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Si nos quitrican que nos quitriquen pa´lo que nos potregen…

Hoy voy a hablar de los críticos, las marujas del cine, las chismosas, las porteras que se permiten criticar las visitas nocturnas de la vecina del quinto sólo porque ya les gustaría catar esas carnes prietas…que no…. Que yo respeto a los críticos.

Bromas aparte, la figura del crítico es el gran temor de cualquier artista, léase escritores, pintores, actores, cineastas varios…; son personas cuyo trabajo consiste en criticar el nuestro, así, sin mas, están para eso. El público puede ser impresionable, hacer su valoración en base a que son familia del criticado, que están pasando por un momento en que empatizan con la historia, que no conocen el medio en sí, etc. Los artistas pueden valorar desde el afecto, la admiración, tornándose un poquillo verdes, pero todo desde el conocimiento de lo que ven, sin embargo, los críticos son imparciales, ven, analizan y valoran, son implacables, no ven personas tras el arte, sentimientos heridos, profesiones truncadas, no, ven su opinión, que vale más que la del público que paga por verlo.

Este texto parte de que ayer recibí una crítica negativa de mi último trabajo, y pensareis: ya está, está rebotada por la crítica y va a poner verde a todos los críticos. En absoluto, no es la primera vez que recibo una mala crítica, pública o privada, las acepto y las utilizo para mejorar, no me importa, mi trabajo es así, te expones a que a la gente le guste o no, y debes asumirlo, va en el paquete. No hay nadie que me haga críticas mas duras o negativas que yo misma, yo ya le había sacado el cuero a mi interpretación antes de que lo hiciera este caballero, pero creo que ha sido injusto, ha arremetido contra otro de mis compañeros, el director, el guión… quedó obnubilado con el grandísimo trabajo del protagonista, y no era para menos, y para él se nos comió a todos. Me parece una opinión muy respetable y puede que tenga razón, pero hay un error de base y es que no puedes criticar a un soldado raso por el mismo rasero que a un coronel, hay rangos actorales por algo y no puedes valorar la interpretación de un figurante con la del protagonista, por guión, por profundidad y porque no.

No voy a ensañarme, ni a enfadarme, nuestro ego se duele con las críticas pero lo aceptamos, seguimos y la próxima será mejor. No voy a caer en el tópico con el que bromeé al principio de que los críticos son artistas frustrados que nos critican por envidia porque no ceo que sea así, creo que es un trabajo difícil hacer una valoración adecuada de un trabajo, pero sí que es más fácil sentarte en una butaca, a ver una película, mirar un cuadro o leer un libro que levantarte a rodarla, pintarlo o escribirlo, hay detrás un duro trabajo, de años, de sueños e ilusiones invertidos, muchas veces sin apoyo económico y sin ánimo de lucro tampoco, algo hecho, literalmente, por amor al arte, habría que ser un poquito benévolos.

Con todo esto quiero hacer constar las partes menos bonitas de estas profesiones tan difíciles, que generan este amor-odio de quienes las padecemos, yo siempre hago una comparación cómica y perdónenme que me ponga soez pero siempre digo que mi profesión es como la chica popular del instituto, todos la llaman “puta” pero todos se la quieren tirar. La gente piensa que somos vividores, gandules, muertos de hambre… se trabaja muy duro, se duerme poco, se ama mucho y se sufre más, das todo y no siempre recibes en equidad, y para mayor diversión, hay figuras que, ocultos en la sombra con las manos sobre el teclado, pueden destripar aquello que te ha quitado el sueño, que has amado, que te ha hecho sufrir, a lo que le has dado tanto, con un simple golpe de ratón. Y en la calle, entre el público, todos son críticos.

Para despedirme les voy a dejar una secuencia de la película Ratatuille donde se habla del papel del crítico, espero que lo disfruten y que cuando vayan a ensañarse con un artística piensen en que viven de esto, económica y bioquímicamente, es lo que les hace respirar, que es algo más que lo que llena la nevera, llena el corazón.