Abanderadas en una larga marcha

La fachada del Congreso de los Diputados, iluminada de violeta con motivo del 8M. / El guiño

Entre 1977 y 1979, veintisiete mujeres participaron en las Cortes Constituyentes como diputadas (21) o senadoras (6). Cuarenta años después de la aprobación de la Constitución eran alrededor de 240. En la XIII legislatura, la precedente a la presente, España alcanzó el nivel máximo en Europa en cuanto a la paridad. Lo resalta Ángeles Iglesias Bello, conocida profesionalmente como Magis Iglesias, en declaraciones a Diario de Avisos con ocasión de la presentación en el Parlamento de Canarias del libro Fuimos nosotras. Las primeras parlamentarias de la democracia (Debate). “Se ha avanzado muchísimo”, constata, “pero ni siquiera se las ha reconocido a ellas”. Es verdad, añade, que el sector de las mujeres políticas es el que más ha progresado en este país: “No hay otro en el ámbito de la actividad cultural o productiva que haya llegado tan lejos”. A pesar de los gestos de los partidos, la primera mujer presidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (2008-2020) observa que “la testosterona sigue mandando”.  Y abunda: “Desgraciadamente, el machismo está en los partidos políticos, como en el conjunto de la sociedad. Son las mujeres las que luchan”.

Desde el 8 de marzo de 2017, el busto de Clara Campoamor preside uno de los escritorios del palacio del Congreso próximos al hemiciclo. “Se ha tardado un poquito”, lamenta Iglesias. “El establecimiento del sufragio femenino, en 1931, que debemos a la incansable lucha de la diputada Clara Campoamor, fue un hito fundamental en el largo y dificultoso camino que nos ha llevado hasta el día de hoy, cuando la presencia de mujeres en puestos de máxima responsabilidad política, tanto en el poder legislativo como en el Ejecutivo, es algo absolutamente normal”.

Las mujeres estrenaron el derecho al sufragio en 1933. Hasta entonces, solo podían ser elegidas. Abogada y escritora, Campoamor fundó la Unión Republicana Femenina y fue elegida diputada por Madrid en la lista del Partido Radical. En las Cortes Constituyentes de 1931, integró el equipo que elaboró el proyecto de la Constitución. A excepción de un grupo de socialistas y otros republicanos, la izquierda (incluido el propio partido de Campoamor salvo cuatro compañeros suyos) no quería que la mujer votase, al suponer que beneficiaría a la derecha. En ese escenario, Clara Campoamor se enfrentó a Victoria Kent, del Partido Republicano Radical Socialista (PRRS). El artículo 36 prosperó con 161 votos a favor y 121 en contra. En 1933, ninguna de las dos renovó su acta.

Magis Iglesias equipara a Clara Campoamor con Carlota Bustelo: “Ya en 1977, a los dos años de la muerte de Franco, Carlota hablaba de los derechos que las mujeres estamos conquistando. Permiso de maternidad compartida con el de la paternidad, la despenalización del aborto, la legalización del divorcio, el fomento de las guarderías para que el embarazo no castigara a la mujer… Todo eso está en intervenciones de Carlota Bustelo en esa primera legislatura. Desde el PSOE, peleó por una mayor presencia de las mujeres en las listas electorales y se sintió traicionada. Siendo la feminista más destacada en el Parlamento, en la legislatura siguiente a la constituyente no figuró en las listas electorales y dimitió. Luego sería recuperada para el Gobierno de Felipe González como la primera directora del Instituto de la Mujer”. Una buena parte de lo que demandaba se consiguió en las legislaturas de José Luis Rodríguez Zapatero (abril de 2004-diciembre de 2011): las leyes de Igualdad y contra la Violencia de Género… “Como vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega aplicó la transversalidad de la perspectiva de género en la acción de gobierno”.

La primera ministra tras la segunda república fue Soledad Becerril (UCD-PP): de Cultura. Posteriormente, también sería pionera en la alcaldía de Sevilla y en el cargo de defensora del Pueblo. El primer Ejecutivo de Felipe González (diciembre de 1982-mayo de 1996) “no tenía a ninguna mujer”, recuerda Iglesias. “Cada partido ha hecho sus aportaciones a pequeños golpes”, comenta. “Un Gobierno de José María Aznar [mayo de 1996-abril de 2004] catalogó penalmente, en 1999, la violencia machista. Las primeras presidentas del Congreso de los Diputados y del Senado eran del PP”. Precisamente, Luisa Fernanda Rudi (2000-2004) y Esperanza Aguirre (1999-2002) coincidieron en el tiempo. Lo mismo ocurre actualmente con Meritxell Batet (Congreso) Pilar Llop (Senado); ambas, del PSOE.  Entre 2016 y 2019 estuvo al frente de la Cámara Baja Ana Pastor (PP), que prorroga la obra de Magis Iglesias junto a Pío García-Escudero (Senado, 2011-2019).

María Teresa Revilla (UCD, Valladolid) era la única mujer en la Comisión Constitucional, con 37 hombres: “Era un reflejo de la política en la transición. A las mujeres se las consideraba de segunda categoría. Lejos de admitir esta situación, Revilla fue directamente a hablar con Leopoldo Calvo-Sotelo, el presidente del grupo parlamentario de la UCD, para exigirle que la pusiera en la comisión y la incluyeron. Cuando se aprobó el artículo 14 de la Constitución, el que dice que los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social, pidió la palabra y proclamó: ‘En este momento, las mujeres hemos adquirido la mayoría de edad después de todos estos años’. Fue un discurso maravilloso que queda para la historia, y eso se lo debemos a ella”.  A Belén Landáburu, senadora burgalesa por designación real, estrecha colaboradora del reformista Torcuato Fernández-Miranda en las Cortes franquistas y el Movimiento, hay que agradecerle el reconocimiento del matrimonio en plena igualdad.

La liberal Esther Tellado (en el Congreso) y la socialdemócrata María Dolores Pelayo (Senado) representaron a Canarias en esa etapa. De la UCD (Pelayo acabaría en el PSOE), la diputada por la provincia de Santa Cruz de Tenerife (5 escaños de 7) y la senadora por la isla de Tenerife (2 de 3) comparecieron en una sala del Legislativo autonómico al lado del presidente, Gustavo Matos; la consejera de Educación, Universidades, Cultura y Deportes, María José Guerra, y Magis Iglesias. “Entré en la política porque mi vida se había desarrollado mucho en el campo social y me había dado cuenta de las cantidades de carencias y necesidades que existían en las familias”, relató Tellado. “Cuando llegué, me encontré con que teníamos que empezar de cero. Las 27 logramos más cosas de las que pensábamos que íbamos a conseguir y menos de las que llevábamos en mente. En el fondo, llegamos al mismo final: un mundo mejor para vivir todos en paz”.

Pelayo evocó que la mujer era un instrumento al servicio del Estado: “La posguerra convirtió a la mujer en una fábrica de parir hijos”. La carencia de “libertades básicas de todo ser humano” la llevó a la política desde que estudiaba la carrera de Derecho. Organizó una de las primeras huelgas importantes que hubo en Canarias. Le costó un tribunal de orden público y una multa de 10.000 pesetas del año 1963. Su padre la apoyó, un “abogado famoso de aquí” se ofreció a defenderla y se produjo una sustancial rebaja: “El expediente de la denuncia durmió el sueño de los justos hasta que un magistrado progresista, Plácido Fernández Viagas, lo archivó”. El 15 de junio de 1977 lo eligieron senador por Sevilla (PSOE), el más votado de Andalucía. “Es una batalla preciosa, pero esto tenemos que hacerlo con los hombres y por nuestros hijos, nuestras hijas y por el mundo”, sentenció Pelayo.

De izquierda a derecha y de arriba abajo: Magis Iglesias, Carolina Darias, Esther Tellado, María Dolores Pelayo y María Dolores Palliser. / Sergio Méndez-Fran Pallero

De izquierda a derecha y de arriba abajo: Magis Iglesias, Carolina Darias, Esther Tellado, María Dolores Pelayo y María Dolores Palliser. / Sergio Méndez-Fran Pallero

El 23 de junio de 2015, la hoy ministra Carolina Darias (PSOE) se convirtió en la primera mujer presidenta del Parlamento de Canarias: “Hemos necesitado tres décadas. Recojo y comparto el testigo de tantas mujeres y tantos hombres que han luchado para lograr una Canarias comprometida con la igualdad y la diversidad como valor y motor de toda acción, como derechos de ciudadanía”.

En 1983, a María Dolores Palliser (PSOE) tuvieron que hacerle un baño porque era una mujer entre 59 hombres. “Parecía lo normal”, rememoró en una entrevista publicada previamente por este periódico. “No en una, sino en dos legislaturas, del 83 al 91. Yo estaba acostumbrada a ser una madre abogada rodeada todo el tiempo de hombres”. Jerónimo Saavedra la nombró consejera, de Turismo y Transportes, la primera en Canarias.

Para Magis Iglesias, el feminismo es “la persecución de una igualdad en derechos, jurídica, y en oportunidades; no un tratamiento igualitario”.

Portada del libro 'Fuimos nosotras', de Magis Iglesias. / El guiño

Las madres, no solo los padres, de la Constitución. La madre de la Constitución española de 1978 es la democracia, que se inspiró en el espíritu de la concordia. Históricamente, a los siete ponentes se los ha llamado padres. No se ha hablado tanto de aquellas 27 mujeres a las que Magis Iglesias sitúa en un lugar de honor.

 

 

Publicado el por DNM en Crónicas ¿Qué opinas?

El autor

DNM

Domingo Negrín Moreno es licenciado en Geografía e Historia y Periodismo por la Universidad de La Laguna. Durante una larga temporada coordinó Nacional/Internacional en 'La Gaceta de Canarias', periódico en el que se ocupó posteriormente de las jefaturas de Sociedad/Cultura y Canarias. En enero de 2006 se incorporó a 'Diario de Avisos', donde también desempeña su faceta humorística. Antes, ejerció de redactor en Radio Club Tenerife (cadena SER) y participó en la fundación de Radio 21, Sociedad Anónima Laboral. Tres años después de haber sido premiado por RNE en un concurso de guiones se convirtió en uno de los diez jóvenes españoles al encuentro de Europa seleccionados por la cadena pública. Coautor de viñetas de actualidad, ha escrito un libro -'Quijotadas' (Turquesa)- que repasa situaciones asombrosas y divertidas.

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