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Suicidios vocacionales

¿Qué es una vocación? ¿Sabemos identificarla? ¿Sabemos lucharla? ¿Que la tengamos implica que seamos capaces de soportarla? No lo creo, queridos.

Una de las cosas más importantes y difíciles en esta vida es encontrar nuestra profesión, algo a lo que, si todo va bien, nos dedicaremos toda la vida. Algunos, con suerte, consiguen aunar profesión y vocación, algo que parece idílico, pero no siempre es así, aunque tiene muchos puntos positivos y, seguramente, cuando se presenten los problemas, se afrontarán con mejor talante.

En mi caso, fue complicado, no fue vocacional en absoluto. Yo estudié logopedia, no porque fuese la ilusión de mi vida, sino porque nunca tuve una vocación clara y a la hora de elegir carrera (porque había que estudiar una carrera) fue de las que más me llamó la atención, ¿Qué ocurrió? Que una vez empecé a ejercer… aquello no era para mi, ergo, cuatro años de estudios perdidos, más otros tres años de trabajo perdidos, o no. Y mientras esto pasaba apareció el teatro, y luego el cine, y la fotografía, y la producción, y el casting… ¿era mi vocación? No, pero lo amaba. Esos minutos en los que estaba en escena o frente a una cámara contando mentiras, por fin, era feliz, pero ¿era mi vocación, mi sueño? Aún no lo tengo claro.

En esta querida tierra nuestra es muy complicado vivir de la interpretación, por lo que los actores, salvo algunos afortunados, tenemos que complementar ese trabajo con algo mas y, normalmente, optamos por algo relacionado con el medio audiovisual, ya sea maquillaje, vestuario, o en mi caso, ¡ála valiente! me dediqué a la producción y al casting. Me encanta la producción, me parece divertido organizar y resolver cosas, me gusta el casting, tratar con productores, con modelos… pero mi úlcera creo que no está de acuerdo.

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Es una rama dura del esta profesión, es desagradecida, como me dijo un amigo fotógrafo: “siempre nos toca bailar con la más fea”, resolver mil problemas, pelearnos hasta la saciedad y luego, la culpa de todo la tiene producción. El mayor problema viene de la gente que no conoce bien su trabajo, que hace esto como hobbie, como un ingreso extra y que no se ha preocupado de saber cómo funciona y ser profesional, con lo que dificultan mucho nuestro trabajo. Tienes que tragar con quejas, falta de educación, protestas… Y por toro lado están los que creen que lo saben todo de este curro y te dicen cómo debes hacer el tuyo, muuuy elegante. Y tú mientras, segregando bilis. Y lo más gracioso de todo es cuanto lo comentas con la gente y te dicen: “bueno, pero te compensa económicamente”   Sorry, what??????? Queridos compañeros autónomos, subid a la palestra, que esta guerra no puedo lucharla sola. Aunque no voy a ser injusta, también trabajamos con gente maravillosa, súper agradecida de lo que haces por ellos y que da gusto llamarlos para currar una y otra vez.

Todo esto hace que te plantees si realmente merece la pena sufrir por esta profesión, o por cualquiera, si vale la pena las migrañas, las horas de sueño perdidas, los kilos perdidos, el agotamiento emociona, sólo por trabajar en algo relacionado con lo que te gusta, con aquello que amas pero que sabes que no llegará y que si llegase tampoco sabes si lo soportarías, porque las pasiones son así de cabronas. Porque empiezas a plantearte si debiste desconfiar de aquella vocación que apareció con forma de gominola gigante diciéndote: “Hola, nena, ¿recuerdas aquella motivación que buscabas? Ces’t moi.”

A veces, siento ganas de rendirme, de dejarlo todo, de buscar un trabajo a jornada completa, explotada por algún magnate de la industria textil y no tener que volver a pelearme por facturas, modelos bordes, productoras impresentables, y dejar el cine como lo que es, un sueño de 90 minutos con el que evadirnos con la boca llena de cotufas y la cabeza de ilusiones.

Algunos no estamos hechos para cumplir nuestros sueños, sobre todo, cuando ni siquiera sabemos si los tenemos o estamos cumpliendo los de otros, pero seguimos buscando.

¿Y vosotros, vivís de vuestros sueños y vocaciones? ¿Ello os exime de disgustos? Las mentes curiosas quieren saber….

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Bananian Complex

 

Varias veces os he hablado sobre los complejos de la profesión, que si estás gorda, fea, mayor… pero no os creáis que los modelos  y actores son los únicos, existe un muy extendido complejo bananista que hace creer a nuestros técnicos y productores que todo lo que viene de fuera mola más, y nada más lejos de la realidad.

 

Ya llevo un tiempito trabajando tras las cámaras y he participado en producciones nacionales e internacionales y decirles que hecatombes como las que llegaron de Londres, París o Barcelona pocas he visto aquí.

 

En los últimos años ha habido un despertar de la producción audiovisual en la islas y han llegado muchas producciones de fuera, y nosotros nos acercamos temerosos a ofrecer nuestros servicios ante nombres tan imponentes como París, Londres, Barcelona, Madrid…  y lo curioso es que a medida que avanza la producción se van haciendo pequeñitas.

 

Hace unos meses veía en un programa de televisión un debate en el que hablaban de ese nuevo fenómeno en el que cuando algo es bueno y es español sorprende, ya nos ocurrió en el deporte, y ahora está sucediendo en el cine y la publicidad, oímos mucho eso de: “qué bueno, sí, sí, y además es español!”  Bueno, pues en Canarias es aún peor, es como que somos lo último de lo último, la escoria que quiere trabajar en el audiovisual, y vamos con nuestras cabecitas gachas cargando con nuestras cámaras y nuestra vergüenza… What the fuck???  En estas islas hay grandísimos técnicos y grandísimos artistas, de hecho, insisto, jamás en trabajado en producciones locales con caos semejantes a los que viví en producciones de fuera donde ni siquiera nos respetan, se nos pasan por alto, gestionan todo sin contar con los intermediarios locales, amén de otras anécdotas un tanto más feas en las que no vamos a entrar, y no hablemos de los pagos! Sin embargo, he estado en producciones locales de productoras más pequeñas, con menos presupuesto y menos medios pero con más ganas y más profesionales que han ido como un reloj, así que tenemos que querernos un poquito más y empezar a creernos la valía que tenemos, que han salido talentos muy grandes con arena negra en los zapatos, que no nos achiquen personajes con acentos raros con sus grandes productoras que vienen de fuera a pedir un huequito para su cámara en nuestro suelo.

 

¿A qué tanto complejo? Vamos a perder el miedo y a demostrar la industria que tenemos en Canarias profesional, potente y doradita por el sol.