría la Constitución?

“No son las Tablas de la Ley, hay muchos aspectos que reformar. Pero es la primera que no fue impuesta por unos españoles a otros; todos la votaron, y Cataluña la que más. Si no se da el mismo consenso, con todos sus defectos, prefiero quedarme con esta”.

-¿Qué problema global citaría?

“Un primer ministro inglés citaba tres prioridades: educación, educación y educación. Añado otras tres en una: aún no hemos sabido convertir la información en conocimiento y este en cultura”.

alberto ruiz gallardon 2

EL PACTO

Los cuatro hijos de Gallardón estudiaron Derecho y ninguno eligió la política; solo el segundo ha seguido fiel a la tradición jurídica familiar, en un despacho de prestigio, el de Uría Menéndez, y el más pequeño orilla la vocación de Estado de la saga: prepara oposiciones para diplomático. El mayor cuelga la toga por la gastronomía después de pasar siete años en otro despacho diez, el de Pérez-Llorca, y abre ahora un restaurante en Santiago de Compostela. Un abogado, un diplomático, un master chef y cierra la nómina un cineasta. Gallardón, melómano e hincha de la Fórmula 1, sintió riesgo al arte, y le salió el ramalazo conservador, “le dije, vale, hijo, pero estudia una carrera alternativa; hizo Derecho y Comunicación Audiovisual, y me dijo, “padre, yo ya cumplí, ahora voy a hacer lo que siempre he querido”, y ya tiene un corto, y se fogueó en Las brujas de Zugarramurdi, de Álex de la Iglesia. Gallardón ha hecho, incluso, un cameo con Garci. Dos hijos permanecen en la casa familiar -la misma en la que vive desde niño, el piso paterno, grande, que reconstruyó en la zona antigua de Madrid- y las dos plazas vacantes de los que se han emancipado están cubiertas por Oli (cuando la frustrada Olimpiada) y Mambo. Enciende el móvil y muestra las fotos de sus perros, una beagle y un labrador, “que son la alegría de mi vida”. Los hijos ya vuelan solos. A los perros, en cambio, como si nunca dejaran de ser niños, como el nieto, los saca a pasear puntualmente, turnándose con su mujer. “Ese es el pacto”. El pacto de los perros, como una gran coalición, mientras otros lo intentan a cara de perros desde el 20D.

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Por qué no me callo. VARGAS LLOSA

Mario Vargas Llosa/adribosch.wordpress.com

Mario Vargas Llosa/adribosch.wordpress.com

 

Vargas Llosa dice que no tiene talento, como si renunciara a ser el número uno y prefiriera el éxito disciplinado del dos. A la defensa del peyorativo ‘escribidor’ de su oficio imposible –nunca pensó vivir de escribir, pagaría por ello-, añade la de “correveidile”, no menos despectivo, para el don de contar historias imaginadas o reales. Lo hace en un artículo/inventario el domingo, ‘Un alto en el camino’ (‘Piedra de toque’, El País), al cumplir 80 años, en que se reivindica lector: le leían de niño para que tomara la sopa y no se volviera tuberculoso. En la Casa Museo O’Higgins, en el peatonal Jirón de la Unión, de Lima, el autor más célebre de Perú –su único Nobel– recibía en 2008 un homenaje que era una reconciliación en toda regla. Había perdido en las urnas ante Fujimori en 1990, y el desencuentro con la patria duró como las heridas que tardan en cicatrizar. En las estancias de la casona colonial recorrí con Lucía –nos casamos un año después, hace ahora siete- el mundo más íntimo del autor más discreto del mundo hasta que el papel cuché lo ha puesto bajo el foco. Vimos su mascota legendaria, los hipopótamos; una entrada del estreno de su primera obra –teatral-, ‘La huida del inca’, a los 16 años; la carta de Cortázar contándole que acababa de enviar a Buenos Aires lleno de pudores el manuscrito corregido de ‘Rayuela’; una foto con García Márquez, con quien pensó escribir una novela a dúo antes de un enfado ‘inmortal’, y otra con Carmen Balcells, la agente literaria de ambos que adivinó el futuro del peruano y lo ‘liberó’ con un sueldo para que dejara de revisar los nombres de las tumbas del cementerio en los días de pluriempleo. La muestra, ‘La libertad y la vida’, era un relicario epistolar y fetichista del autor de ‘La ciudad y los perros’, la novela que Carlos Barral le apadrinó. Había unos poemas adolescentes que Vargas Llosa recordaba con rubor cuando se los mencioné más tarde, y el original de ‘La fiesta del chivo’, que, por lo que vi, pensaba titular ‘La muerte del chivo’. Estaba la voz del autor de Arequipa en mítines y entrevistas y estaban allí los ídolos que conoció en París, como Albert Camus o Sartre. Cuando le dio la mano al existencialista que dijo no al Nobel corrió a celebrarlo con los amigos. Flaubert, el más admirado de sus héroes, le enseñó que a falta de talento, está el esfuerzo. El domingo regresan los fantasmas a la casa de Vargas Llosa: hay elecciones en Perú y la favorita es Keiko Fujimori. Pero los peruanos dicen que, en segunda vuelta, nunca gana el uno, sino el dos.

Gustave Flaubert

Gustave Flaubert

 

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La Entrevista del Domingo de Diario de Avisos/AMBROSIO JIMÉNEZ (promotor y constructor): “Yo soy franquista, pero me empiezan a gustar cosas de Podemos”

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Fotos: ANDRÉS GUTIÉRREZ

Por CARMELO RIVERO

Creador de un territorio propio que lleva su cuño en Los Majuelos (La Laguna), se acuartela en ese fuerte con añoranzas de Tejeda (Gran Canaria), “el pueblo más bonito de España”, donde nació hace 70 años, y repasa medio siglo de vida empresarial, en el que enarbola como un trofeo la cifra de 40.000 puestos de trabajo generados por sus centros comerciales. “Me han vuelto a hacer lo de siempre: pararme la obra”. Dice que desde que empezó de promotor ha tenido que superar una suspensión cautelar tras otra como la que acaba de paralizar su sexto proyecto, el de Las Torres, en Adeje. “Pura envidia”, resume. Aquí reflexiona sobre qué ha aportado en todo este tiempo al desarrollo de Canarias; cómo crearía empleo masivo si fuera un día presidente; cómo sin hablar idiomas se tutea con las multinacionales y qué opina de la Ley del Suelo. En este encuentro con Ambrosio Jiménez Quintana, padre de siete hijos con su novia de la infancia, Elena -abuelos de tres nietos-, y presidente de Construcciones Industriales de Tenerife (Cointe) y otras sociedades, uno de los empresarios totémicos de la Canarias de cemento y sudor en la frente, se desmonta un mito (“es mentira que me haya arruinado alguna vez”) y se traza una figura desconocida: “Soy franquista, pero me empiezan a gustar cosas de Podemos”.

-¿Entonces, no le asusta Podemos?

“Yo soy franquista, pero me están gustando algunas cosas, algunas declaraciones de Podemos. Tenía reparos por su dureza. Pero igual estamos equivocados. Ya hay hasta gente millonaria en ese partido. Podemos es como cuando mi suegro vendió las vacas porque venía Felipe González y luego levantó España. Con lo que yo no estoy de acuerdo es con la independencia de Cataluña, porque detrás va Canarias”.

-¿Ese peligro sí le asusta?

“No, no me asusta, porque tendríamos a los americanos a los cinco minutos aquí y puede ser lo mejor. Lo que digo es que este país no está tan mal y se lo quieren cargar en dos días”.

-Interesa escrutar el Ambrosio profundo. ¿Estudió de niño?

“No había tiempo para eso. Había que trabajar. Si no se ordeñaban las cabras, no había leche. Mis padres sí fueron a la escuela en los tiempos de Alfonso XIII”.

-¿Y cuándo fue a la escuela?

“Nunca. Aprendí a leer y escribir con mis hermanas. Eso es todo lo que sé. No he leído un libro en toda mi vida”.

-¿Sus padres qué le enseñaron?

“A trabajar de sol a sol. Empecé a trabajar desde que empecé a caminar. Mi madre me llevaba a echar de comer a las vacas a La Solana. Diez kilómetros caminando. Mi padre iba con mis hermanas a los tomateros en Tasarte, herencia de mi abuelo materno. Yo jugaba después con los niños al escondite”.

-¿Y por qué se abrió camino en Tenerife?

“Porque éramos muchos, 12 hermanos. Vine a Güímar con 14 años, en el 59, y fui a dar con don Pedro Modesto, porque unos primos de mi madre, exportadores de tomates, hablaban mucho de él en casa tomando café. Empecé cargando revuelto a mano con una carretilla en la playa de La Viuda. Sacaba grava de la finca de don Pedro y su hermano, don José Agustín. A los dos les debo lo que soy hoy en Canarias. Un día, vi una pala mecánica en Santa Cruz, y don Pedro me dio 70.000 pesetas. “Manolo, mañana vas conmigo a comprarla”. Era costumbre cambiar los nombres a los chiquillos. El resto, 30.000 pesetas, me las prestó don Francisco de la Rosa, que tenía camiones. Dejé de cargar a mano para hacerlo mecánicamente. Mi primera empresa la fundé con esas 100.000 pesetas, que les devolví con el trabajo. ¿Don Pedro Modesto y su hermano? Dos caballeros. De esos ya no hay”.

-¿Qué es un caballero para usted?

“Un señor de palabra, que la cumple, pase lo que pase. Una persona puede ir para delante o para detrás, pero lo peor que puede tener es no tener palabra. A los hermanos Domínguez les vendí un solar en Tamaraceite sin firmar un papel. Bastó con darnos la mano. Esa mano se apretó hasta el último segundo. Unos caballeros. Santiago Puig me dejó impresionado, un caballero. Regaló el solar para hacer el hospital del Sur al Gobierno de Canarias por conciencia: devolver algo al pueblo, no como otros que no dan nada. Y un caballero es mi amigo, mi padre, mi hermano Antonio Plasencia, para mí y para mi familia. Plasencia y yo somos uno”.

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-¿Por qué los ricos de Canarias no se unen por una obra filantrópica?

“Eso debe salir del Gobierno, reunirnos a todos para una obra benéfica. Y saldría adelante. Además, desgrava”.

-¿Se ha llevado algún palo en la vida?

“¡Un palo! ¡Una viga! Una vez en Los Majuelos, en el 84, se soltó un cable y me cayó una viga encima, que me abrió la cabeza. Me pudo haber matado”.

-¿Vio las estrellas?

“Vi a la Virgen del Socorro, la patrona de mi pueblo. Cuando lo cuento dicen que estoy loco. Ni el obispo me cree. La vi llorando abrazada
a mi hijo mayor y perdí el conocimiento. Le prometí un manto”.

-¿Le protege en los negocios?

“En el 96, me pusieron una denuncia unos comerciantes de Telde y me pararon una obra. Entró en mi oficina un cura amigo, Domingo Guerra, y me vio mirando a un crucifijo. A ver si Jesús me arregla lo de Telde, le dije. Cogió el crucifijo y lo puso sobre el armario. ‘Dios tiene cosas más importantes que hacer’. Le conté la promesa incumplida a la Virgen. Y me dice, ‘llama ahora mismo a las Hermanitas de Garachico y regálale el manto a la Virgen’. Cumplí mi promesa y un día me llama el procurador: ‘La Audiencia ha levantado la suspensión’, cuando tenía en contra al sanedrín de Las Palmas y al Zorro Plateado. Yo digo que arriba hay algo”.

-Ahora necesita de la divina providencia en Adeje.

“Son los mismos de siempre por lo mismo de siempre: la envidia. Tengo licencia de Comercio, del Gobierno canario, para 22.700 metros cuadrados, avalada por el TSJC, y la de movimiento de tierras para hacer el centro comercial del barranco de Las Torres. Ahora me paran de forma cautelar una licencia urbanística para 62.000 metros cuadrados, en base a un informe desfavorable del Cabildo que no procede. Pienso que ni el Cabildo ni el Gobierno estén contra mí. Pero existe un trato desigual. Hay un centro comercial en Canarias, cuyo empresario no ha dado la plusvalía al Ayuntamiento, una obligación legal, ni ha hecho las mejoras de enlace. Yo, que nunca he denunciado, es la primera vez que lo hago. Si me denuncian, me defiendo”.

-¿Cuántos centros comerciales ha generado?

“Cinco en Tenerife y Gran Canaria, y, si Dios quiere, serán seis con Adeje. Unos 40.000 puestos de trabajo. Ahí están. Desde el primer Alcampo, en La Laguna, en el 90”.

-Que también se le atragantó en los tribunales.

“Algunos empresarios son los mismos de ahora. Presionaban al Ayuntamiento contra mí. Lo sufrí mucho. En los 80, por trabas, unos americanos no hicieron una pista de esquí en Montaña Pacho (La Laguna) en un solar mío. Yo con lo que dice la ley, con las plusvalías. Al Ayuntamiento de Telde: 2.200 millones de pesetas por dos centros; al de Las Palmas de Gran Canaria, 1.900 millones y 157 viviendas; al de La Laguna, 750 millones, el Pabellón Santiago Martín, un colegio y cuatro campos de fútbol. En La Orotava: 1.000 millones de pesetas a los empresarios de Apymevo para rehabilitar los comercios. En Tamaraceite, me quedé con la zona comercial y el Ayuntamiento con 3.000 viviendas”.

-El Banco de España alertó el viernes del coste de la incertidumbre política.

“España lleva tres meses parada y se está yendo el dinero como agua. En el sur vamos a invertir con Leroy Merlin 200 millones de euros al 50% y se van a crear 3.000 puestos de trabajo, pero ya me están diciendo los socios que se llevan la inversión, no entienden las pegas a nosotros y a otros no. Cada proyecto mío ha sido una historia de boicot, y siempre gané en los tribunales”.

-¿Qué necesidad tiene de decir que da dinero a los partidos “como un detalle”?

“Porque no tengo nada que ocultar. No cabe duda de que a todos los partidos se les da para la campaña electoral. Yo les he dado. Legal, ingresado en una cuenta y declarado a Hacienda, por debajo de las cuantías autorizadas e igual a todos. No solo di dinero al PP, también le di al PSOE, a CC, a los curas, a la Guardia Civil… Hasta hoy, gracias a Dios, no me han tocado por ninguna denuncia de corrupción”.

-¿No le incomoda salir en los papeles de Bárcenas?

“Yo defiendo que si se da, se diga. Yo lo digo. En los papeles del caso Bárcenas salió mi nombre y no he tenido problemas. Di y está recogido en mi contabilidad. Es legal y además desgrava. Otra cosa son las mordidas. ¿Qué no se dan? Que no que va. Yo solo hablo por mí. La ley sabe lo que yo hago. Y la Guardia Civil y hasta los servicios de inteligencia saben a la hora que me acuesto y a la hora que me levanto”.

-¿Cómo surgió su relación con las multinacionales?

“Del modo más sencillo, Alcampo tocó en la puerta de mi oficina y llegamos a un acuerdo. ¡Quién me iba a decir a mí que firmaría con grandes multinacionales, como Alcampo, Leroy Merlin, Decathlon, Makro e inglesas!”.

-¿Cómo forjó su trinchera: Los Majuelos?

“A finales de los 70, en la efervescencia del MPAIAC, cogimos con Plasencia las obras de los cuarteles bajo el efecto Cubillo. Y de ahí pase a Los Majuelos en 1979. Estaba entre Santa Cruz y La Laguna, el grueso de la población, y compré dos millones de metros cuadrados. ¡La Milla de Oro!, como la bautizó Andrés Chaves. Fue mi gran acierto. Pero me equivoqué”.

30/03/2016 FotografÖas a Ambrosio Jimenez. Empresario, Hotel Mencey. Santa Cruz de Tenerife

30/03/2016 FotografÖas a Ambrosio Jimenez. Empresario, Hotel Mencey. Santa Cruz de Tenerife

 

-¿Cuál fue el error?

“Mi mayor error fue cuando cogí el dinero que me pagó Alcampo, 2.000 millones de pesetas, y seguí trabajando. Luego incrementé esa fortuna, pero tenía que haber parado. No sé si hubiera sido el hombre más feliz del mundo o el más jodido del mundo. Pero hay que vivir”.

-Alguna vez ha dicho que se arruinó dos veces.

“Debo matizarlo. Nunca me arruiné. La ruina es cuando se lo quitan todo a uno. Mal de dinero. Cuando no se vendía. Eso sí. Hacía naves y las alquilaba. Después construí El Trompo, en La Orotava, que es nuestro. Sigo en pie y con recursos. El día 15 pagué 15 millones de euros por los terrenos del Sur. Ya son míos. Los que me denunciaron querían quedarse con ellos”.

-¿Con 70 años, a qué aspira?

“El del Sur será mi último proyecto. Y a dormir y jugar al dominó. Que trabajen mis hijos”.

-¿Por qué no entró en la operación de Las Teresitas?

“Porque no era lo mío”.

-El debate del estado de la nacionalidad ha sido el de la Ley del Suelo. ¿Le gusta la Ley Clavijo?

“Me gusta. Todavía hay que darle un retoquito, para que haya menos burocracia”.

-También se tambalea la moratoria turística. ¿No hay riesgo de un nuevo desarrollismo?

“¿Cuál ha sido el error más grande que ha cometido Canarias? La moratoria. El dineral que tiene que pagar el Gobierno por parar los
hoteles”.

-¿Qué haría, de ser presidente un día, para crear empleo masivo en Canarias?

“Eliminar todos los obstáculos a las inversiones, a las licencias. Ventanilla única. Como en Estados Unidos: el mismo día te dan la licencia y la pagas”.

-¿Por qué es reaccionario?

“Franco no me hizo nunca nada malo. Y había respeto”.

-¿Y la democracia no le gusta?

“La democracia es buena. Pero el respeto no es el mismo”.

-¿Siempre ha sido gordo?

“De joven era guapito y flaco. Cuando hice la mili, estaba de buen ver. Tengo foto. Lo que menos me gusta de mí es la barriga. Peso 110 kilos, pero soy bueno de boca”.

-Buen cliente de Los Limoneros, su refugio dorado.

“Buen aparcamiento, buena comida, buen servicio, buen sitio. Allí he comido y hecho negocios. Como en casa”.

-Somalí, esa es una palabra de su cosecha.

“Yo al sommelier lo llamo somalí, que es más fácil. También inventé la palabra alquilino, por inquilino. Está mal dicha, pero me gusta. Dije que le iba a vender a Madonna un solar en Los Majuelos y la gente creyó que venía la cantante. Me refería a McDonald’s. En noviembre del 89 le pegué un susto a Francis Leoputre, exdirector general de Alcampo, ya jubilado. Subiendo la escalera delante de mí, le agarré la pierna por la corva y le ladré como un perro, ¡guau! Y no se asustó, se descojonó. La vida hay que tomarla con guasa. No sé lo que es la depresión”.

-Baraje y ponga en la mesa políticos que valore.

“Pedro González, Elfidio Alonso, Ana Oramas, Clavijo… Saavedra, Hermoso. Clavijo es de esa escuela. Yo creo que va a atinar. Tenemos presidente para rato si sabe rodearse de buena gente, y, como decía Pepe Monagas, coge la raya canela. Tiene que tratar a todos por igual, no llevarse de cuentos. Es muy joven y tiene que sacar a las Islas para delante. En Las Palmas los empresarios lo quieren un montón”.

-Vuelva a barajar y cite a políticos nacionales.

“Traté a dos buenos presidentes: Felipe González y Aznar. A esos son a los que el rey tendría que llamar ahora. Porque el problema que tenemos no lo arreglan estos: es como una pelea de herencias, cuando los hermanos acaban a la greña”.

-¿Para usted cuáles son los pilares de la sociedad?

“La Iglesia, el Ejército y la Justicia son las tres patas”.

-¿Qué opina de quienes hablan del duopolio Plasencia-Ambrosio?

“Los que hablan mal de nosotros es porque no nos conocen, como si fuera pecado ser de aquí e invertir en tu tierra”.

-¿Qué imagen cree que da?

“Buena, yo no he hecho mal a nadie”.

-¿Qué sueño no ha cumplido?

“Ir a Argentina, pero tengo miedo a los aviones”.

-¿Dónde pondría la capital de Canarias?

“En La Laguna”.

-¿Cuál es su afición preferida?

“Las vacas. Pero me las robaron. Está pendiente el juicio. Al ladrón lo voy a perdonar, ha pasado mucho tiempo. Es un animal muy noble. Yo hablo con las vacas y ellas me escuchan”.

 

LA MANO

Ambrosio, el noveno de 12 hijos de José y María, dos agricultores de Tejeda, es un personaje de carne y hueso. Recuerda en su léxico y modales, si omitimos el mostacho, al entrañable Pepe Monagas en la versión canónica de José Castellano, con aquella voz aguardentosa. A tal punto que no resisto la tentación de pedirle que narre con la voz fatigada el célebre monólogo con el compadre Regorito, cuando Monagas se desespera navegando a Venezuela sin ver tierra firme: “Saca el napa, Regorito; saca el napa, por Dios te lo pido. Si son islas, nos salvemos; si son cagadas de moscas, ¡que Dios nos coja confesados!”. Ambrosio se explota con el cloquío perfecto de Monagas en ese chiste antiguo que parece hasta alegórico del desgobierno actual, y cuenta, poniéndole a todo ambrosía, que en la mili el capitán Puyol le reprochó una vez, “¡recluta, coja el paso!”, y él tuvo que confesarle que, con permiso del general Machiñena, se había ausentado a ver cómo iban las palas mecánicas de su empresita en el Sur, y le faltaba práctica para el desfile de la jura. Entonces, el capitán, envarado, se dirigió al pelotón: “¡Servir a la patria no es solo venir al cuartel, también es crear puestos de trabajo!”. Y lo disculpó. Hay personajes ambrosianos en Canarias. Personas sin estudios, con una inteligencia natural para hacer dinero, que desprenden bonhomía. Son, a menudo, corpulentos, macizos y rurales como vimos en Bola de sebo de Maupassant, e imponen respeto: ¿puede alguien sin haber pisado una escuela ni leído un libro en su vida hacer fortuna con su empresa durante más de medio siglo? Le sorprende la pregunta y exclama: “¡Yo qué sé!”. Y levanta una mano para que la vea. Con las manos empezó cargando revuelto en una carretilla. Está orgulloso de sus manos. La mano que le dio a Clinton. “Mi dinero me costó”.

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Por qué no me callo. CAMPANA DE CRISTAL

palmira recuperada

Palmira, tras ser recuperada por el ejército sirio de manos del Estado Islámico/bbc.com

 

Hace mil años un visir de Oriente Medio hizo una redada de maleantes, pero no los metió en una cárcel, sino en un palacio con las mujeres más hermosas, y, al cabo de dos meses, les dijo, “no les prometo un harén de huríes en un paraíso ultraterreno, sino aquí, así que tráiganme las cabezas de los terroristas y les regalo dos meses más en la gloria de este edén”. El relato me lo hizo Alberto Vázquez-Figueroa, criado entre beduinos y tuaregs en el desierto, al hilo de ‘La barbarie’ –su actual novela- y de esta ola de terror que nos invade de París y Bruselas a Lahore, en Pakistán, donde los asesinos se explayaron en un parque infantil abarrotado un domingo. Le pregunté al coronel Cobo, analista estratégico del Ministerio de Defensa, si el ISIS, Daesh o Estado Islámico (EI) era vulnerable: “Si cae Alepo se llega a Raqqa, y si cae Raqqa, adiós al Daesh.” Las últimas noticias sobre la ofensiva de Bachar el Asad –ese personaje morigerado con solideo papal en sus charcos de sangre, que conviene a la paz, pese a todo- y la aviación rusa hablan de bombardeos indiscriminados y de una avalancha humana hacia Turquía. En la pescadilla que se muerde la cola, a Europa le interesa el asedio del protoestado islámico, pero no sabe qué hacer con los refugiados. Estados Unidos se consuela con su última pieza: el número dos de al Bagdadi, ‘jefe de Estado’ del califato. La buena noticia de la recuperación de Palmira, la milenaria ciudad caravasar de la ruta de la seda, Patrimonio de la Humanidad, es una inyección de moral en la destrucción de vidas y monumentos que infecta Siria desde hace cinco años, hasta este alto el fuego cosmético. Del valioso yacimiento grecorromano sobrevive ileso el imponente anfiteatro, donde  los insurgentes decapitaron al octogenario arqueólogo principal de la ciudad y se dieron una orgía de ejecuciones. Por esa escabechina se ‘salvó’. Dice el historiador Paul Veyne, en su obra sobre Pamira –crisol de las culturas de Mesopotamia, la antigua Siria aramea, Fenicia, Persia, Arabia, en fin, Grecia y Roma– que quien se empecina en conocer solo su cultura se condena a vivir bajo una campana de cristal. La ONU dejó de contar hace tiempo los muertos de esta guerra civil, pero se calcula que ronda el medio millón de seres humanos. Mientras las potencias y sus chamarileros montaban y desmontaban la primavera árabe en la gran retorta, la guerra de Siria ha estado a punto de provocar una guerra mundial. Si esto ya no lo es a su manera.

SUFI

 

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La Entrevista del Domingo de Diario de Avisos/ ALBERTO VÁZQUEZ-FIGUEROA: “Voy a cumplir 80 años y he vendido 25 millones de novelas, pero estoy arruinado”

ALBERTO VAZQUEZ FIGUEROA 1

 

“Europa será musulmana. Ellos se reproducen más rápido”

 

“TENGO LA TUMBA RELATIVAMENTE CERCA Y ME VOY A LLEVAR EL RESPETO DE MIS LECTORES”

“¿CHAQUÉ PARA ENTRAR EN LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA? ¡TÚ ESTÁS LOCO!”

“MANOS UNIDAS VA A REPARTIR EN ÁFRICA MIS BANDEJAS CONTRA EL HAMBRE Y LA SED”

“ME CRIE EN EL DESIERTO ENTRE BEDUINOS Y TUAREGS, UNOS MUSULMANES MARAVILLOSOS”

 

Por CARMELO RIVERO

 

Alberto Vázquez-Figueroa, amigo y vecino durante años del Nobel José Saramago en Lanzarote, no pierde el sueño por obtener el visado literario español. Le importa un bledo: “¿Chaqué para entrar en la Real Academia? ¡Tú estás loco!”, reniega este tinerfeño en su casa de Madrid. A punto de cumplir 80 años -en otoño-, el maestro del bestseller español, el aventurero y visionario, siente aún la necesidad de escribir. Después de haber vendido 25 millones de novelas en más de medio siglo de autor insaciable y traducido, lo necesita no solo porque le sigue resultando “divertido” el oficio de “contador de historias” que aprendió con los beduinos en el desierto, sino, sobre todo, porque está arruinado. El paradigma de escritor de éxito, que se ha codeado con Hemingway, Nicholson o su amigo Polanski, y se curtió en los campos de batalla como corresponsal de guerra, desde niño tuvo que forjarse a sí mismo tras el suicidio de la madre y la larga enfermedad del padre turberculoso. Ha dedicado más dinero de la cuenta a inventos con los que quiso hacer prodigios, como sus famosas desaladoras de ahorro de energía y agua barata, y siente que enemigos poderosos han podido con él: “Me han derrotado, lo sé, pero me llevaré a la tumba el respeto de mis lectores”. No es el Quijote luchando contra los molinos de viento, sino alguien enfrentado a Hacienda. Nada menos. “Es el cáncer de la sociedad”, proclama rabioso, y lo acaba de escribir en 368 páginas, junto al drama yihadista, ahora mismo de actualidad en Europa. La barbarie es el título de su última novela.

-¿Entonces, esto es La barbarie?

“Estos salvajes tienen prisa en someternos y Bélgica muestra una gran ineptitud policial. Pronto la mitad de Europa votará a musulmanes y la otra a la ultraderecha, como en Francia, y los partidos tradicionales desaparecerán. Europa será musulmana. Por cada musulmán que tiene siete hijos, hay un cristiano con uno, a lo sumo dos. Ellos se reproducen más rápido. El último refugio del cristianismo será Latinoamérica”.

-¿Cómo era de niño la vida entre beduinos y tuaregs?

“Unos musulmanes maravillosos; los tuaregs daban libertad a las mujeres, que no tenían la obligación de llevarlo. Yo era un niño semisalvaje. Todo lo que aprendí se los debo. Lo de contar historias. Me sentaba con ellos por las noches en torno a la hoguera a oír sus relatos. El más importante no era el más valiente, sino el mejor contador de historias”.

-¿Nada que ver con estos radicales?

“Estos son unos fanáticos financiados por países ricos del Golfo con el techo de cristal. La Meca (Arabia Saudita), a la que peregrinan millones de personas todos los años, está a 80 kilómetros del mar Rojo, transitado por decenas de miles de barcos.Un día se la incendian, como ya ha ocurrido. Una chica española fue detenida en Lanzarote intentando reclutar esclavas sexuales para el Estado Islámico, y una de mis lectoras se fue a Londres y se convirtió al islam y me pidió en un correo que la ayudara a expandir la ‘verdadera religión”.

-¿Rescataría los misiles de la paz en Lanzarote que promovió con Manrique y Zerolo?

“Se me ocurrió en mi novela El anillo verde: un monumento a la paz que nunca se hizo, con dos misiles abrazados, un Scud ruso y un Patriot norteamericano, que están abandonados en un almacén. Sería bueno desempolvarlo bajo el terror actual”.

-¿Qué les diría a Merkel y Cameron?

“Que está bien que se relajen en las Islas por las presiones a que están sometidos. Pero que para arreglar esto no caben preconceptos; hay que partir de cero”.

-¿Su novela es un desahogo?

“Es un alegato periodístico tras los atentados de París, que coincide con los de Bruselas. Me rebelo ante el fenómeno de los refugiados. Europa es insensible con los niños ahogados y está sumida en el desgobierno, como España, que lo estará siete meses más”.

-¿Está cabreado?

“No es para menos. En la novela soy un abogado delincuente. Hacienda es parte de la barbarie. Es el cáncer de la sociedad, nos corroe y corrompe. Ciudadanos honrados pierden, por culpa de Hacienda, la virginidad, cobran en negro y hacen trampas”.

-¿Qué le pasó con Hacienda?

“Me pusieron una multa de casi un millón de euros por una infracción inexistente, alegando que no existía mandamiento judicial para la pensión que yo pasé durante nueve años a mi exmujer cuando se metió a monja. Aporté el documento y el tema está estancado. Mi verdugo en el caso, un tal Buenaventura, jefe del gabinete del secretario de Estado, cayó después implicado en las tarjetas black de Caja Madrid. País”.

-¿Qué le quedan ganas de hacer en la vida?

“Un poco de justicia. ¿Cómo es posible que el agua sea tres veces más cara que el petróleo? El negocio sucio del agua es mayor que el del tráfico de armas. Las empresas embotelladoras, francesas, logran que se corrompa el agua de beber para que no se pueda cocinar con ella. Llevo 20 años luchando. Y cuando vieron que tenía alguna posibilidad, me mandaron a Hacienda”.

-En Coltán abrió la caja de Pandora de esa roca negra.

“Es un mineral imprescindible en la fabricación de móviles y ordenadores. Aviva las guerras del Congo. Fui el primero que habló del coltán y me busqué enemigos. No querían que se hablara del tema, había intereses”.

-¿El hambre es su legado?

“Estoy muy contento con esa novela, porque Manos Unidas va a regalar miles de mis bandejas en el desierto. Las ONG cometen un error. La ayuda humanitaria de cereales no sirve en África porque no hay agua para cocinar, Hay que convertirlo en gofio (como los canarios, bereberes, incas y mapuches) mezclado con agua. Mis bandejas pueden paliar el problema en el Sahel”.

 

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-Con el calor del sol y el rocío de la noche.

“Se me tenía que haber ocurrido hace sesenta años. Es una bandeja metálica negra, que al sol en el desierto coge en dos horas 150 grados de temperatura y puedes cocinar. Por la noche hay mucho rocío, que recogíamos con un platito antes del amanecer para que no se evaporara. Se me ocurrió la solución más sencilla del mundo: practicarle un agujero a la bandeja e inclinarla, y todo el rocío va a un recipiente. Una ong llevó la bandeja a Kenia, al Lago Turkana, y me dijeron, ‘oiga, es estúpido, pero funciona”.

-¿Por qué se crió en África?

“A mi padre y su familia los metió Franco en la cárcel. Lo condenaron a muerte y después nos desterraron a África; yo tenía meses. A la muerte de mi madre, mi padre, del disgusto, pasaría años hospitalizado de turberculosis, y fui a vivir con mi tío Mario en el desierto en Cabo Juby, al lado de Tarfaya. Después estudié buceo con Cousteau”.

-Era un palillo cuando lo entrevisté en La Laguna.

“Todos los buceadores éramos unos palillos, estábamos todo el día debajo del agua, y en el 57 todavía no había traje de neopreno; buceábamos a cuerpo serrano”.

-¿Cómo era el comandante en la distancia corta?

“¡Uff! Tenía un mal carácter del diablo, pero era un militar justo. No daba el título de profesor a quien no tuviera sangre fría; se ahogaba mucha gente haciendo submarinismo. Fue mi maestro”.

-Hombre rana en Ribadelago. ¿Cómo fue?

“Apocalíptico. Enero del 59. Traté de olvidarlo y lo borré de la mente. 140 y pico muertos. Yo era el jefe del equipo que rescató brazos y piernas del lago Sanabria, un lago helado. Nos meábamos encima para calentarnos en los trajes de goma. La presa había roto y arrasado ese pueblo de Zamora de noche. A los cincuenta años volví para un documental de televisión y me emocioné. Le pedí parar a Agustín Remesal y sonaron las campanas tocando a muerto. Fue una experiencia paranormal”.

-¿Es verdad que inventó drones para náufragos?

“Los Serviola-SB. Los menciono en mi novela Medusa. Pequeños submarinos o barcos de superficie sin tripulación, con una lancha neumática para el rescate. Funcionan con pilas de litio. ¿Cuál es la paradoja? Que me los quieren comprar los traficantes de drogas”.

-Siempre le gustó “navegar con bandera de pendejo”, como dicen en Venezuela.

“Sí, dar la vuelta al mundo. Una vez me aventuré en un barco de vela. En África he vivido veintitantos años y en Sudamérica, catorce. También en la Polinesia. He navegado mucho. No eres de ningún sitio, sino de todos”.

-En su despacho, las fotos recuerdan amores y guerras.

“Ocho, nueve guerras y revoluciones, como corresponsal de Destino, La Vanguardia y TVE. La de Chad, en los 60, fue la más dura. En Bolivia, a 4.000 metros te daba soroche, te dolía la cabeza y encima te pegaban tiros. Cubrí las de Guatemala, Ecuador, Guinea Conakry… La de Santo Domingo, en el 65, fue una guerra de Gila; era por la tarde-noche, se sabía a qué hora iba a empezar, y la gente preguntaba, ¿oiga, van a disparar hoy o no? Me dieron un tiro en una pierna en la batalla de Puente Duarte. Llegué al hotel sangrando. Me hirieron en la pantorrilla, pero con la adrenalina ni me enteré”.

-¿Ha tenido mucha baraka en la vida?

“Lo único que he sido es eso, un superviviente nato con mucha suerte”.

-¿Qué ha sido de sus compañeros de batallas?

“Muchos han caído por el camino. Miguel de la Quadra Salcedo está pachucho. Para lo que ha sido ese hombre maravilloso, fuerte y valiente, que escuchaba pasar las balas sin inmutarse, me dice el otro día, ‘ay, Albertito, estoy acojonado’. Le habían operado de corazón y puesto prótesis en una cadera. Era muy particular: se quedaba dormido, y le gritábamos, ‘¡Miguel, Miguel, que vienen los malos!’, y él frito. De pronto, se ponía de pie y salía como si le hubieran metido un cohete en el trasero”.

-¿Al cabo de un fecunda carrera, cómo tiene las arcas?

“Voy a cumplir 80 años, he vendido 25 millones de novelas, pero estoy arruinado. Por haberme metido a redentor y haberme enfrentado a gente poderosa. Es el precio que se paga. Podía haberme quedado escribiendo libros tranquilamente, pero me volqué en proyectos como las desaladoras y pisé intereses”.

-Tras lograr ser un escritor de éxito, se busca la ruina.

“Cuando quise ser corresponsal de guerra sabía que me exponía a que me pegaran un tiro. Cuando ya era un escritor famoso, decidí hacer cosas no para mí, sino para los demás. Y al final me han derrotado, lo sé, que les den morcillas. Nadie se lleva a la tumba el dinero que ha robado. Yo tengo la tumba relativamente cerca y me voy a llevar la honradez y el respeto de mis lectores. Mis hijos me han salido todos buenos, pero no les podré dejar dinero. Quién sabe si se hubieran echado a perder”.

-¿El éxito se le resistió?

“Tardó relativamente. Empecé a los 16 y llegó a los 40”.

-Con Ébano, que cumple 40 años de su edición.

“Sí, con Ébano”.

-Quiso llevar al cine Ciudadano Max, con Robert Mitchum en el papel de Maxwell.

“Cierto, pero la novela era muy mala. La muerte del magnate en aguas canarias sí era interesante”.

-Hombre de cine, ¿ha sido un seductor?

“En realidad, nunca lo he sido. Con 28 años, me traje a la Península un Panhard et Levassordeportivo blanco. He hecho veintitantas películas con los mejores actores y actrices. Ahora quieren rodar en las islas, donde es muy rentable, Fuerteventura y Garoé. Y he sido siempre muy sincero con las mujeres: yo soy un golfo, no soy fiel ni a mis libros, porque muchos no se lo merecen”.

-¿Cuándo se enamoró de escribir?

“Desde pequeñito en el desierto. Lo único que podía hacer era leer novelas de Julio Verne, Joseph Conrad, London, Stevenson, Kipling…, y decía, yo quiero ser como estos: escritor. Más que escritor, he sido un contador de historias, y cuando me estén enterrando diré, un momento, que se me olvidó contarles algo”.

 

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-¿Qué le dicen sus lectoras?

“Que las cojo en la cama y no las dejo dormir”.

-¿Con cuántas (lectoras) se habrá acostado así?

“Eso no se dice”.

-¿Cuál es de todas sus novelas su favorita?

Tuareg. Y Cienfuegos, que quieren llevar a la televisión”.

-¿De cuántos libros reconocidos es padre?

“De noventa y tantos. No se cuentan ni las novelas ni las mujeres”.

-¿Está en forma?

“No estoy enfermo. Nunca lo he estado. Solo tomo, cada cierto tiempo, medio alka-seltzer. Voy a ser el muerto más sano del cementerio”.

-¿Cómo recuerda a los suyos, a su tío, a su abuelo?

“Mi abuelo José Rial era el farero de Lobos. Ahora estoy escribiendo la historia de la familia, de él, del faro, del tío José Antonio, que fue un padre para mi hermano en Venezuela, como mi tío Mario lo fue en mi caso”.

-¿Es amigo de escritores?

“No me trato con escritores, gente aburrida. Sí, con los extranjeros, con Frederick Forsyth, Ken Follet o Dominique Lapierre. Forsiyth y yo éramos los mimados de Plaza y Janés, los que más vendíamos, no había celos entre nosotros. Chacal o Los perros de la guerra son dos grandes novelas suyas. Un día comiendo en Casa Lucio se me acercó un joven y me dijo que desde los 14 años me leía y quería ser corresponsal de guerra y escritor como yo. Ese discípulo es un gran autor: Arturo Pérez Reverte”.

-¿Qué es lo mejor de escribir?

“Escribir. Lo divertido es escribir. Y olvidar. Cuando rodábamos Océano en Lanzarote, Giovanni Bertolucci, el productor, llegó tarde al almuerzo. ‘Perdona,la escena de la muerte de Rogelia me ha llevado tiempo’. Y le pregunto, ¿por qué has matado a Rogelia? Y él me recuerda que Matías Quintero la mata en la novela. Lo había olvidado. Lo divertido es escribir y olvidar”.

-¿Qué novela escribió más deprisa?

El perro. En un fin de semana. Llevada al cine con éxito”.

-¿Cómo quiere que le recuerden?

“Como el hombre de la bandeja”.

-¿Cuál es la fórmula de un bestseller?

“No existe. Es un misterio, como me pasó con Ébano. ¿Quién me iba a decir que la saga de un pastor gomero, como Cienfuegos, iba a vender millones de ejemplares? Ahora quiero escribir cómo será el mundo dentro de cinco años, porque esto va deprisa, como la caída de una piedra. El mundo que viene será menos divertido que el que dejo atrás”.

EL VAMPIRO

Cuando afirma aquí que nunca se pone enfermo, no está gastándonos ninguna broma. Hace casi cincuenta años, mientras escribía uno de sus primeros libros, La ruta de Orellana, sufrió en la Alta Amazonia de Ecuador la mordedura de un murciélago vampiro en la muñeca derecha. Esa noche dormía al raso cerca de Papallacta, un pueblo intrigante para la ciencia, porque sus habitantes tienen una salud de hierro y son longevos. “Desde entonces, no sé lo que es ir al médico”. Los laboratorios Pfizer, bien informados de la insólita inmunidad del escritor canario, le pagaron generosamente para que les diera una conferencia y una muestra de su sangre tras el encuentro con el murciélago hematófago. “Piensan sacar alguna vacuna, un sustituto del sintrom”.

Vázquez-Figueroa da el perfil del mito del Drácula de Stoker, es alérgico a los ajos. “Si pruebo algo que lo contenga, sufro vómitos aparatosos de sangre, hemorragias catastróficas”, como quedó constancia en el vestido estampado de la actriz Emma Penella durante una cena. El mar -que le dejo sordo de un oído-, la selva y el desierto le rondan siempre en la cabeza. Si duerme del lado izquierdo, piensa cosas, y del lado derecho las imagina. No quiere que lo entierren boca arriba, porque nunca ha logrado dormir así.

 

Alberto Vázquez-Figueroa: “Europa será musulmana. Ellos se reproducen más rápido” publicado por →29 marzo, 2016

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión 1 comentario

EL REPOSO DE LOS GUERREROS

 

angela merkel y david cameron

 

MERKEL Y CAMERON, LAS DOS CARAS DE EUROPA, DESCANSAN EN CANARIAS

Libran dos batallas decisivas: la canciller alemana, la crisis de refugiados, y el premier inglés, la amenaza del Brexit

 

Merkel y Cameron, que descansan en familia esta Semana Santa en La Gomera y Lanzarote, respectivamente, polarizan toda la atención en la actual encrucijada de Europa, abatida por la crisis, los refugiados y los atentados yihadistas, como el pasado 22M. ¿Con qué estado de ánimo vienen la canciller alemana y el primer ministro británico? Los dos políticos conservadores se la juegan a la vuelta de la esquina, como si aquí guardaran descanso antes de librar la batalla final.

Todos coinciden en que este es uno de los períodos más críticos del proyecto europeo tras la II Guerra Mundial. No cambiaron de planes y viajaron, como tenían previsto, a la RUP canaria pese a los atentados de Bruselas. Y quizá han hecho lo correcto, pero no faltará quien se los reproche.

Una Merkel menguante en las urnas que se erige en la ‘papisa’ de los refugiados, ha perdido cierta jerarquía en las cumbres de la UE. La dama de hierro usa ahora guante de gamuza. Y Cameron, trágicamente uncido a la condena del ‘Brexit’ –la hipotética salida de Reino Unido de Europa- si pierde  el plebiscito del 23 junio, sabe que está ante la mayor decisión de su vida. Y tiene con él a la City.

Representan las dos caras de la UE, la que empuja hacia dentro y la que empuja hacia afuera, son el mito romano del dios Jano, y ambos distan de gozar, en estas horas bajas del club, del prestigio de los líderes históricos del sueño europeo de la paz del pasado tras la última gran guerra. Es otra Europa, que sale noqueada de una crisis económica pavorosa, con millones de parados, y apenas rastro de sus más nobles ideales.

Quienes arriben del infierno sirio a partir de ahora a las islas del Egeo serán expulsados a Turquía, único filtro del éxodo, que agita un debate social entre cierta indiferencia de los gobiernos ante los cadáveres de niños y adultos.

Europa es un volcán y cae por un barranco. Dos paisajes coherentes para estos dos líderes. Merkel y Cameron vienen a las islas (como sus compatriotas, nuestros mejores clientes) a hacer terapia, a cargar pilas. La mujer que lleva una década en el poder y llegó a ser la más poderosa del mundo (según la revista Forbes) sufrió el día 13 un preaviso electoral a su Unión Demócrata Cristiana (CDU) en tres länder donde la ultraderechista y euroescéptica Alternativa para Alemania (AfD), que lidera la xenófoba y locuaz Frauke Petry, trata de replicar en Alemania lo que Marine Le Pen (Fuerza Nacional) encarna en Francia. Era el primer test de islamofobia tras la política de brazos abiertos de Merkel a la marea humana de Oriente Próximo. Los ‘tumultos sexuales’ de Nochevieja en Colonia avivaron el rechazo.

¿Merkel se ha humanizado? Timonel antipática de la crisis con su fiel escudero Schäuble –ministro de Finanzas-, implantó la austeridad a machamartillo y confrontó con Grecia hasta avergonzar a su compatriota Günter Grass en aquel poema (‘La vergüenza de Europa’) en defensa de Grecia obligada a beber de la copa de cicuta. Pero ya no es la que era.  Tras nuestro 20D, sirvió de fugaz ejemplo a quienes preconizaron sin éxito una gran coalición, dada su alianza con el socialdemócrata Sigmar Gabriel.

Mientras ella y su esposo, el catedrático de Físicoquímica Joachim Sauer, hacen senderismo por tercera vez en La Gomera, Cameron y su esposa Samantha y sus tres hijos (perdieron en 2009 al cuarto, que era el mayor) también repiten visita a Lanzarote y parecen preferir la playa. El premier tory, que no es ajeno a la crisis de refugiados y la cruzada yihadista, ha venido a Lanzarote, a la paz de Saramago, que sirvió de inspiración al Nobel, y  al ‘centro del mundo’ del locuelo Houellebecq, a poner los calderos al fuego de la crisis, la seguridad y los populismos que aterran al continente.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

La Entrevista del Domingo de Diario de Avisos/JOSÉ SEGURA: “Pedro Sánchez sufre un acoso ignominioso en el PSOE de los barones y la baronesa”

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Fotos: ANDRÉS GUTIÉRREZ

Por CARMELO RIVERO

 

A muchos compañeros diputados les daba vergüenza en el aeropuerto de Barajas decir al taxista, ‘lléveme al Congreso, y se quedaban en cualquier esquina de Madrid”. José Segura Clavell retrata así el descrédito social de la política. El veterano parlamentario socialista vive otra vida desde enero (“juego al frontón, nado, voy al gimnasio y cojo la bicicleta”); dejó atrás el escaño y ahora, como experto en materia energética y transportes, colabora “con fundaciones y grupos académicos que valoran mi rodaje y formación”.

Cierra un ciclo de casi 40 años de experiencia política (presidente del Cabildo, alcalde de La Laguna, senador, diputado y delegado del Gobierno) con fama de trabajador estajanovista. Se marcha tras ver nacer la democracia en su país y en algún otro, como Rumanía en calidad de observador, de intervenir en la cumbre del cambio climático de Copenhague, o de estrechar la mano a Gorbachov y Mandela. Ha sido portavoz del PSOE, en asuntos claves de las últimas décadas, y en algún caso ha votado un “no” respondón contra ciertos poderes fácticos. Florentino Pérez nunca le perdonó que se opusiera a la indemnización millonaria por el proyecto Castor.

Puerta con puerta, se fraguó entre él y Pedro Sánchez una amistad de años de despachos colindantes, que trajo al líder del PSOE a Tenerife con su familia y los llevó a promover juntos algunas enmiendas de ley, como la del sector eléctrico, o a compartir confidencias que hoy llevan a Segura a salir en defensa de su amigo, “acosado ignominiosamente por los barones y la baronesa”. Segura se apea de la política, a los 71 años, con cinco tomos de memoria sobre su gestión en la pasada legislatura y lamenta, en esta entrevista, que su propio partido en Canarias no lo escuche. “Quiero rendir cuentas ante la ejecutiva regional y no me han dejado hacerlo”.

-¿Qué quiere decir, que su partido pasa de usted?

“Que lo he intentado, tras militar desde los años 70, sin éxito. Ni siquiera han acusado recibo. Siento la frustración de que mi propio partido no me haya dejado explicarme, salvo algunas agrupaciones locales. Ningún diputado hace una memoria de gestión como este cura que está aquí. Se ha degradado la calidad política. No se trabaja”.

-¿Entonces, es la pereza uno de los pecados capitales?

“Hay vagos en la política canaria y en la española. He visto en las Cortes gente que dedica más tiempo a los pasillos y al bar que a la actividad parlamentaria. Hay mucho vago en política que habla cínicamente de regeneración y no rinde cuentas. Y debería ser una obligación con rango de ley”.

-¿Usted se ha ido por mor de la regeneración?

“Era un compromiso familiar anterior. Pero, en mayo de 2010, Zapatero regresó de Bruselas con las malas noticias de la crisis y continué porque no soy un cobarde. Íbamos a sufrir una paliza electoral. Ahora me he ido con cero euros de indemnización y la pensión de profesor titular universitario de Física. Hay mucho de boquilla con la regeneración. En el 83, cuando accedí a la presidencia del Cabildo, el notario Cruz Auñón se me quedó mirando asombrado. Me presenté para hacer una declaración voluntaria de bienes, sin que nadie me lo pidiera”.

-¿Podemos y Ciudadanos traen la decencia a la política?

“No, no. Yo creo que algo aportarán, pero objetivamente desde el 21 de diciembre los parlamentarios están cobrando 3.000 euros netos de sueldo y 1.400 de dietas para comer y quedarse en el hotel o en la pensión de la Paca. Si se disuelven las Cortes en mayo, habrán cobrado cinco meses sin producir, porque la vida parlamentaria con un Gobierno en funciones es de perra chica”.

-¿Qué piensa de Sánchez el diputado que ha estado más cerca de él?

“Teníamos los despachos pegados. En la anterior legislatura iba de 11 por Madrid y entraron 10; conseguí una plaza para el PSOE en el Consejo de Seguridad Nuclear, para Cristina Narbona, se corrió la lista y Pedro Sánchez accedió al Congreso. Siempre me asombró su fortaleza de carácter, su confianza en sí mismo. Pedro Sánchez sufre un acoso interno sin precedentes en la historia del PSOE. Nunca al secretario general han osado acosarlo ignominiosamente como lo han hecho los barones y la baronesa, que se han endiosado. Pese a ello, su obra maestra es el pacto con Ciudadanos”.

-¿Habrá elecciones?

“Me fastidia pensar que sí por la altanería de Iglesias y la corrupción del PP. No descarto a independientes avalados por Podemos en un Gobierno de Sánchez”.

-¿A quién se parece más, a Felipe González o a Zapatero?

“Pedro Sánchez se parece muchísimo a Pedro Sánchez”.

-¿Hay vida tras de la política?

“¡Es una vida maravillosa! Es como si hubiera rejuvenecido 25 años. Trabajé como un jabato”.

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-Muchos miden su eficacia por el ranking de preguntas.

“Ese es el recurso de los diputados inertes; se creen que eso es trabajar. Me hace mucha gracia cuando les veo presumir de preguntas que les redactan los auxiliares, y con el mismo formato formulan 4.027 a otras tantas partidas presupuestarias. Un engaño más a los ciudadanos. Me gustaría saber qué diputado ha sido ponente de 42 leyes como yo”.

-Usted habló en Copenhague. ¿Los canarios debemos estar preocupados por el cambio climático?

“Me dolió como canario el silencio de nuestro Gobierno autónomo sobre este tema. Lo vamos a sufrir; es una de las comunidades más afectadas. Adán Martín, al que yo quería mucho, reunió a expertos, pero Canarias está dando muestras de una ignorancia inconcebible. La comisión mixta Congreso-Senado que presidí escuchó a 150 expertos, como Pachauri, presidente del Panel Intergubernamental IPCC, Premio Nobel de la Paz. Ese informe que llevé a la cumbre de Copenhague en 2009 es de lo que más orgulloso me siento”.

-¿El Plan Canarias fue un bluf?

“Me lo encargó Zapatero, lo aprobó el Consejo de Ministros aquí, en las Islas, y se publicó en el BOE. Ese denostado plan sigue siendo total y absolutamente válido. Cayó en el olvido por la irresponsabilidad de importantes dirigentes canarios. Soria lo ninguneó y Paulino se inhibió. Eran socios. No consigo entender que no haya sido una bandera del Gobierno, el Parlamento y mi partido. Se dejó morir. Madrid diría: si los canarios no abren la boca, a vivir que son dos días… Lo ridiculizaron porque Zapatero lo cuantificó”.

-Habló de 25.000 millones en 10 años.

“Eso era orientativo y no justifica su olvido. Es un ejemplo más del bajo nivel político de las Islas”.

-¿Cree que la culpa es de los dirigentes canarios?

“No es un hecho aislado. En los 90, el Gobierno y el Parlamento de Canarias tomaban la iniciativa en el REF y ahora no. El portavoz socialista Augusto Brito y el que suscribe elaboramos las leyes fiscal y económica del REF y se aprobaron en Madrid. Ahora, al tener que modificar el REF por imperativo de la UE, el drama es que el Gobierno canario ha sido incapaz de elaborar las dos leyes de nuevo y ha ido a llorar a Madrid. Negoció la parte fiscal con Montoro, que la degradó de ley a real decreto ley, bajando el REF de categoría, y la parte económica sigue sin hacerse. No engañemos a la gente. Me niego a aceptar esta pérdida de reivindicación”.

-¿Teme, como Clavijo, que vuelvan pateras y cayucos?

“Tengo la absoluta convicción de que será así y con mayores dosis de gravedad. Ahora en Níger, Mali, Burkina Fasso, Nigeria… está Al Qaeda del Magreb y la gente huirá hacia donde pueda. No son mercancía peligrosa, sino seres humanos. Vinieron 50.000. ¿Cuántos habrían muerto sin los radares del SIVE? Guardo recortes con declaraciones salvajes de políticos xenófobos de Canarias. Un alcalde me dijo, “sácame estos negros de aquí”. Eran un contratiempo turístico. Tampoco soportaban los cayucos flotando en la bahía”.

-¿Hasta qué punto habrá “mayores dosis de gravedad”?

“Fui uno de los ponentes de la Ley de Seguridad Nacional, y tuve acceso a informes de los servicios de inteligencia que me llevan a pensar que aquí se pueden dar todos los riesgos. Ya se preveían flujos de seres humanos, como estamos viendo en Europa”.

-¿Qué Europa nos espera?

“La UE puede desgajarse, tras el referéndum en Reino Unido, y sufre el auge de potentes partidos xenófobos, como acabamos de ver en tres landers de Alemania. Conocí a Merkel en La Gomera con su marido, Joachim Sauer; ha tenido una actitud digna con los refugiados. Veo riesgo de gobiernos totalitarios a la vuelta de la esquina. El radicalismo en la izquierda trae consigo, según un principio de la mecánica, el radicalismo en la derecha. En España, el bipartidismo era un logro de la democracia, el equilibrio de centro, y al quebrar brota una confrontación a muerte. Visité en Estrasburgo el cuartel general del Eurocuerpo. Europa se ha dormido en defensa y seguridad y tiene problemas fronterizos. España los tiene con cinco países, y en Ceuta y Melilla no están claras las aguas territoriales”.

-Esa fue otra promesa de Zapatero a Canarias que quedó en agua de borrajas.

“Yo fui ponente y me pregunto por qué Canarias abandonó la reivindicación de sus aguas. En tiempos de Zapatero se trazó la línea poligonal cerrada de las Islas. Y el paso siguiente era elevarla a la Organización Marítima Internacional de la ONU. No se hizo”.

-¿Había mafias en el sur de Tenerife?

“Había dos bandas de delincuentes extranjeros que se repartían el territorio y asaltaban polígonos industriales en Tenerife y Gran Canaria. En una ocasión, la de Gran Canaria actuó en Tenerife y la de aquí le mató a unos cuantos integrantes y los tiró por un barranco. Hubo un crimen de un matrimonio británico obra de sicarios y la detención del general croata Gotovina, perseguido por genocidio”.

-¿Lamenta haber ahogado la vocación científica por la política?

“No me arrepiento. Ahora leo un libro colosal: Termodinámica de la vida. Yo había derivado hacia aspectos prácticos: cómo producir frío en el Sáhara con placas fotovoltaicas en el techo de la nevera. Ese tipo de aplicaciones”.

-¿Qué le pasó con Florentino Pérez?

“Como portavoz socialista en la Comisión de Industria, me opuse a la indemnización de 1.350 millones de euros a Escal UGS, participada por él (ACS), tras el fracaso del proyecto de gas Castor, y propuse en mi partido votar en contra en el Congreso. Nadie me pudo toser. Votamos en contra”.

-¿Recibió presiones?

“Me lo reservo. Fue de las cosas más tristonas de mi vida parlamentaria”.

-Usted es culé.

“¿Y qué tiene que ver una cosa con la otra? No mezclemos a Juana con la hermana. Soy culé de toda la vida, pero ninguna animadversión hacia
Florentino. Soy culé desde los tiempos de Ramallets. Admiro la Masía de Pedrito, Messi, Piqué… Piqué, el del Periscope, al que conozco, es un tipo inteligentísimo, amigo de Zuckerberg. Cuando deje el fútbol se dedicará a las nuevas tecnologías.”

-¿Cómo se frena la corrupción?

“Hay un enorme descontrol interno en los partidos. ¿Por qué nadie comprobó el currículo falso de Luis Roldán? La primera vez que yo fui en una lista electoral dije que era profesor universitario de La Laguna y nadie en el PSOE me pidió un certificado”.

-¿Besteiro o los ERE se deben a esa falta de vigilancia?

“Si hubiera algo en Besteiro se habría detectado con los filtros que reclamo. Los cargos públicos socialistas deberíamos comparecer cada seis meses ante un comité ético ad hoc del partido para que aflorara todo”.

-¿Su Cataluña tiene solución?

“Gumersindo Trujillo era el principal federalista de la universidad española. La última vez que lo fui a ver al hospital me pidió que le rescatara su intervención en la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado. Al aterrizar en Madrid, había muerto. Tengo su texto, España Estado federal. Ahí está todo lo que hay que hacer”.

-¿Cómo se presenta el Congreso regional?

“López Aguilar parece que aspira a la secretaría general. Me identifico con personas muy dignas que no forman parte de ningún lobby interno y que prefiero no señalar”.

-¿Qué aprendió de Galván Bello?

“Que los enfrentamientos baldíos no merecen la pena”.

-¿Qué estadista le dejó huella?

“Me impresionó Gorbachov explicándonos a los miembros de la Comisión de Exteriores la perestroika. Y me impactaron Allende y Mandela, al que visité emocionado en su despacho de presidente en Sudáfrica y nos preguntaba por Europa”.

-Usted era cercano a Zapatero. ¿Se ha sido injusto con él?

“Sí. Hay que tenerlos bien puestos para lanzar las políticas de igualdad que él lanzó, como el matrimonio homosexual o el aborto, enfrentándose a los obispos”.

-No lo nombró ministro. ¿Fue una decepción?

“No. Él nunca me lo prometió”.

-De alcalde lagunero hizo un pacto que recuerda al Congreso actual.

“Fue de cuatro fuerzas y duró dos años. A Saavedra y a mí nos pusieron la moción de censura a la misma hora y nació CC”.

-Corredor de fondo tituló uno de sus libros.

“Lo he sido toda la vida. Yo tengo mucha metralla. Y, ojo, voy a ser una voz analítica y crítica en mi partido en Canarias, que padece un empobrecimiento intelectual. Quiero ayudar a despertar conciencias dentro de un PSOE canario adormecido. Me he retirado de la política, pero no del análisis de temas como la Ley del Suelo, que me parecería una barbaridad si se convierte en una máquina de planes parciales a determinados promotores en municipios importantes que carecen de planeamiento. A mí eso no me gusta”.

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EL DURO DE PLATA “A mi padre le encantaba el mar y aquel domingo dejamos al gobernador en una casa a la que iba y nos fuimos los dos a la playa de Martiánez. Mi padre estaba contento porque yo había aprobado el ingreso de bachillerato”. Recuerda aquella excursión a los 9 años, porque el padre, José Segura Ramírez -de la Aldea de San Nicolás de Tolentino y afincado en Tenerife desde corta edad-, policía armada del parque móvil, era chofer del gobernador y ese día le pidió si podía acompañarles su hijo en la habitual escapada dominical al Puerto de la Cruz. Segura dice que su padre no lo conoció de político, pero que él -que tiene una hermana y es padre, a su vez, de tres hijos con Marina, su esposa, y abuelo de tres nietos- heredó, si bien no su pelo, sí un sentido y un sentimiento: “Me dio una gran humanidad”. Había estado más de un año en Fyffes porque unos falangistas lo sorprendieron mirando un cartel sindical por fuera de la Plaza de Toros el 19 de julio del 36”. Fue el gran amigo de mi vida. Lo quise muchísimo y me acuerdo de él todos los días”. Murió muy joven, a los 54 años (su esposa, Pilar Clavell, catalana, vivió hasta casi 90). De pronto, empezó a envejecer prematuramente, arrasado por una senilidad precoz. “Yo creo que los años de posguerra y los cigarros acabaron con su vida. Aquel día era el hombre más feliz del mundo paseando con su hijo. Y don Carlos me regaló un duro de plata por el aprobado”. El gobernador era Carlos Arias Navarro.
Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión 3 comentarios