El arte de la marioneta

David García, actor y cantante. / El guiño

Para él, la música y la risa son la mejor medicina. No necesita receta médica, sino mentalizarse. “¡Sería horrible vivir sin humor!”, exclama David García. “Nos ha salvado en esta época del coronavirus. A nosotros se agarra un montón de gente”. Su ficticia relación de pareja con Chona llegó a ser tan real que todavía lo llaman Mario.

-¿Cuánto tiempo llevas ya dando la nota en clave de ja?
“Yo empecé en Clave hace catorce años, como coreógrafo. Llevaba mi ballet al programa y después, al destapar mi faceta de cantante y actor, me quedé”.

-¿Sigues con el baile?
“No, el baile lo tengo un poquito parado. Como me dedico a eso desde niño, el cuerpo no me aguanta mucho”.

-¿Y la vis cómica?
“La parte cómica la descubrí con ellos. Yo hacía teatro desde pequeñito en Venezuela, y telenovelas. Alguna que otra comedia”.

-¿Qué telenovelas?
“Varias. Con ocho años hice Las tres Carmen [le apunta su madre, en alusión a Carmen querida]. Después, en Cambio de piel interpreté un personaje de malo”.

-En este programa has sido alguien más que Mario…
“¡Mogollón! No son personajes fijos, sino pasajeros. Una gran variedad de registros”.

-¿Te costó adaptarte?
“Me costó adaptarme al humor de aquí. Yo nací en Venezuela, me crie allá e hice la carrera [Danza]. Pero, cuando llegué aquí, no entendía algunas palabras. Me quedaba boquiabierto”.

-¿Algunas con doble sentido?
“Más que el doble sentido, por la palabra en sí. No conocía el significado y de repente me la mencionaban. ‘¿Eso qué es?’. Y la gente: ‘Ja, ja, ja’. Escuchaba decir ‘tolete’ y yo: ‘¿Qué es tolete, un helado?’. Risas, vale”.

-No ibas desencaminado…
“Ahora lo sé. ¡Un peligro!”.

-Ahí estarás como en casa…
“Es una gran familia. ¡Una pasada! Recuerdo que, cuando veía En clave de ja [hoy, En otra clave], le comentaba a mi madre que me encantaría trabajar en ese programa. El sueño se cumplió. El buen rollo que hay está detrás del éxito”.

-Materializado ese deseo, ¿a qué más aspiras?
“En mi cabeza, he dejado las metas en pausa por lo que se está viviendo con la pandemia. ¡A ver si logro pensar algo coherente para un futuro de mi carrera! En estos momentos hay un bum en Latinoamérica con Chona y Mario. Ese revuelo viene también del impacto que causó Lili [Quintana] en Tik Tok con un vídeo viral. Entonces, me salen entrevistas. Mira, tengo una con Paraguay”.

-¿Para qué?
“Paraguay”.

-¡Ah!
“Otra entrevista por internet para Holanda. La que tuve en México… En fin. Todo es por el personaje de Mario, que falleció hace años”.

-Por ahí no se han enterado todavía…
“No, lo están viendo por Youtube. Los programas enteros, desde sus comienzos”.

-¿Qué te dejó en herencia?
“Yo creo que la herencia que me dejó fue el aprendizaje. Mario no era tan comedia, fíjate. Tenía sus toques, claro está. Más lo son los personajes sueltos actuales. Me aportó tanto que terminé llorando. Hay un vídeo en el que se ve a todo el mundo llorando detrás del escenario. Me llegó mucho”.

-¿Cuánto tardas en meterte en el papel?
“Antes de aplicarse el protocolo por el coronavirus, el lunes te daban el guion, el martes y el miércoles te lo aprendías y ensayabas, y el jueves grababas. Ahora hay un día más, porque se están grabando dos programas a la semana en un mismo día, quincenalmente. Es así para evitar contactos, no estar siempre juntos”.

-¿En un sitio permanente?
 “Volvemos a El Sauzal, que es donde estábamos haciéndolo fijo al principio. Obviamente, con el protocolo. A lo mejor cae algún Guimerá y demás… Desconozco con qué aforo, un 30% o qué”.

-En estas circunstancias tan especiales por la covid-19, ¿el público se lo imaginan?
“Hemos estado actuando con un público de diez personas, porque nosotros necesitamos referentes: cuando la gente se ríe, aplaude, etcétera”.

-¿En los ensayos colocan figuras decorativas y van pintando las reacciones?
 “Nos reímos nosotros. En los ensayos nos lo pasamos pipa. Este es un trabajo estresante y a la vez gratificante”.

-¿A quién te gustaría encarnar particularmente?
“¡Uy! Una vez hice un personaje suelto, colombiano, un auxiliar de vuelo, azafato, con un tonito de voz cómico y el acento de Medellín. Puede ser gracioso, aunque no le veo carácter. No sé… Volvería a hacer de Mario. Me pegó bastante”.

-Habría que resucitarlo…
“Bueno, en la comedia todo se permite”.

-Un derrumbe en una cueva. ¡Tremendo! Es una fatalidad tan exagerada para este tipo de situaciones que hay quien se resiste a asumirla…
“Después de muerto ha aparecido en pinceladas”.

-¿En plan fantasma?
“No, de recuerdo. Lo reinterpreto. Se divide el espacio del escenario y logras el efecto”.

-¿Por la calle te llaman Mario aún hoy en día?
 “Me paran y no me llaman David, sino Mario”.

-¿Se llevan un susto de muerte al verte?
“Se han llegado a pensar que Lili y yo éramos pareja y que habíamos tenido una hija. La gente se mete en la historia, y se hace creíble en su mente”.

-¿Qué te entretiene de la televisión?
“Como tengo otras aficiones, coser o pintar, es raro que ponga la tele. A veces me engancho al 5.0 o el CSI. Me atraen los crímenes imperfectos”.

-Desde la parrilla acribillan con series policiacas…
“Será por eso que acabo en el hospital. Con Anatomía de Grey, por ejemplo”.

Publicado el por DNM en Entrevistas ¿Qué opinas?

El autor

DNM

Domingo Negrín Moreno es licenciado en Geografía e Historia y Periodismo por la Universidad de La Laguna. Durante una larga temporada coordinó Nacional/Internacional en 'La Gaceta de Canarias', periódico en el que se ocupó posteriormente de las jefaturas de Sociedad/Cultura y Canarias. En enero de 2006 se incorporó a 'Diario de Avisos', donde también desempeña su faceta humorística. Antes, ejerció de redactor en Radio Club Tenerife (cadena SER) y participó en la fundación de Radio 21, Sociedad Anónima Laboral. Tres años después de haber sido premiado por RNE en un concurso de guiones se convirtió en uno de los diez jóvenes españoles al encuentro de Europa seleccionados por la cadena pública. Coautor de viñetas de actualidad, ha escrito un libro -'Quijotadas' (Turquesa)- que repasa situaciones asombrosas y divertidas.

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