No fear, no mercy, just casting!

¿Alguna vez os habéis encontrado en medio de una fiesta, mirado alrededor y sentir como ibais encogiendo al grito de “trágame tierra, qué hago yo aquí”? Esa, más o menos es la sensación que una tiene en la sala de espera para un casting.

 

Es una sensación curiosa, a veces desagradable, en realidad, lo duro que te resulte un casting será directamente proporcional a lo que necesites el trabajo, como cualquier entrevista de trabajo, sólo que aquí te sientes mucho más expuesta. En una entrevista de trabajo “normal” se te valorará por tus logros académicos, tu experiencia profesional… en un casting, por lo general, sólo importa tu aspecto, según para que sea el casting claro, pero normalmente, buscan un perfil determinado, una imagen, si la tienes bien, si no, no podrás hacer nada para optar a ese empleo, es decir, que si quieren una rubia de metro ochenta con pinta de alemana con hambre pues chica, poco puedo hacer yo. Otras veces, piden interpretación, tal vez para un corto, una peli o una publi en la que tienes acting, ahí ya tenemos alguna opción.

 

Como os digo, muchas veces, valoran simplemente la imagen, y no lo digo en un sentido frívolo, sino que, como os digo, buscan una chica o chico con una imagen determinada, con lo cual pasas de veinte a ciento ochenta minutos esperando en una sala con un montón de chicos y chicas divinos que se miran entre ellos con el rabillo del ojo. No puedo hablar de lo que piensan los demás pero yo suelo empezar a agobiarme por momentos, empiezo a sentirme mayor, a sentirme fea, a pensar en que hago allí, en que debería dedicarme a otra cosa, intercambio whatsapps de desesperación con mi pareja o un amigo que intenta calmarme y hacer que recuerde por qué estoy allí. Empiezas a encontrarte con compañeros, siempre somos los mismos jeje, compartes impresiones, haces alguna broma, os contáis un poco los últimos curros e intentas no mirar a la puerta.

 

Después de esa tortura kantiana,  entras a la sala de casting, allí pueden recibirte de una a ocho personas: director, jefe de producción, auxiliares de producción, cámara, fotógrafo… depende. La mayoría suelen saludarte amablemente y te piden que te coloques en la marca, mires a cámara, te hagan unas fotos, dejes tu ficha y… gracias, ya te llamaremos! A veces, con suerte, tienes que hacer algún paripé porque el trabajo exige acting, hasta puede que tengas frase! Con lo cual, sales de allí con una sensación así como “rarica”, no se puede describir muy bien, y lo mejor de todo es cuando un familiar o amigo te pregunta con una enorme sonrisa: ¿¿Qué tal fue el casting?? Por lo general, no hay respuesta para eso.

 

La verdad, que ya llevo algunos castings, todos igual de incómodos, y me han pasado algunas cosas curiosas, tengo que puntualizar que son diferentes los castings como actriz que como modelo, como modelo son más sencillos pero como actriz más gratificante y defendible, pero ambos con resultados igual de inescrutables.

 

El primer casting al que fui fue estupendo, lo cual, ilusa de mi, me hizo creer que todos serían igual de maravitupendos y… va a ser que no. El casting fue para mi primer cortometraje, que encima fue como prota! Y encima ganó un montón de premios! Y encima cambió mi vida! Llegué a la productora y el director estaba tomando café, lo avisaron, vino y yo con una histeria incuantificable, me presenté y pasamos al casting, me senté, me presenté a cámara y solté, mu simpática yo, la separata que me habían mandado, fue muy sencillo porque el director y yo conectamos muy rápido y me fui relajando. Me seleccionaron y tuve que volver para hacer una prueba de diálogo con un actor, y fue muy gracioso porque en la escena le daba una bofetada y el pobre chico cometió el error de decirme: “si te nace darme la bofetada, me la das”, y tanto que se la di que se fue con mi mano marcada en la cara, pobrecillo.

 

Ese corto me dio cierto nombre, mucha gente me conocía y eso no siempre es bueno, cuando te encuentras que llegas a un casting, te recibe un conocido director de cine canario y te saluda efusivamente, y tan amable él, delante del equipo, te dice: “pero bueno Sonsoles, pero qué casting te voy a hacer yo?” a lo que yo pienso: ¿dónde está la muerte cuando se la necesita? Como no venía yo nerviosa… cómo ya te conocen, tienen ciertas expectativas, te pones de los nervios y haces un desastre de casting como el que yo hice.

 

Creo que el casting más curioso al que he asistido fue el casting para las secuencias de cine clásico del Instituto de La Guancha, para los que no lo conozcáis es un instituto especializado en formación audiovisual: realización, producción, fotografía… y el trabajo de fin de curso de primer año es copiar una secuencia de cine clásico, y yo me presenté al casting para varias secuencias y una de ellas era Nosferatu, expresionismo alemán puro y duro, para la cual, por cierto, me cogieron, nunca había interpretado algo así pero ya os contaré largo y tendido. En el casting, mi querido director, me preparó un pequeño set con telas de colores por el suelo, una butaca y una silla negra altísima, tipo socorrista, y mientras iba sonando distintos tipos de música que me evocaran distintos sentimientos, él me iba narrando cosas, me echaba telas por encima, me cambiaba las luces…la historia que contaba acabó muy triste, me tuve que ir a tomar una cerveza al salir para quitarme el mal cuerpo, pero mereció la pena, no sólo fue una gran experiencia sino que descubrí grandes talentos y grandes compañeros. Ese futuro talento canario!

 

En fin, con todo esto sólo os quiero acercar un poquito a este mundillo y que veáis que no es oro todo lo que reluce, que parece que los actores/modelos somos gandules cuyo trabajo es ser profesionalmente tope guapos como diría Zoolander, también pasamos malos tragos, entrevistas de trabajo, decepciones y algunas muy buenas experiencias. Ahora soy yo la que me dedico a torturar talentos viviendo los castings desde dentro, pero eso os lo contaré en otro capítulo.

 

Hasta pronto!

4 comentarios

  • Elvira Tricás

    Lo triste en la vida de esta chica es que intente mostrar que es feliz, cuando lo único que está es amargada y resentida.

  • Maxi Diaz

    Sonsoles, desistí de leer desde el primer parágrafo, con este tipo de letra y el color gris que han escogido es imposible la lectura de tu blog.
    Te recomiendo que si quieres lectores cambies el tipo y el color a uno más ameno.

    Maxi.

    • Sonsoles García

      Buenas Maxi, lamento la tipografía te haya hecho desistir, pero no la he elegido yo, es la que viene por defecto en la plantilla y yo no lo gestiono. Igualmente, te agradezco la apreciación.

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