Relatos

Mucho gusto

Desnudar el deseo de una mujer no es tan sencillo como desabrochar un vestido. La clave está en el botoncito de abajo. Si se toca con levedad -sin apretar-, desata una explosión de dimensión nuclear para echarse a temblar. Desde el entendimiento de que la práctica hace la perfección, Noemí Casquet señala el orgasmo con los dedos en Código Nuevo guiada por la educadora sexual Canela Anahí: “Toda la vulva es sensible a las caricias y al tacto, aunque resulta especialmente satisfactorio cuando la zona está lubricada. Para ello, se necesitan unos buenos preliminares. No vayas directamente al glande del clítoris [aconsejan al varón] hasta que veas que los labios mayores han aumentado de tamaño”. El índice, el anular, el corazón, el meñique y el pulgar son cinco experimentados exploradores en una aventura que engloba excursiones al punto G: “Con las yemas hacia arriba, rodea el hueso pélvico como si quisieras llegar al ombligo y muévete por ahí. Recuerda que, a nosotras, el mete-saca no nos produce placer en exceso (a algunas, ninguno). Son las terminaciones nerviosas del interior de la vagina lo que nos lleva al éxtasis”. La técnica de la sutileza faculta a descubrir lo que le gusta a ella.

Publicado el por DNM en Relatos ¿Qué opinas?