“Con la calle, he tocado el cielo”

Hasta Valle de Guerra me fui en el coche de Rafa Lutzardo. Tenía yo mucho interés en conocer a doña Concha Mendoza, de quien tanto me hablaba. Días atrás habían inaugurado una calle con su nombre, fruto del árbol que él sembró. Para mí es un honor disfrutar de su simpatía. Las sensaciones que este encuentro le dejó están escritas en los dos libros que me dedicó. Quedamos con ganas de repetir.

-¡Buenos días, doña Concha!

[La puerta está entreabierta. Esperamos un ratito en el salón] “Perdón. Si voy a estar sola en casa no me arreglo [ríe]”.

-Algunas mujeres no necesitan arreglarse para estar muy guapas…

“¡No lo dirás por mí!”

-Me refiero a las que son bonitas por fuera  y por dentro…

“¡Mira qué bien!”

-¿Muchos nervios el sábado [30 de septiembre]?

“Muy emocionante todo. Estaba muy tranquila. Lo peor había pasado”.

-Estará contenta. ¡Una calle en vida!

“¿Muerta para qué la quiero? [Risas]”.

-¿Qué recuerda de los preparativos?

“Duraron un año. Lo de Rafa fue una lucha constante”.

-Si la placa se la hubieran puesto a él, no estaría tan entusiasmado…

“Al principio le decía: ‘No te molestes, que no me lo merezco’. Pudo más su empeño. Estoy muy agradecida al pueblo. Vecinos, políticos…”

-¿Usted confiesa la edad o es como yo, que la oculta?

“No, yo nunca he negado mi edad. En estos últimos tiempos, cuando me levanto me vienen a la mente un ocho y un cero. En diciembre cumpliré 80”.

-[Sujeto el libro Recuerdos valleros de Concha Mendoza] Aquí está todo…

“Se publicó en 2009. Rafa y Cirilo [Leal] hicieron un buen trabajo. De ahí  salió la propuesta de la calle, la primera que se le concede a una mujer en la historia de Valle de Guerra [municipio de La Laguna]. Es un libro muy sencillo con historias auténticas que te enganchan. Son cosas vividas”.

-¡Y lo que está por venir!

“Ya yo he tocado el cielo”.

-[Repaso el libro de Domingo J. Jorge] ¿Cómo fueron las vivencias de esas décadas en la asociación de amas de casa Atlántida?

“Han sido unas vivencias maravillosas. Empezamos con la idea de hacer algo cultural para el pueblo. Uno de nuestros retos era propagar la artesanía canaria, que estaba en decadencia. Pedí a la Consejería de Industria una ayuda para cursos de calado y nos concedieron 500.000 pesetas. De la mano de Filo Rodríguez, aprendimos a crecer como personas y a andar por la vida sin miedo. Aunque los inicios fueron muy duros, siempre contábamos con energías renovadas para seguir adelante. Al final, nuestros maridos y nuestros hijos se implicaron con nosotras”.

-¿Y ahora qué?

“Soy socia para lo que haga falta. El año pasado me despedí y elegimos una nueva directiva. A mí me designaron presidenta honorífica”.

-[Contemplo una foto enmarcada] Es usted una mujer de bandera…

“Ah, sí. Juramos bandera veintiuna mujeres en Hoya Fría”.

-¿En qué año?

“En 1987. Éramos las primeras mujeres de España en jurar”.

-Sin estar en el ejército…

“Éramos como un ejército de amas de casa [risas]”.

-¡Un momento especial!

“Era un día precioso. El capitán vino engalanado a recogernos al arco en un micro. Cuando entramos en el campamento, mis piernas eran dos trapos. Nos habían preparado unos sillones de terciopelo verde y rojo”.

-Tengo entendido que esta casa es un consultorio…

“La verdad es que me siento querida en el pueblo. Aquí llega mucha gente a contarme sus penas y sus alegrías”.

-Es una psicóloga social…

“Atiendo al timbre, al teléfono… Incluso malucha. A cualquier hora. A nadie le digo que no ni pongo horario”.

-Es bueno saber escuchar…

“A la gente le gusta eso. Y para mí es muy gratificante”.

-La economía está fatal…

“Antes vivíamos peor”.

-¿Cuánto durará esto?

“Espero que se arregle pronto”.

-[En una vitrina guarda el bastón de mando de los alcaldes de Valle de Guerra, que data de 1846]. ¿Puedo cogerlo?

“Es de madera noble, con la empuñadura de metal [su interior esconde un florete]. Me lo regaló mi tío Pancho Herrera”.

-¿Qué es lo más divertido que le viene a la mente?

[Le da vueltas a la cabeza] “¿Divertido? Déjame pensar…”

-[Mis ataques de risa contagian a Conchita].

“Agárrate, no te vayas a caer”.

-¿Lo cuento?

“¡Noooooooo!”

[Me ofrece una segunda taza de café y otra vez derramo azúcar].

[No paramos de reír] “¡Qué dulce!”

 

Conchita Mendoza González, vecina de Valle de Guerra (La Laguna)
 
 

Álbum de la inauguración de la calle

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El autor

DNM

Domingo Negrín Moreno es licenciado en Geografía e Historia y Periodismo por la Universidad de La Laguna. Durante una larga temporada coordinó Nacional/Internacional en 'La Gaceta de Canarias', periódico en el que se ocupó posteriormente de las jefaturas de Sociedad/Cultura y Canarias. En enero de 2006 se incorporó a 'Diario de Avisos', donde también desempeña su faceta humorística. Antes, ejerció de redactor en Radio Club Tenerife (cadena SER) y participó en la fundación de Radio 21, Sociedad Anónima Laboral. Tres años después de haber sido premiado por RNE en un concurso de guiones se convirtió en uno de los diez jóvenes españoles al encuentro de Europa seleccionados por la cadena pública. Coautor de viñetas de actualidad, ha escrito un libro -'Quijotadas' (Turquesa)- que repasa situaciones asombrosas y divertidas.

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